Pymes codiciadas

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Publicado en fecha agosto 29, 2011

El dinamismo que muestran las pequeñas y medianas empresas empujó a que la banca comercial fije su mirada en este segmento. Las microfinancieras, incubadoras de las Pymes, no advierten amenaza por la incursión, sino retos.

Las Pymes están de moda. Una década atrás eran materia casi exclusiva de las entidades especializadas en microfinanzas por su asociación con la actividad informal; hoy, en cambio, las micro, pequeña y mediana empresas son impulsadas y reconocidas por gremios empresariales y organismos internacionales de desarrollo, e incluso  la banca corporativa muestra un decidido interés para trabajar con ellas.
“Bolivia vive del comercio y los servicios, el 80% del empleo se genera en las Pymes y microempresas; son éstas las que están dinamizando la economía y eso explica el porqué la banca comercial comenzó a volcar su mirada hacia las Pymes”, explica Kurt Koenigsfest, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) y gerente general de Bancosol.
Oscar Caballero, vicepresidente de Banca de Personas y Negocios del Banco Mercantil Santa Cruz, afirma que el segmento siempre tuvo el respaldo de la banca. “Hasta ahora no había un parámetro que nos indicase la participación de las Pymes en el sistema financiero. De hecho nosotros tenemos más de 12.000 clientes y una cartera que supera los 140 millones de dólares”, expresa.
EL PODER DE LAS PYMES
¿Cuál es el peso de las Pymes en el sistema financiero boliviano? La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) modificó en 2010 la modalidad de calificación de cartera crediticia que ahora permite visualizar que los préstamos al sector Pyme –al 31 de junio pasado- ascienden a 1.842 millones de dólares, equivalentes al 21% del total de cartera del sistema financiero.
La clasificación –sin embargo- consigna las categorías “Pyme empresarial” y “Pyme por días mora” que no permiten visualizar de manera clara la dimensión real del peso de las Pymes.  “Hasta ahora no he visto un mecanismo único que nos diga qué es micro, Pyme y mediana empresa. Para un banco, Pyme puede ser un cliente con una cartera de 400.000 dólares, criterio que obviamente difiere de las aplicadas por las microfinancieras. Esta una tarea pendiente”, observa Koenigsfest.
Si a la cifra anterior se suma los 1.860 millones de dólares concedidos en calidad de microcrédito, tendríamos que el segmento de microfinanzas absorbe unos 3.703 millones de dólares, esto representa el 43% del total de los préstamos del sistema financiero boliviano.
A la consulta del porqué la banca comercial se lanzó a la búsqueda de clientes Pymes, los criterios obtenidos de los ejecutivos resultan algo parecidos; sin embargo, la respuesta más acertada podría hallarse en el mayor crecimiento que viene mostrando hace una década el sistema microfinanciero.
Mientras la banca comercial mostraba crecimientos negativos del orden -4,1% y -8,4% en captaciones y cartera en el periodo 2000-2005, las entidades de microfinanzas crecían al ritmo del 22 y 18%, respectivamente. Esa tendencia se replicó en el periodo 2005-2009 en el cual las captaciones de las microfinancieras crecieron en 44% y los préstamos subieron a un promedio del 31%, panorama distinto al sistema bancario comercial con un crecimiento promedio del 10% para préstamos y del 23% en captaciones de depósitos.

