Gasolinazo… ¿era necesario?

Publicado en Economía

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Publicado en fecha enero 26, 2011

El sector hidrocarburos no presenta graves problemas en el corto plazo; lo crítico vendrá más adelante si no se adoptan medidas urgentes

a vida del Decreto Supremo Nº 748 fue corta, de apenas seis días, pero aún después de su muerte, el “gasolinazo” o “nivelación de los precios de los carburantes” continúa siendo materia de debate, de posiciones encontradas entre quienes aconsejan y advierten dejar de lado los shocks -grandes o pequeños- por el bien de la imagen presidencial, y, por el otro, quienes advierten que la política de subvenciones no hace más que profundizar la crisis económica y energética boliviana en el mediano y largo plazo. ¿Morales asumirá su rol de estadista o permanecerá preso de las presiones populares?
“Desde el punto de vista económico, el gasolinazo debiera ser visto como una medida necesaria y responsable en el mediano y largo plazo. Bolivia respira hidrocarburos, casi el 50% de sus ingresos provienen de la exportaciones de gas natural. La subida se realizó de una forma dura, complicada, pero debió hacerse de manera escalonada y hace mucho tiempo. No hay duda que el futuro resulta muy complicado con subsidios”, afirma el analista energético y ex ministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos Roca.
Muñido de proyecciones y estadísticas, Ríos enumera tres razones que justifican su posición. El gasolinazo habría sido capaz de generar mayores ingresos para destinarlos al aparato productivo, descuidado y con más fracasos que logros en su plan de “Estado productor”. Segundo, le daba al gobierno de Molares la posibilidad de subir los precios internos para fomentar la producción de líquidos e impedir que en 2015 el país llegue a importar 25.000 barriles diarios de diesel venezolano a un costo superior a los 1.000 millones de dólares. Y tercero, con precios de combustibles próximos a los que rigen en los mercados internacionales, se ataca de manera efectiva el contrabando, tarea en la que el gobierno fracasó de manera innegable.
“El subsidio es una medida perversa con los más pobres. Son los ricos quienes disfrutan de los precios bajos”, remata el ex ministro de Carlos Mesa.
Paso atrás, recule, desgasolinazo, retorno a la desnivelación, el término es lo de menos. El gobierno midió la respuesta popular que se armaba con fuerza y furia en el área occidental, territorio hasta ahora incondicional al Presidente Morales. Y retrocedió derogando el decreto 748.
“El gobierno está urgido de recaudar más, necesita más recursos y seguro insistirá. Lo necesita para su estrategia productiva de activación del agro, para reactivar la exploración y hallar reservas y para garantizar la vigencia de los bonos que están supeditados a la venta de gas a Brasil, contrato que concluirá el 2020. El gasto público tan creciente no es viable, no es sostenible, sin mayores ingresos como el que se pretendía con el gasolinazo”, explica Ríos, actual Director de Desarrollo de Negocios de la consultora Gas Energy.

PROPUESTAS PARA MIRAR HACIA ADELANTE
El sector hidrocarburos no presenta graves problemas en el corto plazo; lo crítico vendrá más adelante si no se adoptan medidas urgentes en el presente, advierte Ríos Roca.
El contrato de venta de gas a Brasil rige por nueve años más y con condiciones ventajosas para Bolivia, pero una extensión del mismo representará menores ingresos. La firma de la adenda al contrato de venta de gas a Argentina supone un incremento de ingresos para Bolivia por el próximo quinquenio, además de solucionar problemas de provisión de gasolina y GLP para el mercado interno.
Pero el horizonte se complica con las actuales reservas de gas de 9,7 trillones de pies cúbicos (TCF). Hacia el 2020, el país requiere de 13,7 TCF para cumplir con la demanda del mercado interno, los compromisos con Brasil y Argentina, y los proyectos de industrialización.
“No tener gas para renovar con Brasil, importar 1.000 millones de dólares de diesel desde el 2014 ó 2015 complica y preocupa. El gobierno se dio cuenta que es urgente reactivar la exploración petrolera y que requiere de capital privado. El gasolinazo se halla en esa línea”, agrega Ríos.
Activar la exploración requiere de algunas acciones desde el gobierno, las que pasan por confeccionar una nueva Ley de Hidrocarburos que establezca precios más altos o menores tributos en boca de pozo para las petroleras, un nuevo modelo de Contrato de Exploración y Producción, la creación de una entidad fiscalizadora de Hidrocarburos a la que estén sometidas todas las entidades, y la despolitización de la estatal YPFB.
Explorar en Bolivia con una remuneración de 27,11 dólares por barril no es atractivo, resulta desalentador, una razón por la que se perforaron apenas siete pozos en la gestión 2010. Ríos calcula que de los 27 a 30 dólares que el Estado paga por barril a las empresas petroleras, se debe deducir una tasa impositiva del 50% entre regalías, participación e IDH, además de impuestos internos y gastos de transporte, al cabo de las cuales se tiene una remuneración efectiva de 8 a 9 dólares. “Así no es posible operar, recuperar costos y generar utilidades. Es necesario cambiar esto y el gobierno lo sabe”, agrega el ex ministro.
“El potencial petrolero de Bolivia es grandísimo. Se requiere explorar con la visión de mercado, mirando a los países vecinos y reponer el proyecto LNG. Pero para eso necesitamos un YPFB que supere sus actuales problemas. Debe ser la empresa petrolera que se proyectó. Descontaminada políticamente, con gestión eficiente, con un geólogo en lugar de un sociólogo en la dirección, con personal altamente técnico y bien remunerado. YPFB con el rol de juez y parte en toda la cadena y sin fiscalización, es una serpiente con muchas cabezas sin un rumbo fijo”, reflexiona.
Una materia pendiente es la generación de confianza entre los inversores externos y Bolivia no se aplicó en esta materia. Desde 1990 se modificó en cuatro ocasiones la legislación en hidrocarburos. “Conseguir que el capital privado venga a ganar poco y a un alto riesgo resulta difícil. Ese es el mayor reto para Bolivia, acota Ríos.

RECOMENDACIONES DE UN EX MINISTRO

Ministro de Hidrocarburos en el gobierno de Carlos Mesa y actual Director de Negocios de la consultora internacional Gas Energy, Alvaro Ríos Roca sugiere cuatro recomendaciones para evitar un eventual desastre en el sector energético boliviano:
Diseñar una nueva Ley de Hiodrocarburos la que establezca precios más altos o una menor presión inflacionaria sobre las empresas petroleras.
Un nuevo Modelo de Contrato de Exploración y Producción, dado que el actual no es viable.
Creación de nuev entidad de regulación y fiscalización, con las característica de la ANP de Brasil.
Despolitizar la estatal YPFB, proveerle de una gestión eficiente, con personal altamente técnico y bien remunerado
Generar confianza en la comunidad internacional.

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