“Retornamos al booom petrolero”

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Foto Carlos Delius

Publicado en fecha enero 25, 2011

Carlos Delius,
el nuevo presidente de la Cámara de Boliviana de Hidrocrburos, describe la reactivación petrolera tras cinco años de sequía de inversiones.

as noticias sobre el desplome de las reservas gasíferas de 26 a menos de 10 trillones de pies cúbicos, sumada a la insuficiente producción para la provisión al mercado interno y los compromisos con Brasil y Argentina, pintan un panorama desalentador, aciago, para la industria petrolera boliviana. “Todo está cambiando y radicalmente. De acá al 2013 viviremos un periodo de gran expansión en con más exploración y duplicación de la producción”, asegura Carlos Delius Sensano, el nuevo presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE).
Delius, de vasta trayectoria en la industria petrolera, reconocido por su labor de analista, asumió la posta de la presidencia del gremio petrolero en diciembre pasado ante el alejamiento del titular, José Magela Bernardes. En la entrevista a IN, el titular de la industria petrolera esgrime las razones de su optimismo.
“La firma de la adenda al contrato de compra-venta de gas con Argentina es sin duda un hito; es como la llave que destrabó una industria que se mantenía poco activa. Vienen años de mucha expansión”, arranca.
Ingeniero, ¿cuánto tiempo que está vinculado al sector petrolero?
El 2012 cumpliré 30 años de trabajo en el sector. Soy segunda generación de petroleros; mi padre cumplió 50 años trabajando en el sector. Como verá, no soy nada ajeno en esta actividad.
¿Ha pasado por todas las áreas?
Mi experiencia de casi tres décadas está en el campo de servicios de construcción.
Su perfil era de analista, crítico, de investigador e impulsor en materia de biocombustibles. Ahora que la está a cabeza de la CBHE, ¿ha cambiado su visión de la coyuntura y del sector?
Si uno opina sobre algo que está mal, eso se convierte en crítica sobre determinadas políticas o el accionar de determinados funcionarios. En lo personal, mis análisis se caracterizan por la mayor objetividad posible. Mi posición no cambia en absoluto al asumir la presidencia de la CBHE. Obviamente que deberé distinguir entre lo que es una opinión personal y la posición institucional.
¿No crea conflicto entre Carlos Delius analista y ahora representante del sector petrolero privado?
Tengo que tener cuidado para no provocar problemas a mi institución. De todas maneras el análisis no cambia para nada porque siempre lo hice desde un enfoque del sector y con un carácter netamente técnico.
Ahora que toma las riendas de la cámara, ¿cómo ve la posición de la situación de la industria petrolera?
El sector se hallaba parado desde 2003. Podríamos decir que el 2010 fue el año del destrabe. No despegamos aún, pero empezamos a caminar. Diría que comenzamos a agarrar velocidad.
Sucede casi una década después.
Claro. Fíjese, el 2003 tuvimos la Guerra del Gas con Sánchez de Lozada; el 2004 vino el Referéndum del Gas con Carlos Meza; pasamos todo el 2005 con la nueva Ley de Hidrocarburos; el 2006 llegó la nacionalización y desde entonces se vino dando forma al sector, procurando ponerlo en marcha. Tomó cuatro años volver a mover el carro.
¿Quién tenía la llave?
El gran destrabe se llama adenda al contrato de venta de gas a Argentina. La firma de marzo pasado garantiza las inversiones que se necesitan para la expansión de la oferta de gas de los actuales 44 millones a 70 ó 72 millones de metros cúbicos. Esperamos que 2011 y 2012 sean años de despegue y vuelo del sector.
Este destrabe significará la incorporación de nuevos asociados.
Se está expandiendo la oferta y demanda de servicios que requiere el sector y esto hace que aparezcan nuevas empresas, nuevos emprendimientos, algunos locales de formación reciente, otros de capitales externos que vienen para participar en proyectos grandes. También están los emprendimientos pequeños y con nichos específicos. Pero sí, la industria se está activando.
Seguramente están también las empresas que retornan.
Sí, la aprobación de proyectos como el tercer tren de Sábalo es un hito importante; largar el proyecto de Margarita tiene mucha relevancia. Fíjese que en esos proyectos hay dos nuevos jugadores en la oferta de servicios, Techint que hace muchos años estaba ausente de Bolivia. Otra es Técnicas Reunidas, una multinacional española que aterriza por primera vez. Nuevamente tenemos empresas de clase mundial en el mercado boliviano.
Si la adenda con Argentina representa mercado, entonces la inversión que tanto se reclamó a las petroleras ya no debiera ser un problema.
A mí me gusta ver esto como un triángulo equilátero. Es como una relación que incluye reservas, mercados e inversión convertida en producción. En esta relación, el uno no puede crecer sin el otro. Para tener más mercado es necesario que crezcan las reservas que son acompañadas de inversión. Esta es una regla que se cumple en el desarrollo del gas.
¿Es correcto decir que perdimos cinco valiosos años de no inversión entre 2005 y 2010?
Lo que ocurrió entre 2005 y 2010 es difícil decir que fue culpa de alguien, o falta de trabajo de alguien en particular. Simplemente hay que verlo como el tiempo que demandó consolidar el mercado argentino. Una vez concretado y consolidado Argentina como mercado, la ecuación va funcionando. Las reservas son la asignatura pendiente, pero la inversión está siguiendo al mercado. Se destrabó la inversión y la exportación a la  Argentina, por tanto, se destrabó la inversión.
Esa inversión se dará en función de la demanda del mercado…
Claro. Proyectamos una expansión para producir unos 70 millones de metros cúbicos que no es poco, vamos a incrementar en 60 a 65% la actual producción nacional de gas. Producir más allá de ese volumen requiere volver a hacer la misma gestión: hallar el mercado, asegurarnos para realizar la inversión y expandir la producción para incrementar reservas. Según nuestras cifras, todo ocurrirá al mismo tiempo: buscar mercado, certificar reservas e invertir en expansión y producción. El periodo que nos toca vivir del 2010 al 2013, incluso al 2015, es similar al que vivimos entre 1997 y 2001.

