Rico, feliz y sin afán de poder

Publicado en Entrevista

Super Torisimo trabajada

Publicado en fecha marzo 14, 2010

El presidente de AeroSur habla de política, economía y de su vida personal

Es rico y muy feliz, con desbordes de optimismo que lindan con la locura. Dirige AeroSur, la aerolínea que en 2009 facturó alrededor de 250 millones de dólares, casi el 1,5% del PIB boliviano. Colecciona autos y se declara enamoradísimo del Santa Cruz de antaño y de su modelo de formación de riqueza que pretende pregonar al resto del país. El poder político le sonríe, pero prefiere ignorarlo.
Claro, firme y directo en sus posiciones, Humberto Roca Leigue (50), vaticina el fracaso del modelo de economía de Estado que impulsa el Gobierno de Evo Morales. “Lo anoto y lo firmo: Bolivia va a ser un desastre en 5 años”.
Su infancia, Santa Cruz, el pueblo de pobres donde creció; su primer trabajo, el negocio inmobiliario que lo hizo rico; AeroSur y sus vuelos entre turbulencias; sus tropiezos empresariales; la política; la familia; el modelo económico cruceño  que profesa; sus nuevos emprendimientos, las claves de su éxito, todo en esta conversación imperdible de  IN con uno de los hombres más ricos de Santa Cruz.

SANTA CRUZ DE AYER
¿Qué significa para usted Santa Cruz?
Es la tierra donde nací, crecí, me formé, donde fui y soy feliz. El lugar donde hice cosas buenas y malas. Nunca intenté salir e irme de esta tierra. Para mí es todo.
Lo hallo muy querendón del Santa Cruz de antaño.  Se diría que tuvo una infancia muy feliz.
Toda mi vida. Soy una persona feliz. Si bien vengo de un matrimonio que se divorció en una época donde la palabra era como declaración de guerra entre dos familias, no puedo decir que tuve un momento horrible en mi niñez. Fui testigo y partícipe de la transformación del villorrio abandonado y pobre a la ciudad más importante del país. Todo eso lo viví, lo conozco y significó cosas positivas y negativas a la vez.
¿Cómo se explica el paso de una ciudad de 60.000 habitantes, semifeudal, a una urbe que hoy es claro ejemplo de desarrollo capitalista?
Hasta 1970 Santa Cruz aún era una sociedad feudal, no semifuedal. Yo me crié en esa sociedad feudal. La transformación en burgo y de allá en la metrópoli que es hoy ha sido un proceso muy violento. En Europa demandó como 500 años y acá sólo 50, lo que significa que se quemaron un montón de etapas y que no maduramos lo suficiente. Pero esto se explica por la vinculación caminera, no olvidemos que en 1950 Santa Cruz no estaba conectada con ningún lugar.  No teníamos mercado a quien comprar ni vender. Las carreteras y la ferrovía provocaron una explosión de crecimiento. Otro factor fue la migración. Diría que crecimos en base a vinculación, migración y trabajo.
En esta Santa Cruz de villorrio, ¿cómo fue su infancia?
Todos éramos pobres. No hay quien se afane de decir “vengo de una familia rica, teníamos mucha plata”, esas son pamplinas. Éramos ricos en función del pueblo, mucho terreno, unas vaquitas y empleados, pero riqueza… eso no existía. La Santa Cruz de ayer era un pueblo de gente pobre que vivía de algún negocio específico. Incluso hubo una migración de Santa Cruz hacia el Beni -incluída mi familia- que se explicaba porque acá no había nada y sí en el Beni, por la explotación de la goma. Éramos tan pobres que no lo sabíamos y eso, de cierta manera, es una ventaja. Todos éramos pobres y no podíamos compararnos con nada y por lo mismo éramos felices. Recuerdo que mi padre me trajo un triciclo ´Estrela de Bandeirantes’, era como que me hubiesen regalado una nave espacial, pero era sólo un triciclo que hoy no pasa de 30 dólares. Ése era el grado de pobreza. Teníamos por baños unas letrinas, los inodoros no estaban en nuestra percepción mental porque no había agua potable.
¿Dónde vivía?
En el Barrio La Campiña, la actual calle Ballivián, en el centro, a pocas cuadras de la Plaza Principal. Era una casa de tres patios. Sin agua potable, el aljibe proveía de líquido para lavar la ropa, para cocinar y bañarnos con tutuma. No soy tan viejo para decir que fue hace mucho tiempo y le hablo de una “familia acomodada”.
Familia acomodada, niño malcriado?
Malcriado, no. Adulado por mi abuela y mis tías. Mi abuela tenía una quinta en el Km. 4 ½ al Norte, hoy 6º Anillo que está a pocos minutos, pero entonces quedaba lejos, tanto que allá solíamos ir de vacaciones. Ella mantenía a sus protegidos recolectando fruta y haciendo bizcochos. Yo la ayudaba con el transporte para vender a los minoristas de Los Pozos.
¿Esos fueron sus primeros ingresos?
Siempre me daba algo de plata, pero el pago era una gelatina de pata y de canela. Pero desde niño hice cosas para sustentar mis actividades, entre ellas poner un pequeño cine que en realidad era una proyectora de diapositivas. Éramos tan pobres que no teniendo televisión, un juguete de Cinegraf se convirtió en mi primera herramienta de negocio. Luego puse en alquiler mi mesa de ping pong y revistas. Esa era la Santa Cruz de mi infancia donde yo pertenecía a una familia acomodada en medio de pobres. Nos decíamos ricos, pero eso era por el apellido de las primeras familias que llegaron a la región y formaban parte del grupo de familias acomodadas y pobres. Los cruceños nos hicimos soberbios, orgullosos de la nada.
¿Dónde estudió?
En el Alemán. A los 18 me fui a la Universidad de Brasilia a estudiar Ingeniería Civil, hice cursos de pilotaje acá y Análisis de Sistemas también en Brasilia.
Entiendo que retornó con título, esposa e hijos…
Saliendo bachiller me casé. Con 18 años era papá. Quería estudiar ingeniería aeronáutica en Inglaterra con recursos de mi padre, pero me casé y decidieron mandarme a un lugar más cercano, que no demande tanto esfuerzo económico y para estar más controlado. Salir a estudiar afuera era lo que pasaba con todos los jóvenes de familias acomodadas.
¿Qué año retornó?
El 82, en lo mejor de la economía boliviana. Siles Zuazo era presidente. El momento era un manjar para los ricos y especuladores. Era un momento muy singular por la hiperinflación.

