Intrépido

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Publicado en fecha septiembre 29, 2011

Gustavo de Rada recorrió Oruro-La Paz en
53 minutos a un promedio de velocidad
de 209 kilómetros por hora.

Gustavo de Rada Crespo, sobrino del legendario piloto de automovilismo, Oscar Crespo Maurice, fue protagonista, a no dudarlo, de un épico triunfo del Gran Premio 2011 de automovilismo y motociclismo que en agosto pasado recorrió por primera vez por ocho de los nueve departamentos de Bolivia.
De Rada en la primera etapa estaba a 57 minutos del primero que era Marco Bulacia. Siete etapas después revirtió todo y terminó ganando con una ventaja de 3 minutos 25 segundos a Francisco Laguna, quien fue el segundo. Tremendo ejercicio matemático que mereció mucho ingenio técnico y enorme esfuerzo humano.
A Gustavo lo conocí en 1975 cuando jugaba en Ingavi. Luego triunfó en el seleccionado de La Paz y fue convocado al seleccionado boliviano de básquetbol que participó en los Juegos Bolivarianos de 1977 en La Paz.
El reencuentro se produjo unos 35 años después en las oficinas de ALBO, empresa de la que es gerente en La Paz.
Jovial como antes, relató detalles de un triunfo que será histórico porque ganó siete de las ocho etapas. Hasta trajo a la memoria el duelo que en 1976 sostuvieron el paceño Dieter Hubner y el argentino Jorge Recalde. Ganó Dieter en la última etapa. Gustavo repitió esa hazaña al imponerse con lo justo a Francisco Laguna.
“Trabajo en equipo”, “liderazgo” y “actitud positiva” son frases que están remarcadas en el hall de la empresa de Gustavo de Rada, y en los hechos logró revalidar esos conceptos de filosofía y vida.
En 1996 incursionó en el automovilismo. Su debut fue con pie derecho porque terminó segundo en la prueba “Doble Charaña”. Logró varios títulos y ganó en 2008 su primer Gran Premio Nacional de autos y motos.
¿Cuántos minutos perdió en la primera etapa Santa Bárbara-Yucumo-San Ignacio de Moxos?
Estaba a 57 minutos del ganador de la etapa que era Marco Bulacia. A 54 minutos de Rolando Careaga y a 53 minutos de Francisco Laguna que eran rivales a vencer en mi categoría.
Nuestro pensamiento era salir a acelerar y ver hasta dónde podíamos reducir esa diferencia que era grande en el inicio del Gran Premio 2011.
En la segunda etapa (Trinidad-Santa Cruz) pudimos recuperar cuatro minutos.
En Yacuiba (final de la tercera etapa) hicimos números sobre nuestra real chance para ganar el Gran Premio. Además se elaboró una estrategia para la elección de llantas, su inflado, y reconocimiento de ruta para establecer tramos empedrados, de tierra, de asfalto o mixto.
Creo que la estrategia obtuvo resultados porque logísticamente fuimos los que más hemos trabajado. Y se consolidó entre Aiquile-Cochabamba donde nos dimos al máximo y con una tensión al límite dentro del auto. Lo propio sucedió entre Cochabamba-Oruro donde nos jugamos el todo por el todo. La prueba está en que batimos nuestro propio récord con tres minutos, 30 segundos de mejora.
En Oruro nos dimos cuenta que nuestro esfuerzo había valido la pena.
¿Qué pasó en la primera etapa?
Hubo dos tramos muy complicados. El primero fue muy largo y no partimos primero como era nuestro deseo. Nos ganaron la clasificación con toda justicia (en el circuito de Achocalla).
En los primeros 40 kilómetros en la bajada a Caranavi lo habíamos alcanzado a Rolando Careaga. Durante dos horas y 20 minutos corrimos detrás del polvo de Careaga. Al ir detrás del polvo teníamos que usar mucho freno. Uno no ve si pisa una piedra ni los huecos; eso nos deterioró la suspensión delantera porque rompimos un amortiguador.
Además se nos acabó la gasolina porque hubo mayor reducción de caja y aceleración. Pese a esos problemas tuvimos un retraso de cuatro minutos. Eso no era determinante, pero si una mala sensación porque volvíamos a partir detrás del polvo en el siguiente tramo (Yucumo-San Ignacio de Moxos) que tenía 180 kilómetros de pura recta, carretera ancha y polvorienta. Obviamente las llantas no aguantaron porque pinchamos tres y llegamos en tres ruedas y a dos minutos del cierre del control en San Ignacio de Moxos.
¿Pensó en el retiro ante semejante retraso de 57 minutos en la primera etapa?
No. Soy un deportista nato que sabe que a veces se gana y a veces se pierde. Retirarme era un acto poco decente.
Lo único que pensé era si el auto estaría en condiciones para continuar la carrera, porque la segunda etapa era muy rápida con rectas impresionantes donde la velocidad excedería los 220 kilómetros por hora. Yo no podía ir con un auto que me genere inseguridad.
El equipo de mecánicos me dijo en Trinidad que el coche estaba listo para correr.
Nosotros (Gustavo de Rada y su navegante Alberto Koch) éramos nueve personas, de los cuales cuatro eran mecánicos, uno era el preparador que es Juan Luis Ramírez, y tenía dos personas de apoyo logístico que se dedicaba a compras, reservas de hoteles y otros menesteres. Teníamos dos vehículos.
Soy una persona que no va a sufrir a una carrera, me gusta disfrutarla y tratar de ganarla. Esa es mi premisa porque mi espíritu siempre es positivo. El equipo entendió eso y trabajó bastante para que el auto esté otra vez a punto.
¿Este ha sido el triunfo más espectacular de su carrera?
Esta ha sido una muy linda victoria porque en la carrera hubo historia muy dramática para todos. Este triunfo le ha dado un cierre espectacular a este momento de mi vida en el automovilismo. Es un triunfo para disfrutarlo mucho tiempo.
¿Cómo se elaboró la estrategia para revertir tremenda diferencia y ganar?
Nosotros teníamos muchos nervios en Sucre porque la diferencia seguía siendo grande. También me puse nervioso cuando Rolando Careaga me ganó por 20 segundos el tramo Potosí-Sucre.
En el automovilismo siempre todos tienen pretextos, yo tengo análisis. ¿Por qué me ganó el tramo? me pregunté. El análisis determinó que usamos llantas más pequeñas. Lo que buscaba era no cometer errores para que no me vuelvan a ganar.
Llegamos a las cinco de la tarde a Sucre, y Juan Luis Ramírez (el preparador del auto ganador) nos pidió realizar reconocimiento de la ruta Sucre-Cochabamba. “Ahora te juegas los segundos, tienes que hacer el reconocimiento”, nos dijo.
Salimos a las cinco de la tarde en el coche de auxilio para un reconocimiento hasta Totora. Retornamos a Sucre a la una de la mañana del día siguiente. Muriendo de sueño y cansancio, pero no podíamos dejar nada al azar.
Mi estrategia al día siguiente era matar en el asfalto después de salir de un empedrado de 70 kilómetros. Así fue. Yo le di paso a Careaga en el empedrado y lo seguí hasta Totora. Cuando ingresamos al asfalto lo derribé en tres kilómetros, lo maté y nunca más me vio porque le saqué dos minutos y medio.
Cuando Rolando Careaga llegó a Cochabamba estaba totalmente devastado porque comprobó que nosotros habíamos cumplido una estrategia metódica. Nosotros corríamos para ganar el Gran Premio.

