“CON EVO LA ECONOMÍA NO CAMBIÓ”

Publicado en Economía, Entrevista

IMG_2117

Publicado en fecha agosto 14, 2010

El empresario y líder de UN apunta los principales problemas de la gestión de Evo Morales. “Se crece como en cualquier gobierno neoliberal”, sostiene.

El título de “Barón del Cemento” le va como anillo al dedo, pues Soboce -la Sociedad Boliviana de Cemento- es responsable de casi el 50% de la producción cementera del país a través de sus cuatro plantas. Pero los reconocimientos -propios y ajenos- no parecen ir con él que se muestra siempre tranquilo y sereno, dueño de una sorprendente capacidad matemática. El nombre de Samuel Doria Medina Auza (52), irrumpió en los medios en 1989 cuando, con sólo 31 años, tomó las riendas de la casi quebrada cementera Viacha. Dos años más tarde fue nombrado ministro de Planeamiento y Coordinación.
Desde entonces su vínculo con la política ha sido permanente. En 1997 fue candidato a vicepresidente por el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR); en 2004 fundó Unidad Nacional, tienda por la cual candidateó en las presidenciales de 2005 y en diciembre de 2009, con resultados todavía marginales. Con el MAS copando casi todo el poder, Doria Medina es una de las pocas voces de la oposición la que no duda en apuntar los errores de administración de Morales.

