Porsche Boxster Spyder

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Publicado en fecha julio 01, 2011

Boxster Spyder es pura vitamina

El Porsche Boxster Spyder tiene un poco más de todo y en cantidades suficientes para marcar una nítida frontera entre el carácter “normal” de un Boxster y el de este Spyder, un deportivo que rezuma “ADN” de competición, pero apto para circular por la calle.
El Boxster Spyder es fácilmente reconocible, sea cubierto o descubierto, gracias a la enorme y peculiar tapa trasera, sobre el motor, que termina con dos cúpulas, dando forma a los arcos de protección para el conductor y el acompañante.
Una mínima capota, en posición baja que se extiende hacia la tapa trasera, cuya función es la de proteger a los ocupantes del sol y de la lluvia sin más pretensiones, porque esta versión extrema del Boxster está diseñada para ser conducida a cielo abierto. La capota ha de retirarse de forma manual.

MENOS PESO
Una de las peculiaridades del Spyder, no visible, es la ingeniería de construcción ligera, que ha sido capaz de reducir en cerca de 80 kilos el peso del Boxster S, sobre el que ha sido desarrollado el Spyder.
Por ejemplo, el techo ahorra 21 kilos, las puertas de aluminio 15, los asientos 12, la climatización 13, el depósito de carburante con 10 litros menos o las llantas 5 kilos.

DINÁMICA
El Boxster Spyder, para mejorar la dinámica, tiene el centro de gravedad 25 milímetros más bajo que el S y recibe una suspensión modificada que rebaja la carrocería en 20 milímetros, además de aumentar los anchos de las vías en 4 milímetros delante y 8 milímetros detrás.
También contribuye al fuerte carácter deportivo la utilización de llantas de 19 pulgadas y neumáticos de generosa medida, además de, en el caso de la versión probada, de frenos carbocerámicos.

MOTOR Y TRANSMISIÓN
El Boxster Spyder es propulsado por 3.4 litros de seis cilindros con inyección directa de gasolina, con una entrega de potencia de 320 CV, diez más que en el Boxster S. Esta potencia extra viene dada por un incremento de la velocidad de giro del motor.
El motor, en este caso, está asociado a la transmisión de doble embrague de siete velocidades PDK (las letras son el acrónimo de su denominación alemana Porsche-Doppelkupplungsgetriebe), capaz de funcionar en modo manual o en automático y que es capaz de transformar el carácter del Spyder.
Esta transmisión, que tiene su origen en los coches de las 24 Horas de Le Mans, es prácticamente la unión de dos cajas de cambio con dos embragues, integradas en un mismo cárter, que funcionan alternativamente.
Para encadenar este funcionamiento, las dos cajas están unidas por dos embragues húmedos bañados en aceite, de forma que el primero se encarga de gestionar las relaciones impares (1, 3, 5, 7), además de la marcha atrás, y el segundo alterna las marchas pares (2, 4, 6).
La caja PDK sustituye a la Tiptronic S, una caja de corte tradicional de buen funcionamiento, pero con unas sensaciones de uso, de tacto, que distan de la percepción de rapidez y eficacia que nos transmite la de doble embrague. Para el conductor, las respuestas a las órdenes de cambio son instantáneas y esa es la gran diferencia sobre su predecesora.

ACELERACIÓN
La combinación de este motor y la PDK genera unas prestaciones poco comunes. La aceleración de 0-100 km se queda en 5 segundos y dos décimas menos si se utiliza el Launch Control, aunque es mejor no abusar de este sistema, que siempre someterá a estrés a la transmisión.
El sistema de aceleración funciona mediante su selección por botón, para pisar el pedal del freno y con el acelerador llevar el motor a 6.500 revoluciones, momento en el  que se suelta el freno y el coche sale disparado a la máxima potencia.

CONDUCCIÓN
Conducir rápido una máquina con estas condiciones dinámicas tiene su magia. El coche es muy fácil de llevar en utilización turística, pero, no es tan fácil como parece cuando se intenta llevar a los límites. Los márgenes de utilización del Boxster Spyder son muy amplios. El motor es elástico y está disponible. Responde a la mínima insinuación del acelerador.
A grandes velocidades, el coche rueda muy asentado. Al contrario que el resto de los Boxster, el alerón trasero que da estabilidad a gran velocidad es fijo.
Un detalle peculiar de este Porsche es la posibilidad de modificar el sonido del motor, accionando un botón que activa un resonador instalado en los finales del escape.

INTERIOR
En el interior, la diferencia del resto de los Boxster la marcan los asientos, muy similares a los utilizados en competición, y algunos detalles, como los tiradores de apertura de las puertas, que son dos cintas de nylon rojo, color utilizado también en los cinturones de seguridad.
Y poco espacio para depositar los pequeños objetos cotidianos. No hay concesiones en este sentido. El usuario del Spyder dispone de un poco de volumen bajo del capó delantero y el trasero, aunque la alta temperatura que se alcanza en estos espacios también limita el uso. Es un coche para conducir.

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