Nueva arma contra la obesidad

Publicado en Salud

Tagged:

Publi 9

Publicado en fecha septiembre 29, 2011

Cuando las dietas son derrotadas por la obesidad y el sobrepeso, la medicina toma el relevo para continuar la guerra contra la dañina grasa acumulada en el cuerpo.

Hace unos meses, un joven de 24 años y 1,80 metros de estatura llevó su voluminosa humanidad de 133 kilogramos hasta el consultorio del cirujano gastroenterólogo Dante Tejerina Valle, en La Paz, con el fin de buscar ayuda contra la obesidad que le aquejaba.
La evaluación médica recomendaba echar mano de la plicatura gástrica, un novedoso tratamiento utilizado a partir de este año en países de Sudamérica, tal es el caso de Chile y Bolivia. Y así se lo hizo. La cirugía se realizó el pasado 28 de julio y hasta el 7 de septiembre el paciente ya había perdido 20 kilos.
¿Cómo se hace este tipo de cirugía restrictiva? Se llama así porque reduce el tamaño del estómago. Es un procedimiento realizado por vía laparoscópica; es decir, se hacen incisiones en el abdomen para introducir los equipos con los que se va a trabajar y una diminuta videocámara para observar el interior. Por lo tanto, no hay cortes que dejen cicatrices.
Por medio de suturas, el estómago es plegado dos veces hacia adentro, de tal manera que quede como una especie de tubo o manga. La capacidad gástrica o estomacal es reducida de 1.200 centímetros cúbicos a 100 ó 150 centímetros cúbicos, según la web http://www.med.uchile.cl.
Tejerina da un ejemplo casero para entender el procedimiento: “Es como llevar una camisa con mangas anchas a la sastrería para que las reduzcan de tamaño… el sastre mete y cose, pero sin hacer cortes”.
La plicatura gástrica reduce los riesgos de sangrado del estómago o filtraciones del contenido estomacal hacia la cavidad abdominal, precisamente porque no se hacen cortes.
Otra ventaja -dice Tejerina- es que el paciente puede recuperarse rápidamente de la cirugía (que toma entre dos y tres horas), no hay mucho dolor y disminuyen los riesgos de infecciones de las heridas. Al día siguiente de la intervención puede irse a casa.
Pero allí no termina todo. El cirujano ofrece el apoyo de un equipo multidisciplinario (psicólogo, nutricionista y preparador físico), que ayudará a los pacientes a cambiar sus hábitos de alimentación y de vida, de manera que puedan controlar qué, cómo, cuándo y cuánto comer para no engordar de nuevo.
Ese apoyo es constante durante los primeros cuatro a seis meses después de la intervención. Luego, cada seis meses el médico hace evaluaciones para asegurarse de que el caso marcha sobre ruedas.
La plicatura es reversible porque, si el paciente ha bajado de peso después de dos o tres años, se le puede soltar las suturas y el estómago volverá a su tamaño normal.
Este procedimiento es indicado generalmente para pacientes con obesidad de segundo o tercer grado (mórbida), especialmente si sufren de presión alta, diabetes, hígado graso, colesterol alto u otros males asociados.

