Kia Sportage

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Publicado en fecha junio 01, 2011

Las botas de las siete leguas

Prodigiosos los avances del Grupo Hyundai-Kia con cada nuevo modelo, en el que parece irle la vida en esa conquista de cuarto fabricante mundial que se ha marcado en el medio plazo, y hay quien dice, que no pierde de vista el liderazgo, hoy en manos de Toyota.
El ejemplo de ahora corresponde a Kia, la llamada marca secundaria del grupo, y más concretamente, en el segmento de los crossover, en los que ha hecho progresiva fortuna. El agraciado es el Sportage, del segmento de los compactos, y se une a las modificaciones introducidas unos meses antes en el escalón superior del Sorento, que también han dado lugar a una nueva generación del modelo.
Ya está aquí la tercera generación del Sportage y lo hace con un profundo cambio de formas en la carrocería. Obviamente, se ha recurrido a una modificación de cotas, ya que es 9 centímetros más largo, 15 más ancho, gana 10 en la distancia entre ejes y pierde 6 en altura. Por seguir jugando con estos elementos de identidad numerales, el peso se recorta en 90 kilogramos, lo que ayuda en la batalla por la sobriedad de los consumos.

CARROCERÍA.
Reformado el traje, el resultado es una carrocería muy moderna, más angulosa y musculosa, llamativa y poderosa y con una combinación inteligente, por lo equilibrada, de los elementos propios de berlina y de todoterreno. No hay que olvidar que el Sportage juega en el campo de ese fenómeno del Nissan Qashqai, que se ha convertido en un reclamo de la mercadotecnia por ese poderoso factor de polivalencia en la no disimulada simbiosis entre berlina y crossover.
De este modo, por delante, el nuevo Sportage muestra una mirada de rasgos felinos con unos cuadros ópticos finos y extendidos en forma de punta de flecha, flanqueando una parrilla estilizada con el logo de la marca muy visible. Dicho cuadro incorpora la luz diurna LED con sus caprichosas formas. Más abajo, queda una discreta toma de aire y los faros antiniebla a los lados.
Por el lateral, el primer punto de visión se fija en unas ventanillas estrechas como sugerencia deportiva, lo que facilita una alta línea de cintura, mientras que por los bajos se dejan ver unos pasos de rueda poderosos y unos cortos voladizos.
La parte trasera toma el dibujo de una berlina, donde el portón, grande y sólido de formas adopta un trazado moderadamente cóncavo.

DIRECCIÓN.
Del sistema dinámico no se desmarca tampoco una dirección más precisa que recoge al punto los movimientos de volante y cuadra la estructura del coche en el inicio de las trazadas. Por recorridos sinuosos no se han percibido disfunciones en ninguno de los trenes, ni en entrada ni en salida de curvas. Los frenos también pueden presumir de un tacto óptimo y de eficacia en la acción de parar el coche. Muy predecible y noble en definitiva.
La motorización de esta unidad de prueba se correspondió con el ya conocido motor diesel de 2.0 litros de 136 CV, contrastado muy favorablemente por el buen rendimiento en otros modelos del grupo coreano.
La verdad es que tampoco hay mucho donde elegir, porque la gama de salida del Sportage ha quedado reducida a la mínima expresión con este propulsor y otro de gasolina.

INTERIOR.
Hay signos inequívocos del avance en calidad de elementos y acabados que caracteriza cada cambio generacional en el grupo automovilístico coreano. En la habitabilidad se perciben las ganancias longitudinales del coche.
Muy buena es la funcionalidad de la instrumentación, visible de inmediato y accesible con mucha intuición.
Magnífica es la posición de conducción, cómoda y muy bien adaptada a la zona troncal que tiene que fijar y, por seguir añadiendo conceptos laudatorios, con una visión panorámica que adelanta los tiempos de reacción ante los imprevistos del tráfico.
La fila trasera, aparte del ya manido recurso de una ganancia de espacio con los asientos delanteros, tiene la virtud de un buen trecho para los pasajeros.
La parte más viajera o de ocio que representa el maletero se salda favorablemente con una capacidad para abundante equipaje, que se puede meter por una boca amplia y que tiene el añadido, en su parte baja, de alojar una rueda de repuesto normal.

LA MARCHA.
La unidad probada se acoge más al asfalto que a la conducción campera. Es una de las equipadas con sistema de tracción simple, o 4×2, a las ruedas delanteras, otra de las opciones que ha hecho de impulso de este tipo de coches.
El comportamiento en carretera merece una alta consideración. Para empezar, el nuevo Sportage, es otro de los modelos de Kia que se ha desarrollado específicamente para el mercado europeo en todas sus fases, desde el diseño, hasta la definitiva salida de la línea de montaje.
Para el campo, reserva unas condiciones todoterreno en sus ángulos de ataque, salida y ventral más que aceptables.

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