La Paz ¿rumbo Norte?

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Publicado en fecha agosto 03, 2011

Con gobiernos confrontados, la ciudad y el departamento se desarrollan sin concordia
ni consenso. El Estado y la Gobernación se concentran en” mega-proyectos” para el Norte amazónico, cuestionados por los medioambientalistas.

Una presentación en la explanada del Bicentenario, frente al atrio de la UMSA, muestra al pasar una veintena de stands de lona: es la ExpoFeria de decenas de entidades y proyectos de desarrollo del departamento de La Paz, organizada por la Gobernación poco antes de que la gente ocupe el lugar para ver a Bolivia en la copa América.
“La población civil participa ofreciendo propuestas a las ONGs y en mesas de negocio se determinará la ejecución de un proyecto”, explica René Poma, uno de los directores de la Gobernación en busca de “espacios de concertación, alianza y estrategias para reactivar el aparato productivo del Departamento”.
Grandes o chicos, ampliados a la ciudadanía  o circunscritos al ámbito técnico o político, ninguno de estos eventos parece haber dado en el clavo, y los esfuerzos continúan siendo dispersos, aislados, intensificados por la disputa partidaria, que ha archivado, por ejemplo, una ambiciosa estrategia 2006-2025 trazada por el pomposo Consejo Mayor de Desarrollo Regional.

EL “CONSEJO MAYOR”
Hace cinco años, entusiasmados por la irrupción de un nuevo régimen, parlamentarios, alcaldes y prefecto se decidieron, después de innumerables intentos en las últimas tres décadas, a planificar el desarrollo regional junto a  empresarios y juntas vecinales, cívicos, campesinos e incluso una naciente Fundación Norte, además de las diversas universidades a la cabeza San Andrés y colegios de profesionales.
Su objetivo era aumentar el PIB per cápita local (Producto Interno Bruto), de 828 dólares el 2005, a 2.025 dólares el 2025, creciendo a un 6 % y no a un 1.9 como entonces.
A la radiografía y el diagnóstico, sucedió el diseño de nueve líneas estratégicas: carreteras hacia Beni y Pando –el mítico Norte paceño amazónico–; agroindustria y electricidad a partir de la represa de “El Bala”, lindante con el Beni; producción agroecológica (café, quinua, frutas); turismo.
Otras cinco líneas se referían al “diseño de la marca-imagen del departamento”, infraestructura comercial  (terminales en El Alto y salida a los Yungas), “observatorio de la economía paceña”, metropolización de la capital con los municipios aledaños y la consabida “exploración de hidrocarburos en el subandino Norte (La Paz, Beni y parte de Cochabamba) entre un total de 21 proyectos específicos.

LO QUE HAY
Con una producción interna bruta de 4.331 millones de dólares el 2009,  La Paz es la segunda economía del país (casi 24% del nacional), superada por Santa Cruz, que mueve cerca del 29%, según datos del Instituto de Estadística (INE).
Pero si no fuera por el rubro de “servicios de la administración pública”, estaría relegada a un peor lugar: el 2009 constituyeron éstos el 16%, superior al casi 13% de servicios financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios empresariales; manufacturas 10%, comercio 8%; transporte almacenamiento, comunicaciones 8%; agricultura silvicultura, caza y pesca (casi 8%).
El enorme “peso” de los servicios se debe a que en la sede de gobierno los ministerios, instituciones descentralizadas, embajadas y la cooperación internacional y así, el motor de la economía paceña, citadina, es el aparato estatal, y sostiene la Fundación Milenio, no alguna actividad que genere bienes.
Si para el año pasado el PIB per cápita nacional fue estimado en 1.729 dólares y el 2009 en 1.683 dólares, el de La Paz fue 1.548 dólares hace dos años, pues no hay cifras más actuales.
Excepto el 1995 y 1996, en las últimas décadas el producto paceño por persona fue inferior al promedio nacional. Para el 2009 la brecha se calculó de 135 dólares, mientras en Santa Cruz el último PIB per cápita se sitúa en 1.730 dólares y en Tarija 3.920 dólares.
Con bajo crecimiento –al 3.9 promedio mientras el país lo hace a un ritmo del 4.6– y escaso empleo contra ingresos mayores en otras ciudades y departamentos, los paceños continúan migrando, sobre todo a Santa Cruz, Tarija y el exterior: las proyecciones indican que la tasa de migración negativa es de 2.6 por ciento.
“La región no parece tener vocación productiva y predominan los servicios en su estructura económica, debido al efecto que genera en la ciudad de La Paz el aparato administrativo central del Estado”, redunda Milenio.
El Departamento subió de 311 millones de dólares a 452 el valor de sus exportaciones el 2010 (un tercio en minerales, lo demás en productos no tradicionales: joyería, etc).
Pero ese monto está por debajo de los 1.774 millones de Potosí,  los 1,661 de de Santa Cruz, de los 1.930 de Tarija; o los 467 millones de dólares de Oruro.

