Se debe pagar mejor al depositante

Publicado en Economía, Finanzas

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Publicado en fecha julio 14, 2010

La principal autoridad del sistema financiero boliviano demanda mayor eficiencia para retribuir con mejores tasas a los depositantes. Un diagnóstico del sector financiero.

Reynaldo Yujra Segales fue nombrado Director Ejecutivo de la Autoridad de Fiscalización del Sistema Financiero (ASFI) en abril pasado. Tiene a su cargo la fiscalización y regulación de bancos, fondos financieros privados, cooperativas y mutuales. Lleva 18 años en labores de analista financiero, supervisor de riesgos, jefe de división de estudios y normas, entre otros tras ser funcionario de la disuelta Superintendencia de Bancos.
Abocado a la aplicación de nuevas normas en el sistema financiero, Yujra accedió a una entrevista con IN para tomarle el pulso al sector financiero.
¿Cuál es su visión del actual estado del sistema financiero boliviano?
Al igual que en las últimas gestiones, el sistema financiero continúa manteniendo una posición estable, sólida y con buenos niveles de desempeño. El respaldo patrimonial permitiría sostener y solventar el continuo crecimiento de los activos.
Háganos, por favor, un breve diagnóstico del sistema financiero.
Con datos al 31 de mayo, los depósitos del público alcanzan a 8.648 millones de dólares, se incrementaron en 275 millones respecto a diciembre de 2009. Esto refleja la confianza del público en la estabilidad del sistema financiero, pero a la vez denota la dinámica de la actividad económica en general y la preferencia del público por utilizar el sistema de intermediación financiera como medio para realizar pagos y otras transacciones económicas. El público está  depositando a mayores plazos. El 69,3% de los DPF están pactados a 360 días o más; en 2006 el 51,9% estaba a ese plazo. Es decir, hay mayor confianza en el sistema. Este indicador incide positivamente en la estructura financiera de las entidades, permitiendo contar con recursos para ser canalizados en préstamos de largo plazo y canalizarlos a actividades productivas en general.
¿Y a nivel de monedas?
La preferencia por el boliviano continúa profundizándose. El 48,6% de las captaciones corresponden a moneda nacional y UFVs. A fines de 2005 la preferencia era del 16,2%. Esto refleja la confianza en nuestra moneda y en la estabilidad de los precios, además de que posibilita una mayor efectividad de la política monetaria sobre el sistema financiero.
Los créditos venían creciendo de manera incipiente respecto de los depósitos, ¿se mantiene esta tendencia este año?
No, la tendencia es de continuo crecimiento. A mayo la cartera crediticia del sistema financiero alcanza a 5.909 millones de dólares; en cinco meses creció en 310 millones. Este crecimiento está acompañado por un reducido nivel de riesgo; la mora llega al 3,3% y el índice de cobertura del sistema está en 136,8%, que nos muestra una buena calidad de la cartera.
Pero tenemos un sistema financiero con mucha liquidez.
Es cierto, pero estamos observando un proceso inverso en los últimos meses. Fíjese que la liquidez neta del sistema es actualmente de 4.556 millones de dólares, son 112 millones menos respecto de diciembre de 2009. Esta liquidez está compuesta en un 46% por disponibilidades y 54% por inversiones temporarias. Las posibilidades reales del sistema financiero para atender oportunamente las salidas regulares de depósitos y financiar nuevos desembolsos de créditos son óptimas.
¿Cuál es el grado de solvencia del sistema financiero hoy?
El coeficiente de adecuación patrimonial en los bancos está en el orden del 12,3%, en las cooperativas 22,2%, en los fondos financieros privados 11,52%, y en las mutuales 42,6%. Estos índices superiores al 10% establecido por ley representan la solvencia del sistema.
¿Cómo ve el desarrollo del sistema financiero en la última década?
En los inicios  de la presente década se experimentó un evidente deterioro, reflejado en una elevada morosidad, altos porcentajes de cartera reprogramada, baja cobertura, limitada capacidad patrimonial y una contracción de depósitos y colocaciones. La regulación y supervisión de este período se orientó a la protección de la estabilidad del sistema financiero para evitar el deterioro sobre la economía. Pero la situación fue cambiando desde 2005, producto de los cambios estructurales que fueron sucediéndose en el país, producto de la transformación hacia un nuevo Estado. El histórico crecimiento de los depósitos y de la cartera de créditos, el mejoramiento de los indicadores financieros, de calidad de la cartera de créditos, solvencia, liquidez y rentabilidad, son prueba de los efectos positivos que trajo consigo esta nueva etapa económica. Hoy tenemos un sistema financiero moderno, con innovación financiera y un mejoramiento de la capacidad de gestión de los riesgos.
¿El Sistema Financiero tiene la fortaleza necesaria en materia de normativa?
Comparativamente con la región, Bolivia cuenta con un marco regulatorio y de supervisión bastante desarrollado, acorde con sanas prácticas y lineamientos internacionales. Esto se refleja en la solvencia y estabilidad del sistema financiero, así como en el nivel de confianza del público. La mayor prueba de ello fue la fortaleza y solidez con la que enfrentó el sistema financiero los años 2008 y 2009 la crisis internacional. Sumado a ello, por mandato de la Constitución Política del Estado vigente, el Estado debe regular el sistema financiero con criterios de igualdad, oportunidad, solidaridad, y distribución equitativa, promoviendo condiciones para el crédito productivo y la bancarización, velando en todo momento por la defensa de consumidores. Ese mandato la ASFI lo está encarando con mucha responsabilidad y compromiso.
¿Cuáles son las normativas que está impulsando la ASFI actualmente?
