Chiquitania for export

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Publicado en fecha febrero 23, 2012

La Chiquitania cruceña es la única libre de aftosa y con aval para exportar. Fribol invirtió $us 5 millones en una moderna planta frigorífica con capitales brasileños y bolivianos. Su objetivo: la exportación. ¿Podrá aprovechar el traspié paraguayo?

Tuvieron que pasar ocho años desde que la Organización Internacional de Epizootias (OIE) declarara a la Chiquitania boliviana como zona libre de aftosa y aprovechar este aval para proponerse la exportación de carne vacuna. La oportunidad para la ganadería boliviana se produce justo en el momento en que Paraguay sufre las consecuencias de brotes de fiebre aftósicas que le restringirán un negocio por el cual percibe anualmente divisas por más de 700 millones de dólares.
La apuesta llega de la mano de Frigorífico Chiquitano (Fribol Srl), una sociedad mixta de capitales bolivianos y brasileños en la que interviene además la Asociación de Ganaderos de San Ignacio de Velasco (Agasiv), la población distante a 475 km. de la ciudad de Santa Cruz donde ha sido instalado este ambicioso proyecto con una inversión superior a los 5 millones de dólares.
“La ganadería chiquitana tiene una población de alrededor de 1,5 millones de cabezas. Esta zona es la única del país que ha sido declarada libre de aftosa con vacunación por los 180 países miembros de la OIE. Tenemos ganado de características envidiables y sólo hacía falta instalar un frigorífico moderno como éste para ofrecer al mercado nacional e internacional productos de óptima calidad”, afirma Osias Wagner Greve (Nino), gerente general de Fribol.
UN PROYECTO DIFERENTE
Nacido en Vila Bela, ciudad al otro lado de la línea fronteriza entre Bolivia y Brasil, Wagner reside en San Ignacio hace unos 12 años. “La Expocruz de 1996 fue mi primer contacto con Bolivia, aunque fui como turista y más luego vi que ésta era una tierra de grandes oportunidades donde lo único que hay que hacer es trabajar”, nos confía.
Tras la certificación de mayo de 2003, los proyectos para la construcción de un frigorífico que cumpla con las exigencias de exportación de carnes desde la Chiquitania fueron quedando sólo en el papel, ahogando las posibilidades de comercialización de unas 2.500 toneladas a los países de la Comunidad Andina y Chile.
Pero Wagner divisó la gran oportunidad y rápidamente se propuso asumirla buscando inversores brasileños y bolivianos para formar la sociedad mixta de un proyecto de mayores dimensiones. “El proyecto lo concebimos en 2006. Avanzó pronto por el apoyo de las autoridades y los ganaderos. Queríamos una planta completa, con la mejor tecnología y así lo hicimos”, destaca Nino Wagner.
Fribol es un complejo integral, construido sobre 41 hectáreas en las afueras de San Ignacio. Los corrales de recepción tienen una capacidad de albergue de 500 animales que se duplicarán en la segunda fase. Siguiendo un proceso de buenas prácticas, el proceso de faeneo arranca con un proceso previo de apaciguamiento de los bovinos mediante el uso intensivo de agua para luego dirigirlos al sacrificio a través de modernos sistemas de rotación. Todas las partes y recortes realizados por los operarios son dirigidos a casillas específicas por medio de un sistema de toboganes. La planta arranca con una capacidad de faeneo de 300 reses diarias.
“Partimos con casi el 25% de participación en la industria, pero el plan inmediato es faenar 500 y luego 1.000 animales que llegaría a representar casi el 70% de la industria en Santa Cruz”, agrega Nino Wagner.
A diferencia de otros frigoríficos, Fribol maneja todo el proceso bajo condiciones de frío. “La seguridad e inocuidad son absolutas, nada se ha descuidado. Y es más: todo el proceso hasta llegar con el producto al consumidor se manejará en frío que es lo que corresponde, de otro modo estaríamos muy lejos de conseguir los mercados externos”, hace notar el ejecutivo de la industria mientras enseña las tres gigantes cámaras de refrigeración.
Otros módulos contiguos a la zona de faeneo revelan que Fribol va más allá. “Acá se industrializa todo. No habrá ni un solo desperdicio”, advierte. En los edificios contiguos se observa plantas para el procesamiento de harinas en base a sangre, huesos, carnes y grasas, productos de alta demanda para la elaboración de alimentos balanceados. En el otro flanco, un depósito aguarda las materias verdes de los animales para la obtención de abono orgánico.  Y más al fondo, la curtiembre también ya se halla equipada para complementar la labor del frigorífico.
Siguiendo normas internacionales, se han instalado siete lagunas para el tratamiento de aguas residuales entre los que se desarrollará un proyecto piscícola. La planta arranca con un plantel de casi 150 funcionarios, pero se prevé que en el corto plazo el contingente se duplique.

