Golpe a golpe

Publicado en Entrevista

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Publicado en fecha julio 14, 2010

Jennifer Salinas tiene 28 años, en EE.UU. la conocen como “The Bolivian Queen”. Aspira ganar el título mundial de boxeo en la categoría peso pluma. Para ello, vence obstáculos que van más allá del cuadrilátero. Hace el lance a los retos de ser hija, madre, esposa y a sus oponentes.

Viene con fuerza y rapidez, es algo que viene en el aire y si no te mueves, estarás en problemas”, dice Jennifer Salinas, mientras su puño derecho se mueve lentamente y de golpe se estrella con fuerza contra la palma de su mano izquierda. Un ruido seco, que muere casi en el instante, le pone punto final a la demostración.
No se trata de una amenaza ni de una bravuconada callejera. Jennifer simplemente está describiendo lo que considera su mayor fortaleza dentro del cuadrilátero: su golpe de derecha.
Es la misma derecha que le ha permitido ganar 12 de sus 11 peleas profesionales y con la que obtuvo el apelativo de ‘The Bolivian Queen’ (La Reina Boliviana) en Estados Unidos.
Son las 10:00 de la mañana en Washington DC y luego de la breve demostración de su derecha, Jennifer se alista para entrenarse. Le espera una hora intensa de actividad física en la que levantará pesas, correrá y realizará todo tipo de ejercicios enfocados a mejorar su resistencia física y habilidad para moverse con rapidez.
Por la noche volverá al gimnasio, pero se pondrá guantes y un casco protector para enfrentar a varios sparrings (todos hombres). En este caso, el objetivo es su capacidad de demolición.
“No te voy a mentir. Estoy bien nerviosa considerando el historial de esta muchacha”, dice Jennifer, que hace 28 años nació en Estados Unidos, de padre boliviano y madre estadounidense.
A la muchacha que se refiere es a Natalie Forget, boxeadora canadiense a la que enfrentará el 10 de julio en el Patriot Center de Virginia. Cuando habla de su rival, Jennifer se transforma. Por momentos parece convertirse en una fiera que describe cómo cazará a su presa.
“Ella tiene mi estilo, sé que tiene talento, es muy agresiva y se mueve muy bien. Sus golpes son muy limpios, es decir que entra y sale (golpea y se repliega para evitar golpes). Tiene mucha técnica. Será una pelea muy entretenida, muy interesante, porque las dos tenemos el mismo estilo”.
¿Cuál será tu estrategia?
Estoy trabajando en entrar, salir y no pararme enfrente a mi rival por mucho tiempo. Voy a tener que hacer mis cosas rápido. No voy a poder tomar el riesgo de quedarme en frente de ella, como lo hago con otras muchachas. Nunca juego cuando peleo, pero a veces me gusta hacer sentir mal a mis rivales. Me gusta jugar con ellas, si veo que se dejan. Pero esta muchacha no es una de esas. Será una pelea muy complicada.
La pelea será a seis rounds, ¿cuál será el más difícil?
Será el tercero. Tengo un presentimiento que en el tercer round algo pasará. No sé si la voy a noquear limpio o si le voy a dar un conteo, pero regularmente empiezo lenta, pero en el segundo y tercer round ya estoy caliente.
¿Se te pasa por la cabeza que te pueda noquear?
No creo que me noquee, a mí me han dado muchos golpes los hombres. Todos mis entrenadores dicen que tengo una quijada muy buena, que yo puedo coger un golpe. De repente me puede lastimar en la costilla con un golpe al cuerpo. Vamos a ver… Es posible, aunque espero que no sea así.
La pelea frente a Forget será clave para la carrera de Jennifer. Con dos hijos (Jaida, de 5 años, y John Pablo, de 2) y 10 años de matrimonio. Ella espera que en caso de conseguir una victoria el 10 de julio, las puertas comiencen a abrirse en su carrera. Jennifer aspira a llegar bien alto, anhela obtener el título mundial en la categoría peso pluma.
“Quiero tener la oportunidad para pelear por el título. Una pelea, pase lo que pase. Merezco una oportunidad. Y quien quiera que me esté escuchando: ya es tiempo que me den la oportunidad. Ya tengo 12 peleas profesionales”, dice a manera de reclamo.
