Ilusos victoriosos

Publicado en Política

Ilusos victoriosos

Publicado en fecha abril 13, 2010

“No perdió, pero sus expectativas eran más altas”

Pasada la euforia de los resultados electorales, no oficiales, y las auto proclamaciones de los vencedores y los vencidos inconformes, en el análisis sin apasionamientos, el resultado real de las elecciones del 4 de abril deja un mapa político muy complicado porque los ganadores oficialistas u opositores tendrán una dura oposición en los gobiernos departamentales y las alcaldías.
El falso debate mediático de la “gran derrota del MAS”, al parecer, surge de la predisposición de los opositores -incluidos sus analistas- a soportar una paliza electoral del partido de gobierno; pese a que los propios masistas -incluidos también sus analistas- sabían que triunfar en Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando sería difícil, por eso inflaron sus expectativas para intimidar y buscar la soñada hegemonía.
“El voto consciente, el voto urbano, no fue para el gobierno pese al masivo despliegue económico, logístico y propagandístico…”, opinan analistas críticos al gobierno, pero el MAS ganó seis gobernaciones de los nueve departamentos y 231 de 337 municipios del país.
El crecimiento territorial del MAS es evidente en Santa Cruz, Tarija y Beni, donde la derecha tiene el control hace décadas del poder político. Sin embargo, recibió dolorosos reveces en siete de las diez ciudades, incluyendo La Paz y Oruro, considerados bastiones masistas, y ganó sólo las alcaldías de Cochabamba, El Alto y Cobija.

“LO QUE SE VE SE ANOTA”
“Las elecciones son como en el cacho, lo que se ve se anota. Es como en el fútbol, definen los goles…”, opinó el Presidente Evo Morales al argumentar que el MAS se convirtió “en el partido político más grande de la historia de Bolivia”. Y tiene razón, pero también debía anotar y reconocer los goles de adversarios que frenaron sus afanes hegemónicos.
Morales aún tiene un sabor agridulce de la victoria y más aún si se quedó con los balcones de Palacio Quemados sin abrir, la noche del 4 de abril, para el festejo postelectoral en la plaza Murillo, donde no estaban ni los masistas.
Los analistas a favor y en contra del gobierno coincidieron en que Morales debe buscar la concertación y no imponer un proyecto totalitario, pero los pro-oficialistas aseguraron que los resultados no ponen en riesgo la revolución indígena y socialista, mientras los opositores anuncian el principio del fin del proceso de cambio de los masistas.

UN MILLÓN DE VOTOS
Asegurar que “el presidente Evo Morales perdió un millón de votos es una falacia porque en ese análisis no se menciona que hubo mayor cantidad de votantes en relación a las elecciones prefecturales del 2005 y municipales del 2004. Además que comparar elecciones regionales con presidenciales es, por lo menos, incoherente para aventurar victorias y derrotas. Basta remitirse a los resultados de pasados comicios.
En las elecciones de prefectos (hoy gobernadores) del 2005, el MAS ganó tres prefecturas, Chuquisaca, Oruro y Potosí y la oposición triunfó en seis departamentos, La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Beni y Pando. En esa elección Morales dio el mazazo del 53,7% y tomó el poder. ¿Por qué el MAS no ganó las prefecturas?
Otro ejemplo es la contundente victoria de René Joaquino en las elecciones municipales del 2004 con el 65%, pero en las elecciones generales del 2009 llegó al 2,3% y en los comicios de abril ganó la alcaldía potosina con el 52%. Bajó su votación porque el MAS pasó del 4,1% del 2004 a 33,6% este año.
Lo más sereno y equilibrado, sin cargar tintas en las columnas de los periódicos, palabras en la televisión y radios, es reconocer que la población impuso democráticamente un equilibrio, como lo hizo en otras elecciones.
El mensaje es claro: con el MAS hasta por ahí nomás y nada más, como ocurrió en pasadas elecciones con el MNR, MIR, ADN, UCS, CONDEPA y otros partidos desaparecidos o a punto de desaparecer.

ILUSIÓN VICTORIOSA
Si el MAS vio frustrada su aspiración totalitaria, los triunfos de los candidatos opositores a gobernadores en cuatro departamentos ven, después de los festejos, un panorama sombrío con una creciente oposición en sus asambleas legislativas y una cuestionada amenaza presidencial de un camino hacia los referéndums revocatorios.
Algunos analistas creen que el león volvió a rugir en Santa Cruz, pero no es “para volver a creer” -como decía el candidato de Todos por Santa Cruz, Juan Carlos Urenda, el perdedor con 4,5%- en un resurgimiento de un bloque opositor sólido. Los arañazos entre los candidatos de la derecha, en la búsqueda desesperada de votos, dejó cicatrices abiertas como los adjetivos de “traidor” y “logiero” al reelecto Rubén Costas.
Sin Leopoldo Fernández en Pando, con un Mario Cossío acorralado por masistas y un Rubén Costas cuestionado por grupos económicos cruceños, la oposición deberá desandar muchas intrigas para conformar un frente que frene lo que la población paró en las urnas: La insistencia del MAS de buscar el totalitarismo.

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