ARCAS vacías

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Publicado en fecha febrero 28, 2011

¿El presidente aprovechó la temporada de vacas gordas que tuvo el país?

Evo Morales cree en el poder premonitorio de los sueños, así lo afirma su biógrafo Martín Sivak. Lo que no se sabe es si, como el faraón de la historia bíblica, soñó que su tiempo de vacas gordas se le estaba acabando: la curva ascendente de ingresos corrientes ha comenzado a descender en 2010, el gasto corriente no para de subir y la crisis alimentaria ha comenzado a vaciar las ollas.
El Presidente del Estado retiró el “gasolinazo” el último día de 2010. La determinación logró controlar la chispa que amenazaba hacer explotar su gobierno, pero no llenó el hueco financiero que le deja la subvención a la importación de hidrocarburos: En medio de la crisis, explicó que las arcas nacionales perdieron 530 millones de dólares el año pasado, entre subsidio y contrabando de gasolina y diesel.
Su rostro contrastaba con aquel Evo Morales que, dos años antes, anunciaba triunfante en la Asamblea de Naciones Unidas que gracias a la “nacionalización” petrolera el país recibía 1.700 millones de dólares más de los que percibía antes. Y es evidente: el aumento del impuesto a la explotación petrolera, que fue fijado en más del 80 por ciento, y los extraordinarios precios de los hidrocarburos en el mercado internacional fueron pasto de engorde del tiempo de arcas gordas del régimen vigente.
Contrariamente a lo que presagiaban los agoreros, las transnacionales petroleras no se fueron del país con la nueva carga impositiva. El gobierno lo mostró como un triunfo, pero lo que desconocía era que no iban a invertir más dinero en la exploración de nuevos campos. Sólo se quedarían a recuperar sus inversiones, aunque en mayor tiempo del inicialmente previsto.
El resultado final: Bolivia produce cuatro mil barriles de los 35 mil que necesita para abastecer su consumo diario de combustibles. Lo que falta debe ser importado de Argentina y Venezuela. Un verdadero pozo para el Tesoro General de la Nación.

LOS NÚMEROS SUBEN Y BAJAN
La flecha de los ingresos parecía no tener techo: Subió de 40.543 millones de bolivianos, en 2005, a 107.511 millones de bolivianos en 2009, un incremento del 165,2 por ciento. El dato es del análisis de presupuestos del Estado realizado por el economista cruceño José Luis Parada Rivero.
Pero no hay bien que dure siete años y la curva comenzó a descender en 2010. Según el mismo estudio, los ingresos corrientes -llámese impuestos, regalías, donaciones y transferencias- cayeron de 70.000 millones a 60.000 millones de bolivianos, entre 2009 y la pasada gestión.
Lo grave es que durante el período de las vacas gordas, el gasto corriente también subió. El análisis en cuestión asegura que de 22.118 millones de bolivianos, en 2005, llegó a 67.542 millones de bolivianos, en 2009. Es decir, se elevó en 300 por ciento.
Con las arcas llenas, se crearon además nuevos bonos, como el “Juancito Pinto”, para los escolares, y el “Juana Azurduy de Padilla”, para mujeres gestantes, además de remozar y aumentar el viejo Bonosol.
El economista José Luis Parada Rivero concluye en que “en cuatro años, el Gobierno Nacional gastó $us 50.000 millones, monto que otros gobiernos anteriores gastaron en 15 años, relación de un año de gasto contra cuatro, equivalente a un periodo constitucional”.

LAS CACEROLAS VACÍAS
“Nadie invierte para perder”. La conclusión es de Evo Morales, luego de reunirse con representantes del agro cruceño, en medio de la crisis del azúcar, en enero de 2010. Meses antes, su gobierno cerró fronteras a la exportación de productos tales como la soya, aceite, arroz y, en la última época, azúcar. Los grandes productores se quejaron de severas pérdidas debido a contratos incumplidos con compradores externos.
El resultado final es que los mercados locales tienen un déficit de varios alimentos. Para la oficina en Bolivia de la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) el gobierno tiene gran parte de la culpa: “Los productores de maíz, de arroz y otros granos fueron desincentivados porque plantaban con una expectativa de rentabilidad, sabían que podían exportar una parte de lo que producían, pero al no poder exportar hacen un uso alternativo de su dinero, lo colocan en otros rubros, principalmente construcción de bienes inmuebles”, sentenció el representante de esa entidad en Bolivia, Gonzalo Flores.
La nueva ministra de Producción, Teresa Morales, rechazó ese extremo, al pedir a los productores que “sean patriotas y primero abastezcan el mercado nacional”. Sin embargo, anunció que, en adelante, el gobierno aplicará políticas de subvención de precios para que los agricultores dejen de mirar afuera.
La inminente llegada del tiempo de las vacas flacas logró el milagro de que el propio presidente Morales viaje a Santa Cruz de la Sierra con el objetivo de domar la incertidumbre que había creado su gobierno y espantado al siempre chúcaro caballo de la inversión privada en la agricultura. Claro, ya no son los tiempos en los que se metía a todos los productores cruceños en la bolsa de los “oligarcas”.
Finalmente, son las situaciones de crisis en las que se conoce la verdadera estatura de los gobernantes. Es en esta época de arcas flacas cuando se verá si Evo Morales, también como el faraón de la historia bíblica, aprovechó el tiempo de las arcas gordas para que el país no sufra las consecuencias de la dura sequía que se avizora.

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