LA BASE DE LA RIQUEZA
¿Cuál fue su primer empleo y su primera paga?
Comencé a trabajar en una empresa constructora que se llamaba Sívori. Mi salario entonces era 40 dólares, respetable porque recuerdo que técnicos de Cordecruz en la Prefectura percibían 36 dólares.
40 dólares, ¿le alcanzaba para llenar la olla?
¡Qué me iba a alcanzar! Como mi mujer me prohibió recibir plata de mi madre, mi padre, mi abuela o cualquier otro familiar, tuve que irme a vivir a un cuarto en la casa de mi suegra. El colegio de mi hija costaba 21 dólares y nos quedábamos con el saldo; era bastante, no lo niego. Ese era mi hogar, no teníamos riqueza.
¿Y cómo acumuló la riqueza que hoy ostenta?
Una pariente de mi mujer me pidió que le cotice la construcción de la dependencia de empleada, básicamente un dormitorio, baño, lavandería y patio. Por mi labor de analista de sistemas me vine con un programa que permitía calcular el momento preciso para comprar materiales de construcción, permitiendo optimizar costos. El presupuesto me salió 1.500 dólares y cuando presenté el proyecto a mi jefe, éste me dijo que era demasiado pequeño, que lo hiciera yo de manera particular si me interesaba. Ejecuté la obra y gané 700 dólares. Este episodio, así tan anecdótico, me impulsó a renunciar para dedicarme a la construcción por cuenta propia. En poco tiempo y en medio del temor por los loteamientos, construí unos 11 kilómetros de bardas y gané mucho dinero, en un tiempo en que 40 dólares era el salario de un profesional y 100 una fortuna. Con mis ingresos compré tierras en la zona norte a 2 dólares el metro cuadrado y los vendí al doble de su valor. De un solo saque gané 56.000 dólares. Ese fue el comienzo.
Los bienes raíces, la actividad del “especulador inmobiliario”…
Ese soy yo, especulador inmobiliario.
A eso voy. ¿Fue la base de su riqueza?
En los países con proceso de desarrollo económico largo se ve cómo el trabajo se  convierte en el eje de los cambios y la generación de riqueza. En el caso de Santa Cruz no hubo tiempo; la plusvalía fue la fuente de riqueza. Reconozco que yo soy un ejemplo de eso. Y son muchos los casos similares. Éramos pobrísimos en términos monetarios, pero riquísimos en tierras. Las familias en Santa Cruz tenían tierras por montones, pero era lo que menos valía y costaba mantenerlas. Es cierto, acumulé el dinero necesario para emprender otras actividades a través de la especulación inmobiliaria, actividad que muchos prefieren denominarla elegantemente como “bienes raíces”, o “proyectos inmobiliarios”.
¿Continúa ligado a este rubro?
Sí, claro, sigo.
¿Y sigue tan boyante?
Ahora hay muchísima gente metida en este negocio, no es como en el pasado donde eran pocos los que operaban. Sigue siendo el puntal de mis actividades, aunque aprendí que no hay que trabajar individualmente. Tengo sociedades con muchas constructoras.
¿Su sustento patrimonial está en la parte inmobiliaria o en la aviación?
La aviación es una pasión.
¿Cuáles son las claves para ser un hombre exitoso?
Primero, hacer las cosas que a uno le gusta hacer. Obligado sale mal y las cosas mal hechas no sirven. Ponerle pasión a las cosas que hacen. Y lo más importante: nunca piensen en el mañana ni en el hoy día, hay que hacer hoy día. Pensar  en el próximo año. El pensamiento a largo plazo es lo que le da el éxito a uno.
Cruzando la barrera de los 50, ¿cuáles son sus desafíos puntuales?
Defender el modelo en que vivimos; convertirme en impulsor y propiciador de su perfeccionamiento y diseminarlo al resto del país porque demostramos que funciona. En lo personal, continuaré con la formación de mis hijos como hombres de bien, que sirvan al país y generen trabajo, pero, sobre todo, tengan un comportamiento ético y moral acorde a las normas de nuestra sociedad. Lo demás ya lo hice, soy feliz porque muchas de las cosas que me propuse las logré y antes de los 50. No me perturba el afán por el poder.

