“No tengo aspiración política alguna”

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Publicado en fecha marzo 24, 2011

Luis Fernando Barbery Paz asume la presidencia de Cainco. Ejecutivo de Unagro y corredor de autos, define los puntos que marcarán su gestión.

La vida de Luis Fernando Barbery Paz (55) está ligada a la caña de azúcar. Creció entre cañaverales y trapiches; desde pequeño participó de las labores de la zafra y fue testigo del empuje visionario de su progenitor para hacer de la caña una cadena generadora de empleo y riqueza. Hace siete años incursionó en el mundo del volante, de las carreras y a partir del 25 de marzo manejará los destinos de la Cainco, la entidad gremial empresarial más importante del país.
Sereno y con una trayectoria de liderazgo un tanto exigua, Barbery Paz deja claro que su llegada al máximo cargo de la Cainco no motiva aspiración política alguna. “No tengo afán de figuración. Vengo a trabajar, a aportar a mi sector, más nada” indica a IN en los días previos al acto de posesión.

¿Cómo es que decide postular a la presidencia de Cainco?
Ante la finalización de la gestión de Eduardo Paz, fui invitado por empresarios que me convencieron. Vi que era el momento de hacer un aporte más concreto en lo personal a la actividad empresarial y lógicamente a través de la agremiación más fuerte del país como es la Cainco.
Pero usted no viene de una tradición gremial…
Estuve vinculado Federación de  Empresarios Privados como segundo y primer vicepresidente hasta el año pasado; soy parte del directorio de la Cadex; acompañé de cerca el desempeño de las instituciones empresariales cruceñas y también a la Cámara Nacional de Exportadores a través de nuestro grupo empresarial, la corporación Unagro. Mi propósito y mi convicción no es otro que  aportar al país desde este puesto.
¿No llega en un momento difícil para el gremio empresarial?
Todos los tiempos son difíciles, tienen alguno que otro matiz diferente, pero siempre es difícil llevar adelante un gremio como la Cainco donde los empresarios tienen por un lado expectativas y deseos de contribuir al engrandecimiento del país y, por el otro, a veces no se ve ese propósito como algo genuino, sincero, sino como un interés netamente económico. Es cierto que las actividades están concebidas para generar beneficio, pero también se lo hace para contribuir.
¿En qué condiciones recibe la Cainco?
Es una institución sólida, bien posicionada local y externamente. Desde el punto de vista económico tiene sus cuentas bastante balanceadas, lo que no tendría que ser motivo de preocupación. Esta certeza nos dará más tiempo para ser más creativos en la búsqueda de condiciones de inversión, de crecimiento, de oportunidades de trabajo.
¿Cuáles serán las principales tareas de su gestión?
Catalizar si se puede, con quien se deba trabajar, coordinar acciones de manera que tengamos un ambiente propicio para la inversión, no sólo de capitales nacionales sino también extranjeros. Todos sabemos que las inversiones extranjeras y obviamente las nacionales, son necesarias, pero para que la dinámica sea mayor es necesario generar un ambiente propicio, minimizar riesgos.
La relación del Gobierno con la región, con el empresariado, no ha sido fácil. ¿Qué hará usted para revertir esta situación?
El pasado tiene que servirnos para no tropezar con la misma piedra. Ahora corresponde mirar hacia el futuro, no repetir las experiencias negativas pasadas. Lo urgente e importante ahora es trabajar por el país; estamos viviendo una crisis y hay que superarla. La única forma de salir es atrayendo inversiones, generando más empleo, más trabajo y dinamizando la economía. No hay secretos, es generando oportunidades de riqueza que saldremos adelante.
Desde el sector empresarial se demanda del gobierno acciones concretas para la reactivación. ¿Usted qué pide?
Más que demandar propongo. El tema de tiempos, por ejemplo. Existen muchas situaciones en las que la toma de decisiones resultan urgentes, pero desde el gobierno udan o no advierten el sentido de la urgencia que consideramos desde el sector productivo. Esa sintonía es la que nos falta.
¿Usted advierte un freno o desaceleración del crecimiento cruceño?
Algo que me asombra es la dinámica que tiene la región, ya hay un impulso difícil de interrumpir en cuanto a crecimiento. Obviamente que por la crisis hay un frenazo, una desaceleración, pero la actitud se mantiene. Lo que nosotros necesitamos es fortalecer ese carácter y la posición del gobierno debería ser asilimilar esta persistencia, diseminarla en las otras regiones. Eso es posible creando condiciones favorables para invertir.
Con poca inversión, el crecimiento de la economía marcha en la ruta histórica del 4%. ¿Qué hacer para crecer más, para emular de pronto a Paraguay?