Un Evo 9

Cuatro días antes que comience el Gran Premio 2011 logró comprar el auto de uno de sus socios en Santa Cruz de la Sierra. Era un Mitsubishi Lancer Evolution IX (Evo 9 para los tuercas) con 280 CV de potencia y modelo 2005.
“Yo traje a La Paz un auto que no lo conocía y que no me gustaba su color. Pero en dos días todo cambió en el taller de Rufino. Hasta en el color me dieron una iniciativa para cambiarlo, y colocamos logos de karting de mis hijos”, relató.
Gustavo de Rada destacó que el “Evo 9” tenía un buen motor, fantástica electrónica y excelente puesta a punto.
“Yo lo quiero mucho al auto, pienso que el auto tiene sensibilidad y sabe cómo se lo está tratando”, dijo.
Los rivales de Gustavo, el chaqueño Francisco Laguna corrió con Subaru Impreza MRX STi y Rolando Careaga con Mitsubishi Evolution X.

Dakar 2012

El próximo gran reto del paceño Gustavo de Rada será su presencia en el Dakar 2012 que recorrerá Argentina, Chile y Perú. No descuida detalle alguno porque contrató un preparador físico, una nutricionista y una psicóloga.
En lo físico comenzó un entrenamiento intenso porque bajó de peso de 101 a 93 kilos. La meta es 88 kilos para su estatura de 1,90.
En lo técnico utilizará un Subaru Forever que empleó Marco Bulacia en el Dakar 2011.
“El Dakar es un gran desafío para nosotros. No es una aventura, es un verdadero desafío. Queremos hacer un papel extremadamente excelente, si es posible, una victoria, sabiendo que en nuestra categoría estarán el español Carlos Sainz o el piloto qatarí Nasser Al Attiyah, ambos con Volkswagen.
Vamos a competir contra presupuestos de más de 10 millones de dólares.
Pero nosotros consideramos que tenemos calidad y experiencia necesaria, además de valentía y ganas de vencer”, dijo.

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