¿Quién le cree al Presidente?

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Publicado en fecha enero 04, 2012

Convivir con las tensiones y prolongarse pese a los errores parecen ser los objetivos del régimen para reproducir el poder preservando los negocios de –y con el– Estado, ante un lejano horizonte socialista

En un régimen que prácticamente ha proscrito la disidencia interna y donde “reconductores” especialmente no parecen tener cabida y son más resistidos  que la propia oposición de derecha, resulta difícil admitir un golpe de timón que supone un llamado de atención al liderazgo y al caudillaje, dos de los problemas del estado plurinacional y causa de errores crónicos; pero el presidente Evo Morales –por lo menos de dientes para afuera–  ha decidido aceptar el reto, despertando el beneficio de la duda respecto de sus verdaderas intenciones que se verán en lo que queda de su mandato.
Vivir con las tensiones generadas por la demanda popular, asimilando otras protestas y requerimientos más de cuota-parte plebeya que se presenten a futuro, y prolongarse en el poder a pesar de los yerros, parecen ser sin embargo los objetivos de gestión, lejana como está la meta final del gobierno prosocialista, que el vicepresidente Alvaro García vislumbra que no se verá “ni en décadas”.
Así las cosas, la cumbre masista que además de la clásica militancia campesino-cocalera-colonizadora y de la burocracia en el poder logró involucrar a los agroempresarios e industriales aquejados por la baja del volumen de los productos no tradicionales y la dura  restricción a muchos productos exportables, empezó convocando, para enero, a un supra Consejo Político Económico de “movimientos sociales, empresarios e intelectuales” que asesore al Gabinete, y, asombro aparte, a partidos opositores para debatir sus propuestas de “cambio”.
Más allá de las sorpresas y la todavía sospechosa apertura, el presidente dio curso al reconocimiento de algunas “debilidades” de su gestión, admitiendo tres (seguridad ciudadana, corrupción y narcotráfico) sin mencionar otras (como el mismo MAS convertido en una recicladora de empleos, los favoritismos del liderazgo, la obsecuencia que genera el caudillismo, las demandas corporativistas de los sectores sin pensar en el país, el desgaste generalizado del régimen, el desaprovechamiento de la bonanza económica).
La admisión de errores se produce en el contexto de una baja en la aprobación del gobierno (38 % actual, casi la mitad del 70 % hace 23 meses, según Ipsos, y una reprobación del 53 %) que coincide con el acuerdo con EEUU a fin de restablecer las relaciones a nivel de embajadores, y la alianza con los empresarios, bajo la forma de un pacto productivo que éstos ofrecen a los indígenas, y que supondrá proyectos por 1.400 millones de dólares con base en una propuesta diseñada por el líder de los empresarios cruceños, Gabriel Dabdoub.
Sin embargo, el mandatario no aludió a gruesos errores como el frustrado gasolinazo de hace un año, el fracaso de las gestiones marítimas con Chile y la doble derrota, en las carreteras y en las elecciones, a consecuencia de la marcha indígena en defensa del territorio Isiboro Sécure y los comicios judiciales, además de su propósito de imponer una agenda nacional en sustitución de la incumplida “agenda de octubre”, tan falta de industrialización, por citar una de sus tareas pendientes.

NUEVOS ALIADOS
El objetivo principal de la cumbre fue, en palabras del mandatario,  debatir cómo potenciar y diversificar el aparato productivo del país: “con qué recursos, cómo y con cuáles proyectos diversificar el aparato productivo”.
La alusión a los empresarios y en especial a los agropecuarios fue directa. No en vano los había buscado desde el año pasado, ofreciendo hasta 2.000 millones de dólares para garantizar la seguridad alimentaria, cuando no la soberanía alimentaria, que es de otro cantar, con récord de importaciones cerrando el año y abrumando las cuentas de egresos.
Rápidamente la Confederación empresarial dejó todo en manos de la Cainco, la CAO y la Confeagro.
Daniel Sánchez, el ejecutivo a nivel nacional, proclamó la necesidad de un pacto indígena empresarial “que nos permita construir en todos los sentidos; un pacto de producción y empleo, un gran objetivo que debe mover todas nuestras energías”, dijo allanando el escenario para los demás actores.
Luis Barbery al mando de la Cainco; Julio Roda de CAO; Demetrio Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo y Javier Velarde, líder de la Federación de Productores de Leche (Fedeple) junto a otros ejecutivos,  se acomodaron pronto en la mesa de seguridad con soberanía alimentaria, donde se debatió sobre el almacenamiento de productos que ya podrían haberse exportado, si no fuera por el veto gubernamental a ciertas ventas mientras el mercado interno no esté abastecido.
La de desarrollo productivo fue la preferida de gerentes y técnicos de las  instituciones. Roberto Coraite, ejecutivo de los campesinos masistas comentó simplemente: “es una integración mutua en base a necesidades comunes”. Los empresarios buscan lo de siempre: seguridad jurídica, garantías para la propiedad y las inversiones, facilidades para las exportaciones…
“Esta es la verdadera Asamblea del Pueblo boliviano que aportará a los intereses económicos, sociales políticos, y que busca proyectar Bolivia”, dijo el Presidente mientras quedaba colgada en el aire la pregunta ¿para qué sirve entonces la millonaria Asamblea Legislativa Plurinacional? ¿Sólo para levantar las manos, calentar los curules y aceptar a fardo cerrado lo que diga el Organo Ejecutivo Plurinacional?