EXPORTAR “ANIMAL VERDE”.
Tras el inicio de sus operaciones, Fribol apunta aún al mercado local. “Ahora vamos a ganar mercados de Santa Cruz y especialmente en occidente. Competiremos con calidad y precio”, indica Wagner.
El paso siguiente será la exportación. La planta tiene a favor su ubicación estratégica, su vinculación con hatos ganaderos bien administrados,  además de operaciones bajo normas internacionales de inocuidad.
“El ganado de la zona es de altísima calidad. No existe crianza en confinamiento y eso juega a favor porque podemos posicionar el sello de “animal verde” a nuestras ventas. Estamos creando las condiciones tales que el consumidor final podrá saber todo sobre el origen del producto cárnico que adquirió”, agrega.
Con la planta ya en funcionamiento, los mercados cautivos de Perú, Venezuela, Ecuador y Chile, los planes de exportación, sin embargo, tendrán que esperar. El gobierno boliviano aún mantiene vigente el decreto de febrero de 2008 por la cual se prohíbe la exportación de carne bovina para garantizar la estabilidad de precios y disponibilidad del producto en el mercado interno. De acuerdo a datos de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) la demanda interna de carne alcanza a las 200.000 toneladas, siendo que la oferta es de casi 215.000 toneladas, por lo que existiría un importante remanente.
Adicionalmente, el gobierno deberá gestionar la homologación de normativas entre las instituciones sanitarias que permitan la exportación de carne boliviana. Esta labor ya estaría en pie tras un último acuerdo entre el Servicio de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), la Gobernación de Santa Cruz y Fegasacruz para posibilitar la exportación de unas 4.000 toneladas a Venezuela, Ecuador y Perú.
“Apostamos a la mejor tecnología, trabajamos bajo las normas más exigentes y tenemos ganado totalmente sano. Estamos listos para abrir otro frente de oportunidades de desarrollo para el país”, sostiene Nino Wagner.

Golpes aftósicos en Paraguay

Las exportaciones cárnicas del Paraguay cayeron 16,5% en 2011 a causa del foco de fiebre aftosa detectado en septiembre pasado.
Con 12,5 millones de cabezas vacunas, Paraguay figura en la lista de los primeros 10 países exportadores de carne, pero sufrió un duro golpe con estos focos que significó, el cierre de varios de sus mercados habituales.
En 2011 las ventas de carne bovina y menudencias alcanzaron a 798,1 millones de dólares que representó una caída casi 136 millones respecto a 2010, según los datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). La industria cárnica es la segunda fuente de divisas de la economía paraguaya.
Entre los principales mercados se hallan Chile con 283,6 millones de dólares, seguido de Rusia (234,2 millones), Israel (46,5 millones), Brasil (43 millones) y Venezuela (41,6 millones).
Los golpes sobre la industria paraguaya podrían continuar tras la reaparición de la epizootia a mediados de diciembre, lo que representó el cierre de puertas de sus principales mercados de destino.

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