GASOLINAZO O SUBVENCIÓN

Publicado en Economía

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Publicado en fecha diciembre 08, 2011

En 2010 el gobierno gastó más de
$us 333 millones en la subvención a los hidrocarburos. El monto se duplicará hasta los $us 663 millones este año; se prevé que alcanzará a $us 775 millones en 2012.

Llega diciembre y el “gasolinazo” retorna a la mesa de discusión de la mano del MAS, urgido por frenar la chorrera de 755 millones de dólares que se prevé gastará el Tesoro el año 2012 en el mantenimiento del subsidio a los carburantes. A la primera sugerencia lanzada por el presidente Evo Morales en plena fiesta de Todos Santos, el rechazo generalizado volvió a sonar a advertencia de un nuevo foco de conflicto, pero el gobierno no renuncia a buscar el apoyo social para afrontar el tema, obviamente que sin la misma bravura con que pretendió hacerlo García Linera en la Navidad de 2010.
El mandato para abordar la subvención podría surgir al cabo de la cumbre social de movimientos sociales a la cual convocó el gobierno para el 12 de diciembre y en la que se pretende confeccionar la nueva agenda económica, la misma que partiría el próximo 22 de enero durante la celebración del séptimo año de la asunción de Evo Morales al poder.
“Esa subvención hace mucho daño a la economía nacional porque es plata del pueblo boliviano. Este año la subvención (a los hidrocarburos) será de más de 600 millones de dólares y el próximo año va a ser de 700 millones. Tarde o temprano van a decir que teníamos la razón y quienes defendieron esta subvención sólo han defendido decretos del MNR y ADN porque la subvención viene de ellos”, indicó Morales en su conferencia de prensa.
La sola mención generó un remolino de reacciones de repudio desde diversos sectores, incluso de las mismas filas del MAS. “¿Por qué carajo tengo que apoyar un delito que va en contra del estómago de los pobres? Pido que primero haya una reactivación del aparato productivo, que haya trabajo”, reclamó el secretario ejecutivo de la Central Obrera Bolivia (COB), Pedro Montes, una muestra clara de la calentura creada por el anuncio de Evo.
Casi de inmediato el gabinete decidió retirar de la boca presidencial la mención del fin de la subvención para apaciguar las aguas. Primero fue el turno del ministro de Comunicaciones, Iván Canelas, que procuraba asumir con gesto enfático: “No está en los planes, en las ideas  y en la política del Gobierno que suba el precio de los carburantes”. A él le siguieron otros miembros de gabinete y asambleístas oficialistas sin lograr despejar las dudas.  El titular de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, acusó a sectores de la oposición y a los medios de tergiversar las declaraciones de Evo Morales endilgándole el anuncio del ajuste.
Pero Morales retomó su posición bajo el signo de la “nivelación gradual”, producto de sus conversaciones con sectores sociales. “En las reuniones me decían: ‘Estamos de acuerdo con la nivelación. ¿Por qué no nos han informado? Debe ser gradual, no de golpe, ya que la subvención favorece más a la gente pudiente que a los pobres’. Para algunos ha sido un error, pero para otros fue un acierto. Lo vamos a llevar a un debate con las organizaciones sociales”, expresó.
La memoria colectiva parecía haberse trasladado al 26 de diciembre de 2010 cuando el gobierno emitió el Decreto Supremo 748 por el cual se “nivelaba” los precios de los carburantes con el incremento de precios en 73% para la gasolina y 83% para el diesel, desencadenando la inmediata sucesión de protestas y presiones inflacionarias.

