SANDRA MANRIQUE

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Publicado en fecha diciembre 08, 2011

“El modelaje no es un hobby, se gana, también se sufre y se trabaja bastante”.

Es conocida como la China Manrique, pero su nombre es Ying Sandra Manrique Tang, la magnífica de Pablo Manzoni más carismática. A sus 14 años parecía una mujer de 20 por sus impactantes curvas que la llevaron a iniciarse como una sensual modelo publicitaria y de pasarela.
Además de su carisma, es muy linda y tiene sensual figura, la China Manrique no deja de sorprender en las pasarelas o en la vida diaria. Habla seis idiomas, estudia arquitectura y emprende algunos negocios.
Nació en Argentina, pero siempre dice que es boliviana y más camba que la yuca. Tiene pasaportes de Bolivia, Argentina y va por el de Chile, con una sonrisa que achina su rostro y atrae las miradas de hombres y mujeres que la admiran no sólo por su exótica belleza, sino por su imponente personalidad.
¿Quién es la China Manrique?
La China Manrique es una mujer sencilla, carismática, que no se deja vencer y trata de disfrutar su vida día a día.
¿Cómo se siente ver cómo han crecido las Magníficas?
Ha sido una evolución histórica, hemos aprendido bastante a través de la moda y demostrado que no sólo existe belleza en las modelos de Bolivia, el modelaje no es un hobby, se gana y también se sufre, se trabaja bastante.
Como pasarela ha cambiado, muestra la diversidad de moda y tendencias que hay de diseñadores, se muestran muchos estilos diferentes y no tenemos nada que envidiar al exterior.
¿Alguna vez pensaste dejar a Pablo Manzoni?
Me han propuesto cambiar de agencia, y nunca he querido. Estoy con Pablo desde que inicié la carrera y es mi familia, mi hogar. Habrá un punto en el futuro que lo tendré que dejar, pero todavía tengo muchas posibilidades de seguir creciendo como mujer y modelo, no sólo dentro del medio, sino internacionalmente.
¿Alguna vez aspiraste a ser Miss?
He querido, pero es fuerte, ser Miss no es sólo ser hermosa por fuera, sino también intelectual y espiritualmente. Tiene que saber mover a la gente, hacer actividades sociales, tratar de ser la Miss que ayuda al prójimo.
¿Cómo conociste a tu novio?
Lo vi por primera vez en el desastre del edificio Málaga, pero lo conocí para carnaval, saliendo con Maricruz Rivera y un grupo de amigos. Recién me arreglé con él hace unos meses cuando vino a Santa Cruz y nos conocimos mejor. Lamentablemente vive en Chile, es un amor de lejos pero felices los dos.
¿Qué te atrajo de él?
Me di cuenta que es un hombre muy sincero, fiel, respetuoso y tierno, y dije ‘¿por qué no darme la oportunidad de tener una persona así?’. En el mundo no hay uno parecido al otro, él es único. Me comprende y apoya en todo lo que hago, tenemos una química que nos une bastante.
¿Qué aspiraciones has cumplido como modelo?
Aparte de ser modelo de pasarela, he evolucionado en el modelaje, visitado países como Inglaterra, Brasil, Estados Unidos, y he conocido otras culturas. He aprendido de las tendencias de la moda, de los diseñadores que están rompiendo esquemas, que a través de las maniquíes, las modelos, muestran sus diseños. Tener algo tan importante para ellos en el cuerpo de uno no tiene palabras.
¿Qué ambiciones faltan por cumplir?
Me encantaría seguir viajando, y uno de mis sueños siempre ha sido tener publicidades grandes en el exterior.
El modelaje, ¿lo buscaste o llegó a ti?
Desfilé por primera vez a mis cuatro años en Argentina, e imitaba a las modelos en la tele, el modelaje siempre ha sido mi pasión. Mi familia tiene un restaurante chino y Pablo Manzoni me vio y pidió sacarme una foto para la portada de El Deber.
A mis 14 parecía una mujer de 20 y el día de la sesión, Pablo dijo que tenía mucho carisma y chispa. Salí en la tapa y hubo mucho interés por mí, el día siguiente me dijo, ‘¿Quiéres ser parte de las 20 Magníficas de Pablo Manzoni?’.
¿Por qué decidiste estudiar arquitectura?
Siempre me ha apasionado el arte, en el colegio lo que más me gustaba era dibujar y pintar. Iba a ir a Estados Unidos, me aceptaron con 80% de beca en el California Institute of the Arts, Walt Disney, y también pude ir a Chile con beca para tocar trombón en una banda, pero mi madre no me dejó, yo era su niñita y quería que me quedara.
Busqué universidades aquí, quería diseño gráfico pero no era buena acá y tuve que tomar algo similar, que fue la arquitectura. Tiene mucho de arte y dibujo y es algo que me apasiona.
¿Seguirás modelando una vez ejerzas como arquitecta?
No, sería bueno dar el paso adelante y dejar algunas cosas atrás, dar oportunidad que otras personas entren al modelaje. Le dije a Pablo que cuando deje el modelaje, siempre voy a estar ayudándolo a él y a las chicas. Será difícil dejarlo, ha sido la mitad de mi vida.
¿Cómo te afecta vivir en la luz pública?
Ahora es más complicado con los paparazzis, antes podía salir y hacer muchas cosas, todo el mundo quiere saber lo que haces, aunque a mí no me complica. Gracias a Dios nunca he tenido ningún problema con la prensa, para mí todos son amigos.
Cuando te preguntan tu nacionalidad, ¿Qué dices?
Siempre digo boliviana. Aunque nací en Argentina, me críe acá y me siento, como dice el dicho, más camba que la yuca. Tengo pasaporte boliviano, argentino y me va a salir el chileno.
De todas tus fotos ¿Cuál es tu favorita?
Cada año hay una, pero la que me encanta, desde el rostro, la postura, el brillo de los ojos y la caída del pelo, es una que me tomé hace dos años con un flotador en la cintura, para mostrar un bikini. Mi pelo estaba todo para un lado, y la forma como tenía la mirada y el rostro, me gustó bastante.
¿Cuáles son tus campañas más grandes?
La más grande fue Petrobras, cuando fui imagen un año entero en el 2006 y Paceña con quien estuve por temporadas. Recién terminé mi contrato con Entel, de quien fui imagen cuatro años.
¿Considerarías vivir en Chile o Hong Kong con tu familia?
En Hong Kong no. Cuando mis abuelos y tíos lo dejaron ya era evolucionado y llegaron acá que no lo era todavía, se vivía con carretones, bueyes, no había losetas en la plazuela, ni asfalto, fue un gran cambio, pero supieron seguir adelante y no dejarse vencer. Ellos nacieron allá, pero han hecho su vida acá, sus hijos han nacido aquí y éste es nuestro hogar.
En Chile, lo he pensado, tengo que sacar mis papeles, pero ya lo dirá el tiempo, todavía tengo que terminar mi carrera.
¿Qué te hace cruceña?
Vivir acá desde mis siete años, mis amistades, todo lo aprendido, el amor, hospitalidad y cariño de la gente, que hagan fila por una foto o autógrafo, no hay precio para eso. Uno tiene que darse tiempo para las personas que se dan tiempo para uno, y es lo que me hace una mujer cruceña, aunque no lleve sangre cruceña, vivo el espíritu y el corazón de una cruceña.

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