BANCA, LOS MALOS PASOS
A principios de los ’90 usted ingresó en la banca
Esa fue una pelotudez.
¿Cómo explica esa pelotudez siendo que usted venía dando pasos inteligentes?
Con el negocio especulativo acumulé bastante dinero para la época y a mis 28 años. Me involucré tanto en la construcción que instalé mi carpintería, fábrica de alfombras, tinas y sanitarios para construir y hacer que la gente tenga casa. Por entonces me presentaron la posibilidad de ingresar a la banca. La propuesta cerraba mi ecuación mental banco-financiamiento-casa y me incorporé de inmediato. Mi padre me aconsejó que desistiera, que no era mi entorno. Le respondí que no fuera anticuado con esas historias del entorno. Y ahí está, me metí en lo que no sabía.
¿Cuál fue su actuación en el Banco Sur?
Como accionista y directivo ni hice, ni prohibí. La lección de ese episodio es que cuando uno va a un lugar, debe saber a qué va, no ir por imbécil. Si vas a formar parte de un banco, debes decidirte por la actividad financiera o por robar, no ir a mirar.
Fue preso a San Pedro ¿Qué aprendió?
Estuve un año, nueves meses por ley. Allí aprendí un montón de lecciones de vida. Primero, paciencia. Segundo, que lo peor que uno puede hacer es odiar porque enceguece, nos hace ver cosas diferentes. Aprendí que la libertad se consigue, no en la calle, sino cuando uno no guarda secretos. La ausencia de secretos lo hace libre a uno. De ese caso resultamos absueltos Juan Carlos Velarde, mi hermano Carlos y yo. Fue injusto, pero ya pasó.
Estos últimos años la banca está generando rentabilidades superiores al 20%. ¿No le atrae?
No es mi negocio. Cada persona debe hacer lo que le gusta hacer. Prestar dinero tiene una doble connotación: si le va bien al prestatario, muy bien; pero si le va mal… viene el embargo. La banca está entre los negocios que no haría nunca.

EL HOMBRE NO POLÍTICO
Después de AeroSur, tendrá tiempo para la política
¡Nooo!, por favor. No me veo en la política, no creo en ella, no me gusta, no podría. No soy un hombre de consultar. Todo lo que tengo lo hice yo, luché, me arriesgué, tomé decisiones, buenas y malas, pero las asumí. En la política se debe consensuar, consultar, preguntar y no sé qué más… me volvería loco. Sería un mal político.
¿No cree en la construcción de un liderazgo entorno a su figura? ¿No le propusieron?
Uyyyy . Recibí ofrecimientos para presidente, senador, prefecto, alcalde… para todo. Es tentador y la vanidad te puede llevar a convencerte de que el tipazo sos vos. Vi una encuesta donde el 6% de los  consultados quería que sea presidente. No está mal, (jajaja). Puedo tener análisis político, inclinaciones políticas, pero ser político… no, dejaría de ser yo. Amo la libertad de caminar solo, en taxi o a pie, reunirme con los amigos… No me veo de político, no aguantaría.
Usted es un enamorado de Santa Cruz, pero es una región sin liderazgo político
Los cruceños adolecemos de ambición política y el primer ejemplo soy yo. Lo cierto es que Santa Cruz necesita una escuela de líderes, de gente con vocación de servicio público, que tengan una remuneración justa porque de otro modo, tendremos un corrupto en potencia.

