Buen padre, mejor jefe

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Publicado en fecha marzo 23, 2011

Las nuevas tecnologías permiten ejercer de jefe desde el sofá y de padres desde el despacho.

Lejos del equilibrio que se buscaba en los años noventa entre los papeles de padre y de jefe, para los trabajadores de hoy en día la casa y la oficina ya no tienen por qué ser dos facetas incomunicadas.
Una tendencia que, facilitada por las nuevas tecnologías y el ‘teletrabajo’, se pone de manifiesto en iniciativas como el libro “Buen padre, mejor jefe” (Empresa Activa), de la escritora Natalia Gómez del Pozuelo, que invita a los jefes a aprovechar su formación como padres en su vida en el despacho.
Para Gómez de Pozuelo, la comunicación entre la vida profesional y la laboral aporta “plenitud”, ya que vivir la vida “por compartimentos” genera una sensación constante de estrés, mientras que la “inclusión” te hace “más persona”.
Convencida de la necesidad de “sacar más provecho de todas las actividades”, la autora, que ha trabajado durante más de 15 años en puestos directivos de diferentes empresas multinacionales, propone en “Buen padre, mejor jefe”, aprovechar en el entorno laboral el aprendizaje de ser padres.
Dieciséis principios rodean esta obra, que ya se ha convertido en un grupo con más de 400 seguidores -mayoritariamente hombres- en la red social y laboral Linkedin, un libro que en lugar de conciliar, habla de cruzar experiencias.

EDUCAR O DIRIGIR, NO IMPONER
“Con una actitud adecuada es más fácil aprender”, propone “Buen padre, mejor jefe”, haciendo hincapié en que, mientras la gente anhela una vida intensa y auténtica, el día a día se llena de preocupaciones insignificantes.
“Nos da miedo liberarnos del peso, porque éste nos da una falsa sensación de valía y seguridad”, asegura Gómez de Pozuelo en el libro, señalando que con “mayor reflexión” la gente ejercitaría su labor paternal y profesional de forma “más equilibrada y auténtica”.
Sin embargo, por encima de ninguna otra idea, esta nueva forma de vida remarca la importancia de que educar a los hijos o dirigir un proyecto no debería ser imponer.
“No debemos esperar que los hijos o los colaboradores hagan las cosas como nosotros las haríamos, sino que simplemente debemos intentar sacar lo mejor de cada uno”, ha dicho la autora.
Otro aspecto a remarcar es que no todos los hijos ni todos los empleados son iguales.
La idea de que debemos tratar a todos por igual para ser más justos es, entonces, mentira, porque la calidad de un buen jefe “y de un buen padre” resulta de tener la capacidad de obtener “lo mejor de cada uno”, para lo que es necesario motivar individualmente.
“Ningún hijo es igual a otro, de esta idea partió mi libro. Pensé que con los colaboradores pasaba lo mismo, sentimos que los tratamos igual, pero no es verdad, porque los motivamos de forma distinta”, asegura Gómez del Pozuelo.
Atender a las diferentes necesidades, fomentar la autoestima, dar buen ejemplo y aprender cómo y cuándo decir sí o no, son algunos de los consejos que sirven tanto para el despacho como para la casa.
De la misma forma, se debe potenciar que la autoridad nace del consenso y de los objetivos.
“Ese sigue siendo un asunto pendiente para los trabajadores españoles, que trabajan sin unos objetivos claros, valorándose únicamente el cumplimiento de horas en el despacho y no la productividad del trabajo. Y es un mal que trasladamos a casa”, afirma.
Otros puntos a valorar son la comunicación, como único camino al entendimiento, la necesidad de buen humor, la perseverancia, la renuncia a ser Dios y la paciencia.
“El estrés es el mayor enemigo de la armonía”, titula Gómez de Pozuelo el décimo capítulo del libro.
Entre los puntos de mayor dificultad para la autora está la necesidad de sentir orgullo cuando alguien te supera, algo “sencillo” en el hogar, pero que es visto como una “amenaza” en territorio laboral.

‘TELETRABAJO’
Pero no sólo la vida laboral se puede aprovechar de los conocimientos paternales, el camino a la inversa es muchas veces necesario, sobre todo en asuntos que impliquen perseverancia.
“Creo que en el trabajo tendemos a ser más persistentes cuando nos enfrentamos a un problema difícil, intentando buscar soluciones desde muchas perspectivas, mientras que en casa tiramos la toalla más fácilmente si un hijo, por ejemplo, nos ha salido problemático”, explica Gómez.
En una sociedad cada vez más globalizada y conectada, Gómez de Pozuelo analiza las nuevas tecnologías como los “medios” que están provocando una “transición global”.
Es indudable que los momentos de trabajo y los momentos de familia antes estaban totalmente determinados, mientras que ahora hacemos gestiones en el trabajo a través de internet y revisamos el correo profesional desde casa, con el móvil, sentados en el sofá.
“No creo que el trabajo se esté comiendo a la familia, al contrario, podemos aprovechar momentos laborales para hacer gestiones bancarias o la compra on-line y, de la misma forma, el ‘teletrabajo’ desde casa es una herramienta para poder desarrollar un trabajo estimulante y ganarse la vida bien, pero, al mismo tiempo, sacar más tiempo para la familia”, asegura la autora.
El grupo de Linkedin “Buen padre, mejor jefe” demuestra esta tendencia a unir las diferentes facetas de la vida que Gómez del Pozuelo también encuentra en la calle.
“Cada vez hay a mi alrededor más hombres y mujeres que defienden con ahínco su calidad de vida”, asegura.
Curiosamente, si seguimos las respuestas al libro que ha tenido la autora y los grupos de internet, son los hombres los que están cada vez más interesados en conciliar ambas facetas.
Para la autora es un hecho que puede venir de que ellos, al haber ocupado desde siempre el papel profesional predominante, están “más de vuelta” y más preparados para decir que la parte laboral es importante pero que también necesitan disfrutar de lo familiar.
“Y de lo personal”, recalca Gómez de Pozuelo, recordando la importancia de que el individuo se cuide a sí mismo.

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