“vivo del campo y para el campo”

Publicado en Entrevista

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Publicado en fecha abril 13, 2010

Mariano Aguilera, presidente del Ingenio Guabirá, renuncia a sus aspiraciones políticas para entregarse de lleno al agro.



El día de Mariano Aguilera comienza muy temprano, mucho antes que el despertar del alba. Y no es repentino, así fue durante toda su vida. Apenas aprendió a caminar, las obligaciones de El Naranjal exigían que todos sus miembros estén de pie desde la madrugada para cooperar en los establos, los rebaños, los campos de cultivo, o en la cocina de la finca.
El día de la entrevista pactada con IN, Aguilera Tarradelles (51) se levantó a las 05.30; una hora después negociaba la compra de comederos de ganado con un proveedor del Km. 18 de la vía al Norte. A las 07.00 llegó al ingenio para atender asuntos de la oficina y una entrevista para la Tv; 08.00 recorre las instalaciones del ingenio, saludos y sonrisas para cuanto trabajador halla a su paso. Salida hacia El Naranjal en su Mitsubishi doble cabina. Mientras conduce no pierde tiempo, toma la radio y se comunica con el campamento, con otras tres o cuatro haciendas de la familia y la asistente personal para coordinar agenda; llamadas a proveedores, negociaciones en charla amena y directa mientras imprime mayor aceleración, al mismo tiempo que participa de conversa interna en el vehículo. Arribo al campamento e inspección al taller donde se ponen a punto las máquinas para el inicio de la zafra cañera; reparto de labores a trabajadores que esperaban su llegada. Desayuno y cariños para Mamá Elva, la valiente matriarca que le retribuye con eterna sonrisa. Firma de documentos pendientes, otras tareas por coordinar, retorno al ingenio donde le espera una mullida agenda que lo tendrá ocupado hasta las 19.00. Retorno a casa y nuevamente el radio y el celular mientras se dirige a la urbe cruceña para reunirse con los suyos. Una vida agitada, pero además hiperactiva, veloz e incansable.
Así es una jornada cualquiera de Aguilera -´Kiko´ para todos quienes lo conocen-, presidente en tres gestiones diferentes del Ingenio Azucarero Guabirá (AIG), la industria más grande del sector que este año pretende producir 3,5 millones de quintales de azúcar. Con carisma suficiente para tomar posiciones de liderazgo político que alguna vez pretendió abrazar, Kiko Aguilera aputa que las satisfacciones están en el campo productivo empresarial. Él dice adiós  a la política. ¿Es definitivo?

