“El diseño despeja mi mente”

Publicado en el otro oficio, Entrevista

Hugo 2

Publicado en fecha agosto 14, 2010

Hugo Landívar Cuéllar
El presidente ejecutivo de la corporación
de inversiones Landicorp halló en el diseño de muebles el refugio para meditar
y renovarse. Sus creaciones serán parte de una exposición artística a fin de año

Multifacético, pero ante todo creativo e innovador; de ideas convertidas en emprendimientos que apuestan al éxito, allá donde unas veces se pierde y las más se gana. Entre la tensión y la búsqueda de respuestas a los retos que plantean a diario los varios negocios que atiende al mismo tiempo, Hugo Landívar Cuéllar se refugia en retazos de papel donde esboza trazos que luego se transforman en sillas artísticas labradas en noble madera.
“Mi vínculo con el diseño en madera es de toda la vida”, afirma el empresario que preside Landicorp, la corporación de inversiones que reúne a más de una decena de emprendimientos, mientras reflexiona sobre su vena artística, descubierta e impulsada en la década de los años ’60 por los sacerdotes de Muyurina, la emblemática granja-escuela del norte cruceño.
Su destreza en el diseño de muebles -entre los que predominan las sillas- ya fue puesta de manifiesto en muestras culturales y ferias del sector forestal. Animado por contagiar esta pasión por el arte sobre la madera, Landívar ahora repasa los últimos detalles de su catálogo de obras que será presentado a fin de año.
Como él mismo lo reconoce, sus diseños nunca abandonan la cualidad utilitaria, pero al mismo tiempo están cargadas de carácter extravagante y con grados de complejidad que dificultan un eventual desarrollo comercial.
“Este es un hobby, no es un negocio”, insiste luego de rematar argumentos. “A un hobby usted no le pone números para ver si es o no rentable. El momento en que se le pone número se convierte en negocio. Yo lo mantengo ahí, como un hobby que me brinda beneficios, que me despeja la mente”, confiesa el empresario mientras observa detenidamente las texturas de decenas de especies maderables sobre las cuales plasma sus diseños.
Abocado por completo a sus responsabilidades empresariales, Landívar aprovecha el tiempo de espera en salas de embarque de aeropuerto, los viajes largos, restaurantes, reuniones aburridas y descansos de fin de semana en su propiedad de Samaipata para la etapa creativa.
La entrega a la actividad creativa de este ejecutivo empresarial resulta toda una terapia. “Lo hago en situaciones delicadas o muy serias en el trabajo. El diseño se convierte en una suerte de refugio, lo que en psicología se denomina ´pensamiento lateral´ que me da un grado de satisfacción y bienestar que me facilita la búsqueda y toma de decisiones”, explica.
Cada uno de sus conceptos adquiere forma en el taller de carpintería que consiguió montar. Allá, con la asistencia de sus colaboradores, Freddy Campos e Ivar Vaca, Landívar obtiene piezas artísticas elaboradas con diversas especies, unas veces con yesquero blanco, otras veces con paquió, sirari, cuta del Bajo Paraguá, morado, roble, mara, cedro, nogal, o mururé. “Cada madera tiene su encanto, su utilidad, un color y peso diferente, unas son extremadamente duras y otras livianas y nobles, capaces de ceder a las formas de creación. Estas cualidades son las que hacen fascinante esta pasión por el diseño”, acota el presidente de Landicorp.

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