De cañaveral a “Central Park” Cruceño

Publicado en Reportaje

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Publicado en fecha julio 14, 2010

Ahuyentados los loteadores de San Aurelio, Santa Cruz tiene la oportunidad de tener un parque central, un lujo que pocas ciudades del mundo poseen. El cañaveral vale hoy $us 185 millones.

Cuando Ramón Darío Gutiérrez decidió instalar en 1950 una planta alcoholera y un ingenio azucarero en su estancia La Cañada, no imaginó que sólo cuatro décadas más tarde los casi 10 millones de metros cuadrados de la propiedad -entre la planta y los cañaverales- terminarían en medio de una ciudad que se expandió vertiginosamente. Hoy, el Ingenio San Aurelio rompe la estructura de anillos de la capital cruceña, impide la conexión de distritos del sudeste de la ciudad con más de 400.000 habitantes. Pero al mismo tiempo sus cañaverales se han convertido en una mágica reserva que le da a Santa Cruz la oportunidad de poseer un gigantesco parque urbano de unas 250 hectáreas, algo menor que el Central Park de Nueva York. A todas luces, la posibilidad de un lujo para el esparcimiento que muy pocas urbes en el mundo la poseen.
“¡Gracias a Dios y la caña! ¿Cómo hicieron los propietarios del ingenio para preservar un espacio tan grande en medio de esta descontrolada ciudad que no deja de crecer? ¡Bendita la caña! Gracias a ella Santa Cruz tiene la oportunidad mágica de tener 360 hectáreas para el goce de sus pobladores”, expresa emocionado Edmundo Farah Paz, Oficial Mayor de Planificación del Gobierno de la ciudad y responsable de este proyecto en gestación.
Se calcula que entre áreas de equipamiento social, calles y otros servicios de equipamiento de la futura área urbanizable, quedará un saldo de 250 hectáreas de territorio que Farah visualiza como una extensa área verde que pocas ciudades disponen. Parques y jardines grandes son posibles de hallar en Palermo de Buenos Aires, Versalles de París, el Central Park de Nueva York, el Metropolitano de Santiago de Chile y de Bogotá, Les Champs-Élysées de Francia y El Retiro de España.
Pero aún estamos en el campo del anhelo. Los primeros pasos apenas comienzan con la construcción de la  primera etapa de la “Doble Vía del Bicentenario” que conduce al Plan 3.000 y la pavimentación del 5º Anillo que conectará a los distritos 8 y 12, además de una gran rotonda de distribución vehicular.
En la parte posterior de la industria azucarera los cañaverales se mantienen en pie y es probable que la zafra continúe una y otra vez hasta que los propietarios de San Aurelio decidan urbanizar y dejar sin opciones a los avasallamientos constantes. Entonces el gran parque urbano cobrará forma.