LA VIDA EN EL CAMPO
Kiko, ¿100% cañero?
No solamente cañero, sino agropecuario porque mi familia viene de una tradición ligada al cultivo del arroz, maíz, soya, ganadería, lechería, chanchería, crianza de corderos. Criamos de todo, incluso peces. Mis abuelos, mis bisabuelos, todos han vivido en el campo y del campo. En El Naranjal vamos por la quinta generación con los mismos dueños.
¿Qué dimensión tiene esta propiedad?
Inicialmente eran alrededor de 7.000 hectáreas. Luego se fueron cediendo y hoy tenemos una propiedad de la que participamos ocho hermanos, cada uno con 174 hectáreas.
El Naranjal, un nombre con mucha historia
Toda esta zona se llamaba El Naranjal, El Naranjal Roca, Aguilera, Gil, Colamarino, Costas… una sucesión de fundos con el mismo nombre en alusión a la abundancia de naranjos. Los Naranjales continúan, pero quedan muy pocas plantas.
Viene de una familia numerosa
Somos 14 hermanos, nueve nos quedamos en El Naranjal. Hace algunos años perdí a mi hermano Cacho. Acá trabajamos, cada uno en su parcela pero a la vez  mantenemos como área común el campamento, que es la casa donde la familia se reúne. Todos estamos dedicados a la agricultura. Y la tradición continúa porque van llegando los sobrinos que se suman a esta noble labor.
¿Cuándo asume responsabilidades en El Naranjal?
Toda la vida, toda la vida. Colaboramos a papá y mamá apenas caminábamos. A los 13 años me hice cargo de todo el campo con mi madre. Junto a Cacho estudiábamos en Muyurina en el sistema seminterno. De 07.00 a 19.00 a clases, luego directo a casa para arar la tierra hasta medianoche porque no podíamos pagar tractorista.
¿Qué es la caña para Ud. que vivió todo el tiempo de este cultivo?
Todo. Nos dedicamos a tantas labores del campo, pero sí nos concentramos en caña. Actualmente formamos una sociedad con mis hermanos Dieter y Alfredo; sumamos nuestras parcelas y entregamos juntos alrededor de 60.000 toneladas de caña a Guabirá, lo que significa más de 1.000 hectáreas de caña.
¿A qué hora comienza su jornada?
Me levanto de 5.30 a 5.45. A las 6.30 estoy en El Naranjal para distribuir el trabajo y coordinar las diferentes actividades para cada una de las haciendas de la familia. Acompaño a mi madre a la hora del desayuno hasta las 9.15 y después estamos en el ingenio hasta las 18.00 – 19.00. Al final de la jornada nuevamente coordino, reviso actividades de la hacienda. Nunca faltan detalles por resolver.
¿Vive en El Naranjal o en Santa Cruz?
En la práctica vivo en ambas partes. En los días hábiles vivo en Santa Cruz. Un día de la semana me quedo en El Naranjal por  un acuerdo entre los hermanos de acompañar a mi madre. El fin de semana me dedico tiempo completo a la hacienda.
Por lo visto, el eje de unidad de la familia es su madre
Mamá Elva ha sido el baluarte de esta familia. Mucha gente sabe de su dedicación obsesiva por el agro. Ella sola sostuvo a la familia, hizo labor cívica e incluso empeño patrimonio para garantizar la privatización de Guabirá.
Santa Cruz, Naranjal, Guabirá, reuniones acá y allá… Es un ritmo desgastante
Es cierto, pero la vida no es monotonía, cada día es diferente y la actitud debiera ser diferente, optimista. Estoy en relación diaria con mucha gente que te expone sus problemas y al lado de ellos tus preocupaciones se vuelven mínimas. Sólo en la hacienda tenemos como 70 trabajadores; súmele los empleados de Guabirá, los cañeros, los agricultores, los amigos… Hay mucho trabajo y uno tiene que estar presto a colaborar.
Estresante
Es la vida de trabajo. Ah! y una vez a la semana me voy a Guarayos a ver la estancia ganadera que tenemos los tres hermanos. Unas veces por aire, otras por tierra. Eso me relaja y hace que recoja energías para continuar trabajando.
Pero esto ya no es lechería, ¿verdad?
Así es. Estamos desarrollando ganado Nelore. Ya estamos con un hato de 2.500 cabezas y el objetivo siguiente es llegar a los 4.000 animales.