Cinco años de Evo Morales en el gobierno, ¿qué ganamos y qué perdimos los bolivianos?
El país ganó con mayor inclusión, que es muy importante y esto no tiene retorno. Sin embargo, en este periodo con Evo ingresamos a un modelo de revolución anticuada que pudo ser bueno en el siglo XX, pero no funciona en este tiempo. Hasta para ser revolucionario hay que actualizarse. Pretender llenar el país de empresas estatales, limitar la democracia, no da buenos resultados y basta ver lo que está sucediendo actualmente. En estos últimos cinco años el Estado ha tenido muchísimos recursos, pero los resultados son los mismos que antes, el crecimiento es el mismo que en los periodos anteriores. La economía no cambió; tenemos muchas reservas en el BCB y la situación de la gente no mejora.
¿Y en el plano político-social?
Hay problemas de vulneración de los derechos humanos, no sólo la violación del debido proceso y garantías constitucionales. Advertimos torturas en instalaciones del Estado Plurinacional que debería tener por máxima el respeto a la vida, pero retornamos a las prácticas de gobiernos militares. La gente sale del país porque asume que no tiene garantías. La inseguridad ciudadana, junto con el narcotráfico está llegando a niveles nunca antes vistos. En relaciones internacionales tenemos deficientes resultados con Chile. Se ignora la experiencia anterior, se pone a negociar gente inexperta que delata una orfandad en política exterior, supeditada a las líneas de la Venezuela de Chávez.
¿Cuáles son los problemas puntuales de este gobierno?
La economía de la gente no cambió. Hay dinero público, muchas reservas y un gobierno incapaz para invertir, para generar empleo, para impulsar nuevas actividades. Con la nacionalización -era claro que la orientación debía dirigirse a conseguir una mayor participación del Estado, todos de acuerdo-, pero se les fue la mano e ingresamos al péndulo de poco Estado y mucho privado hacia demasiado Estado y muy poco privado. Hay señales de presión sobre el mercado que se ha traducido en bajísima inversión y escaso empleo. Es el empleo informal el que crece y eso no conduce a la calidad de vida.
¿Qué opina de los bajos niveles de inversión?
Ésta es la gran paradoja. En los últimos años el ahorro interno del país se incrementó en 25% del PIB, unos 4.000 millones de dólares. Pero la inversión pública y privada llega apenas a la mitad. La inversión es tan vital como el alimento para un niño; no le das y no crece. Es paradójico que el país tenga tantos recursos pero no se alimenta a la criatura.
Viacha acaba de invertir 35 millones en la ampliación de su planta ¿en qué otros sectores industriales advierte inversión?
El gobierno está más ocupado en la confrontación permanente, descuida la política industrial en función de las cuales se generen condiciones propicias. Pero a las inversiones se les pone trabas, desde el Estado se pretende competir con los negocios ya existentes. Querían Se tiene la idea de gastar en un satélite chino cuando lo óptimo sería comprar fábricas del rubro alimentos, muebles o textiles, cuya instalación generaría puestos de trabajo, dinamizaría cadenas productivas.
¿No teme por las inversiones de Soboce?
Hay señales ante las cuales la gente se asusta, retrocede. Nosotros tenemos más experiencia y nuestra visión de largo plazo. Este modelo de revolución anticuado no nos asusta. Pero mucha gente, el capital extranjero, se asusta.
¿Cuánto perjudica a la atracción de inversión extranjera directa el continuo crecimiento del narcotráfico?
Mucho, es un factor determinante. Hay actividad descontrolada. Se está advirtiendo el arribo de mafias internacionales que generan violencia e inseguridad. Llegamos al colmo. Sorprenden a un sacerdote aymara involucrado con el narcotráfico, es como que pillaran al Papa con el alijo. Los 350 kg. que le incautaron valen unos 50 millones de dólares en Europa. Pasamos de las 10.000 hectáreas de plantaciones de coca a más 30.000, de las incautaciones de gramos a las toneladas. Evo Morales reconoció que el narcotráfico tiene un mejor aparato de seguridad e inteligencia. ¿Dónde estamos?
Evo llegó al poder con la ola de crecida de precios de los commodities, las exportaciones crecieron en valor, las remesas subieron y las reservas alcanzaron niveles históricos. ¿Suerte?
Suerte sí, pero en la vida lo que importa es el resultado. Si hay mucho dinero, muchas reservas y esos recursos no se traducen en inversión, en más empleos, en un cambio, ¿de qué sirve tener tanta plata? Es como una persona que tiene  mucho dinero en el colchón, pero continúa viviendo en la pobreza. Hace unos días se conoció que el índice de pobreza en Bolivia empeoró y esto es un revés para un país que tuvo condiciones inmejorables estos cinco años con más remesas, más exportaciones, sobreliquidez financiera y recursos externos. No hubo cambio. En el periodo neoliberal se creció como hoy y con condiciones adversas. Hoy existen muchos recursos, pero se crece lo mismo. Si se corrigen estos temas, diremos que se aprovecharon las oportunidades. De otro modo, será un hombre con suerte que se tropezó con mucho dinero, pero que no supo usarlo.
En 2009 crecimos 3,7%, similar a los gobiernos de Sánchez de Lozada, Paz Zamora y Banzer. Los países vecinos van a mayor ritmo y atraen más capitales. ¿Qué estamos haciendo mal?
Este es nuestro problema más complicado. Si viviéramos en una isla, no importaría mucho, pero lo grave es que nuestros vecinos están corriendo mucho más rápido. Perú crece al 9%, Chile con su terremoto y todo va al 7%, Brasil anuncia entre 6 y 7%… en fin, todos los vecinos están creciendo a mayor ritmo mientras nosotros nos quedamos atrás. Es sorprendente el nivel de capitales externos que llegan a la región, menos a Bolivia.
El presidente de la CAF expresó que Bolivia requiere crecer al 7%, pero vamos a casi la mitad.
El gobierno debe definir prioridades. Yo ando confundido por las señales de nuestro gobierno. Se anunció que este año invertiría 1.800 millones dólares, pero en el primer trimestre sólo llegó a 360 millones. En marzo, el ministro de Economía indicó que se invertirían 32.000 millones de dólares en los próximos cinco años, eso es como 6.400 millones por año y unos 17 millones de dólares diarios, un anuncio descabellado. Luego, la ministra de Planificación rectificó indicando que ese monto se ejecutará en 10 años. La cooperación internacional maneja cifras distintas. Esto revela que no se pusieron de acuerdo sobre la inversión. Hay autoridades que hostigan a las industrias, acusándolas de que tienen mucha participación en el mercado. El mensaje que dan es “no inviertan más”. El Estado tiene que definir si quiere o no inversión. La receta para crecer al 7% es invertir cada año el 25% del PIB, pero lo paradójico es que la plata se queda en las bóvedas del BCB.