EL BALÓN INTRAGÁSTRICO
El procedimiento del balón intragástrico es otro método eficaz y relativamente nuevo para combatir la obesidad. No requiere de cirugía, no hay necesidad de hacer incisiones ni cortes con bisturí y, por lo tanto, no deja cicatrices.
El balón o globo desinflado de silicona es introducido por la boca por vía endoscópica digestiva hasta dejarlo en el estómago. Luego se procede a llenarlo con hasta medio litro de suero fisiológico.
En el proceso, que dura 15 minutos, el paciente permanece sedado. El procedimiento es el mismo que se utiliza para evaluar casos de úlceras o gastritis avanzadas.
“Es muy sencillo -dice Tejerina- no se necesita anestesia general, internación ni cirugía. El balón da la sensación de saciedad, la persona siente como si ya hubiera comido”. El globo inflado ocupa cerca del 60 por ciento del estómago.
El balón puede permanecer en el cuerpo hasta seis meses, antes de sufrir algún deterioro por el contacto con el ácido estomacal. En ese tiempo, el o la paciente recibe el apoyo de un equipo psicológico, nutricional y de preparación física. El globo es retirado también por vía endoscópica.
Esa ayuda personalizada multidisciplinaria tiene la finalidad de cambiar los hábitos alimenticios y de vida en general de la persona para que ésta no sea víctima del llamado “efecto rebote” después de retirado el globo.
“El estómago estará ocupado por el balón -agrega el cirujano- y desde un principio el paciente va a comer menos, y por eso tendrá apoyo nutricional y psicológico para que su alimentación sea de calidad. Poco a poco podrá comer todos los alimentos, pero sus hábitos habrán cambiado; ya sabrá cuándo y cuánto puede comer”.
Tejerina advierte que de nada servirán los tratamientos médicos si la persona no cambia sus hábitos alimenticios y estilo de vida. No sólo se trata de comer mejor y más sano, sino también de hacer ejercicios físicos y dejar de lado la vida sedentaria.
Aclara, además, que los procedimientos quirúrgicos, incluso el balón intragástrico, son indicados sólo para pacientes mayores de 16 años, salvo casos extremos con riesgo de muerte. Para las y los pacientes con obesidad infantil se aconseja en principio recurrir a tratamientos nutricionales acompañados de actividades físicas.

RIESGOS DE LA OBESIDAD

El endocrinólogo Miguel Ángel Marañón Palza explica que un obeso puede desarrollar el llamado síndrome metabólico, que es una asociación de factores que ponen en riesgo la salud; diabetes, hipertensión arterial; problemas vasculares o la dislipidemia, que es la concentración anormal de grasa en la sangre (sobre todo colesterol y triglicéridos).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte también del peligro de contraer algunos tipos de cáncer (del endometrio, colon y mama).
“La presencia de síndrome metabólico -según la página web www.med.unne.edu.ar/- se relaciona con un incremento significativo de riesgo de diabetes, enfermedad coronaria y enfermedad cerebrovascular, con disminución en la supervivencia, en particular, por el incremento de unas cinco veces en la mortalidad cardiovascular”.
El gastroenterólogo Dante Tejerina asegura que la obesidad disminuye en 10 años la perspectiva de vida de una persona. Agrega que algunos de los pacientes que reciben tratamiento para bajar de peso también pueden eliminar los síntomas de otros males y ya no necesitan medicación, por ejemplo, contra la hipertensión o la diabetes.
Los casos de obesidad de niños también son peligrosos porque la grasa engrosa y endurece la capa interna de los vasos sanguíneos que pierden su capacidad de contracción. “Esos pequeños -advierte Marañón- son futuros diabéticos e hipertensos con problemas de dislipidemia”.
Las articulaciones de las rodillas y de los pies soportan el sobrepeso, pero con el riesgo de quedar lesionados. “Si se meten 10 personas en un automóvil pequeño, los amortiguadores se arruinan”.
La obesidad también ocasiona problemas respiratorios. Marañón dice que una persona con exceso de peso tiene el abdomen voluminoso que le impide expandir bien sus pulmones y, por lo tanto, respira mal y no oxigena bien su organismo.
La neumóloga Ingrid Melgarejo de Carrasco sostiene que la insuficiencia respiratoria implica una incapacidad de los pulmones para cubrir las necesidades de oxígeno de los tejidos y las células.
Entre los problemas respiratorios más serios causados por la obesidad está el síndrome de apnea de sueño, que es un trastorno en el que una persona hace pausas en la respiración. La grasa acumulada a nivel del tórax y el cuello provoca un estrechamiento que limita el paso de oxígeno.
Este síndrome es común y afecta más a hombres que a las mujeres. Durante los últimos años -explica Melgarejo- ha sido asociado a un incremento en las muertes por causas cardiovasculares.
Durante el descanso se producen varios períodos de apnea (dejar de respirar) con despertares bruscos (ronquidos).  La repetición de la secuencia durante la noche provoca hipoxemia (disminución de oxígeno en la sangre o insuficiencia respiratoria) nocturna y fragmentación del sueño. Ese problema suele desarrollar enfermedades que afectan al corazón y al cerebro.
Además, la insuficiencia respiratoria puede ser un factor de riesgo de infecciones. Por ejemplo, una persona fumadora ya de por sí tiene ese problema, pero también es más susceptible de padecer neumonía.
La presencia de grasa en venas y arterias también puede causar disfunción eréctil por la ausencia de sangre suficiente en los llamados cuerpos venosos en el miembro viril.
Al margen de esas consideraciones médicas, Marañón sugiere no olvidar las consecuencias psicológicas y sociales. Una persona con exceso de peso se siente discriminada y rechazada por la gente que le rodea, incluso afronta serios problemas para conseguir un empleo bien remunerado. “Lamentablemente, a veces la pinta es lo que vale”, sentencia el endocrinólogo.

