Curanderos del fútbol

Publicado en Deportes, Variedades

Futbol

Publicado en fecha agosto 14, 2010

Sólo ponen parches o aplican medicamentos poco adecuados para un moribundo que hace sufrir a millones de bolivianos apasionados por este deporte.

El fútbol boliviano vive en una constante agonía, donde no faltan los curanderos de la hora que solamente con parches y algunas medicinas criollas intentan mantener con vida a esta “Pasión de Multitudes”. Hoy sucede algo más que merece una consideración mayor porque la agonía, según parece, está en coma mayor.

LA PRIMERA GLORIA
Nuestro fútbol, dentro lo técnico, estuvo y está por debajo de las naciones vecinas. El año 1963 una excelente dirección encabezada por Roberto Prada, consiguió organizar en La Paz y Cochabamba el Sudamericano de Fútbol.
El éxito tuvo dos razones fundamentales: una buena organización comandada por Prada y la Asociación de La Paz; y la asistencia de selecciones bastante disminuidas en su poderío como los casos de Brasil y Argentina.
Pero se logró el título que hasta ahora lo tenemos como la máxima gloria en este deporte. Con el correr de los años la devaluación del fútbol fue notoria por los factores regionales y personales.
La Asociación de Fútbol de La Paz, sin duda la mejor del país en ese tiempo, a la cabeza de Eduardo Sáenz García inició la reestructuración que no fue debidamente entendida por la Federación de Fútbol y otras asociaciones distritales.
Así se llegó al año 1976 cuando se evidenció una crisis institucional que dio origen a la formación de la Liga del Fútbol Profesional, a la cabeza de los clubes Bolívar, Strongest y Always Ready, acción a la que se sumaron otros clubes importantes de Cochabamba y Santa Cruz, Oruro y Sucre, originando un cambio sustancial en la organización de fútbol nacional, con cuestionamientos y hasta enfrentamientos personales, pero que, finalmente, se dio la consolidación de la nueva entidad.
Algunos triunfos internacionales justificaron este cambio y una levantada importante dentro del fútbol continental. Actuaciones meritorias en las eliminatorias del 69 y 75 y la aparición de destacados futbolistas orientales formados en Tahuichi Aguilera, fueron razones para llegar a la clasificación de un torneo mundial.
En adelante el fútbol cobró gran relevancia económica, lo que contribuyó al ingreso de millones de dólares a la Federación Boliviana de Fútbol. Al mismo tiempo aparecieron dirigentes federativos que se aferran a la conducción pese a sus acciones negativas y hasta sospechosas en el capítulo económico, formándose lo que se llama popularmente camarillas que se aprisionan el mando nacional, tal como ocurre en estos días.
Se habla constantemente de reformas, cambios sustanciales, pero nada de ello es posible si se mantienen a la cabeza de la Federación elementos que no hicieron lo adecuado en el manejo de las condiciones técnicas e institucionales de este deporte.
Es casi público el manoseo institucional, las maniobras para conseguir votos comprometidos y perpetuarse en el poder, con ofrecimientos que nunca llegan a plasmarse y sin ninguna posibilidad de una transformación real.

LOS CAMBIOS
Se pregonan proyectos para cambios sustanciales como si estos fueran producto de grandes estudios o cerebros especialmente dotados, cuando lo elemental es proceder a una reestructuración simple y sencilla, empezando por cambiar a quienes ocasionaron estancamiento técnico, déficit económico, pérdida de la sede social y no hicieron la rendición clara y concreta del capítulo económico de la Federación.
El paso siguiente, que tampoco es cosa de sabios, tiene que basarse en una estructura de campeonatos debidamente organizados y en función de la realidad de este deporte en Bolivia, como la creación de una División B de la Liga, volcar todos los esfuerzos para reforzar el fútbol amateur.
Es obvio que estos enunciados contendrían explicaciones, aspectos puntuales y reglamentación explícita para su aplicación en el momento que se decida dar este paso, aparentemente fácil pero con problemas lógicamente que debe resolverse con inteligencia, desterrando la mediocridad que ahora campea a lo largo de diez años.
Mientras no se adopte las decisiones antes mencionadas, el fútbol seguirá en terapia intensiva, con curanderos que sólo ponen parches o aplican medicamentos poco adecuados para un moribundo que hace sufrir a los apasionados a este deporte que apasiona a millones de bolivianos.

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