LAS CLASES MEDIAS CRECEN PERO TIENEN SU LíMITE

Publicado en Política

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Publicado en fecha diciembre 08, 2011

¿Pertenece usted al exclusivo estrato de ingresos elevados que gana entre 10 y hasta 87
“líneas de pobreza”: de Bs 4.600
hasta 40.000 mensuales? ¿O al estrato medio
que percibe entre Bs 2.300 y 4.000?

asi nadie desconoce que la mayor parte de la población nacional es pobre: 5.8 millones, aproximadamente; aunque en los últimos años sorprende el paulatino crecimiento de los sectores de ingresos medios, actualmente unos 3.5 millones de personas.
Del resto –un exclusivo grupo de casi 496 mil bolivianas y bolivianos ubicados en el denominado estrato alto de la pirámide social y ocupacional– hay pocas noticias, pese a que una parte significativa del país conoce a las y los más conspicuos, por su perfil de riqueza, poder, gastos y compras: calculándose un detalle que trasciende de los datos: 42 mil de ellas y ellos,  o un poco más, residirían en Santa Cruz, departamento que alberga a casi una cuarta parte de la población boliviana.
Las cifras y estimaciones se desprenden del Informe sobre Desarrollo Humano de Bolivia, presentado hace algunas semanas por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dedicado especialmente a la movilidad social y a las estrategias de acumulación y sobrevivencia de las y los bolivianos.
Estos aspectos tienen que ver con el llamado ascenso social, la pirámide ocupacional y el mercado del trabajo, y las condiciones en que se accede a estos espacios económicos, sociales y culturales, a partir de las opciones y capacidades educativas y emprendedoras.
Con el trasfondo de un cambio social en construcción, el reporte del PNUD-Bolivia comprueba la persistencia de desigualdades históricas tanto de origen étnico y  de género, como de impacto en áreas urbanas y rurales.
Pero también da cuenta de nuevas inequidades  emergentes de “un mercado laboral segmentado y de nuevas identidades urbanas basadas en los estilos de vida”.
Lo peor de las desigualdades es que, de acuerdo a los investigadores del PNUD, frenan el desarrollo y limitan la convivencia democrática porque se reproducen en un contexto de elevada pobreza replicando, además,  prácticas de exclusión y discriminación.
Por eso, tal vez, la esperanza de una gestión pública que responda mejor a las necesidades de la gente, dice el Informe, basada en el sostenido superávit fiscal de los últimos años, la estabilidad macroeconómica, el amplio escenario de rediseño normativo, un proceso de descentralización y autonomías con potencialidad de revertir la historia de la discontinuidad de la presencia estatal en el territorio nacional.

ENTRE DOS EXTREMOS
Con base en una  “línea de pobreza moderada”, equivalente a una canasta básica de bienes y servicios con valor de Bs 463 al 2007, todas las personas que tenían ingresos inferiores o iguales a esta última canasta son consideradas  pertenecientes al estrato bajo.
El estrato medio, que agrupa a una población con ingreso superior a una línea e inferior a 4,4 líneas de pobreza, subió ese año al 36% de la población nacional, es decir 3.5 millones, mientras que el  estrato alto suma el 5%, es decir 495.731 ciudadanos.
Para el caso del estrato alto, habiéndose hallado en 1999  personas con ingresos que representan  hasta 87 líneas de pobreza, y teniendo en cuenta que la estratificación al 2007 es virtualmente similar, se tendría que unas 170.00 mil personas ganaría 10 o más líneas de pobreza, por lo que percibir  hasta 87 “líneas”, significaría ingresos  de hasta 40.200 bolivianos o 5.800  dólares mensuales.
De la  radiografía elaborada por los investigadores del PNUD Bolivia emergen preguntas que el Informe intenta abordar en cuatro grandes capítulos, por ejemplo:
¿En qué medida la educación se constituye en un factor de movilidad social?
¿Qué factores familiares intervienen en el acceso a determinadas ocupaciones?
¿Qué estrategias de movilidad social emergen en un mercado laboral segmentado?