GUABIRÁ, DE LA ZAGA
AL LIDERAZGO
¿Cuántas gestiones al mando de Guabirá?
El ingenio fue privatizado el año 1993; yo estuve ahí con la firma. Fui el primer presidente y luego asumí en otras dos gestiones de manera intercalada. Se podría decir que estoy 10 años al frente del ingenio.
¿Qué ha cambiado desde aquel julio de 1993?
Hubo grandes cambios. En 1993 producía 800.000 quintales de azúcar, hoy producimos 3,5 millones. Producíamos alrededor de 5 millones de litros de alcohol, actualmente estamos en 85 millones de alcohol. Producimos energía, diferentes tipos de azúcar, diferentes tipos de alcohol, bagazo, levaduras, ron, tenemos el  proyecto de engorde de ganado. Producimos 42 MW de energía para el sistema interconectado nacional.
De no haber adoptado este modelo de privatización, ¿cuál habría sido la suerte de Guabirá?
Cuando estaba en manos estatales a través de Cordecruz, Guabirá era el último ingenio en producción de azúcar, por la falta de recursos o porque los ejecutivos eran aves de paso; no había dueños y tampoco responsables. La privatización del ingenio fue calificada como negocio entre gatos y perros; pero le supimos inyectar una visión empresarial junto a más de 1.600 accionistas y hoy somos la primera industria azucarera, eso es innegable.
¿Cuántas acciones posee Ud. en Guabirá?
Nadie tiene más del 2%. Mariano Aguilera posee menos del 2%.
¿Con el 2% le alcanza para ser presidente?
No alcanza. En este ingenio nadie puede tener hegemonía, ni Mariano Aguilera. Quien se porta mal está fuera; hay gente que teniendo muchas acciones no ha podido acceder ni al directorio por el reglamento que obliga a buscar consenso con mucha gente para acceder al directorio y a la presidencia. No es fácil. Son 10 series donde uno tiene que competir y sólo puede competir en una serie. Uno consigue el respaldo por el trabajo y la credibilidad que genera.
¿Cuáles son las características de esos más de 1.600 accionistas?
Monopolio, nadie puede tener más del 2%. Segundo, Guabirá no puede sembrar una sola caña como empresa, lo hacen los cañeros asistidos por el ingenio. Hay 10 series de acciones definidas de manera clara donde, por ejemplo, los cañeros pequeños están en una serie y nadie puede meterse con ellos. El sistema de conformación de directorio  tiene candados que obligan a la buena gestión de los miembros en beneficio de todos. Ese ha sido un factor importante de nuestro éxito.
¿Cuándo acaba esta su gestión? ¿Hay reelección?
En junio. Ya se terminó el balance y estamos a la espera del informe de auditoría. Por reglamento tengo la posibilidad de ser presidente por un nuevo periodo de dos años. Veremos si será posible.
¿Con qué proyectos se va y dice ‘labor cumplida’?
Acá existe un modelo empresarial donde todos nos ponemos de acuerdo, independientemente de quién esté al frente, se sigue un plan estratégico. En este momento estamos diseñando un nuevo plan quinquenal que será consensuado con todos los accionistas. Otra cosa: acá no hay audiencias para reunirse con la presidencia. Eso vincula y compromete más al asociado.
Un año atrás Guabirá Energía era el proyecto estrella. ¿Qué pasó con el proyecto?
Estamos en franco crecimiento. Falta que cambien algunas normas en la Ley de Electricidad para incluir 10 MW adicionales al Sistema Interconectado Nacional. Eso está en marcha. En la línea de diversificación estamos arrancando con el proyecto Ración Total para el engorde de ganado, y estamos en condiciones de producir bioetanol.
¿Qué está trabando la producción de bioetanol?
No está en nuestras manos; queremos apoyar a la reducción del déficit de gasolina en el mercado interno. Hay buena voluntad en algunos ministerios y esperamos que tras las elecciones se reactive el tema. Estamos seguros que este proyecto seguirá adelante.
¿Cuáles son los principales resultados de Guabirá el año 2009?
Volvimos a romper nuestro récord de producción. El 2009 produjimos 3,1 millones de quintales. En esta zafra pretendemos llegar a 3,5 millones. El año pasado molimos 2,4 millones de toneladas de caña; calculamos que este año moleremos 2,6 millones de toneladas.
¿Las utilidades también crecieron?
No, porque no es una relación directa, sino vender mejor y lastimosamente tanto en exportación como en el mercado nacional nuestros precios se mantuvieron a  niveles del año anterior.
¿Qué porcentaje de azúcar exporta Guabirá?
Alrededor del 35% de la producción de azúcar de nuestra planta se exporta. Las variedades están en función de la demanda del comprador.
¿Cómo explica esta contradicción de un sector que produce más, busca mercados y en contrapartida el gobierno impone veto a las exportaciones?
Revela la falta de diálogo, la incapacidad de mirar los problemas de comienzo a fin de toda la cadena de la caña. Es producto de la falta de conocimiento de esta industria. Otro factor: después de 30 años se disparó el precio del azúcar en el mercado internacional, lo que obviamente  provocó que ninguna fuerza aduanera o policial pueda controlar el contrabando y la especulación. Al final nos reunimos, comprendieron el problema y acordamos una franja de precios que permite garantizar la estabilidad de precios y levantar la prohibición de exportaciones.
¿Y qué si no se levantaba el veto?
Toda la credibilidad que ganamos, los socios estratégicos que conseguimos en tantos años de trabajo, se hubiesen perdido por una coyuntura. Apenas se enteraron del veto, ellos querían terminar nuestro acuerdo a lo que nosotros planteamos correr con la diferencia de precio mientras duraba esta restricción. Apostamos de este modo porque sabíamos que esta medida no duraría y no podíamos perder socios tan importantes.
El ex presidente de Guabirá Cristóbal Roda está construyendo un nuevo ingenio. ¿Qué piensa?
Bienvenida toda nueva inversión porque genera desarrollo. Hay que ayudar, apuntalar; que procedan, que avancen. Ojalá que les vaya muy bien.
¿No era un proyecto de Guabirá?
Es cierto, iba a ser parte de Guabirá. Nosotros somos un complejo industrial tan grande y diversificado que digo “para qué meterse con un nuevo ingenio si tenemos aún tantos proyectos en camino”. Hemos ayudado y lo seguiremos haciendo. Pili es parte de Guabirá y este emprendimiento representa mayor desarrollo para más bolivianos. ¿No le parece?