EL INGENIO ATRAPADO
EN LA CIUDAD
Ramón Darío Gutiérrez -quien fuera el primer presidente del Comité pro Santa Cruz- instaló el cuarto ingenio azucarero boliviano en una zona todavía lejana de la urbe cruceña, que por ese entonces no superaba los 42.000 habitantes concentrados en el casco viejo y parte del actual 2º Anillo.
Pero la conexión vial con occidente, además de políticas impulsadas a partir de la Revolución de 1952 con procesos como el plan de colonización, el mayor intercambio comercial y la conquista regional de regalías petroleras, entre otros, impulsaron una rápida expansión de la urbe cruceña que provocaron que la ciudad se aproxime a la planta industrial en los años ‘70.
Diez años antes y con la ayuda de la consultora ítalo-brasileña Techint, Santa Cruz había definido su desarrollo urbano bajo una estructura radioconcéntrica que tenía por cordón al 4º Anillo, proyectándose que la población alcanzaría a 250.000 habitantes para el año 2000. Cálculo que resultó extremadamente errado: la urbe llegó a 1,13 millones y una década más tarde superamos los 1,7 millones de habitantes. Los anillos imperfectos e inconexos superan la decena sobre una superficie de 37.000 hectáreas, dos veces más que el tamaño de Madrid.
En los años ’90, el ingenio fue declarado como parte de la zona urbana cruceña y posteriormente fue incorporado al Plan de Ordenamiento Territorial (PLOT) como un “distrito especial”,  rodeado de 14 unidades vecinales.
Su condición de distrito especial le ha llevado a convertirse en un obstáculo para la ciudad, tanto como el aeropuerto de El Trompillo y el Parque Industrial Liviano.  Con San Aurelio en medio, los distritos 8 y 12 no se conectan, obligando a retornos hacia el centro cruceño aquejado por el caótico tráfico vehicular de casi medio millón de motorizados.
“Es hora de enmendar errores, volver a interconectar la ciudad”, afirma Farah. Tomando el mapa traza rutas que retoman la idea de los anillos. En esa dirección se apuntan la construcción del túnel del 4º Anillo que atraviesa el aeropuerto El Trompillo y la construcción del 5º Anillo, a través de los cañaverales de San Aurelio.
El inicio de obras de la Doble vía al Plan 3.000 y la apertura del 5º Anillo fue posible tras un acuerdo entre el municipio y los propietarios de San Aurelio. La familia Gutiérrez, titular del ingenio, accedió a ceder los espacios a cuenta de la transferencia obligatoria del 40% de terreno urbanizable a favor del municipio.
Más adelante el municipio debe coordinar con San Aurelio la apertura de anillos posteriores, acción que segmentaría a los cañaverales en  bloques.

URBANIZAR EL CAÑAVERAL
Y ahora es el tiempo de que los herederos de Ramón Darío Gutiérrez actúen con celeridad. La urbanización del predio obligará a trasladar la planta industrial quizá al norte cruceño, donde están asentados los mayores cañaverales del departamento. Otra tarea urgente insta a desplegar estrategias de urbanización progresiva para sus 550 hectáreas; es decir, 550 manzanos, poco más del doble del primer anillo cruceño.
“Es un área demasiado grande y compleja para urbanizar; allá caben cuatro o cinco unidades vecinales”, advierte Víctor Hugo Limpias, decano de la facultad de Arquitectura de la UPSA. “Los propietarios tendrían que suscribir alianzas para desarrollar proyectos de urbanización progresiva. De otro modo se ingresaría en un proceso caótico de ocupación en el que pierde la ciudad y perdemos todos”, remata.
La tarea no es nada fácil para los propietarios del ingenio. No lo fue hace unas semanas cuando los “sin lote” avasallaron espacios de los cañaverales, pretendiendo beneficiarse con un terreno en un proceso de urbanización forzosa y desordenada. Esta incursión podría replicarse nuevamente más adelante si no se actúa en proceso de urbanización.
“El municipio y/o el mismo Órgano Ejecutivo podrían coadyuvar diseñando planes de urbanización para sectores de bajos recursos, de manera que se constituyan en un freno a los eventuales de avasallamiento”, sugiere el arquitecto Limpias Ortiz.
La construcción del gigante parque cruceño está condicionada a la presentación del plan de urbanización por parte de los propietarios del ingenio. Deberán presentar el sistema de urbanización del predio y dejar 360 hectáreas para el municipio. Esta tarea sin embargo, parece estar lejana aún.
¿Cuánto vale hoy San Aurelio?, se preguntarán unos y otros. Tomando un promedio de precio moderado, Víctor Hugo Limpias calcula que las 915 hectáreas tienen un valor aproximado de 185 millones de dólares.
En la parte posterior de los cañaverales del ingenio, en barrios como Urkupiña, 30 de Agosto o El Fuerte, el valor de terreno oscila hoy entre 3 y 10 dólares, en tanto en las proximidades del 5º Anillo, en la vía principal al Plan 3.000, el valor oscila entre 35 y 60 dólares. Con el inicio de obras municipales y otras mejoras, es previsible que los 185 millones se incrementen en cinco o 10 años. ¿Esperarán hasta entonces en una suerte de “negocio de engorde”, o procederán a proceso controlado de urbanización?

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