Los deseos de la gente

Las aspiraciones de la población, según una Encuesta llevada a cabo el 2009 para el  Informe PNUD-Bolivia, convergen en torno a temas fundamentales como asegurar “un empleo estable con salario justo”, una “buena producción y una buena cosecha”, “una vivienda propia”, “una vida sana con buena alimentación” y una  “educación de calidad”.
En este contexto de cambio político, el bienestar social y económico serían el centro de preocupación de los bolivianos y las bolivianas. A los anteriores deseos  se suman expectativas de una “vida armoniosa”  y de “convivencia” en una sociedad diversa.
Sin embargo, y pese a los avances en materia social y económica de las últimas
décadas, y de la creciente igualdad en materia de participación y representación política de los últimos años, Bolivia es uno de los países más desiguales de la región en términos de ingreso. La encuesta sobre estratificación y movilidad social (EMES- 2009) incorpora una sección que indaga sobre los factores que la gente considera más importantes para “Vivir bien”.

Igualdades e inequidades: ¿clases medias excluidas?

Una de las constataciones de los expertos del PNUD Bolivia  se refiere a la tensión entre la creciente igualdad político-legal frente a la persistente desigualdad económico- social: La creciente igualdad político-legal –dicen– se traduce en la ampliación de la democracia mediante la complementariedad de distintas formas de democracia (directa y participativa,  representativa y comunitaria), así como en la inclusión de grupos tradicionalmente marginados del ejercicio del poder político como los indígenas y las mujeres.
Pero respecto al estilo de ejercicio del poder, identifican una tensión entre inclusión y exclusión.  Por un lado, se reconoce la inclusión en la toma de decisiones de los indígenas y el protagonismo de sectores populares con un gobierno “que obedece el mandato del pueblo”.
Pero al mismo tiempo existe una percepción de exclusión de la clase media, profesionales y empresarios, quienes afirman que las decisiones son en “beneficio de los militantes del partido oficialista” y “gente sin instrucción”.
En general, predomina una mirada positiva sobre el accionar gubernamental y no existen dudas sobre el sujeto del poder, el gobierno. Pero hay miradas duales sobre las  consecuencias de la gestión: la positiva privilegia la justicia, la igualdad y la inclusión; la negativa, en tanto, enfatiza la exclusión de la clase media, la ilegalidad y el autoritarismo.
Las demandas indígenas y la mayor participación política de este grupo permiten visualizar la importancia de la democracia intercultural en el sentido de una mayor participación política asentada en la diversidad y el pluralismo.

Informalidad, calificación y remesas: nuevas desigualdades

En la estructura de los ingresos hogareños no sólo inciden las desigualdades tradicionales -las brechas de género, etnia y lugar de residencia-, sino que a éstas se suman otras disparidades:

la segmentación del mercado laboral urbano  (formal-informal),
las posibilidades de generar mayores ingresos a través de remesas internacionales, y
las diferencias de acceso y logro educativo.

La inserción en un mercado laboral segmentado evidencia importantes brechas en el ingreso laboral en el área urbana.
El ingreso laboral promedio mensual el año 2007 era de Bs 1.525 bolivianos, monto que se reduce a Bs 1.148 para una persona ocupada en el sector informal, y aumenta a Bs 2.280 en el caso de una persona inserta en el sector formal.
Las brechas entre hombres y mujeres,  y entre la población indígena y no indígena,  siguen siendo importantes y reproducen las condiciones de desigualdad ya descritas para el campo de la educación.
Al mismo tiempo, la retribución al empleo revela diferencias importantes entre ocupaciones,  desigualdades que se asocian a niveles distintos de calificación. Para el año 2009,  el Informe estima que las ocupaciones mejor  remuneradas son los profesionales, propietarios y gerentes, quienes alcanzaban un ingreso promedio mensual de Bs 3.800; seguida de los trabajadores por cuenta propia y profesionales independientes en actividades distintas a la agricultura, quienes declararon un ingreso laboral promedio de Bs 3.100. Entre los profesionales y técnicos de nivel medio,  el ingreso declarado alcanzaba a Bs 2.500.
Un factor que representa una oportunidad real de incrementar los ingresos del hogar son las remesas enviadas desde el extranjero por la población migrante. El año 2008, el valor de las remesas registradas por el Banco Central de Bolivia alcanzó a 1.000 millones de dólares, el doble de la Inversión Extranjera Directa (IED) para ese año.
Particularmente, las remesas constituyen un medio concreto para aumentar el ingreso del hogar. Se estima que en su ausencia el ingreso promedio de los hogares que las reciben se reduciría en 43%, y 160 mil personas caerían por debajo de la línea de pobreza.