LA CONFRONTACIÓN POLÍTICA
Si para el 2006 pudo haber algún principio de consenso en el mencionado Consejo Mayor, después de diciembre del 2009 tras las últimas elecciones nacionales y antes de las elecciones municipales de abril del  2010, las posibilidades de acuerdo por un desarrollo regional ya habían quedado fisuradas sino rotas; o estancadas, sino divididas, de acuerdo a los vaivenes de la política y el tripartidismo en que ha quedado fraccionado el panorama del poder regional.
En ese entonces, hace más de un año, los ex aliados del Movimiento Sin Miedo (MSM) del ex alcalde Juan del Granado, rompieron con el oficialismo del MAS.
Los masistas ganaron la Gobernación con la mitad de los votos, conformándose el MSM con 23%, lo que dejó un 15% para la UN.
En contrapartida, del Granado obtuvo 42% de los votos en la sede de gobierno, frente al 41% del MAS y 10% de la UN, es decir que sobre un total de 402 mil válidos, 168 mil optaron por el MSM, 41 mil por Doria Medina y 165 quedaron para el MAS.
Para conservar el gobierno autónomo de la ciudad de La Paz, los “sin miedo” tuvieron que aliarse con la centroderechista Unidad Nacional (UN) de Samuel Doria Medina, estableciendo en la mayor ciudad de occidente y valles del país un frente antimasista, que por eso mismo –como otros municipios y gobernaciones– soporta los rigores del bloqueo económico y las trabas administrativas en el desempeño del poder local.
Las secuelas se dieron también en la perspectiva del desarrollo departamental: dos visiones de desarrollo, que no hallan  complementariedad, tienen lugar desde hace un año.
Una extendida por el espacio regional, de la mano del gobernador César Cocarico y el padrinazgo del régimen masista del presidente Evo Morales, con todo el peso del Estado Plurinacional y sus movimientos sociales.
La otra, “sin miedo”, reducida en general a los 200 millones de dólares anuales que presupuesta el municipio paceño y que hasta el 2015 superarán los 1.000 millones

LOS MILLONES DEL PRESIDENTE
Debilitado en la ciudad capital, donde crece el distanciamiento de las clases medias al MAS y donde la preferencia popular hacia el Presidente suma un 31% frente al 41% de Del Granado-Doria Medina, juntos (según Mercados y Muestras/julio), el gobierno nacional parece decidido a orientar millonarias inversiones hacia el área rural y el lejano norte tropical.
La primera semana de julio, la mayoría oficialista en Diputados aprobó créditos por 109 millones de dólares para dos obras: el pavimentado Ixiamas-Rurrenabaque (límite sobre el río Beni) y el mejoramiento de la pista aérea de este poblado turístico beniano, ubicado al frente de San Buenaventura.
Por el mismo rumbo, a fines de mayo el Banco Central (BCB) autorizó otro crédito de 178 millones de dólares para la Empresa Azucarera San Buenaventura (EASBA), donde el pasado 8 de julio comunarios y el gobernador César Cocarico anunciaron la primera siembra de semilla de caña madre en 21 hectáreas de tierra con la finalidad de convertir a la región en una industria azucarera, después de 40 años de espera.
El Presupuesto General del Estado para la gestión 2010, recordó el BCB, le autoriza otorgar créditos por mil millones de dólares a empresas públicas nacionales estratégicas en condiciones concesionales, con el objeto exclusivo de financiar proyectos de inversión productiva en el marco de la seguridad alimentaria y energética del país.
“Este es el inicio del desarrollo del norte paceño, que a futuro se convertirá en el primer ingenio azucarero estatal que alimentará los mercados de las ciudades paceñas y el resto del país”, dijo el Gobernador, quien anticipó además la construcción del puente San Buenaventura-Rurrenabaque y el repoblamiento ganadero en Apolo.

MEGAPROYECTOS CUESTIONADOS
Lo mismo que la impugnada carretera que atravesará el Territorio y Parque Nacional Isiboro-Sécure para abrir 60 mil nuevas hectáreas, la frontera cocalera y los depredadores de madera, fundamentalmente, otros seis megaproyectos gubernamentales vinculados al desarrollo de la Amazonia paceña tienen fuerte cuestionamiento de  sectores medioambientalistas.
Estudios como el Programa de Investigación Estratégica (PIEB) presentados en julio  han encontrado dificultades de impactos socioambiental en la construcción del Corredor Norte La Paz-Guayaramerín-Cobija (con rumbo a Rio Branco, Brasil) y las carreteras asfaltada Ixiamas-San Buenaventura.
Ocurre lo mismo para el puente San Buenaventura-Rurrenabaque, la represa e hidroeléctrica de El Bala, la exploración de hidrocarburos en territorios indígenas y el complejo agroindustrial resultante de la hidroeléctrica en la región.
Los proyectos afectan especialmente al área protegida del río Madidi, el territorio indígena tacana y la reserva del Pilón-Lajas, en área compartida entre La Paz y Beni, señalan los estudios que el PIEB presentó en tres jornadas.