LOS GRANDES AUSENTES
Sin los indígenas del oriente y todas sus etnias, más una significativa parte de los indígenas del altiplano; sin la dirigencia de la Central Obrera (mineros, fabriles, magisterio, por ejemplo), sin los disidentes, sin la oposición, sea de centro, de derecha o de izquierda, el encuentro sirvió para que el conglomerado masista en el poder (junto con cooperativistas, choferes y la jerarquía burocrática) hiciera una demostración de fortaleza en todo al Presidente para recobrar alianzas perdidas, pero también para que el mandatario logre con la cumbre lo que por sí mismo no puede hacer, porque le falta fuerza a causa de los errores del liderazgo y el favoritismo.
Pero sobre todo para evitar que persista la creciente idea de que Evo Morales no sólo divide  sino que comienza a ser impopular.
La guardia vieja masista vuelve a imponerse entonces y quizá sea su cuarto de hora frente a una nomenclatura agazapada en los ministerios.
Viejas figuras de los comienzos del proceso de cambio han vuelto a Palacio. Son las que tienen aún “incidencia estatal y no solamente mediática” en sus observaciones (está prohibido criticar); son las que recomiendan pragmatismo, internacionalismo, retroceder un paso para avanzar dos, darse un baño de multitud y presunta legitimidad; tolerar la disidencia sin hacerle caso.
Total, estamos en Navidad-Año Nuevo. El  MAS-Evo modelo 2012 puede esperar.

GUIA Y COMPAÑIA
Quisiera ese consejo económico y consejo político de movimientos sociales, de empresarios, de intelectuales para que guíe cada día, esté pensando, analizando, planificando, también para acompañar al Gabinete. –presidente Evo Morales.

HINCHA
En Bolivia, la derecha no es una opción de gobierno y su única chance es el golpe de estado; la izquierda hiper-radicalizada, por su parte, muestra una sospechosa desproporción entre el eco que sus feroces críticas a Evo encuentran en los medios hegemónicos y su escaso sustento de masas. –Atilio Boron, Programa Latinoamericano de Educación en Ciencias Sociales, Buenos Aires.
OPORTUNIDAD
La convocatoria a un Consejo Político y Económico confirma esta tendencia hacia una mayor apertura y es una oportunidad para el gobierno y la oposición; habrá una mayor interacción con las diversas fuerzas para la toma de decisiones; que otros actores sociales y políticos participen del debate público es beneficioso para el proceso y la democracia –Fernando Mayorga, sociólogo

DISPUTAS
Estamos en un momento político donde tiene que haber muchas transformaciones, entre ellas el MAS. muchas veces se constituye en una agencia laboral y disputa de pegas que ha desnaturalizado al partido. –viceministro César Navarro, a Erbol.

Seguir pese a los errores
políticos que se sigan dando

¿Crisis del proceso de cambio?, se pregunta Cyntia Cisneros, una periodista que da cuenta de  las tensiones y contradicciones como parte de la transición actual. Extractos de sus conclusiones:

Asumir que este es un proceso como nunca antes se había dado  exige también asumir las debilidades del mismo como parte de una transición donde no hay recetas y donde los errores si bien no se justifican, constituyen el reto para la construcción de un país de las grandes mayorías y no de grupos minoritarios.

El reto no es sólo de quienes están en el gobierno, es también del pueblo que ahora se encuentra en un proceso de politización a través de debates, marchas, urnas y organizaciones sociales que hacen a esta nueva forma de aprender, haciendo democracia. (Sin embargo, asumir que el poder no es un privilegio sino una responsabilidad, es un desafío mucho mayor en tanto devenimos de una cultura del autoritarismo militar, del clientelismo, la corrupción y el patriarcalismo).

En consecuencia el reto es asimismo  para quienes del otro lado del poder nunca tuvieron mayor participación política en la construcción de su historia tanto en el campo como en la ciudad y que ahora tienen la posibilidad de decidir no solo en las urnas sino también de tomar los espacios de deliberación para proponer nuevos cambios y exigir su cumplimiento.

La cumbre de Cochabamba  legitima el proceso de cambio que hoy vivimos aún a pesar de las tensiones y contradicciones que han estado dando y que van a estar presentes a lo largo del camino y aún a pesar de los errores políticos que se puedan cometer. Este proceso de cambio se va consolidando frente a una oposición cada vez más desconcertada. Fuente:  Cyntia Cisneros, Crisis del proceso de cambio o estado de transición”, Rebelion/Bolivia

http://www.rebelion.org/seccion.hp?id=10

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