Un mar de dudas

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Perdidas

Publicado en fecha abril 20, 2011

El gobierno de Evo Morales cambió de estrategia y decidió llevar el tema marítimo a tribunales internacionales. ¿Eligió el camino correcto o es una más de las vías a ninguna parte?

icen que Bolivia recuperará su salida al Pacífico gracias al calentamiento global: El deshiele de los polos subirá tanto el nivel de las aguas marinas que las playas treparán hasta la cordillera de los Andes. Lo dicen en broma, claro, pero refleja el escepticismo con el que muchos de los bolivianos reciben las iniciativas tomadas por los distintos inquilinos de Palacio Quemado para llegar al mar por vía propia.
Y no es para menos: Hace 132 años que todos los caminos abiertos por el gobierno de La Paz conducen a ninguna parte. Ahora, Evo Morales se planteó conseguir la fuerza de los tribunales internacionales para tratar de abrir al menos una rendija en las siempre herméticas puertas cerradas de La Moneda chilena. El historiador Fernando Cajías resume bien la expectativa ciudadana sobre la nueva propuesta: “No vamos a perder más de lo que ya hemos perdido”.
Históricamente, Chile se mantuvo fiel a su libreto: Los tratados internacionales no se revisan y si hay alguna posibilidad de acuerdo es una salida por un territorio sin soberanía. Bolivia, en cambio, tuvo tantas propuestas como mandatarios en Plaza Murillo.
Las últimas casi tres décadas de gobiernos democráticos son una verdadera wiphala de estrategias. Hernán Siles Suazo, durante la gestión de la UDP, fue el último heredero de la apuesta multilateral, fundada a finales de los años 60. Esa estrategia tuvo su mejor fruto en 1979, cuando recibió el respaldo de una Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA). El dictador Alberto Natusch Busch se encargó de hacer rezar para la pírrica victoria sobre el gobierno de Santiago, al impulsar el Golpe de Todos Santos.
Víctor Paz Estenssoro, en su última administración, comenzó a abrir el camino “pragmático”. No sacó de su discurso la palabra soberanía, pero insistió en que cualquier camino para retornar a las costas del Pacífico era bueno. El tema marítimo boliviano salió de las agendas de los encuentros multilaterales.
Un acuerdo entre Jaime Paz y Alberto Fujimori desvió la atención hacia el puerto de Ilo. Sin perder soberanía, Perú cedió una parte de su territorio para la construcción de un puerto boliviano. El monumento construido en “Boliviamar”, para conmemorar el convenio, sólo sirvió para que atraquen las gaviotas. Con relación a Chile, negoció un Acuerdo de Complementación Económica altamente favorable para las exportaciones chilenas.
Gonzalo Sánchez de Lozada trató de llevar la solución al problema al escenario de los acuerdos de libre comercio. Al borrarse las fronteras nacionales para el comercio internacional, ya no tenía sentido plantear una salida soberana al Pacífico.
El demócrata converso Hugo Banzer intentó por todos los medios el diálogo bilateral con su homólogo chileno, tal vez rememorando aquel “Abrazo de Charaña” que protagonizó, durante su régimen dictatorial, con el militar chileno Augusto Pinochet. Concluyó su mandato sin lograr poner el tema marítimo sobre la mesa.
Carlos Mesa provocó un tsunami en el escenario político chileno al devolver el tema al escenario multilateral. La cara de sorpresa del presidente chileno Ricardo Lagos lo decía todo. El recién posesionado mandatario boliviano ponía el asunto a consideración de la Cumbre Iberoamericana, realizada en Santa Cruz de la Sierra. El conflicto boliviano-chileno escapaba de las fronteras de los dos países.
Pero Evo Morales volvió las aguas marítimas al cauce de la discusión bilateral. Repetidas reuniones con la presidenta Michelle Bachelet –charango de obsequio de por medio- dieron como resultado la construcción de una agenda de 13 puntos, en los que, por primera vez, se incluía la demanda de la salida al Pacífico.
Ni siquiera la asunción al poder del derechista Sebastián Piñera logró levantar la marea en las relaciones entre los dos países. Hasta aquel 23 de marzo de 2011. Evo Morales había pedido una respuesta firmada a los planteamientos bolivianos, por parte del gobierno de La Moneda. Ésta nunca llegó.
En plena Plaza Avaroa, el Primer Mandatario anunciaba el golpe de timón: Además de continuar con el diálogo, dejaba abierta la posibilidad de recurrir a tribunales internacionales para definir el histórico diferendo con Chile.
Y desde entonces comenzó a trajinar por ese camino. Se reunió con los ex mandatarios de la era democrática –además del militar que dirigió la transición hacia la democracia-, con quienes creó un Consejo Consultivo, designó al responsable de la Dirección Estratégica Marítima y logró apoyo de líderes de organizaciones sociales afines al MAS.
La gran pregunta es si la nueva estrategia boliviana será asumida como política de Estado y logrará doblegar la férrea postura chilena o si será una más de las estrategias que llegan a los oídos del bello monumento a Eduardo Avaroa, en la plaza paceña en la que se celebra el Día del Mar. De momento, sólo hay un mar de dudas.

