Adiós al Dr. del fútbol

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Publicado en fecha enero 04, 2012

Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad…”, escribió Sócrates en una de sus columnas de opinión.

El “Doctor” Sócrates es uno de los grandes futbolistas de todos los tiempos no sólo por su elegante y refinado estilo de juego, sino por su profunda participación en la política en los tiempos de la dictadura, cuando demandó democracia.
De su impecable juego dejó constancia con la selección de Brasil en su paso por los mundiales de España 82 y México 86, falleció a los 57 años en un hospital de Sao Paulo, después de no poder superar sus problemas con el alcohol y sufrir un “choque séptico”.
Sócrates Brasileiro Sampaio de Sousa Vieira de Oliveira había sido sometido a un tratamiento con potentes antibióticos en el Hospital Albert Einstein, de Sao Paulo. Padecía cirrosis hepática.
El “Doctor” Sócrates no ganó ninguno de los dos mundiales que disputó con Brasil en España 82 y México 86, siempre a las órdenes de Telé Santana, pero el futbolista dejó constancia de su gran clase, su impecable técnica, su estilo con el balón.
La parte más importante de su carrera transcurrió en el equipo brasileño del Corinthians, y desde el principio de la misma llamó la atención su habilidad técnica, su alta figura -medía 1,90 metros-, su barba y su nombre de filósofo.
Dirigía el juego desde el centro del campo, siempre lucía el número 8 y en la selección brasileña coincidió con figuras como Zico, Falcao, Junior y Toninho Cerezo, entre otros.
Fue la mejor selección brasileña, aquella que jugó los mundiales del 82 y el 86, después de la de Pelé. En estos dos mundiales cayó eliminada en semifinales, y en ambas ocasiones ocupó el quinto lugar.
En el Mundial de España, Sócrates marcó dos goles: uno en el primer partido, en el que Brasil venció 2-1 a la Unión Soviética, y otro en el último y decisivo, en el que el equipo del “jogo bonito” fue eliminado al perder por 2-3 ante la Italia de Paolo Rossi, autor de las tres anotaciones de la “Azzurra”.
En 1986, en México, marcó otros dos tantos: el de la victoria 1-0, en el estreno de Brasil ante España, de cabeza, y el primero de la goleada 4-0 a Polonia. En los cuartos de final, tuvo el infortunio de perder ante Francia, en la tanda de penaltis, tras un empate a uno: Brasil volvió a quedar eliminada.
No obstante, Sócrates siguió jugando tres años más, y luego se dedicó a la medicina, profesión que estudió en paralelo con sus inicios como futbolista en el Botafogo de Ribeirao Preto. De ahí el sobrenombre de “Doctor” que le acompañó toda su vida deportiva. “Sócrates Souza, pediatra”, se anunciaba en la puerta de entrada de su casa.
Sócrates nació en 1954 en Belén, capital del estado amazónico de Pará, y, tras el Botafogo de Ribeirao Preto, jugó en el Corinthians, el Flamenco, el Santos, así como en el club italiano de la Fiorentina. Su hermano menor también fue un gran jugador de medio del campo, Raí.
En el Corinthians hizo historia no sólo por su fútbol sino por liderar la Democracia Corintiana, un movimiento de corte político que defendía una mayor participación de los jugadores en la gestión del club.
En los últimos tiempos, sus conocimientos de medicina no bastaron para impedirle caer en el alcoholismo. Este año tuvo que ser hospitalizado tres veces debido a sus crisis hepáticas.
Los aficionados al fútbol siempre recordarán su espigada figura y la manera cómo dirigió a la selección brasileña en España, en 1982, y en México, en 1986. Su filosofía, en el campo y fuera del mismo, creó escuela: “Ganar o perder, pero siempre con democracia”.

Sócrates
columnista

Sócrates escribió una serie de columnas para The Associated Press durante la Copa América 2011 en Argentina, expresando sus puntos de vista sobre todos los aspectos del torneo, incluido el contexto económico y político de los países de Latinoamérica.
“No se trata sólo del juego en sí”, dijo Sócrates antes del inicio del torneo. “Antes que nada, el fútbol es una batalla psicológica, el aspecto humano tiene un papel significativo”, comentó.
En otra columna para la AP en julio, el astro se preguntaba: “¿Por qué causas más conmovedoras no mueven tanto como el fútbol: como los niños en la calle, los tsunamis, la miseria extrema en el corazón de África y en algunas otras esquinas, el genocidio y muchas otras?”
“Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad, pues al fin de cuentas el fútbol y la tierra tienen algo en común: ambos son una bola. Y atrás de una bola vemos niños y adultos, blancos y negros, altos y bajos, flacos o gordos. Con la misma filosofía, todos a fantasear sobre su propia vida”.
Fuente: AP/ Tales Azzoni

Adiós a un gran hombre.
Brasil perdió a uno de sus hijos más queridos. En el campo de juego, con su talento y sus toques sofisticados, fue un genio. Fuera de la cancha, … fue activo políticamente, preocupado por la suerte de su pueblo y su país”.
Dilma Rousseff, Presidenta del Brasil

“La generosa contribución de Sócrates al Corinthians, al fútbol y a la sociedad brasileña no será olvidada jamás”,
Luiz Inacio Lula da Silva, ex presidente del Brasil

“Sócrates parecía como un jugador de otra era. No podías ponerle en una sola categoría, en la cancha y aún menos fuera de ella. Todo el mundo sabía de sus estudios de medicina y de sus muchos intereses culturales y sociales. Fue único desde todo punto de vista”.
Paolo Rossi, ex astro italiano a ANSA

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