Retornamos a la senda de la incapacidad de ejecución…
Claro, siempre se dijo que ningún partido tenía por sí solo la capacidad de hacerse cargo de todo el aparato estatal y en esta administración estamos viendo que se deshacen de personal capacitado, con experiencia. Hay situaciones críticas. En  YPFB, por ejemplo, la empresa tiene 1.300 empleados donde cuatro de cada cinco no son profesionales. Otro caso es Entel que tiene poco más de 1.500 millones de bolivianos en sus cuentas, gran parte fuera del país. ¿No es raro? La empresa está señalando que no confía en el país. No es un invento, en su último balance, Entel declara que 1.000 millones estaban fuera. Hace poco se instruyó a los bancos repatriar sus inversiones en el exterior, pero una empresa estatal tiene la plata. ¿Qué hacemos?
Usted apunta yerros de la gestión de Morales, pero la banca ganó 520 millones de dólares, la dinámica es evidente en construcción, el comercio y los servicios.
Es cierto. Donde no se mete el gobierno hay mucha dinámica. Se construye como nunca. Es más, sé que hace un año el directorio de un banco aprueba la construcción de un edificio por semana. Soboce hizo un estudio donde resultó que se está construyendo en este momento 1,7 millones de metros cuadrados. Veamos de otra manera, es como decir que se están construyendo 24 edificios de 100 pisos: 10 se construyen en Santa Cruz, seis en La Paz, cinco en Cochabamba, dos en Chuquisaca y uno en Tarija. Se está invirtiendo en construcción, hay capacidad emprendedora con dinero de varias fuentes: contrabando, remesas, coca y sus derivados, ahorros.
¿Considera que el sistema financiero está acompañando el proceso productivo?
Los depósitos están siendo remunerados con tasas muy bajas; la gente está volcando sus recursos a la construcción. Hace un esfuerzo por adquirir un departamento y luego lo alquila, con lo que obtiene una rentabilidad de hasta el 10% frente a la banca que está pagando tasas de alrededor del 2%. La sobreliquidez no es problema de los bancos, porque las tasas están accesibles: el problema es que la gente no se anima a invertir por el ambiente de incertidumbre.
¿Por qué rechaza la implantación de una economía de Estado si los gobiernos liberales no dieron respuestas efectivas?
Pensar en que el Estado puede resolver todo, es un gran error. Este es un modelo anticuado de revolución. Cuba, está dando cambios. Antes hasta las peluquerías dependían del Estado; el 90% de la tierra estaba en manos del Estado que apenas producía el 10% de la alimentación, las industrias azucareras están siendo ofrecidas a capitales extranjeros porque asumieron que se equivocaron. La idea de que sólo el Estado lo puede resolver explica nuestro pobre crecimiento. ¿Para qué insistir en equivocaciones? Hay que volcar hacia la complementariedad, al equilibrio, pero el Vicepresidente anda obsesionado con la idea de aumentar la participación del Estado y eso es parte del modelo anticuado.
A esto se suma nuestra mentalidad rentista. Si el petróleo va a generar los ingresos, luego el hierro, el litio, entonces, ¿para qué trabajar? Sólo el trabajo genera riqueza. Ni Suiza ni Japón tienen recursos naturales, pero generan conocimiento y empleo. Eso vale.
La nueva constitución, ¿favorece o agrava el arribo de capitales?
Desde la oposición logramos que se acepte la visión de una economía plural donde hay distintos tipos de propiedades y modos de producción que hay que respetar: la economía de mercado, la economía comunitaria, cooperativa y estatal. Hasta ahí todo bien, el problema surge en la parte de recursos naturales que no fue consensuada y fue redactada por gente que no tenía idea del tema y se convirtieron en un verdadero obstáculo para la inversión. Y ahí estamos como escopetazo en el pie.
Entre 1985 y 2006 pasamos de la economía estatal a la capitalización, privatización y luego la nacionalización. ¿Cuánto durará este ciclo?
Ese es uno de los dramas más profundos de Bolivia. En hidrocarburos, en los años ’20 surgieron condiciones favorables a la inversión extranjera que luego se ve enfrentada a la visión nacionalizadora de los ’30. Tras la revolución de 1952 el MNR abre nuevamente a la inversión externa. A fines de los ’60 se produce la segunda nacionalización y luego viene un proceso de apertura a la que se suma la capitalización y hoy nos hallamos en la tercera nacionalización. Estos ciclos sólo espantan el capital externo y todo porque no sabemos qué queremos. Es necesario acordar, más allá de la administración estatal, condiciones estables para garantizar inversiones de plazo fijo, o establecer participaciones estatales en emprendimientos estratégicos. Ya perdimos demasiado dinero y oportunidades. Lo han hecho nuestros vecinos, ellos tienen la receta. Pinochet privatizó todo, pero no se tocó Codelco. Brasil hizo de Petrobras una empresa en parte estatal donde quien ingresa es el mejor alumno de la universidad, no cuenta ser allegado a Lula o ser del PT.
Del actual proceso de nacionalización, ¿cuáles le preocupan más?
YPFB, sin duda. Ya cambiaron casi media docena de presidentes, el recurso humano no garantiza buenos resultados, la inversión no tiene un norte, no parece seguir un plan estratégico. La mitad de los recursos del IDH se utilizan para la importación de gasolina, diesel, GLP y jet fuel. No se ve una empresa que tenga interés por nuevas fuentes de energía porque apuesta sólo a las fuentes tradicionales y puede quedar rezagada en el futuro. Comibol también preocupa porque se conoce muy poco de lo que hace; se sabe que incorporó 5.000 trabajadores, pero sus resultados son inciertos. También preocupan los resultados de Entel, tan mal manejada que el gobierno decidió cambiar al directorio y parte de la planta ejecutiva, pero esos son paliativos. Se requiere una autoridad de fiscalización de empresas públicas que vigile su manejo, que vele por su correcta administración, por la obtención de resultados positivos.
Las capitalizadas ingresaron en procesos de arbitraje contra el Estado boliviano por la nacionalización. ¿Ve un Gobierno ganador?
No. Se pudo haber negociado de mejor manera. Será muy difícil que el Estado resulte ganador. El caso de Entel es el más complicado porque la demanda bordea los 1.000 millones de dólares y hay consistencia en la demanda. Los otros casos no son menos preocupantes. Más allá de la demanda económica preocupa el mensaje de un Estado peleado con el capital externo.

