Volver a la tierra

Publicado en Variedades

Tagged:

MINEROS PIÑERA MAMANI EVO

Publicado en fecha noviembre 03, 2010

Los 33 prisioneros de la mina San José, en Chile, están despertando de la pesadilla.

a esperanza nunca los ha abandonado. En el campamento del mismo nombre sus familiares esperan ansiosos para poder abrazar a los 33 hombres que han permanecido casi setenta días bajo tierra.
Uno a uno, entre aplausos y llantos comenzaron a llegar a la superficie. Florencio Ávalos fue el primero. A las tres y diez minutos (GMT) de la madrugada del día 13 de octubre este trabajador de 31 años salía de la cápsula “Fénix 2” tras un viaje de 15 minutos y 32 segundos desde el fondo de la mina.
Una hora después, esta suerte de ascensor metálico de unos 54 centímetros de diámetro devolvía a Mario Sepúlveda al exterior. El que ejerciera de “animador” en los vídeos en los que los atrapados narraban el día a día de su encierro está claro que no ha perdido el sentido del humor.
“Ya pueees”, chillaba Mario durante su ascenso, para sorpresa de quienes le esperaban en el campamento. “¡Viva Chile, mierda!”, gritó una vez arriba e, inmediatamente, obsequió a los allá presentes con los minerales que sacó de una bolsa preparada para la ocasión.
Buen humor y buena memoria. En su papel de animador, Sepúlveda había pedido en más de una ocasión que lo recibieran con un asado cuando saliera. “Oigan, el asado no se me ha olvidado”, dijo mientras los sanitarios le acomodaban en la camilla para practicarle un chequeo médico.
Pero antes, este electricista de 39 años repartió abrazos a diestra y siniestra. Con la emoción del momento, dejó casi para el final, inadvertidamente, al presidente chileno Sebastián Piñera, al que finalmente estrechó tres veces.

LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS
El mandatario se mostró satisfecho con la marcha de los trabajos de evacuación. “En esta operación de rescate hemos mostrado lo mejor de nosotros mismos”, aseguró.
Asimismo, Piñera adelantó que tanto la mina San José como otros yacimientos en los que se han repetido los accidentes laborales no volverán a operar “hasta que no garanticen que la vida y la seguridad de sus trabajadores están resguardadas”.
Aunque éste haya sido el más mediático, no es el único incidente que se ha producido en San José. El pasado tres de julio, en este mismo pozo del norte de Chile, Gino Cortés perdía parte de su pierna izquierda.
Mientras se dirigía a descansar al mismo refugio en el que sus compañeros han permanecido encerrados durante más de dos meses, se le vino encima una piedra de dos toneladas.
El lugar en el que cayó la roca “tenía que estar fortificado y no lo estaba”, explicó. “Con una fiscalización legal, esta mina no hubiera estado funcionando”, aseguró.
Uno de los mineros atrapados en el fondo de este pozo del desierto de Atacama sólo llevaba cinco días trabajando allí cuando se produjo el derrumbe. En este caso la suerte del principiante no funcionó del todo bien.
El boliviano Carlos Mamani es el único extranjero entre los “héroes de Atacama”, como también se les conoce, que quedaron encerrados en la mina. Este trabajador de 23 años está casado y es padre de una niña de un año y cuatro meses.
Su esposa, Verónica Quispe, y el presidente de Chile, Sebastián Piñera, lo recibieron con una bandera de Bolivia cuando abandonó la cápsula Fénix.
Su compañero Jimmy Sánchez, que con 19 años es el más joven del grupo, también ha salido a la superficie. Es padre de un bebé de tres meses al que apenas tuvo tiempo de conocer.
Jimmy quiere casarse con su novia Helen Ávalos, de 17 años, aunque hasta ahora se ha topado con la oposición de su padre, Juan Sánchez. El joven llevaba cinco meses trabajando en la mina cuando ocurrió el accidente, cuatro de ellos manejando explosivos.
También estudia en un colegio nocturno para completar su enseñanza media, el primer paso en la lucha por mejorar sus condiciones de vida.
Las de Luis Urzúa tampoco han sido fáciles. Según publica el diario español “El Mundo”, su padre fue asesinado durante la dictadura de Augusto Pinochet cuando él era un niño. Luis Urzúa padre pertenecía al Partido Comunista.
Su madre volvió a casarse pero el padrastro de Luis, Benito Tapia, también se topó con la caravana de la muerte. Luis era el mayor de seis hermanos y tuvo que colaborar para criar a los más pequeños.
“Yo me imaginaba cómo mi negro debía estar dando vueltas por el refugio pasando lista a sus compañeros, racionando la comida y entregándoles labores, porque él es así, mandón, pero ordenado”, declaraba su madre, Nelly Iribarren, al diario “El Mundo”.
Apodado “el héroe de Copiapó”, este minero de 54 años será el último en salir del pozo de San Juan. Pasará así a ostentar el honor, muy a su pesar, de ser la persona que más tiempo ha permanecido atrapado bajo tierra.
Ha demostrado sus dotes de liderazgo al organizar a los atrapados, racionar la comida, imponer disciplina, tranquilizarlos y asignarles tareas para que soporten mejor el encierro. Cualidades elogiadas por los expertos estadounidenses de la NASA desplazados a la mina.

ESPERANDO QUE NOS RESCATE
Don Lucho, así le llaman sus compañeros, fue el primero en hablar con el exterior. Al otro lado de la línea estaba el ministro chileno de Minería, Laurence Golborne. “Estamos bien, esperando que usted nos rescate”, le dijo Urzúa con total tranquilidad.
Fue el primero en comunicarse con la superficie pero será el último en salir. Aunque si le hubieran dado a elegir los turnos a los propios mineros, probablemente Johnny Barrios le hubiera cambiado el puesto de buena gana.
Según publica el diario “La Razón” de Argentina, Johnny lleva 28 años casado con Marta Salinas. Pero su esposa no asistirá al rescate. Así lo decidió al enterarse de que el minero también había invitado a su amante a esperarlo a la salida de la mina cuando fuera evacuado.
“Ni por la tele lo voy a mirar”, dijo Salinas a esa misma publicación. Se conforma con saber que su marido está bien. “Es un milagro de Dios, pero yo no voy a ir a ver el rescate. El me lo pidió, pero resulta que también invitó a la otra señora con la que está ahora y yo tengo decencia. La cosa es clara: ella o yo”, precisó.
La mina de San Juan devuelve a la superficie a estos treinta y tres hombres con sus historias. Cientos de habitantes de Copiapó, la ciudad del norte de Chile donde vive la mayoría de los mineros atrapados, han salido a la calle para festejar el regreso de sus vecinos.
Sin embargo, para los mineros recuperar su vida diaria no va a ser tarea fácil. “Estos chicos van a ser distintos a los que quedaron atrapados. Cuando entraron en la mina eran personas humildes. Hoy todo el mundo está pendiente de ellos. No van a entender nada”, declara al diario “El País”, Gustavo Zerbino.
Zerbino es uno de los supervivientes del accidente del avión  que se estrelló en la cordillera de los Andes. De las 45 personas que viajaban en el aparato, sólo 16 sobrevivieron y para ello tuvieron que alimentarse con la carne de sus propios amigos.
Los mineros de San José también tendrán que enfrentarse a las entrevistas, los viajes y las recepciones oficiales. Un mundo desconocido que les aguarda fuera de su cárcel subterránea.

Comparte este articulo

No Comments

Comments for Volver a la tierra are now closed.