Los nuevos retos institucionales de la ASFI se centran en coadyuvar varios puntos que tienen que ver con la demanda de servicios financieros de los sectores de la micro y pequeña empresa; la orientación de recursos al sector productivo; el aprovechamiento eficiente de la capacidad instalada para una mayor bancarización; la creación e implementación de  nuevos instrumentos financieros para potenciar a los pequeños productores rurales; y la priorización de la atención al financiamiento de la matriz productiva que genera empleos e ingresos estables y dignos.
¿Existen entidades que se hallan en una situación delicada y que -por la salud del sistema- requieren de una reestructuración y fortalecimiento?
En general, todo el sistema financiero mantiene una posición estable, solvente y con buenos niveles de liquidez y desempeño. No hay en este momento una amenaza evidente sobre alguna entidad en particular que pudiera estar en peligro para pensar en una posible incursión en las causales que establece la Ley de Bancos para su intervención.
¿Cuál ha sido el encargo que recibió del Órgano Ejecutivo al momento de ejercer su cargo?
Fortalecer la regulación y supervisión en el marco de la Constitución Política del Estado y el Plan Nacional de Desarrollo, y orientar los esfuerzos para propiciar que el sistema financiero apoye el crecimiento y desarrollo económico para el vivir bien de la población. En esa línea estamos trabajando con las autoridades económicas del país, con agremiaciones financieras y con distintas organizaciones de productores para promover mejores condiciones para el crédito productivo y con mayor índice de desarrollo económico del país.
En  los últimos años se impulsó la bolivianización de las operaciones en el sistema financiero con avances importantes. ¿Se puede profundizar más esta política?
Hoy, el 48% de los depósitos del sistema está constituido en moneda nacional, cuando hace tres años este indicador alcanzaba cerca del 10%. Podríamos decir que las políticas económicas adoptadas en el país han permitido que la población confíe más que nunca en el boliviano, lo cual se refleja en la composición por moneda en los depósitos y cartera del sistema. Como ASFI coadyuvamos de manera decidida a la bolivianización. La reglamentación que se va generando incorpora continuamente elementos de incentivo a las operaciones en moneda nacional.
En la medida que las condiciones actuales se mantengan y se profundice aún más la confianza de los agentes económicos y del público en general en la moneda nacional, es de esperar que aumente el nivel de bolivianización de las operaciones en el sistema financiero.
El sistema financiero reportó buenas utilidades los últimos años. ¿Continuará esta tendencia?
La rentabilidad del sistema es resultado del desempeño de las entidades en un contexto económico favorable. Esta rentabilidad se fundamentó en los ingresos generados por cartera crediticia, inversiones financieras, operaciones de compra/venta de monedas e ingresos operativos originados en servicios financieros propios del giro del negocio.
Veamos la situación de los ahorristas. El sistema financiero paga muy poco ¿Qué se está haciendo para que el depositante sea mejor remunerado?
Es cierto. Las tasas de interés se encuentran en niveles históricamente bajos en el contexto internacional debido -en parte- a la crisis financiera internacional. Bolivia no es la excepción. El público confía y deposita sus ahorros a pesar de las bajas tasas. En parte, el nivel de tasas de interés para depósitos refleja el elevado nivel de liquidez que mantiene el sistema financiero; sin embargo, esperamos que las entidades realicen esfuerzos para optimizar sus procesos operativos y de gestión, de manera que puedan generar ahorros en gastos operativos y administrativos que incidan favorablemente en una mejor retribución a los depósitos y a la vez aminoren las tasas activas.
Algunas entidades están dando señales de mejora del nivel de las tasas de interés pasivas, sin afectar adversamente las tasas activas. Esta actitud debiera ser asumida por todas las entidades.
Los bancos crecen de manera constante, las microfinancieras van a mayor ritmo,  pero las cooperativas y mutuales se quedan. ¿Cuál es el futuro de estas últimas entidades?
Aún cuando la banca concentra la mayor parte de las operaciones, la importancia de las entidades no bancarias radica en el número de clientes que atienden y el enfoque de sus actividades basado en un carácter más social que lucrativo. Las cooperativas mantienen una tendencia creciente y a un ritmo sostenido. La fuerte incursión de la banca en el crédito hipotecario de vivienda en los últimos años influyó en el menor ritmo de crecimiento de las mutuales. Esperamos que estas entidades adopten una actitud más proactiva y encuentren los mecanismos adecuados para dinamizar sus actividades crediticias en mayor grado.
Existen ONGs, casas de empeño, artesanías y cooperativas que operan de manera informal. ¿Qué está haciendo la ASFI para regularlas?
Cualquier persona natural o jurídica que realiza estas actividades sin licencia de funcionamiento nuestra está incurriendo en delito. La incorporación de las IFD y las CAC societarias al ámbito de regulación y supervisión se encuentran en pleno proceso para la otorgación de licencias de funcionamiento, con lo cual se hará efectiva la ampliación de la cobertura geográfica hacia zonas en las que hoy existen limitaciones de acceso o no se tiene presencia de entidades reguladas.
Los servicios financieros se están ampliando a poblaciones intermedias y zonas suburbanas. ¿Cuánto más se puede avanzar en esta materia?
Es verdad, el sistema -principalmente las microfinancieras- ha expandido sus puntos de atención a zonas intermedias y periurbanas. El proceso de expansión de los servicios financieros debe continuar, dando mayor prioridad a las áreas rurales, favoreciendo el desarrollo productivo y el apoyo a los productores de las zonas rurales. La ASFI y los entes estatales del sector económico venimos trabajando para que toda la población tenga acceso a servicios financieros.
¿Dólares o bolivianos?
Dadas las condiciones actuales, la tendencia del público en general se orienta por la utilización de la moneda nacional, y en esa perspectiva deberíamos trabajar todos los bolivianos y bolivianas.

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