INVERSIONES A LA VISTA
En 2001 parecía que maduraba el LNG para California, pero no fue así. En esta activación resultó esencial el contrato con Argentina…
Lo de Argentina ya se dio y resultó ser esencial para que ocurra lo que está pasando, porque antes de la enmienda no pasaba nada. Recién ahora se tienen estos proyectos en el sur, perforaciones, exploraciones, plantas de compresión, gasoductos y se están efectivizando.
¿Y más adelante?
Para mercados futuros las posibilidades bolivianas son más complicadas. Seguramente no podremos renovar con Brasil un contrato tan ventajoso como tenemos actualmente; no podremos abstraernos de la realidad mundial del gas caracterizada por una sobreoferta de LNG que fue construida para abastecer al mercado americano. ¿Por qué se da esta sobreoferta? Porque EEUU posee reservas estimadas en 1.500 TCFs; no estamos hablando de los 8 TCFs de Bolivia. Ellos tienen suficiente gas por los próximos 30 años.
¿No afectará a esta reactivación el reciente anuncio de hallazgo de reservas en Argentina?
Eso es un anuncio, una posibilidad, de ahí a llamar reservas… No están muy lejos de ser reservas, pero es sólo un anuncio. Lo que preocupa es la creciente interdependencia entre Bolivia y Argentina, eso va a requerir que ambas naciones trabajen mucho en esta materia. Ellos serán muy dependientes del gas boliviano y nosotros dependeremos del comportamiento del mercado argentino. Esto requiere mucho trabajo.
A su juicio, ¿cuáles son los hitos que marcan el 2010 en materia de hidrocarburos?
Lo más importante, lo que le decía, el destrabamiento del mercado argentino con la ampliación de la adenda y el posterior lanzamiento y la ejecución del tercer tren de Sábalo, Margarita que ya está andando, Itaú está en la fase de ingeniería. YPFB Andina ya está perforando en Sararenda. Son  señales de que comenzamos a andar. En 2009 no eran más de cinco trabajos en perforación, ahora terminamos el 2010 con casi 15 pozos en perforación.
¿Qué debiéramos esperar este 2011?
Tenemos el trabajo programado hasta el 2013 con la expansión de gasoductos, plantas de compresión y perforaciones. Lo que tenemos que hacer ahora es ejecutar y ejecutar los proyectos. Pero al mismo tiempo aprendamos la lección de que paralelamente debemos lanzarnos a la búsqueda de nuevos mercados y hacer una campaña efectiva de exploración.
¿De qué monto de inversión estamos hablando?
Solamente en Margarita son como 1.500 millones de dólares. Seguramente serán más de 3.000 millones de dólares los que se invertirán para atender el mercado argentino, sin incluir las inversiones que se requieren en transporte para líquidos asociados al gas. Vienen tres años de mucha inversión, de mucho trabajo.
¿No resulta irónico que desde octubre el mercado se haya enfrascado en la discusión sobre el desplome de las reservas gasíferas?
