Comenzó la batalla por Damasco

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Publicado en fecha febrero 23, 2012

El estruendo de explosiones y ráfagas de disparos se escucha a lo lejos desde el centro de la capital de Siria.

Durante diez meses el enfrentamiento entre el gobierno y la oposición se había limitado a poblaciones secundarias y al área rural, pero ahora el conflicto está a las puertas de la ciudad más antigua del mundo.
No se trata de grandes combates, ya que la oposición sólo cuenta con grupos mal armados contra el bien organizado ejército del Estado sirio. Y no es una lucha sostenida, cesa unos días y luego regresa.

A 10 KILÓMETROS DEL PALACIO DE BASSHAR
Pero son combates que se encuentran a sólo diez kilómetros de la colina en cuya cúspide se erige el palacio del presidente Bashar al Assad.
Desde las ventanas de ese palacio se puede ver claramente el humo de los proyectiles o de las llantas quemadas en barricadas durante las batallas entre el ejército regular de Siria y el Ejército Libre, formado por desertores y ciudadanos armados.
Tanto el gobierno como la oposición consideran que esto sólo es el comienzo de la lucha por el control de la capital, habitada por casi seis millones de personas, y que puede decidir el destino del país.
El asedio de Damasco comenzó en diciembre pasado, un día antes de Navidad, cuando estallaron dos coches bomba dirigidos contra cuarteles de los servicios de inteligencia. Murieron 45 personas. La mitad transeúntes civiles.
Dos semanas después, un suicida explotó otra bomba cerca de un autobús de la policía. Murieron 26 personas, la mitad otra vez civiles inocentes. Decenas de personas quedaron mutiladas.
Desde entonces, en Damasco han aparecido barreras de hormigón armado y trincheras de sacos de arena por todas partes para prevenir ataques.
Las trincheras y los estrictos puntos de control ya eran comunes hace seis meses en otros lugares del país.
Damasco, la capital, y Siria entera, comienzan a adquirir un aspecto de país en guerra.
Nunca ha sucedido algo como esto en Siria. Jamás ha habido una confrontación de esta magnitud.

CRECE EL ODIO ENTRE SIRIOS
Los más de 20 millones de habitantes de Siria nunca han sentido la angustia que sienten ahora, ni siquiera durante las dos guerras que pelearon contra Israel, su peor enemigo.
En esas guerras, Siria perdió parte de su territorio contra Israel. Pero ahora, esta guerra interna amenaza con desintegrar el país entero y enfrentar a sirios contra sirios. Ahora, el enemigo no sólo está en Israel, en la frontera sur de Siria; ahora, el vecino de la acera de enfrente puede convertirse en el peor enemigo.
Este odio que crece entre los sirios comenzó bajo la apariencia de protestas civiles pacíficas que exigían libertades democráticas a una dictadura militar que gobierna con mano de hierro desde hace más de 41 años.
La dictadura militar de Siria había impuesto un gobierno laico que no permitía el surgimiento de las rivalidades religiosas, pero éstas han aparecido y han cobrado más fuerza que las reivindicaciones democráticas.

NADIE DUERME TRANQUILO.
Este aparente conflicto entre un pueblo oprimido y un gobierno tiránico se ha ido convirtiendo en un enfrentamiento sectario religioso entre sunitas y alawitas, dos ramas rivales del Islam.
También afecta a otros grupos minoritarios, como los drusos y los cristianos.
Los alawitas pertenecen al gobierno, aunque ricos comerciantes sunitas también colaboran con el régimen y lo apoyan. La minoría cristiana también apoya al gobierno que durante 41 años fue muy estable.
Pero ahora nadie puede dormir tranquilo, un monasterio cristiano cercano a Damasco ha sido atacado hace unos días con lanzagranadas, aunque no hubo víctimas.
No es necesario que la guerra civil abierta haya estallado. Sólo su preámbulo ya ha sido suficiente para alterar o destruir completamente la vida normal en Siria.
En Damasco, muchos sunitas evitan subirse a los minibuses de transporte público que en su ruta pasan por zonas chiitas, porque temen ataques. Lo mismo hacen los alawitas.
No hubo ningún ataque de este tipo nunca en Damasco. Pero lo podría haber. Todos saben que las muertes en ambos bandos han dejado muchas personas dispuestas a tomar venganza.
Muchos alawitas que vivieron tranquilamente durante décadas en un barrio sunita han abandonado sus casas y se han ido a vivir entre cristianos o entre otros alawitas.
En el interior de las familias hay divisiones y algunos han dejado de hablarse con primos e incluso hermanos por estar en contra o a favor del régimen.