Para ella hay muchas cosas en juego que están más allá del cuadrilátero. Si bien cuando sube al ring el principal objetivo es derrotar a su oponente, en la vida diaria Jennifer tiene que luchar para sortear los embates que se le vienen por ser hija, madre y esposa.
“A veces me pregunto por qué mierda estoy haciendo esto todavía. Verdad. Me miro en el espejo y digo: ‘Qué estoy pensando’. El dinero no es mucho por el momento”.
“Sin embargo, trato de dejarlo y no puedo. Quiero convencerme: ‘Está bien, ya es tiempo, voy a colgar los guantes, voy a ser mejor madre, voy a trabajar más para ayudar económicamente en la casa’. Pero no puedo, me deprimo. Siento que todavía no he logrado lo que quiero. No he cumplido mi sueño. Y siento que si lo dejo, me voy a arrepentir después. Quiero pelear por el título y luego me retiro”.
¿Eres adicta al boxeo?
Sí, aunque trato de no serlo. Tengo familia, hijos, esposo… tengo que tratar de balancear mi vida con el deporte, pero esto te jala. Es como una adicción a las drogas, siempre quierés más. Soy buena en algo, soy buena en el boxeo y es mi trabajo. Es mi pasión y quiero hacerlo de la mejor manera que pueda.
¿Se puede decir que es una buena adicción?
Para una persona que no tiene familia sí es bueno, porque puede enfocarse al cien por ciento en el boxeo. Sin embargo puede ser muy dañino para alguien que sí la tiene.
¿Y cómo logras que tu familia sobreviva?
La verdad que no sé si estamos sobreviviendo. No sé lo que pasará de aquí a un año. Tengo que cumplir mi sueño y es una cosa un poco egoísta, lo sé… La verdad es que en mi familia tienen que quererme mucho para seguir a mi lado.
¿Y tu madre qué dice?
Ella no se involucra mucho. Eso sí, me pide que pase más tiempo con los niños. A veces los llevo al gimnasio, pero no puedo concentrarme, porque tengo que estar pendiente de ellos. La preocupación más grande de mi madre es que no paso mucho tiempo con los niños por este deporte. Y tiene razón.
¿Cómo le hacés para que ella y tu esposo te entiendan?
Básicamente es la misma conversación todo el tiempo, pidiéndole que me entiendan y que me apoyen. Ellos saben que aunque no me apoyen, igual voy a seguir en esto. Hay mucha gente que se me acerca y me apoya, pero es gente que no vive conmigo. Otra cosa es estar viviendo esto a diario.
Debe ser difícil el día a día.
Sí, es duro. Es difícil. Y en mi relación de matrimonio también. Vos no puedés estar activo sexualmente cuando estás en este deporte, porque te debilita. Ese es un problema. Hablando sinceramente es un problema que afecta directamente a mi matrimonio, porque no hacemos “nada” cuando estoy en preparación para una pelea.
Cuando hablás de no tener relaciones sexuales con tu esposo, ¿a cuánto tiempo más o menos te refieres?
Lo máximo ha sido tres meses, sobre todo por estar obsesionada con el deporte. Él se ha vuelto loco y hasta estábamos hablando de separación. Para mí no es difícil, porque estoy tan enfocada en la pelea que no me importa. Pero él como hombre, como esposo merece su respeto y todo eso.
¿Es complicada la situación?
Él sinceramente ya se acostumbró. A veces lo molesto y le digo que quizás tiene otra porque ya ni me busca. Se ríe y me dice que ya no quiere pelear. Es difícil, porque somos jóvenes. Yo estoy tranquila porque me enfoco mucho en la pelea, pero él sufre mucho. No me sorprendería si me engañara. Me enojaría, eso sí. Lo que pasa es que yo estoy tan enfocada en el boxeo, que es mi prioridad. Vamos a ver si él me aguanta. Honestamente, ahora no me acuerdo de la última vez que tuvimos relaciones sexuales. Es lo último en lo que pensamos los boxeadores, porque sabemos cuánto nos afecta.
La entrevista termina y Jennifer comienza a entrenarse. Durante una hora sudará y se esforzará al máximo mientras en Washington DC la temperatura sube tan alto que por momento el calor parece derretirlo todo. Ella no se inmuta, corre, salta, levanta pesas… y sonríe. Sabe que en el camino del éxito hay muchos obstáculos, pero está dispuesta a superarlos uno por uno. Paso a paso, golpe a golpe.

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