LA BANCA SE VISTE DE PYME
Los últimos meses asistimos al anuncio de bancos con productos dirigidos a las Pymes; unos lo incorporaron a su línea de productos y otros, más decididos, habilitaron agencias y espacios exclusivos dedicados a pequeños y medianos emprendedores. E incluso, en algunos casos, buscaron ganar presencia en los mercados populares, territorios donde las microfinancieras pugnan por los clientes.
Pero la incursión de la banca tradicionalmente comercial no es tan reciente. A fines de 2006, el Banco Bisa inauguró el primer “Centro Pyme” en la ciudad de Santa Cruz, con el propósito asistir con productos que incluían crédito, seguro y arrendamiento. Oficinas similares fueron habilitadas en otras ciudades, con las que ha logrado acumular una cartera de casi 176 millones de dólares.
Poco después el Banco de Crédito lanzó el producto “Banca Pyme” desplegando más de 150 funcionarios dedicados a la atención de los pequeños y medianos empresarios y aplicando las tecnologías propias de la actividad microfinanciera. En la actualidad se consigna que BCP tiene una cartera de casi 140 millones de dólares en este segmento.
A mediados de 2007 se lanzó BNB Crecer, un canal especializado para la prestación de servicios y productos al sector Pyme. Dada la mayor competencia entre las entidades, el producto ha sido objeto de campañas que han contribuido a que el BNB se sitúe entre las entidades con mayor cartera en el segmento, totalizando 329 millones de dólares hasta junio pasado, equivalentes al 30% del total de sus préstamos.
Y más reciente resulta el lanzamiento de la campaña “Gerente Propietario” del Banco Mercantil Santa Cruz, consiguiendo una respuesta favorable de pequeños y medianos empresarios. Los datos de la ASFI indican que el BMSC posee una cartera Pyme de 337 millones de dólares, de los que unos 140 millones corresponden propiamente a las características de este segmento.
El Banco Unión, ahora en manos del Estado, también ha dado pasos importantes al destinar cerca de 50 millones de dólares al segmento de microcrédito y Pymes en la gestión 2010 a través de su producto “Agrándate”. La entidad incluso firmó un acuerdo de financiamiento por 5 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento (CAF) para apoyar pequeños emprendimientos productivos.
Sin embargo, el caso de Banco Económico merece una especial atención. De ser un banco comercial, la entidad decidió girar su negocio hacia el sector Pyme creando en mayo de 2005 “Mi Socio”,  un producto desarrollado casi de manera independiente y a través del cual la entidad financiera consolidó casi el 40% de sus préstamos –unos 178 millones de dólares- en clientes de pequeños y medianos negocios. Los resultados han llevado al Económico a posicionarse como un banco Pyme.
La fijación de la banca en las Pymes no debiera observarse únicamente como una oportunidad de negocio, sino también parte de la instructiva gubernamental dirigida por el Ministerio de Economía y Finanzas de permitir acceso al crédito a los sectores productivos, tal como establece la nueva Constitución del Política del Estado. Es previsible que, por lo mismo, en el futuro se adviertan normas que obliguen a mantener determinadas porciones de cartera en Pymes y microcrédito.

COMPETENCIA Y RETOS
La fijación de la banca comercial en las Pymes no parece despertar preocupación entre las entidades especializadas en microfinanzas, donde se gestaron los pequeños y medianos negocios a partir de unidades microempresariales.
Reynaldo Marconi, secretario Ejecutivo de la Asociación de Entidades Financieras Especializadas en Microfinanzas (Asofin) –organización a la que están afiliados los bancos Solidario, Los Andes Procredit y FIE, además de los fondos financieros privados (FFP)- no percibe riesgo alguno en este viraje.
“Amenaza… no, por el contrario es una señal de mayor diversidad en la oferta, lo que es saludable. Podría ser una amenaza si llegasen con las mismas fortalezas de las microfinancieras, pero no es así. Hay factores como el conocimiento del mercado, las tecnologías crediticias, la presencia en los barrios y áreas suburbanas y rurales, el conocimiento a profundidad del cliente, que nos separa”, advierte Marconi.
Koenigsfest, con una experiencia de casi 12 años en microfinanzas, ve oportunidades. “El negocio se maneja por lógicas distintas. La garantía que se exige, por ejemplo, es distinta”, sostiene. Pero las microfinancieras tienen el reto de trabajar más en la capacitación de sus recursos propios y los clientes, en la innovación tecnológica, en el diseño de nuevos productos, en mayor eficiencia y hasta en las tasas de interés, acota el máximo ejecutivo de Asoban.
Manteniendo su vocación de atención a las micro y pequeñas empresas, las entidades especializadas en microfinanzas trabajan en la profundización del negocio a través de la expansión de servicios y agencias, creando nuevos productos como el crédito agropecuario y para vivienda Pyme.
Otros como Banco Los Andes Procredit, nacido como fondo financiero privado en 1995 a partir de una ONG financiera dedicada al microcrédito, alienta el desarrollo de conocimientos y habilidades gerenciales de pequeños y medianos empresarios a través del programa “Gerente Pyme”, una acción que podría derivar en la fidelización de clientes.

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