Los achaques del poder

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Publicado en fecha agosto 03, 2011

Como a cualquier otro mortal las maratónicas jornadas de trabajo, los viajes constantes, la tensión, el estrés hacen mella en su estado físico. La salud de los presidentes también se resiente.

No a todos les ocurre durante su mandato, pero en ocasiones los presidentes no pueden desarrollar con plena normalidad su compromiso con el Estado por problemas de salud. Hugo Chávez ha sido el último caso que pone de plena actualidad que los mandatarios no siempre gozan de una salud de hierro.
Después de semanas de confusión sobre su estado, ha sido el propio presidente venezolano quien en una alocución grabada ha confirmado que fue operado en Cuba (última escala de un periplo de viajes por Latinoamérica) de un cáncer. Tras una doble intervención asegura que se le han extirpado todas las células malignas.
Son los huesos los que con mayor intensidad ‘atascan’ las actividades de los presidentes. Ya en el pasado mes de mayo, Chávez, padeció una inflamación en la rodilla izquierda que le obligó a suspender una gira.
El boliviano Evo Morales tuvo que ser operado en Cochabamba a finales de 2010 de una tendinitis en una de ellas.
Ya en 2005, cuando todavía no estaba al frente del Gobierno, Morales, un gran aficionado al fútbol, deporte que practica todas las semanas, recibió tratamiento, también en Cuba, por una lesión en la rodilla.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sido sometido desde 2009 a tres operaciones para curar una antigua lesión en la rodilla derecha. Las dos primeras tuvieron lugar en Cuba (septiembre de 2009 y febrero de 2010) y la última en Quito (septiembre de 2010). Desde esta última intervención lleva una prótesis permanente de metal en la rodilla derecha.
Es conocido que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, chequea su salud muy a menudo en Cuba, lo que ha desatado numerosos rumores, pero el Gobierno nicaragüense niega que esté enfermo.
Precisamente, aquellos que acogen a los presidentes próximos a la isla para curar sus dolencias, Fidel y Raúl Castro, quien sucedió en la Presidencia a su hermano mayor y líder de la revolución, no se libran de rumores sobre su precaria salud.
El 31 de julio de 2006 el Gobierno cubano sorprendió al mundo entero cuando anunció que Fidel Castro había sido sometido a una complicada intervención. Su estado de salud se convirtió en un “secreto de estado” y delegó el poder en su hermano Raúl.
El haitiano René Préval, quien traspasó el poder en mayo a Michel Martelly, también se dirigió a Cuba para restablecerse. En la isla caribeña recibió tratamiento de cáncer de próstata, enfermedad por la que fue operado en 2001 en ese mismo país.
Brasil fue el destino que eligió el presidente paraguayo, Fernando Lugo, cuando le  diagnosticaron un cáncer linfático en agosto de 2010. Allí recibió tres sesiones de quimioterapia y tuvo que ser internado además por una trombosis en octubre del mismo año.

ELLAS TAMBIÉN
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tuvo que ponerse en manos de los médicos en el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, por una neumonía.
Sin tanto riesgo para su salud, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, también se encuentra convaleciente, lo que le ha impedido acudir a la Cumbre del Mercosur en Asunción al haber sufrido una caída durante un acto público.
Los tres anteriores presidentes argentinos, el ya fallecido Néstor Kirchner, del que Fernández enviudó en octubre de 2010, más Fernando de la Rúa y Carlos Menem, sufrieron graves problemas de salud durante sus mandatos y tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente.
A la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, el reciente conflicto limítrofe con Nicaragua le produjo gastritis, según reveló ella misma. Su antecesor, Óscar Arias, contrajo la gripe A durante su mandato.
El mexicano Felipe Calderón se fracturó un hombro y se golpeó una rodilla en 2008, al caerse de su bicicleta. Y el presidente de Uruguay, José Mújica, sufrió un episodio de estrés a los dos meses de llegar al poder en 2010, lo que le obligó a anular un viaje a una cumbre UE-Latinoamérica.
Cuando comenzaba el mes de julio de 2009 el presidente francés, Nicolas Sarkozy, reconoció que necesitaba descansar. El presidente sufrió una indisposición tras la que se sometió a unas pruebas que concluyeron que sus salud no padecía ninguna enfermedad reseñable.
El líder francés precisó que los médicos le indicaron que podía seguir haciendo deporte “pero de forma razonable”, en alusión a que el desfallecimiento que sufrió se produjo cuando había salido a correr, como acostumbra a hacer varias veces por semana.
Sarkozy fue operado en 2007 de la garganta, pero no se supo hasta que dos periodistas desvelaron la noticia en un libro sobre el presidente.

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