San Miguel del Bala,ecología total

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Publicado en fecha julio 01, 2011

Un eco-lodge de comunarios de la cultura Tacana le muestra la riquiezas en el corazón del Madidi.

Como muchos grupos étnicos, la suerte de la cultura Tacana, tribu nómada que desde tiempos precolombinos tenía por hábitat el extenso bosque amazónico del Madidi, parecía estar echada. Ellos, que habían resistido las incursiones del imperio incaico guareciéndose en la exótica selva y que durante la colonia supieron acomodarse a las circunstancias creando mecanismos de intercambio    comercial, advertían que las restricciones a la caza y la pesca, además de las continuas incursiones forestales en la zona se convertían en una amenaza a su existencia si no se adaptaban al mundo de cambios. Y así lo hicieron. Las 35 familias que forman parte de San Miguel – con poco menos de 250 habitantes aprovecharon las bondades del bosque para abrazar el proyecto ecoturístico San Miguel del Bala Lodge.
Ubicado en el Parque Nacional Madidi de la provincia Iturralde del departamento de La Paz, San Miguel del Bala es el mejor ejemplo de turismo comunitario del cual participa la totalidad de la población de San Miguel no sólo en la propiedad, sino difundiendo el acervo cultural, preservando el medio ambiente, generando empleos y beneficiándose de los ingresos de la actividad turística.

UNA VENTANA DE OPORTUNIDAD
“El ecoalbergue ha sido la mejor respuesta para preservar y consolidar el área protegida del Madidi”, afirma Constantino Nay Nava, administrador del proyecto turístico que se gestó hace una década.
Una vez generada la idea se tocó puertas de organismos de asistencia y fueron Care Bolivia, Conservación Internacional y el PNUD quienes se adhirieron con financiamiento y capacitación de personal en planes de negocios y labores operativas del futuro complejo turístico. La comunidad aportó con mano de obra y material local. “Los transportistas, los guías, los cocineros, la limpieza, la provisión de legumbres y carne, la administración, todo está a nuestro cargo”, agrega Nay.
Las puertas del ecoalbergue se abrieron en octubre de 2005 con siete cabañas provistas de todos los servicios básicos, un kiosco con hamacas, un centro cultural, una cabaña para grupos, restaurante y áreas de servicios. “Los primeros años fueron complicados porque muy pocos conocían el lugar y la ocupación era mínima. Nos dimos cuenta que teníamos que trabajar en la promoción y el marketing, pero además los turistas fueron pasando la voz y destacando la calidad de nuestro servicio y los atractivos del Madidi. Y todo ha ido mejorando”, agrega el administrador de San Miguel del Bala, donde el último año acudieron cerca de 500 turistas.
La ruta a San Miguel del Bala arranca en Rurrenabaque hasta donde es posible llegar en un viaje terrestre de poco más de 10 horas desde la urbe paceña, o vía aérea en poco menos de una hora. Guías del ecoalbergue se encargan de recibir a los visitantes para luego conducirlos a las lanchas a motor por el cautivante río Beni en un trayecto de alrededor de 45 minutos hasta desembarcar en el albergue en medio de un paisaje paradisiaco.
Una vez instalados en las cómodas cabañas provistas de baños privados y servicios de agua potable y energía eléctrica, se procede a la reunión de coordinación del tour elegido, sea de uno o cinco días en los cuales los visitantes también tienen la oportunidad de disfrutar de un servicio culinario en base a productos del lugar.
Según el plan elegido, las actividades van desde la visita a la comunidad de San Miguel donde los turistas tienen la oportunidad de interiorizarse de la cultura Tacana, su forma de vida, lengua, artes y los beneficios conseguidos en la población gracias a los ingresos generados por el emprendimiento turístico, hasta caminatas cortas y largas al interior de la selva amazónica, paseos en canoa por varias cascadas y piscinas naturales, experiencias en sistemas de caza y pesca, sistemas de selección y preparación de medicamentos naturales, travesías a través de extensos cañones, observaciones de especies únicas de flora y fauna que habitan el Parque Nacional Madidi, sin descontar las veladas con danzas y sones propios de la cultura Tacana.
El hospedaje por pareja por un día de aventura tiene un costo de 65 dólares, llegando a un máximo de 375 dólares por cinco días de estadía, incluyendo la alimentación y todas las excursiones asistidas por guías del ecoalbergue.
“No hay nada como ingresar a la selva de las que somos sus custodios. Escuchar el canto de miles de pájaros, contemplar el río, los bellos paisajes y animales, sentarse bajo las cascadas. Descansar en una hamaca olvidando las preocupaciones de la ciudad”, agrega Constantino Nay.

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