“La pesca me da la paz que necesito”

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Publicado en fecha noviembre 03, 2010

Jorge Schaiman Aguirre
El gerente general de la cadena de comida rápida Hot Burger, halló en la pesca el motivo para distenderse y afianzar sus lazos de amistad.

El vínculo de Jorge Schaiman Aguirre (45) en el mundo de la fast food no supera la década. Sus inicios fueron de venta en aceras y rotondas, a mucho pulmón, con las innovadoras pizzas móviles que fueron conquistando el paladar cruceño. El tiempo pasó y su esfuerzo se tradujo en Hot Burger, la marca de la cadena de comida rápida que cuida a diario con gran celo. “No ha sido fácil. Este es un trabajo de mucha dedicación hacia el cliente, de tensión diaria, de trabajo de sol a sol junto a tu gente. De otro modo el éxito queda distante”, reflexiona mientras sus dedos juegan con un souvenir de caña de pescar.
Mientras el negocio iba tomando una forma cada vez más corporativa y compleja que absorbía gran parte de su tiempo, Schaiman halló el sosiego necesario en la pesca. “Para mí era totalmente ajeno hasta hace unos ocho años. No estaba muy convencido en la primera ocasión que me invitó un amigo; pero me equivoqué, fue una experiencia bella de ponerte en contacto con la naturaleza, con un ambiente de mucha paz, de contacto con el agua, de compartir con los amigos, de desenchufarte por completo del trabajo”, recuerda con emoción.
Y desde entonces es amigo frecuente zarpar pequeñas lanchas por río Grande y otras cuencas de la región, muñido de su caña y carnadas. Hoy Schaiman se reconoce como un experimentado pescador, dominador de las especies, recodos y remansos donde abundan los peces.
Su búsqueda de preciados surubíes transcurre por los ríos Grande e Ichilo. La vocación exploradora lo ha llevado a navegar por el Chapare cochabambino, Puerto Villarroel, Chipiriri, el río Chapare y otros con gran cantidad de especies donde el más preciado es el Tambaquí o Pacú.
Esto no es sólo pesca en sí –explica-. No se trata de una actividad solitaria, sino de grupo y donde cada uno muestra su mejor destreza y apuesta a la suerte para que el azuelo atrape el mejor ejemplar posible. “La pesca en realidad es para profundizar los lazos de amistad porque compartes toda una jornada, conversas de cosas importantes e intrascendentes; compartes la comida. En fin: esto es un rito a la amistad”.
Pero el clima fraterno en la jornada de pesca tiene el lado de competencia en busca el ejemplar más grande para acceder al trofeo en el acto improvisado de premiación, que en realidad es un pretexto para la confraternización. “El más grande que saqué del río fue un bacalao de 26 kilogramos en el Río Ichilo”.
¿Pesca todos los fines de semana?, le preguntamos. “¡Noo!, es eventual, sería imposible hacer empresa así. Es irónico, pero yo voy de pesca entre martes y viernes porque los restaurantes tienen mucha gente los fines de semana y feriados”, responde.
En este último periodo del año las aguas del río bajaron su nivel y la pesca ingresa a una etapa de veda para alentar el desove. “Los aficionados a este arte esperamos una buena temporada de lluvias, que haya un buen desove para tener una fructífera pesca en el resto del año”, agrega.

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