Todo depende de la óptica con la que se vean las cosas. Para una empresa privada tener 7 u 8 años de reservas es casi lo óptimo. Si usted tiene reservas para 250 años como oí decir a un funcionario el otro día, quiere decir que se está subexplotando, que no existe capacidad. Por el otro lado, si tiene 7 u 8 años de reserva y es capaz de reemplazar cada año lo que produjo, se trata evidentemente de una petrolera de clase mundial porque todos los años tendrá el mismo volumen de reservas; ése es un esquema sostenible y óptimo porque querrá decir que siempre tiene proyectos en carpeta y constantemente está desarrollando proyectos que son reemplazados con reservas nuevas.
Una eventual producción de 70 millones de metros cúbicos ayudaría a solucionar el problema interno de líquidos…
No sé si solucionará, pero lo haría más llevadero, tendría que revisar cifras. Lo que sí es posible es que el país seguramente verá aliviado de manera significativa el déficit actual de combustibles.
¿Qué sucede con la industrialización? Fue justamente uno de los puntos de la agenda de octubre de 2003.
Es muy poco lo que se hizo. Queda mucho trabajo para que pase del grito de guerra a la realidad. Estamos muy lejos. A mí me gustaría pensar que la industrialización sea parte de este triángulo, que sea parte del desarrollo del mercado y ahí quiero ser preciso: para eso se tiene que industrializar de una manera económicamente racional. No se tiene que restar valor al gas, se tiene que industrializar de tal forma que cuando los bolivianos saquemos las cuentas resulte óptimo industrializar. No sería muy apropiado que una nación pobre como la nuestra se embarque en un proyecto que antes de beneficiarnos resulte afectándonos.
¿La tesis de “Bolivia eje energético” ya quedó en el pasado?
Nunca me suscribí  a esas visiones. Creo que más importante que verse como el eje de algo que no es -como nos está ocurriendo hoy-, uno debe mostrarse como lo que es: un proveedor confiable. Al ser un proveedor confiable vamos a otorgarle un mejor valor a nuestro gas. Cuando hablan de esquemas de integración y se empiezan a asignar mucho valor geopolítico al gas, empezamos a alejarnos de la realidad que estamos viviendo. Veamos nada más lo que ocurrió con la  posición de gas por mar que era un buen discurso, medio profético, pero resulta que ahora el gas llega a Chile por mar, pero no era la idea de los bolivianos que pensábamos que íbamos a poder cambiar costa chilena por gas boliviano. El mundo moderno no funciona de esa manera y aquí hay más intereses que otra cosa. Hay que verlo como lo que realmente es: un negocio muy importante, extremadamente importante para los bolivianos.
¿Deberíamos reactivar la estrategia de LNG?
Bolivia necesita más mercado, requiere un mercado más diverso, un portafolio de clientes mucho más amplio. No podemos ser productores de gas con dos clientes, eso nos pone en una situación muy débil. Desde un punto de vista estratégico es importante pensar en un proyecto que permita que el gas boliviano llegue a la costa con 20 ó 30 millones de metros cúbicos. Entonces se podrá pensar en LNG. En este momento el LNG está en una posición de sobreoferta que no va a durar mucho, durará mucho menos que el tiempo que nos tomaría armar un proyecto. Ese debiera ser nuestro horizonte.

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