La economía china va por encima del 10% y tenemos vecinos como Perú que está en una situación interesante, lo mismo que Paraguay. Tenemos que ponernos de acuerdo y decidir si queremos caminar por esa misma senda para lo cual necesitamos atraer más inversiones que generen más empleo y de mayor calidad. Un 4% de  crecimiento es bueno pero insuficiente para superar los grandes problemas de pobreza y rezago que tenemos. Necesitamos crecer a un mayor ritmo e ir acortando las distancias entre los menos favorecidos y el resto de la población.
¿No le preocupa como empresario la subida inflacionaria de los últimos meses?
Es muy complicado. La inflación es una forma de gravar impuestos y quien más lo siente es la gente de menos ingresos. Habrá que hacer mayores esfuerzos para controlar la inflación. Espero que el gobierno, con la experiencia de cinco años, pueda aplicar medidas con efectos concretos. Obviamente que existen factores incontrolables, pero hay que saber adecuarse a esas situaciones, es parte de la responsabilidad del gobernante saber adecuarse, saber tomar las referencias internas y externas para hacer una buena gestión. Con una inflación más alta las cosas se dificultan mucho más, por el descontrol, el descontento social, las protestas.
Con más inflación la expectativa de la gente es de un mayor salario ¿Considera que el empresariado regional está en condiciones de asumir el 10% de incremento decretado por el Gobierno?
No es posible. Si nosotros estamos comprometidos como país a incursionar en mercados, a producir más, a lograr índices de crecimiento más altos, tenemos que saber qué tan competitivo es nuestro aparato productivo. Cualquier costo adicional significa que soy menos competitivo frente a productores externos porque están exentos de ese costo, llámese aporte patronal para pensiones 3%. No se puede pensar que todo debe salir de las utilidades porque hay empresas que no ganaron, por el contrario tenemos muchas que están en la lucha con números en rojo; salen a flote pasando con 3,6 y no porque sean malos empresarios, sino porque las condiciones son difíciles. Tenemos que ser responsables con el manejo del aumento salarial, estudiarlo bien. Es cierto que hay que reponer al trabajador el poder adquisitivo perdido, pero habrá que meditar y ver qué significa eso, no vaya a ser que por quedar bien con unos, mucha gente se vea sin trabajo. El empresario no está en condiciones de soportar; el 10% de por sí es fuerte y está por encima de los niveles de inflación del año pasado. Lo correcto y lo responsable habría sido que el sector laboral haya aceptado el incremento gubernamental del 10%, sin que eso signifique que el sector empresarial esté en condiciones de cumplir con esos niveles.
Más inversión, más producción es una consigna de coincidencia, pero ¿usted comulga con el plan de desarrollo productivo gubernamental?
Como empresarios estamos en la línea de tener un país productivo y nos alienta que el gobierno coincida con los lineamientos. Habrá que entrar en el detalle para ver si estamos hablando de la misma Bolivia Productiva. Nosotros aspiramos a trabajar de forma coordinada y estamos dispuestos a aportar para tener mejores resultados.
Usted que viene del sector agroindustrial,¿cómo ve el tema de la crisis alimentaria?
Si uno sabe aprovechar las experiencias pasadas, la ayuda es muy valiosa. Se hicieron ensayos partiendo de premisas equivocadas para estimular la producción, controlar precios y hemos logrado los resultados que vimos. No podemos insistir en la receta; hay que tomar en cuenta la coyuntura internacional de crisis y no es sólo en Bolivia que tenemos factores climáticos adversos. Lo hemos visto con el azúcar, los precios internacionales han conspirado contra el abastecimiento interno, ayudados por el contrabando. Tenemos que ser más realistas para garantizar que no se repita el mismo fenómeno.
Empresario, líder empresarial y automovilista: ¿se mantendrá en todas estas actividades?
Eso lo veremos en el camino. Si es que toca hacer pausa, lo haremos en el automovilismo, eso está claro, si así se ve conveniente. Por lo demás, hay que trabajar, dedicarle más tiempo. Veo un equipo de gente muy profesional con directrices ya definidas. Entonces, no veo grandes problemas para que tengamos una buena gestión.
¿También se mantiene en su función de máximo ejecutivo en Unagro?
No estoy en la presidencia, sino en la vicepresidencia de servicios corporativos de Unagro. Seguiré en funciones porque vivo del trabajo. La Cainco es un voluntariado que para mí será reconfortante.
¿Después de la Cainco aspira a otro escenario como el político en el mismo gremio?
No. Nunca he tenido aspiraciones de figuración, sino de aporte, de servicio. Eventualmente habrá un mayor grado de exposición, pero no es el fin mío, se lo aseguro.