tres cruces a la
carrera política
En algún momento se consideró que su figura podía ser parte de un proyecto político. ¿Qué sucedió? ¿Por qué este automarginamiento?
Fue una faceta en mi vida. Fue una suerte de desazón ver que se incumple compromisos con la gente. Entré a ser candidato a constituyente por invitación, así como me invitaron a ser candidato a vicepresidente y presidente de diversas siglas. Tuve la oportunidad, pude haber sido candidato, pero siempre hice un análisis y consulté con mi familia, con la gente que me apoya. Me aconsejaron continuar en la posición que estoy, cuidando los intereses de miles de personas dedicadas a la producción.
¿Está renunciando a sus aspiraciones políticas?
Como se dice “colgué las chuteras” en la política. Con mucha satisfacción puedo decir que fui el candidato a constituyente más votado de la región en momentos tan críticos. Estuve en Sucre un año y medio, tiempo en que me significó dejar en el campo 15.000 toneladas de caña. Fue una experiencia dura, de posiciones extremas, con resultados nada satisfactorios pese al esfuerzo de unificación y búsqueda del bien común.
¿Son tres cruces definitivas a la política?
Así es, definitivamente.
No le creo
Quién no quiere, quién no siente ese cosquilleo de ego, pero no, digo adiós a la política. Un amigo decía que la política, por más limpia que sea, ensucia y que el agua, por más sucia que esté, limpia.
¿No cree que dejó escapar una gran oportunidad cuando se daba por hecho el binomio con René Joaquino y después continuar una carrera política?
Jamás fui apasionado para decir “quiero ir allá y no importa cómo”. Cuando hubo esa posibilidad, hicimos un análisis frío en una reunión de alcaldes a la que se sumaron asesores en política y amigos para evaluar posibilidades, sin apasionamientos. El manejo político resultaba decepcionante, sucio, con mezquindades, donde unos movían en una y otra dirección, según su interés. Esa es la política, tan distinta del carácter nuestro de respeto a la última palabra y el compromiso.
Sabe Ud. del arrastre que posee en la zona norte, una cualidad tan escasa hoy…
Lo sé, lo siento, me lo dicen, pero al final se torna complicado. Significa meterte con todo, ensuciarte, descuidar la familia, la producción. Eso me pasó cuando fui constituyente, me fui a vivir a Sucre. La política, esta política, no va conmigo.
¿Qué piensa de los liderazgos cruceños?
Hay muchos líderes, pero deberían consensuar. Lastimosamente estamos viendo un proceso continuo de fraccionamientos que no construyen. El consenso es una necesidad urgente para tener una visión clara, definir objetivos para nuestros municipios, para nuestro departamento.
¿Qué sintió cuando su nombre salió en la lista del fiscal Soza como presunto implicado con el grupo de Eduardo Rozsa?
A nadie le gusta verse involucrado, porque resulta muy duro para la familia, para el sector cañero, los amigos. Ese mismo día que se mencionó mi nombre, los cañeros pretendían iniciar bloqueos e impedir que vaya a declarar a La Paz. Pero yo me fui a La Paz porque no tenía nada que esconder, hice mis declaraciones y dejé claro que no tenía vela en ese entierro. Es muy complicado porque cualquier cosa sirve de prueba. Esto puede complicarse si no se toma en serio la investigación.
¿Se reunió con Evo Morales?
Antes de que sea Presidente sí. Después también. Nos escuchó, eso es lo importante. Recuerdo que en su época de diputado se hallaba bloqueando la carretera a Cochabamba; nos reunimos con él para pedirle que levante la medida porque estábamos parando la zafra por falta de depósitos para el alcohol. Comprendió y accedió. Es importante el diálogo y ojalá podamos reunirnos y generar más oportunidades para miles de productores.

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