NO IMPORTA
Al gobierno no parecen preocuparle los cuestionamientos y sigue en marcha con sus anuncios, redoblando sus esfuerzos en proyectos cuya conclusión coincidirá en muchos casos con el año electoral 2014-2015, como la doble vía La Paz-Oruro, que con costo de 248 millones tiene plazo de conclusión hasta el 2014.
La lista de ilusiones incluye una terminal de carga en El Alto, el nuevo aeropuerto internacional, fábricas de cemento y vidrios, comercializadora de minerales, reservorios de agua, industrialización de granos andinos, un centro de alto rendimiento en Huajchilla y un nuevo estadio, además de la condonación de impuestos a la Gobernación, según planea el senador, Roberto Rojas, jefe de la brigada parlamentaria paceña.
“Solamente en este mes el Gobierno departamental de La Paz, inaugurará obras que ascienden a la suma total de 185 millones de  bolivianos; queremos ofrecer trabajo a nuestro departamento con el cariño, con ese aprecio que tenemos a nuestra gente”, dijo el gobernador Cocarico, invitando a participar en los festejos del 202 aniversario de la revolución del 16 de julio.
Dentro del programa de financiación productiva a los productores del norte de La Paz, la ministra Nemesia Achacollo entregó los últimos días en Palos Blancos, sur Yungas,  los convenios respectivos por valor de cuatro millones de dólares.
Por el lado del gas-petróleo para el  Subandino Norte que comprende zonas de La Paz, Beni y Cochabamba, YPFB Petroandina (consorcio boliviano-venezolano), programó erogar 242 millones de dólares destinados a la intervención en los bloques Lliquimuni, Sécure, Madidi, Chispani y Chepite.

LO CONCRETO
En tanto que las grandes cifras de inversión petrolera afrontan todavía dificultades en la consulta previa a los pueblos indígenas y comunidades, el presidente Morales celebró a principios de julio en Covendo, la entrega, por parte de Petroandina, de 24 obras sociales, entre construcción de plazas principales y sedes vecinales en el área de influencia de los pueblos Mosetén y Lecos, del bloque  Lliquimuni.
Este se halla ubicado en las provincias Larecaja, Sud Yungas y Caranavi, y comprende los municipios Guanay, Apolo, Teoponte, Caranavi, Palos Blancos y La Asunta. Son 3.6 millones de hectáreas para  perforar 17 nuevos pozos, inicialmente.
Prevista para el 2014, rumbo al norte también avanza, lenta y a los tropezones desde hace 20 años, la carretera Santa Bárbara-Caranavi-Quiquibey, que se unirá al desportillado tramo Quiquibey-Yucumo (Beni), aunque no se habla todavía de otro tramo que cruza el municipio de La Paz: El Alto-La Cumbre.
Por su lado, concentrada en el desarrollo urbano de sus 500 barrios y 800 mil habitantes, la alcaldía paceña virtualmente ha desmontado todo el andamiaje de anteriores años para el proyecto de metropolización, que incluye a los municipios próximos de Achocalla, El Alto, Laja, Mecapaca, Palca, Pucarani y Viacha, principalmente por conflictos de límites y la creencia de recortes de ingresos a los municipios chicos.
Por lo pronto, la alcaldía paceña emplea hasta el 75 por ciento de su presupuesto en inversión en obras, el rubro que atrapa la mayor parte de su presupuesto de 200 millones de dólares anuales promedio en los últimos años.
Desde el 2000 en que se hizo cargo del municipio paceño, la administración que fue reelegida el 2004 y el 2010 dispuso de unos  2.000 millones. Su  obra “estrella” más visible (los “puentes trillizos”) costó cerca de 20 millones, aunque otros proyectos, como los Barrios de Verdad, se acercan a los 100 millones de dólares, sin contar otros de igual dimensión.
Pero más allá de los límites municipales, el gobierno central extiende una red que abarca a los empresarios. A fines de junio, la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas (ADEMAF) dirigida por el ex ministro Juan Ramón Quintana organizó  la “Ruta por la Amazonia para la Promoción de Inversiones”, que se dilató hasta Guayaramerín y Cobija.
El objetivo es consolidar oportunidades de inversión  para el desarrollo en la Amazonia boliviana y paceña. “Este viaje-trabajo permitirá a los empresarios conocer las políticas de desarrollo en la Amazonia que no podrán ejecutarse plenamente sin la participación de la iniciativa privada”, dijo Quintana. Daniel Sánchez, presidente de la Confederación de empresarios  resaltó el esfuerzo “para actuar entre públicos y privados para el bien del país”.

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