OLIVIA PINHEIRO

Publicado en Entrevista, Model Profile

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Publicado en fecha diciembre 14, 2010

“Disfruto cada día como si fuera el único y el último”

De madre cruceña y padre  brasileño. Tiene un hermano menor. Empezó en el mundo del modelaje desde muy joven (a los 14 años), pero dejó las pasarelas para concluir sus estudios de Psicología. Nuevamente fue tentada por Promociones Gloria para candidatear en el Miss Santa Cruz 2010, certamen que ganó y que luego la llevó a coronarse como Miss Bolivia 2010. Esta espigada morocha habla tres idiomas (inglés, portugués e italiano), además del español y seduce no sólo por su belleza, sino también por la claridad que tiene al expresar sus ideas.
¿Ser la única hija mujer tiene sus ventajas?
Tiene sus ventajas, pero mi hermano y yo hemos recibido el mismo amor y la misma dedicación de mis padres. Hasta las mismas ‘tratadas’. Se dice que la hija mujer es más apegada al padre y en mi caso creo que es así, quizás porque tengo gustos muy parecidos a los de mi papá, pero después de eso no he tenido otras ventajas.
¿Sos una buena chica como dice tu mamá?
Creo que más que una buena chica me considero una buena hija. A mis padres les brindo todo mi amor, porque ellos me sacaron adelante y me han dado las mejores oportunidades en la vida. Es por eso que he tratado de corresponderles en mis estudios, tanto en el colegio que me fue muy bien, como en la Universidad, porque terminé mi carrera en poco tiempo y siempre he alcanzado las metas que me he propuesto.
¿Cómo era tu vida antes de los reinados?
Fui modelo desde muy pequeña. Así que no he estado al margen de lo que era ese mundo, pero paralelo a eso he sido una chica bastante normal. Me gusta dormir hasta tarde y compartir con mis amigos. Soy amante de la naturaleza, del campo, me encanta viajar, conocer nuevas cosas y disfruto cada día como si fuera el único y el último.
Después de la elección de Miss Santa Cruz dijiste a un medio de comunicación que ya no querías parecer una niña ¿antes te sentías como una niña?
Tal vez haya un preconcepto hacia mí, porque mi mamá no me deja sola y siempre me acompaña. Para algunas personas puede parecer un gesto aniñado. A mí no me molesta y más bien estoy agradecida que esté pendiente de mí, porque me da fuerzas, pero ella también es mi crítica número uno y sin ella no podría tener presentaciones que me han permitido lucirme.
¿Qué crees que conservas de niña?
Quizás la simplicidad de ver las cosas y disfrutarlas como si fuera la primera vez.
¿Qué no debemos perder de la niñez?
Exactamente eso. Ver cada experiencia como si fuera la primera vez. Creo que esa es la esencia de lo que es la vida, porque cuando todo se vuelve monótono ya no hay gracia, no tiene chiste.
Algunas personas que te critican dicen que actúas como si siempre llevaras una corona ¿Qué opinas de esos comentarios?
Puede que a algunas personas no les agrade mi forma de ser, pero he recibido más apoyos que críticas dentro y fuera del país. Ahora, gracias al esfuerzo y al empeño que le puse tengo las coronas que gané y eso no es un juego para mí, sino una responsabilidad.
¿La corona de Miss Bolivia te ha traído enemigos?
No, para nada al contrario, la gente me ha dado muchas muestras de cariño. He sentido el calor humano que es único entre los bolivianos. Mis amigos fueron los principales protagonistas de mi barra tanto en el Miss Santa Cruz como en el Miss Bolivia. No fue necesario que yo los convocara, porque ellos solos se dieron cita. Con tantas actividades que tengo ahora siento que los he dejado un poco de lado, pero son amigos sinceros, de tiempo y ellos me dan el apoyo y la energía que yo necesito.
¿Te molestó que se cuestionara tu edad antes de la elección?
Totalmente. Creo que fue una jugada de muy bajo nivel. Seguramente vino de personas que tienen dañado su corazón.
También dijiste que ya habías vencido muchos obstáculos y que una piedra más no te iba a sacar del camino ¿Qué obstáculos tuviste que superar?
Mirá, he sido una chica que ha viajado mucho y sola. Cuando me fui a estudiar a Inglaterra extrañaba todo, hasta la comida que hacían en mi casa. Logré superar eso y seguí estudiando hasta conseguir buenas notas y volví con ese gran orgullo a mi casa. Cuando trabajaba para un programa social de Unicef tenía que despertarme todos los días a las seis de la mañana y viajar cinco horas en  camioneta. Fue bastante cansador para mí, incluso renegaba porque llegaba cansada, pero eso me ayudó a darme cuenta de que lo que estaba haciendo era  con buenos fines y era lo que yo había elegido. Por otro lado,  mi familia materna que vive en Santa Cruz es pequeña y la de mi padre vive en Brasil y apenas puedo compartir con ellos un mes al año. Para mí eso tampoco ha sido fácil, porque  por ejemplo hace poco falleció mi abuelito. Todos esos son obstáculos que he tenido que superar.
¿Quién te sostiene en esos momentos?
Creo que mi fuerza de voluntad y mis ganas de superarme día a día. Quiero ser una persona que no pase desapercibida. Ahora que soy Miss Bolivia tengo esa herramienta para que la gente preste atención a lo que yo digo. Cuando era niña  quería ser profesora, pero ahora me doy cuenta que el único fin era enseñar a las personas a darse cuenta de los problemas que tenemos en el mundo.
¿No es una presión extra que siendo Miss Bolivia tengas que ser todo el tiempo simpática?
No, porque cuando tengo que compartir con las personas y la prensa trato de disfrutarlo. Creo que esa es la clave del éxito. Ahorita estoy en lo que más me gusta, en lo que yo quería. A veces el cansancio me puede jugar una mala pasada, pero trato siempre de estar bien.
¿Cuál es tu actual estado mental?
Sereno, tranquilo, feliz y con mucho amor.
¿Qué te vuelve loca?
Dibujarle una sonrisa a los niños.
¿Tenés alguna fobia?
A las hormigas… me muero de miedo de las hormigas.
¿Alguna vez perdiste la razón por alguien?
No… (risas) siempre he sido coherente y consciente.
¿En qué cosas sos obsesiva?
Con el orden y la limpieza. Soy bastante metódica con mis cosas. Me organizo muy bien.
¿En qué medida analizas a una persona cuando conversas con ella?
No lo hago. Evito hacerlo. Todavía no tengo experiencia clínica en el área de la psicología, pero soy bastante observadora y fácilmente me doy cuenta de la personalidad de la persona con la que estoy conversando.
¿Los bolivianos tenemos baja autoestima?
No, para nada ¿Por qué habríamos de tenerla? Si somos un país rico en muchos aspectos. El problema no es que tengamos  baja autoestima, sino que no nos damos cuenta de  esas  riquezas, que  son únicas en el mundo. Creo que debemos valorar lo que tenemos para sacar más a flote nuestro orgullo por Bolivia.

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