LO QUE SE VIENE DESPUÉS DE “LOS TIPNIS”

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cris 4

Publicado en fecha noviembre 01, 2011

La gente comenzó a perderle miedo al gobierno. La marcha indígena ha desgastado al Presidente. Está más débil cuanto más duro e impredecible. La justicia comienza un nuevo camino en manos de otros administradores.

No hace falta que la conservadora Fundación Milenio augure complicaciones económicas para el 2012 -faltan dos meses- con la posible caída del precio de los hidrocarburos y su impacto en las exportaciones, y por lo tanto en los ingresos para el gobierno y los sectores sociales, además de los agentes productivos y los rentistas.
Ni que los diputados oficialistas proyecten cero aumento salarial a cambio de bonos sociales -a costa de un conflicto adicional por no reponer el poder adquisitivo del salario desgastado por la inflación anual-, o que la crisis del Tesoro Nacional (TGN) no pueda ser amortiguada ni por sustanciales recortes al gasto corriente  ni por mayores impuestos a los que más ganan.
No es necesario responder al adversario. Sólo hay que observar con detenimiento las previsiones de las mismas fracciones gubernamentales, que además de contratiempos económicos anticipan una derrota social del régimen si no ajusta la relación con sus bases.
El debate social deberá atender dos escenarios de una gran crisis mundial con secuelas económicas energéticas, alimentarias, climáticas y por el acceso al agua, advierten.
“Y en el corto plazo, el debate deberá guiar al gobierno del presidente Evo Morales en la articulación de un plan de contingencia que amortigüe los efectos de la crisis económica-financiera mundial y la fractura del sistema-mundo capitalista, brindando un blindaje a la economía nacional”, señala en Santa Cruz Helena Argirakis.
En este escenario la palabra tiempo es fundamental para afrontar los impactos de un sistema irremediablemente fracturado y con previsiones de caer en tres años”, agrega Argirakis, una de las politólogas más estimadas del recambio cruceño.
INTOLERANCIA Y DESGASTE
Algo grave ha ido pasando en este año y medio, y ahora se muestra con mayor fuerza, siendo imprescindible un giro político, “una reconducción del proceso, un golpe de timón, como queramos llamarlo”, previene también desde Cochabamba Rafael Puente.
Otras opiniones reclaman cierta “iniciativa” -eficaz y eficiente-, que emane del Presidente que, empecinado en alargues, elude la recepción a los indígenas en Palacio y se refugia en sus orígenes productivos del Chapare, para finalmente acogerlos tras 65 días de tensión.
Pedro Mariobo, a quien, como a otros no se le puede estigmatizar con un giro centroderechista, coincide con Puente:
Claro está, dice, este conflicto del TIPNIS, le está ocasionando un serio desgaste en una de sus bases sociales que son los indígenas, sin contar con el deterioro de la capacidad negociadora ministerial y de los operadores políticos, de una parte, y de la radicalidad y el intento de sobreponer los intereses particulares a los intereses generales, de otra.

PEONES SACRIFICADOS
A la vieja usanza, dentro del  Gabinete se han quemado en los últimos años los fusibles de turno, incluidos los de la disidencia interna actual, tras la purga que igualmente recuerda a las que sucedieron a la mayor parte de las revoluciones, cuyos líderes optaron por la autocracia.
No obstante que, para el caso actual, Emir Sader, un notable sociólogo brasileño advierte, desde adentro, que los conflictos en la izquierda, en el campo popular, tienen que ser discutidos y tratados como conflictos entre tendencias de izquierda, más moderadas o más radicales, “sin descalificaciones que señalen a los otros como fuera del campo de la izquierda. Esta actitud es el primer paso que lleva a asimilar otras tendencias de la izquierda a la derecha y asumir equidistancia en relación a ellas”.
Pero nada -ni los sucesos electorales, ni la hipocresía de la mitad de los que se aprovecharon de la marcha indígena, ni el desgaste que conllevan la gestión-, nada de esto parece afectar a los jerarcas de la nomenclatura oficial, empeñados como están al parecer en cerrar los ojos  ante los acontecimientos sin discriminarlos escrupulosamente.
En esas estaban los merodeadores y obsecuentes de tanda cuando la elección judicial, no obstante su plausible fin de elegir por primera vez por votación popular a los altos funcionarios de la justicia boliviana, marcó, sin sorpresa, el primer contraste electoral en seis años.
Tras haber vencido una serie de pruebas desde las elecciones del 2002 y el 2005 en que se erigió la escalera de éxitos llegando a la cúspide de los dos tercios el 2009,  el liderazgo “invencible” del gobierno de los movimientos sociales fue sometido a prueba y no logró lo que el mismo Presidente apostó (70% del electorado).
El resultado del virtual plebiscito al que se arrastró a sí mismo al entrar en campaña y fijar objetivos en porcentajes, fue un regalo para sus detractores, entusiasmados por haber encontrado un pretexto como la marcha de “los Tipnis” para lograr lo que incluso disidentes y ex aliados no pudieron obtener: la interpelación al mandato, las veleidades del autoritarismo endilgado o no;  el replanteamiento del proceso a largo plazo y la declaración de que la agenda de octubre ya estaba cumplida, que hay otro horizonte, aunque no se sepa nada de sus características, salvo que será presentado en diciembre y tratará sobre la industrialización de los recursos naturales, energéticos y forestales sobre todo (a título de la Madre Tierra, otra vez) además de una agenda más pequeña de inversiones, minería y bancos.

Opiniones y versiones

Primera lección: no acumular tantas tarjetas amarillas. Estamos a punto de que llegue la roja (ruptura de una fracción importante del pueblo con el gobierno); es urgente la enmienda, o por lo menos evitar errores en próximas medidas a tomar. Hay que ajustar la estructura gubernamental: Pedro Mariobo.

“Ahora necesito un nuevo mandato del pueblo… ¿Quién no comete errores? Lo importante es corregirlos en beneficio de los bolivianos… a veces pidiendo perdón por culpa de alguna gente que quiere vengarse con este proceso y que no acepta el cambio…Seguramente, quisieran nuevamente confundir al pueblo boliviano con sus mensajes de algunos medios de comunicación, llevarnos al enfrentamiento. Presidente Morales.

No hay mérito en no equivocarse nunca, el mérito consiste en admitir el equívoco y enmendarlo. Pero eso requiere de humildad, de frenar el ego y aprender a escuchar. Pero eso no se da de modo automático. Es todo un desaprender para aprender de nuevo. Rafael Bautista, filósofo

El espectro no oficialista se ha diversificado en un arco que  va desde la derecha, Verdes, del partido del gobernador Rubén Costas; el centro con Doria Medina; y la izquierda: MSM y los ex militantes masistas o los “reconductores del proceso de cambio”. Fernando Mayorga, a El Deber.

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