¿QUÉ ES LA OBESIDAD?
La OMS define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Añade que en el mundo se advierte un incremento en el consumo de alimentos con altos niveles de calorías ricos en grasas, sal y azúcares; y pobres en vitaminas, minerales y micronutrientes.
Además, observa una baja notable en las actividades físicas, por efecto de una vida cada vez más sedentaria.
Según ese organismo internacional, en 2008, cerca de 1.500 millones de personas adultas (de 20 y más años) tenían sobrepeso. De ese grupo, unos 500 millones padecían de obesidad (200 millones de hombres y 300 millones de mujeres).
En Bolivia, el 39 por ciento de las mujeres en edad fértil está con sobrepeso y un 15 por ciento padece de obesidad, sobre todo en las zonas urbanas de los llanos, de acuerdo con Miguel Marañón. Por cada 15 mujeres con problemas de exceso de peso hay 10 varones que sufren de lo mismo.
¿Cómo saber si una persona es obesa? La medicina utiliza el índice de masa corporal (IMC) para establecer si una persona tiene ese problema o no. Se aplica la siguiente fórmula: el peso dividido entre la talla al cuadrado.

“HAY AMORES QUE MATAN”

Los médicos Dante Tejerina y Miguel Marañón ponen en tela de juicio aquellas actitudes permisivas con niños y niñas que se llevan a la boca cualquier tipo de comida, con el consentimiento u orden de personas mayores que no se percatan del riesgo que acecha.
Tejerina sugiere, por ejemplo, desechar aquellas actitudes de adultos que exigen a los pequeños dejar vacío su plato de comida, supuestamente para que se vean sanos, lindos y fornidos. “Es todo lo contrario -advierte el gastroenterólogo- ya que un niño gordito corre peligro de contraer enfermedades. Un niño obeso tiene el 70 por ciento de posibilidades de ser obeso cuando sea adulto”.
Marañón recomienda mejorar la calidad de vida y los hábitos alimenticios de los niños, y pide a padres y madres no ser tan permisivos ni llenarlos con comida chatarra, pizzas, hamburguesas, papas fritas ni gaseosas, y más bien, darles comida sana e incentivar en ellos la práctica de actividades físicas y deportes.
“Hay amores que matan -dice este médico- porque hay padres muy permisivos que les dan todos los gustos a sus hijos, pero les están haciendo mucho daño; no les están preparando para la vida y están destruyendo su salud”.
¿Qué es lo recomendable? Ejercicio físico, dieta equilibrada y rica en vegetales y frutas, evitar frituras, preparar carne hervida, a la plancha o al vapor, con ensalada y aceite de oliva, aconseja Marañón, quien recuerda que algunos pacientes llegan a su consultorio convencidos de que su problema de exceso de peso tiene que ver con algún problema en su glándula tiroides, cuando en realidad se trata de los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo.

Comparte este articulo

No Comments

Comments for Nueva arma contra la obesidad are now closed.