POR QUÉ OTRA VEZ
¿Por qué Morales decide poner en agenda nuevamente el debate sobre la continuidad de la subvención? El secretario de Economía y Hacienda de Santa Cruz, José Luis Parada, apunta al descontrol de gastos del Órgano Ejecutivo.
“Si son 600 millones los que se gastan en subvención a los hidrocarburos, eso equivale al 30% de la renta petrolera. Si se adicionan los 576 millones de dólares que se devolvió a las petroleras por concepto de fondos reembolsables, estamos hablando de un 50 a 55% que el Tesoro debe pagar entre subsidios y devoluciones. Pero si además consideramos las transferencias a las gobernaciones, municipios y universidades, el déficit por hidrocarburos resulta elevado y peligroso debido a escasa inversión petrolera en el último periodo”.
Arce Catacora puntualizó que la política de subvención a los carburantes obligaría a desembolsar este año 663 millones de dólares de recursos del Tesoro General de la Nación para la subvención al diesel (458 millones de dólares), gasolina especial (164 millones) y GLP (31 millones). En los últimos seis años la subvención supera los 2.200 millones de dólares.
Y para la gestión 2012 el proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE) prevé destinar 755 millones de dólares para costear la subvención, un incremento de 112 millones, un motivo que seguramente justifica la preocupación gubernamental. En sólo dos años la carga de la subvención le representará un incremento de 422 millones de dólares.
“Vamos a garantizar el precio de los carburantes el próximo año. Está calculado (…) nos quita recursos para hacer otro tipo de inversiones más útiles, pero nuestra política social y nuestra política de hidrocarburos ha de mantenerse”, indicó el ministro de Economía.
El analista Gonzalo Chávez, por su parte, advirtió sobre la necesidad de asumir ajustes en varios frentes puesto que la crisis económica que afecta actualmente a Europa podría tener efectos en el país, a diferencia de la crisis financiera de 2008. “Entonces la economía boliviana estaba blindada, pero estamos ingresando a un periodo de vacas flacas que obligan a considerar algunos males que afectan a nuestra economía. Unos son benignos y otros son malignos”, indicó.

¿CONGELADO POR SIEMPRE?
El gobierno no ha logrado calmar del todo las agitadas aguas ni aún anunciando la continuidad de la subvención durante la gestión 2012. Se liberó de posibles presiones sociales que hubiesen derivado en un descontrol de la inflación. Pero, ¿por cuánto tiempo más podrá mantener congelado los precios de los carburantes?
“Tarde o temprano se tendrá que arreglar este problema. Hay que preparar al país con una serie de medidas que afecte lo menos posible a las familias, pero hay que hacerlo. Esto no se calma con penicilina”, opinó meses atrás el ex superintendente de Hidrocarburos, Carlos Miranda.
Y es que los carburantes se modificaron por última vez el 30 de diciembre de 2004 a través del Decreto Supremo 27959 dictado por Carlos Mesa, estableciendo los actuales precios, valores que distan de los vigentes en los países de la región.
El tema -lejos de retornar al incremento del 80% de diciembre de 2010- será abordado nuevamente en la reunión de Cochabamba. El gobierno apuntará a buscar un respaldo para comenzar a intervenir el subsidio.
“No se trata de quitar por quitar. El gobierno sabe que es un tema muy sensible porque afecta directamente a la economía de las familias que gastan entre 50 y 60% en alimentación y transporte, pero también golpea al sector productivo y de prestación de servicios”, advirtió José Luis Parada.
El funcionario de la gobernación cruceña califica de “subvención positiva” que puede ser objeto de una reducción gradual. “No creo que el Gobierno esté imposibilitado de continuar costeando la subvención. El gobierno tiene que sincerar sus cuentas reduciendo gastos como las empresas públicas que no están mostrando beneficio alguno”, opinó.
Luis Barbery, presidente de la Cainco, afirmó que sería conveniente mantener la política de subvención si aún el Estado dispone de recursos necesarios. “Todo lo que es subvención no es sustentable, pero mientras haya cómo financiarlo hay que mantener las cosas como están. De otro modo se deberá asumir la medida menos deseable”, indicó. Si el gobierno decidiera levantarlas, el empresario sugirió que éstas sean acompañadas de medidas complementarias para aminorar el impacto en el bolsillo de la población. “Un recorte brusco no creo que sea posible, ya se demostró que las cosas no funcionan así”, agregó.
El senador David Sánchez (MAS) propuso la nivelación gradual de precios de los carburantes a partir del 2013. “La bola de nieve de la subvención crece y es necesario ponerle un fin. Podríamos ir a una nivelación paulatina de precios a partir de 2013”, puntualizó.
Las voces de diversos mandos de liderazgo de filas del MAS asumieron la línea de la necesidad de intervenir la subvención, esta vez con incrementos graduales –“minigasolinazos”, casi imperceptibles- que no afecten la imagen presidencial y generen escaladas de conflictos sociales y económicos.

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