“¿Qué más vamos a perder?

Es posible ganar algo”

ernando Cajías de la Vega fue invitado a la comisión de historiadores que apoyará la nueva estrategia boliviana destinada a recuperar una salida soberana a las costas del Pacífico. Él considera que es momento de crear las bases de una política de Estado para lograr este fin, más allá de quién sea el inquilino de Palacio Quemado.
Hasta ahora, ¿cuáles fueron los más grandes errores de Bolivia para recuperar su cualidad marítima?
Creo que uno de los grandes errores ha sido la falta de continuidad. Yo diría que ha sido el gran error porque, muchas veces, ha imperado la política interna mucho más que la política externa. Entonces, llegaba un gobierno y no continuaba lo del anterior. Lo segundo es no haber tenido una política de Estado, ósea que cualquier gobierno que venga continúe esa misma estrategia.
La gran virtud ha sido lograr mantener en la conciencia de los bolivianos que el problema existe, y eso ha sido gracias a los medios de comunicación, los textos de historia pero, sobre todo, el desfile del 23 de marzo. Creo que eso ha sido un gran acierto para mantener la memoria histórica.
En la orilla de enfrente, en Chile, ¿cómo se maneja el tema?
En Chile, si bien tampoco se puede decir que tienen una continuidad total, sin embargo han tenido una política común. Por ejemplo, en el siglo XIX, de apropiarse de toda esta zona y luego de lograr defenderla, y no ceder para nada el tema de la soberanía. Como que han tenido una constante, pero para ellos era más fácil porque, es como cuando hay una pelea de dos propietarios de un edificio, el que está ahí adentro siempre dará más largas, y tendrá una política más a la defensiva. En cambio, el otro tiene que tener una estrategia de cómo meterse. Entonces para Chile fue más fácil siempre.
¿Bolivia se planteó antes la posibilidad de recurrir a tribunales internacionales?
Más que nada ha habido planteamientos de organismos multilaterales. Creo que los momentos más clave han sido en los años 20, cuando se recurrió a la Sociedad de las Naciones, en los 40, durante la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, después del problema del Lauca, como una década entre 1965 y 1979, constantemente Bolivia estuvo reclamando ante la OEA y otros organismos. Era como un slogan para toda Bolivia reclamar el problema marítimo. Pero después del éxito que tuvimos en la OEA el golpe de Natusch lo borró todo. Ya en los 90, sobretodo este nuevo siglo, la relación prioritaria ha sido bilateral. Así que estamos volviendo a la estrategia multilateral después de 30 años.
¿Qué posibilidades de éxito tiene una estrategia de este tipo?
Hay posibilidades de éxito como también de perder, pero lo importante es intentarlo. Porque, de perder, ¿qué vamos a perder si hemos perdido la costa? Pero, de ganar, siempre se gana algo.
Hay que pensar en dos alternativas: la alternativa a) que sería lograr que el tribunal falle a nuestro favor y la alternativa b) que es lograr que el tema se posicione de tal manera en las organizaciones internacionales que nos ayuden a presionar, ¿no? Que los tres países, junto con Chile y Perú, podamos encontrar una solución.
Dicen que guerra avisada no mata moscas, ¿no cree que se adelantó el Presidente al anunciar la estrategia boliviana?
Lo que pasa es que había que plantear una alternativa, porque si se anunciaba que solamente había fracasado la reunión bilateral, que no había una propuesta real de Chile, entonces hubiera quedado todo este tema muy frustrado. Entonces, creo que se ha encontrado una buena alternativa, ha fracasado la negociación bilateral, pero tenemos esta otra salida.
La oposición dice que lo único que se busca es alzar la imagen del Presidente…
Siempre hay la influencia del tema interno, pero creo que ahora debemos separar ese problema del problema interno. Felizmente, se ha logrado que los ex presidentes estén de acuerdo y esperemos que también los ex cancilleres, etc. De tal manera que, de subsistir el conflicto interno, en esto mantenernos unidos. Ojala que se logre un avance.

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