¿Minor!

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Minor

Publicado en fecha septiembre 29, 2011

El boliviano que le hizo el amague a la muerte. El nombre/hombre que estuvo como pregunta y terminó como afirmación. El sobreviviente del accidente del avión de Aerocon.

Minor. Hasta aquel viernes 9 de septiembre pocos habían escuchado este nombre. El diccionario de inglés lo traduce: “Menor de edad”. El banco de datos del Registro Civil registra a únicamente cuatro ciudadanos bolivianos con ese denominativo. Uno de Oruro, otro de Santa Cruz y dos de Sucre. Uno de los sucrenses se encargó de ponerlo al nivel de popularidad de Carlos, Juan o Mario: Iván Minor Vidal Huerta.
Y no es para menos. Minor Vidal fue el único que llegó a Trinidad de aquellas nueve personas que abordaron el pequeño avión de la empresa Aerocon, que partió de Santa Cruz de la Sierra, a las 17:58 del martes 6 de septiembre. Para los restantes ocho fue un viaje a ninguna parte. Sus cadáveres fueron hallados el jueves, a menos de un kilómetro de la laguna Rossendy, entre los escombros de la aeronave.
Aquel jueves, el nombre de Minor comenzó a sonar a través de los medios de comunicación como pregunta: ¿Dónde está? ¿Logró sobrevivir al hecho? La ministra de Defensa, Cecilia Chacón, hizo despegar la esperanza: “Podría estar vivo”. La búsqueda del posible sobreviviente se intensificó el viernes desde la madrugada, por aire, tierra y agua.
El reportero gráfico Juan Carlos Torrejón se encontraba en una de las dos embarcaciones que dieron con él: “Divisé una persona a lo lejos del monte, que alzaba la mano, y cambié mi lente para poder sacar una foto a mayor distancia. Logré divisar al señor Minor Vidal con vida, parado, solo en el monte. Noté el gran esfuerzo que hacía para acercarse a la orilla para que podamos verlo. Teniéndolo un poco más cerca, con el teleobjetivo, confirmé que era él y empecé a gritar: ‘es él, allá está’. Se me hizo un nudo en la garganta”.
Desde ese momento, los medios no hablaron de otra cosa. El nombre de Minor fue oído, pronunciado y leído por millones de bolivianos y bolivianas. Había copado la agenda en las oficinas, los mercados, los buses, la zafra… Había sido convertido en el nuevo sinónimo de sobreviviente.
Luego vendrían las cámaras, los homenajes, la visita del presidente, de la ministra, los aplausos, los anuncios de la filmación de una película con su historia, de una promoción de la Naval que llevará su nombre, etc, etc y etc. Hasta el haber sido amigo de un amigo del héroe cobraba importancia. Paradojas de la vida… y de la muerte. Pudo haber sido su último día y terminó siendo  el primero.
Hasta el día en que trepó las escaleras de la pequeña aeronave, Minor era uno más de los cerca de 10 millones de bolivianos. Hace dos años que residía en Trinidad, lugar donde cumple las funciones de gerente de la oficina regional de la importadora de fármacos South American Express (SAE). Había estudiado Administración de Empresas en la Universidad San Francisco Xavier, en su natal Sucre. Es el último de los seis hijos del chuquisaqueño Minor Vidal Balderas, quien le legó el nombre. Está casado con la sucrense Mariela Llanos, con quien tiene dos hijas.
El lado “facebookero” de su vida puede ayudar a mostrarlo de cuerpo entero: En la última fotografía que subió a su perfil aparece abrazado de su esposa y abrazando a sus dos niñas. En dos imágenes se lo ve practicando la pesca, en una con su disfraz de la danza del tinku y en otra integrando un equipo de fútbol. Tiene apenas 138 amigos confirmados.
Por el contrario, si uno pone hoy Minor Vidal Huerta en el buscador Google puede encontrar 1,3 millones de páginas que tienen alguna referencia sobre su nombre. Se lo ve en miles de imágenes en el rastreador de fotografías de este servicio cibernético, todas ellas relacionadas con el momento en que apareció ante las cámaras, con las heridas en el rostro y la barba crecida.
Su proeza de haber sobrevivido al violento golpe que destruyó la aeronave y mató a sus ocho compañeros de infortunio, además de su capacidad física para mantenerse en pie durante más de 60 horas, sorteando los riesgos de la selva, no podía pasar desapercibida. La noticia fue publicada en los más diversos medios de comunicación del planeta y en varios idiomas. No todos los días una persona sortea un accidente aéreo de esas características.
Iván Minor Vidal Huerta cumplirá el próximo diciembre 36 años de vida, pero seguramente él y sus familiares lo celebrarán como si fuera el primero. Sí, cae en martes 13, y la superstición dice que no te cases ni te embarques. Pero, ¿quién le teme al infortunio cuando ha superado semejante prueba del destino?
Días atrás, uno de los ocho pasajeros de un vehículo que salía de los Yungas fue el único sobreviviente de un embarrancamiento en la zona de La Cumbre, antes de llegar a la ciudad de La Paz. La gente habló de la anécdota: esa persona retornaba de la población de Caranavi, lugar al que había ido –junto a su novia, sus padres y los de la muchacha- para nombrar a los padrinos para su boda en el mes de noviembre. Pero nadie recuerda su nombre.
Minor, en cambio, siempre será recordado y  escrito con “m” de milagro. Y no faltará gente que, por si acaso, opte por este nombre al momento de inscribir a su recién nacido: Minor Mamani, Minor Quisberth, Minor Vaca, Minor Chumiray…

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