“La mora no preocupa al BDP”

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Publicado en fecha noviembre 01, 2011

Ana Verónica Ramos, la principal responsable del estatal Banco de Desarrollo Productivo, afirma que su entidad está preocupada por llenar las necesidades financieras de los pequeños productores.

El Estado vuelve a incursionar en el mundo del crédito, a través del Banco de Desarrollo Productivo (BDP). A su gerente general, Ana Verónica Ramos Morales, no le quita el sueño la morosidad que puedan tener los préstamos que otorga la entidad, pese a que ese mal liquidó a entidades como los desaparecidos Banco Minero y Agrícola.
¿Cuán efectivo es el apoyo estatal crediticio a los pequeños productores? La responsable del BDP explicó que, desde 2007, se ha llegado con financiamiento a más del 8% de los productores del país. Lo llamativo es que justo desde esa época el país ha sufrido varias crisis de escasez de alimentos.
Ramos considera que el Estado tiene el deber de facilitar el acceso al crédito por parte de los pequeños productores y de mostrar a las entidades financieras que allí existe un potencial mercado que pueden explotar.
¿Cuánto cambió la situación de la producción en el país con el BDP?
Datos estadísticos no tenemos, una de las limitaciones en el país es la estadística, de poder hacer una medición de datos. Estamos esperando los resultados de la posible realización del censo agropecuario, por ejemplo, que podría darnos algunos insumos.  Nosotros hemos apoyado desde 2007 más o menos a unos 20 mil productores agrícolas, en lo que significa el fideicomiso productivo, y unos 29 mil desde lo que son nuestras ventanillas. Estamos hablando de más o menos 50 mil actores, que no es el total. Las unidades productivas rurales son más o menos 600 mil, de acuerdo a estadísticas también relativamente antiguas, pero significa que apoyamos, iniciando el trabajo para fortalecer al sector.
El trabajo no es fácil en relación a que los recursos que se precisan son mayores. Hay una mayor cantidad de recursos, pero la idea del BDP no es sustituir al sistema financiero, sino completar donde existe vacíos y dificultades, y empezar a estimular lo que pueda hacer el crédito productivo. Hay que recordar que nuestra banca siempre ha sido una de las bancas más seguras, no hay riesgos, sino más bien está muy articulada a la que significa actividades más seguras. Entonces hemos trabajado mucho el crédito corporativo, el crédito hipotecario y recién, hace algunos años, hemos empezado con el microcrédito, pero de manera muy segura.
¿No es una paradoja que la crisis alimentaria que vivió el país coincida con el surgimiento del BDP?
No, no es una paradoja, porque existe una serie de otras variables adicionales. Hablamos, por ejemplo, del crédito, es un instrumento, pero existe además un tema de riesgo, hay una suerte evidente del cambio climatológico a nivel mundial, que ha tenido efectos directos en la producción agropecuaria. Existe una demanda distinta  de los productos agrícolas, ahorita hablamos de biocombustibles y otro tipo de actividades. Y por último, a nivel nacional, también se articuló de manera importante un sector exportador que va a tener o que tiene intereses en un mercado externo, que paga mejores precios, que un mercado interno, que no tiene precios suficientes. Entonces, cuando el productor articula su ciclo productivo lo hace leyendo lo que es la perspectiva del precio, del mercado.
Lo que necesitamos trabajar es cómo fortalecer este sector agropecuario. Si uno se pone a pensar cómo han fortalecido los europeos su sector agropecuario, los mismos norteamericanos, a pesar de haber vivido los últimos años en un modelo absolutamente neoliberal, entre comillas. En el Norte, los sectores agropecuarios están absolutamente protegidos. Se gastaron miles de millones de dólares en proteger a través de precios de garantía, compra de productos, subvenciones. Se fortaleció un sector que les permite no sólo generar los alimentos para su consumo, sino también para la exportación y a precios muy bajos, porque el Estado compra y revende a precios bajos. Esto determinó grandes crisis en los países pobres que reciben donaciones o productos a precios muy bajos.
Experiencias como la del Banco Agrícola o Minero han mostrado que cuando el Estado interviene en este tipo de actividades los productores no pagan…
Hay que concienciar a la gente. El Estado somos todos, los recursos del Estados son de todos. El momento en que se pierden o que alguien se queda con los recursos, todos perdemos. La quiebra del Banco Agrícola no ha sido por una falta de pago de los pequeños productores, ha sido también por los grandes productores que no han pagado, han incumplido sus pagos.
Cada política neoliberal ha sido orientada a estigmatizar todo lo que significa la participación del sector público. A nivel de muchos países, la banca de desarrollo tiene un rol de mucha importancia, la encontramos en Chile, en Perú, en Venezuela, en muchos países, donde se trabajará en un incentivo para la producción. Y no necesariamente estos bancos están quebrados, sino que cumplen roles muy importantes.
Muchos países tienen su banca pública. Ese es un estigma que hay que trabajar y desarrollar con la gente. Obviamente, la gente puede decir: “Si no le pago al Estado qué importa”, pero hay recursos que no se reponen, entonces esos créditos se eliminan.
¿Cómo hacen aquí para evitar ese riesgo?
Estamos trabajando en lo que significa la posibilidad de desarrollar una capacitación o desarrollo de habilidades de los productores, en lo que es educación financiera para poder trabajar de manera masiva con lo que significa la concienciación de los productores, pero también de manera individual, cuando damos créditos, les explicamos que esos recursos tienen que servir para todos.
¿Cuáles son los niveles de morosidad del BDP?
El BDP trabaja diferentes líneas, líneas que tienen mayores dificultades en términos de lo que puede ser su colocación a nivel de lo que es el tema de la cultura financiera y el tema de lo que puede ser siniestros climatológicos. En resultados generales, la mora no es un tema que le preocupe al BDP. En estos momentos estamos más bien enfocados en cómo generar productos que estén vinculados a poder responder a las necesidades. Por lo general, la banca se ha estructurado -o sobre todo el microcrédito, el crédito comercial a pequeños productores- de rápida rotación o montos pequeños que no permiten desarrollar y pagos frecuentes. Entonces, estamos adecuando los productos financieros, a la capacidad de pago, al ciclo productivo y a la posibilidad de plazos más largos.
¿En qué porcentaje está la mora?
No podría decirle porque no tengo el dato de la mora aquí. En términos de lo que significa diferentes regiones es variable, hay regiones con más mora, además la mora sube y baja, ¿no?, dependiendo lo que significa,  los repagos que uno va recibiendo.
Usted dice que no se puede comparar con un crédito comercial, ¿los del BDP están por encima o por debajo de la mora?
El crédito de comercio debe tener cero mora, uno por ciento… Nosotros estamos en relación a lo que es un crédito productivo, me imagino, ¿no? Los créditos productivos siempre tienen un rezago adicional, y más en el caso de productores que no viven cerca de las agencias, entonces no necesariamente van en la fecha. Pero trabajamos en este curso de educación financiera para explicar al cliente que tiene que pagar en fecha, cómo funciona el sistema. Hay que recordar que muchos productores no han accedido de manera permanente a lo que significa el crédito, más bien se financian a través de fuentes informales, como prestamistas en la comunidad, adelantos por la producción, los intermediarios, hay “n” fuentes de financiamiento.

