Me cuido

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Publicado en fecha marzo 23, 2011

Ahora, el hombre no sólo recurre a las bondades de la cosmética para complacer a su pareja, sino para cuidarse y gustar más.

Don Draper, el personaje principal de “Mad Med”, serie de culto en la que la publicidad juega un importante papel, es el actual símbolo de la belleza masculina, gracias al talento de la diseñadora Janie Brynt, encargada de crear su imagen.
Es el “look vintage”, que vuelve a poner de moda una tez limpia y perfectamente rasurada con patillas cortas y cabello repeinado con raya al lado y, si es posible, fijado con cera. Estética a la que se le suma una manera de vestir primorosa y elegante que da como resultado al hombre ubersexual, o supersexual.
Los varones se preocupan cada vez más y mejor por su aspecto. Y así, año tras año aumenta su gasto en cosmética y el tiempo que emplea en la aplicación de productos.
“Los hombres son coincidentes de que la sociedad actual demanda una imagen muy cuidada, casi impecable”, dice Enrique García Bernardo, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, quien asegura que lucir un buen aspecto sube la autoestima.
Este gusto por la estética es relativamente nuevo, hasta hace poco tiempo, el hombre no daba importancia a sus arrugas. “Era su pareja la que le invitaba e insistía para que se aplicase una loción tras el rasurado diario o crema para hidratar su tez”, explica Adela Herranz, directora de Biotherm España.
Sin embargo, “ahora el hombre dedica una media de diez minutos diarios a cuidados faciales distintos del afeitado”, cuenta Herranz, quien asegura que son “los más jóvenes quienes más se ocupan de su aspecto y de retrasar el envejecimiento”.
Juventud que les sirve para ser más receptivos a probar y utilizar, además de tratamientos hidratantes y exfoliantes, reafirmantes con efecto “ligting”, fórmulas energizantes, complejos activos de vitaminas o extractos vegetales que estimulan la renovación celular, rellenan las arrugas más profundas, suavizan las superficiales, borran las huellas de cansancio, aportan vigor a la dermis o eliminan la grasa del abdomen.
Aunque gracias a la testosterona la epidermis del hombre es un veinticinco por ciento más gruesa y tiene los poros más dilatados que la de la mujer, con el transcurso de los años se torna más fina y vulnerable a agentes externos como el sol, el frío, la contaminación, el estrés, el tabaco, el alcohol y la mala alimentación.
A partir de los 30 años, la capacidad de recuperación natural de la piel es menor. Surge la fatiga, el primer signo del envejecimiento masculino. Si no se toman precauciones tan sencillas como la hidratación diaria y la exfoliación semanal, rápidamente se marcarán las facciones, aparecerán las bolsas en los ojos, la papada en el mentón facial y las patas de gallo en el contorno del globo ocular.

UN CONSUMIDOR FIEL
Además, el hombre es un consumidor muy fiel que busca productos frescos, con texturas ligeras, que se absorban rápidamente y no dejen sensación de grasa en la piel.
Diariamente, el varón suele utilizar al menos ocho productos cosméticos para su higiene personal: jabón, champú, acondicionador, desodorante, pasta de dientes, crema hidratante, espuma de afeitar y gel limpiador.
Cosméticos a los que el público masculino suma fórmulas “antiedad”, cremas de protección solar, lociones capilares contra la caída del cabello, así como ceras y gominas para domar los mechones más rebeldes, hidratante de manos y bálsamo labial.
Por otra parte, el público masculino es cada vez más exigente y muestra mayor interés por cosméticos ecológicos, sin elementos químicos que puedan dañar su dermis, ya que a través de ella se absorbe el 60 por ciento del producto.
El interés por el cuidado de la imagen es tal que “muchos hombres recurren a los centros de estética para sortear los problemas capilares, rebajar la barriga, eliminar el vello de los hombros, de la espalda, del pecho o de las piernas, además de deshacerse de las arrugas faciales y de las bolsas en los ojos”, dice Josefina Royo de la Torre, presidenta de la Unión Profesional de Médicos y Cirujanos Estéticos de Madrid.
El exceso de pecho, la caída del cabello, la barriga y las bolsas en los ojos quizá son los problemas que más preocupan al hombre”, cuenta Royo, quien asegura que “palabras como radiofrecuencia, láser o mesoterapia son cada vez más habituales en las conversaciones masculinas”.

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