ATAQUES AL BARÓN
DEL CEMENTO
Procesos contra adversarios, control de monopolios. ¿No teme por Soboce?
Es una cuestión política que ciertamente incomoda, pero no tememos por la transparencia con la cual se maneja nuestra compañía; estamos entre las empresas que más tributan. En este momento somos objeto de investigación en la Fiscalía, en la Autoridad de Control Social y Fiscalización de Empresas, el Ministerio de Transparencia y tenemos procesos en la justicia. Por la transparencia de nuestras ediciones, no nos genera temor alguno.
Soboce es cuestionada por la administración de Fancesa. Se la pretende sacar por presunta mala administración y pérdidas.
La administración le ha significado ingresos por 100 millones de dólares a Chuquisaca; hemos transferido nuestra capacidad administrativa a una empresa que era deficiente. Fancesa ya no es una empresa, es una corporación dueña de una fábrica de cemento; propietaria de Concretec que tiene un patrimonio de 40 millones de dólares y 800 empleados; tiene por filiales además a Sucremet y Sermidud. Está en pleno proceso de ampliación de su capacidad de molienda. Es una empresa bien administrada, cotiza en la Bolsa de Valores.
El gobierno pretende instalar una planta de cemento en Potosí u Oruro. ¿Se trata de un complemento o una competencia para la industria cementera?
No creo en su ejecución. Hace cuatro años que se habla de este proyecto. Se trajo una consultoría iraní que sugirió no ejecutar una inversión de 200 millones nada más por pelear con opositores.
¿No le quita el sueño?
No. Ya pasamos por esta experiencia. Banzer ya tuvo una actitud similar en los ’70 e instaló una planta en Tarija. A la conclusión de la planta se dieron cuenta que no disponían de gas. La fábrica estuvo cerrada unos cuatro años mientras se construía un gasoducto que costó tres veces más que la misma fábrica. El costo de producción era  muy alto,  era deficitaria y de ahí es que nos vendieron. Hoy, 40 años después se pretende instalar una planta en una zona donde no hay energía eléctrica. No creo que se pueda ejecutar un proyecto como éste en los próximos 10 años. Pero pese a todo es posible que decidan ejecutarlo.
¿Por qué Santa Cruz, el mayor consumidor de cemento se alimenta de materia de otras regiones?
Es cierto, Santa Cruz es el mayor consumidor de cemento, lo curioso es que en 500 kilómetros a la redonda de la capital no existe piedra caliza. Camba está en la frontera y Warnes se provee de materia prima de Viacha y El Puente. Todas las industrias venden en Santa Cruz, allá Fancesa tiene casi el 55% del mercado. Como Soboce estamos viendo formas de encarar esta creciente demanda.
¿Cuáles son los proyectos de inversión inmediatos de Soboce?
En los últimos 10 años Soboce invirtió unos 200 millones de dólares. Para el próximo decenio tenemos previsto desplegar 260 millones.
¿No es contrasentido invertir en tiempos de incertidumbre e inseguridad?
Tenemos una larga experiencia. Sobrevivimos a los estatistas, a los neoliberales, a todo tipo de gobiernos y en esta industria la inversión debe hacercarse en una visión de largo plazo, no se puede invertir de un día para otro.

Comparte este articulo

No Comments

Comments for “CON EVO LA ECONOMÍA NO CAMBIÓ” are now closed.