EL MODELO CRUCEÑO,
CAPITALISMO HÍBRIDO
¿En qué consiste el modelo cruceño?
Por diferentes razones, Santa Cruz tuvo un crecimiento diferente al resto de Bolivia. De ser un pueblo de 52.000 habitantes en 1950 y con el 1,5% del PIB boliviano, tiene hoy 2,3 millones y su aporte al PIB supera el 30% del PIB. ¿Qué pasó? Tuvo que haber un modelo, híbrido o inventado, que provocó este desarrollo.
¿Qué factores definen el éxito de este modelo?
Tiene algunos elementos que hay que estudiarlos. Uno de ellos es la ausencia del Estado, la contribución de bolivianos llegados de todas partes y la riqueza natural. Pero también están los factores negativos como la migración no controlada que genera diferencias abismales entre ricos y pobres y la deficiente distribución de regalías. Este modelo cruceño, así de híbrido, aún con terribles problemas sociales, hay que estudiarlo, perfeccionarlo e implementarlo en Bolivia porque representa desarrollo. En la otra acera tenemos el modelo estatista. No leemos e insistimos en los errores: las grandes empresas del modelo estatal fracasaron, murieron, e insistimos en incorporarlo.
Estamos en problemas. El gobierno apostó por el modelo de Estado y esa orientación no cambiará
Lo anoto y lo firmo: será un desastre, Bolivia va a ser un desastre en 5 años. No habrá gasolina suficiente, faltará gas, no tendremos arroz y otros alimentos en suficiencia. Estamos haciendo todo lo que el librito dice “No Haga”.
Evo Morales, que impulsa ese modelo, ganó las elecciones y por goleada
Sí, obtuvo el 64% de los votos. Con esa votación debería ser el mejor gobierno que ha existido en la historia de Bolivia, pero no será así porque tiene los métodos equivocados. La democracia, tal como está diseñada, no funciona en ciertos países como Bolivia. La gente votó porque se siente relegada; les dijeron que este hombre va a componer sus problemas. Ese debe ser el deseo de Evo Morales, lo que no se puede dudar, pero desconoce los métodos. Se advierten más ganas de revancha, de figuración; muestran signos de angurria, que es peor que la violencia. La gente votó sin hacer un análisis de la política económica, de hecho en la última campaña electoral de lo que menos se habló fue de economía.
¿Qué hacer entonces?
Hay que defender el modelo que nos da bienestar general. Una cosa es clara: este modelo de Estado no es viable, no sirve. ¿Dónde está mejor la situación? En Santa Cruz. ¿Es por los cambas?, no, en absoluto, porque por 200.000 cambas hay 1,4 millones de collas. No es cuestión regional o racial. Quien llega acá abraza el modelo cruceño.
Modelo exitoso versus Gobierno con visión de economía de Estado y usted apuesta a continuar invirtiendo. ¿No es contradictorio?
Sé que estos años serán malos, que Bolivia atravesará una crisis terrible y que AeroSur tendrá problemas con decisiones desde el Estado. El objetivo del gobierno es provocar pérdidas, de manera que nos vayamos a la quiebra, pero yo soy contreras y tengo convicciones y principios que impulsan a insistir con AeroSur porque nos costó ponerla en pie y hoy es la imagen de Bolivia en el extranjero.
¿En qué rubros invertiría como empresario?
En alimentos. Bolivia debería convertirse en proveedor nato de alimentos para el mundo, aminorar las exportaciones de materias primas y alejarnos de esa mentalidad extractiva y simplista. Se podría hacer una gran cadena en torno a los textiles y la petroquímica, con grandes posibilidades de multiplicación de emprendimientos. El gran problema es la ausencia de visión, de trabajo conjunto. ¿Cómo estructurar una gran industria alimenticia si fijamos cupos a la exportación?
¿Dónde no invertiría?
En el petrolero porque no tengo lo suficiente como para apostar por este sector y porque, al igual que la minería, es una actividad básica, desprotegida y sujeta a la desregulación gubernamental. Tampoco invertiría en aeronáutica sabiendo de los retos que tuve que asumir, pero Aerosur es parte de mi pasión.
¿Renunció a su emprendimiento alcoholero?
No quisieron que lo haga. Lo prohibió  Evo Morales en persona. Me quedé con el trapiche, las tierras y las ganas.

Comparte este articulo

No Comments

Comments for Rico, feliz y sin afán de poder are now closed.