LA REACCIóN DE LAS CLASES MEDIAS

Abanderados por esta simple y luminosa idea, custodiados por medios de comunicación, cobijados y animados por la Iglesia Católica, le arrebataron al MAS y al Presidente una enorme tajada de la base social y electoral que en el pasado lo encumbró en el poder: las clases medias, mujeres y jóvenes. Las clases medias salieron a las calles a manifestarse políticamente, no sólo a prodigar abrazos o a mirar asombradas el arribo de los marchistas. El domingo previo a la llegada de la columna de caminantes por la vida y los derechos humanos, las clases medias asistieron a los recintos de votación donde expresaron su desencanto y masivamente votaron nulo o en blanco. El segundo giro que dieron las clases medias, leales hasta ahora y a pesar de tanto maltrato, fue perder el miedo y la molicie de la vida en las ciudades para inundar las calles de aliento y perdón a los marchistas por la violencia estatal ejercida sobre aquellos. Para agradecer el valor y el sacrificio que hacían los desposeídos en nombre de todos. Abstenerse de asistir a las urnas, anular el voto o dejar las papeletas de votación en blanco son tres formas diferentes de malestar y distanciamiento político de las clases medias con las acciones gubernamentales. Saliendo a las calles, desde los hogares o puestos de trabajo, para dar la bienvenida a quienes enarbolaban una causa y defendían una idea o votando contra las expectativas gubernamentales, migraron de la izquierda hacia el centro político. No cayeron encandiladas en los brazos de los partidos políticos. Están ahí, a la expectativa, con una enorme disponibilidad para volver a las calles, atentos a los medios de comunicación, pues son estos sectores quienes más se exponen a la información y más indecisiones manifiestan también a la hora de “hacer política”. Atentos a la voz de los pastores de la Iglesia Católica, quienes acompañaron de punta a punta el caminar de todo un pueblo cumpliendo un mandato evangélico.

Los ricos, los pobres, los retos.

La cúspide de la pirámide, compuesta por los hogares con mayores ingresos, agrupa a 496 mil personas, que representa al 5% de la población boliviana.  Estos hogares, minoritarios, son predominantemente urbanos (90%) y no indígenas  (63%). La población ocupada en este estrato trabaja en torno a las actividades de los sectores estatal y empresarial.

En  Bolivia, el 20% más rico de la población concentra 60% del ingreso, mientras que el 20% más pobre apenas acumula el 2%. Estas brechas se acumulan y frenan el desarrollo tanto individual como colectivo. Un hombre que no es indígena, vive en la ciudad y hace parte del quintil más rico de la población, estudiará en promedio 14 años, en comparación con los 2 años de estudio de una mujer pobre, rural e indígena

El reto de este momento histórico es trascender las fronteras del cambio político y lograr mejoras concretas en el bienestar de la gente, al mismo tiempo que superar la discriminación y construir una verdadera convivencia entre todos los bolivianos.

A las condiciones macroeconómicas favorables se suma un optimismo de la sociedad sobre la mayor justicia en la distribución de la riqueza, una percepción de que se gobierna para el pueblo y la expectativa de mejores días para las generaciones futuras.

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