“más productores
accedERÁn al crédito”
¿En qué consiste el Fondo de Garantía?
Es un instrumento financiero orientado a respaldar, a otorgar garantías a aquellos clientes que no tienen la garantía suficiente cuando solicitan un crédito. ¿Qué quiere decir esto? Cuando un cliente busca un crédito, la banca no le rechazará el crédito por falta de garantía. Si solicitas un crédito puedes tener el aval del fondo para complementar tu garantía, este fondo no otorga dinero, otorga garantías.
Como productor, ¿cómo accedo a este beneficio?
Estamos articulando esto a través de las instituciones de intermediación financiera, estamos promocionando con los bancos, los fondos financieros privados, para que ellos, en el marco de su cartera, puedan utilizar este instrumento.
Un productor que hace su solicitud, si le falta garantía, solicita la garantía del fondo. No todos necesitan garantías, pero, en caso de que falten, tendría que ir a la institución financiera y decir que trabaja con el Fondo de Garantía del BDP.
Esto está todavía en promoción y estamos recién articulando con las entidades financieras, en un mes y medio vamos a tener cuáles son las instituciones. La idea de este mecanismo es no evaluar al cliente individual, a él lo evalúa la institución financiera. Trabajamos con entidades que cumplen los requisitos.
¿De qué monto disponen?
Estamos con 20 millones de dólares; es decir, si es 50 por ciento de garantía, son más o menos 40 millones de dólares. Estos recursos iniciales son de la Embajada de Dinamarca.
¿Sólo para pequeños productores?
Hablamos de pequeños productores porque los otros tienen más garantías y más posibilidades de acceder a crédito. Es una de las limitantes para el pequeño productor urbano y rural. Hay que recordar que el microcrédito es una actividad que no te pide garantía, te da un crédito rápido y trabaja con montos pequeños y plazos cortos. El financiamiento a las inversiones puede ser con plazos más largos y montos mayores.
¿Qué hacer para que este monto se mantenga y no disminuya?
Obviamente el riesgo es uno de los elementos más importante por los cuales se constituye este Fondo de Garantía.
¿Para quiénes está dirigido el Fondo?
Para aquellas personas que tienen mayor riesgo, que la entidad no otorgaría crédito. Porque a veces no le pide garantía uno a uno, sino cinco a uno. Está para aquellos que no tienen registros de información, porque no tienen registros, no pueden demostrar cuánto ganan y cuánto aspiran ganar, para aquellos grupos que no son considerados “bancables”.
Ahora, obviamente, hay un riesgo que está involucrado en cualquier operación de crédito, sobre todo en una operación de crédito productivo, y a esto se suma la actividad agropecuaria. Existen una serie de mecanismos, una es el fondo de garantía, el otro es el seguro agrícola, que se está pensando implementar, que no es seguro para pagar crédito sino para pagar la actividad agrícola. Entonces, el productor que tenga un siniestro climatológico, algún problema de precios, que ha reducido su producción y no puede programar su cuota, lo que se hace es reprogramar el crédito en el tiempo y si se mantiene la actividad esto puede ser posible. La idea es buscar mecanismos que no estrangulen al productor.
Tomando en cuenta los márgenes de riesgo, ¿es posible un seguro para la actividad agrícola?
Es complicado, no sólo por los siniestros climatológicos, sino porque tenemos 14 pisos ecológicos diferenciados, que son gruesos en término de lo que pueda ser la clasificación y no tenemos estaciones meteorológicas suficientes para medir los cambios climatológicos en cada región. Ahí, un seguro agrícola clásico por índice climatológico se hace difícil.
Sin embargo, hubo experiencias en Bolivia que trabajaron algunos mecanismos de seguro más adecuados a lo que significa áreas específicas, con parcelas demostrativas a las que puede ser aplicable el seguro. El desarrollo del país, iniciando con la propuesta del gobierno de comenzar con 60 municipios pobres y después buscando mecanismos para implementarlo, puede ser un instrumento muy interesante en términos del desarrollo agrícola. El productor que este año tuvo un siniestro y redujo su producción, puede reponer su ciclo productivo al año que viene. En cambio, si no tiene estos recursos, puede pasar lo que pasó el año 83, cuando hubo una gran sequía y no había cómo reponerles.

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