CAÑERO DE TODA LA VIDA
¿Cuánto tiempo lleva en la industria azucarera?
He visto caña desde que nací. Me crié entre cañaverales. He sembrado caña en chico, es decir fui parte de la mano de obra infantil. Trabajé en los surcos y agradezco a mis padres porque el trabajo me permitió tener una visión del sector. Recuerdo que acarreaba caña desde mis 15 años como chofer para llevarla al ingenio de La Bélgica. Mi apego con la caña es de toda la vida. Sé cuánto cuesta producir, cómo cuesta hacer zafra, no solamente para el cañero, sino también para los zafreros y choferes. Es una labor muy sacrificada y muy importante en cualquier economía por el efecto multiplicador que tiene, es altamente generadora de empleo. La gente pregunta ya en enero cuándo comenzaremos la zafra porque se genera un pequeño auge regional. Produce una reactivación para las fruteras, los almacenes, los restaurantes, los talleres, los llanteros, para todos.
Si la caña es estratégica, ¿no debiera tener una mayor atención del gobierno?
No por nada los países paladines del liberalismo económico tienen industrias azucareras protegidas porque son muy importantes en cualquier economía. En los últimos 25 años en el sector azucarero hemos aprendido a manejarnos bien y a ponernos los pantalones largos sin ayuda de nadie. A veces con poco acceso al financiamiento bancario, con poco apoyo gubernamental y algunas trabas.
El gobierno acaba de anunciar la cesión de un crédito de Bs 140 millones de bolivianos para pequeños cañeros. ¿No es parte de la atención estatal?
Sí, eso es muy bueno, muy importante y debería replicarse a otras actividades agrícolas. El sector financiero no ha podido darle todo el apoyo al productor por la normativa que exige garantías y ahí ingresamos en un problema de seguridad jurídica. Se debe definir políticas de productividad y revisar este tipo de trabas.
¿Cómo ha vivido Unagro la coyuntura de crisis de azúcar?
La insuficiencia de materia prima nos sorprendió. No esperábamos que caiga tanto la producción. Lo único que muele un ingenio es caña de azúcar y si no hay caña no hay nada que hacer. Advertimos cuando veíamos que la situación se ponía difícil y ocurrió lo que no deseábamos. Es mucho más difícil administrar la escasez que la abundancia. No tener abastecido el mercado es sumamente complicado a nivel del cliente, del cliente industrial, de las amas de casa. Para el gobierno se convirtió en un problema político serio.
¿Recuerda una crisis similar a la presente?
El año 2006 se hizo una importación pequeña para reserva y así evitar una posible escasez. Se coordinó acciones con el gobierno y todo pasó desapercibido. Esta vez ya fue mucho más serio, rompió el sistema de autoabastecimiento que teníamos los últimos 40 años. Tradicionalmente el occidente se proveía de azúcar del Perú y algunas pequeñas cantidades llegaban a Santa Cruz; hablo de los años ´40 a ´50 de los tiempos en los cuales en Santa Cruz se producía azúcar en pailas, en las propiedades azucareras.
¿Ocurrió por un efecto climático o por caña vieja?
Fue una consecuencia más medioambiental, lo que no quiere decir que la caña fuera de ciclo no sea parte del problema. Somos conscientes que es necesario renovar sembradíos pero son muchos los recursos que se necesitan. Es una espiral descendente en cuanto a rendimiento porque se necesita hacer investigaciones que no dan resultados a corto plazo, sino en un periodo de 10 años. Acá hacemos investigación con recursos propios e insuficientes.
¿Pero lo del 2010 no se repite?
Lo que cabe hacer, una vez comprobado los niveles de producción en el campo e iniciada la zafra, es ser muy cautos en el tema de exportaciones y garantizar el mercado interno principalmente. Una vez que se garantice la provisión recién definir los niveles de exportación, al contrario de lo que suele ocurrir con primeras exportaciones porque se presenta un excedente en stock y hay que sacarlo cuanto antes para financiar la continuidad de la zafra. El desafío ahora es hallar fuentes de financiamiento para tener una zafra continua.
Lo que no se puede dejar de lado es la cuota americana
Sería una pena no atender la cuota americana porque el rato que no se atiende se pierde. Es una cuota simbólica, pequeña, que tiene su atractivo porque a veces los precios son un poco mejores y son paquetitos que se venden juntos y los recursos vienen sirven para programas más agresivos.

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