Caída del apetito sexual

Publicado en Salud

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Publicado en fecha agosto 14, 2010

En Bolivia, los urólogos no sólo tratan la disfunción eréctil en hombres que pasaron el medio siglo

¿Tiene una vida agitada? ¿Come mucha grasa? ¿Le encanta el alcohol y el tabaco? ¿No hace ejercicio? ¿Su barriga sigue creciendo? Bueno, si no funciona en la cama, ahí está la respuesta. El sedentarismo condimentado con lo señalado puede ocasionar en el hombre disfunción eréctil o ausencia de una erección suficiente para tener relaciones sexuales satisfactorias.
Hasta hace pocos años, los urólogos pensaban que la disfunción eréctil tenía que ver más con problemas de tipo psicológico como la depresión, la ansiedad, el estrés o los líos de alcoba, mientras ahora ellos saben que los factores orgánicos no sólo influyen, sino que pueden pesar más a la hora de buscar una solución, como explica uno de los urólogos más cotizados de La Paz: Ramiro de la Rocha Cardozo (63 años).
Aquellos varones aquejados por algunas enfermedades también pueden sufrir de disfunción eréctil como efecto secundario de los medicamentos que toman, por ejemplo  cuando padecen de diabetes, hipertensión, dolencias neurológicas, problemas hormonales (testosterona baja) y afecciones al hígado y los riñones. Y cuando las funciones de las arterias, hormonas y del sistema nervioso son afectadas, el hombre puede dejar de tener erecciones.
¿Corre usted algún riesgo?
¿Usted corre riesgos? Sí, si toma bebidas alcohólicas y fuma sin moderación; si lleva una vida sedentaria y no practica deportes, si consume comida chatarra o con demasiadas grasas, acumulando así colesterol y ácido úrico.
Cuando se juntan esos factores se produce el llamado síndrome metabólico que, según la revista española Consumer Eroski, es una “asociación de problemas de salud que pueden aparecer de forma simultánea o secuencial en un mismo individuo, causados por la combinación de factores genéticos y ambientales, y asociados al estilo de vida”.
Los hombres con sobrepeso generalmente tienen mucha grasa en su torrente sanguíneo y ella se pega en las paredes internas de venas y arterias, causando problemas en la circulación. Si llegan a tupirse las arterias de la pelvis, “ya no llega sangre al pene, a los cuerpos cavernosos y ya no habrá erección”, advierte De la Rocha.
No todos los hombres gordos son candidatos a la disfunción. Si alguno de ellos gusta bastante de la comida, pero hace deportes y rechaza el tabaco y el alcohol o los consume con mesura, puede que no tenga problemas.

Un problema en aumento
Estudios realizados por expertos internacionales calculan que en el mundo hay cerca de 152 millones de hombres con problemas de erección en diversos grados y se cree que para el año 2025 la cifra alcanzaría los 322 millones. De esa cantidad de afectados, se estima que entre el 15 y 20 por ciento recibe tratamiento médico.
Si bien no existe un cálculo científico preciso de cuándo la disfunción tocará las puertas, una persona sana tiene erecciones firmes hasta los 50 años de edad, dependiendo de varios factores, entre ellos el genético. Después, tal firmeza va  desapareciendo.
De la Rocha prefiere no hablar de edades. “Hay pacientes que a los 80 años tienen relaciones, claro que apenas, pero las tienen y otros que a los 50 o a los 60 ya no lo hacen… estos son los pacientes con problemas de salud y alteraciones metabólicas”. No sólo eso, él atendió a empresarios ejecutivos de menos de 50 años que presentaban, además, cuadro de ansiedad y disfunción eréctil.
Incluso, este urólogo recibió en su consultorio con ese problema a un muchacho de unos 20 años. Estaba destrozado porque su enamorada se había burlado del tamaño de su pene. El médico lo revisó y le dijo que no lo tenía pequeño. Entonces, le recetó Viagra y solucionó la crisis.

Tratamientos pasajeros y permanentes
No existe un solo medicamento ni tratamiento para la disfunción eréctil. De hecho, unos pueden ser más pasajeros hasta descubrir la causa del problema y otros, más permanentes. En el primer caso, médicos como De la Rocha utilizan, entre otros, el Viagra; aunque a él no le gusta hablar de medicinas específicas hasta no revisar al paciente. Este fármaco da resultados si es que no hay problemas en las arterias.
En el segundo caso están medicamentos como el Nebido (inyección intramuscular que contiene testosterona), el cual ha sido utilizado con éxito por el urólogo Orlando Canedo Saavedra, quien, sin embargo, advierte desde su consultorio en la ciudad de Cochabamba que hay que hacer controles médicos estrictos.

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