LA GENTE TEME AL HAMBRE
La capital se prepara para las privaciones. Los que pueden, acumulan botellas de agua. Porque también hay combates al norte de Damasco, a 40 kilómetros, muy cerca de una montaña que abastece de agua a la ciudad.
Al comienzo de las escaramuzas a las puertas de Damasco, el pan desapareció durante varios días de los mercados y ahora la gente teme al hambre y también trata de acumular alimentos y leche.
Los precios de los alimentos suben constantemente.
El gobierno raciona la electricidad para ahorrar energía y varios sectores de la ciudad se quedan a oscuras durante tres o cuatro horas por las noches.
Las calles, normalmente muy activas, se vacían al oscurecer y la gente ha comenzado a temer la delincuencia común, antes prácticamente inexistente. Siria era uno de los países más seguros del mundo y los delincuentes era algo muy difícil de encontrar.
Ya no es posible viajar normalmente hacia el norte por la carretera que une a Damasco con Alepo, una ciudad del tamaño de la capital, cercana a la frontera con Turquía.
En Alepo, única ciudad en relativa calma a principios de febrero, dos atentados simultáneos contra cuarteles de seguridad causaron 28 muertos y 235 heridos. Otra vez, al menos la mitad de civiles inocentes.
El gobierno acusa a Al Qaeda de los atentados ocurridos en Damasco y Alepo e incluso funcionarios de los servicios de espionaje de EE.UU. han admitido anónimamente esta posibilidad.
Entre Alepo y Damasco se encuentran las pequeñas ciudades de Homs y Hama, consideradas como puntos controlados por la oposición.
Ciudades pequeñas, conservadoras y de tradición religiosa, Homs y Hama están ya divididas en barrios sunitas y alawitas y ninguno de los miembros de la otra secta entra al territorio de la otra.
HOMS EN GUERRA TOTAL
La ciudad de Homs, habitada casi por un millón de personas, es un lugar al que no se atreve a ir ningún sirio, porque las protestas pacíficas han desaparecido  y hace seis meses que las calles se han convertido en un campo de batalla entre grupos armados y el ejército.
Tras meses de tiroteos en Homs, el gobierno ha comenzado una ofensiva y la oposición asegura que el ejército del gobierno alawita bombardea la ciudad con morteros.
Pero desde los barrios alawitas de Homs, los civiles aseguran que desde los barrios sunitas los opositores los bombardean, también con morteros y lanzagranadas.
El gobierno denuncia secuestros sistemáticos de civiles alawitas en Homs y Hama, pero la oposición clama que el ejército y los alawitas secuestran civiles sunitas opositores.
En la carretera entre Damasco y Alepo han sido secuestrados dos grupos de peregrinos chiitas provenientes de Irán. Nadie está seguro de quién los secuestró. Pueden haber sido miembros de la oposición, ya que Irán es aliado del gobierno; o tal vez fueron delincuentes comunes que aprovechan el caos creado por la confrontación entre gobierno y oposición. Tal vez fue el gobierno para hacer aparecer culpable a la oposición.
Pocos sirios se atreven a señalar con seguridad qué es lo que hay detrás de cada incidente de los muchos que suceden cada día en Siria.

¿Por qué comenzó el conflicto?

El actual presidente de Siria, Bashar al Assad, heredó el poder de su padre Hafez al Assad hace 11 años. Al asumir el cargo, prometió reformas modernizadoras.
Hubo una apertura de la economía siria y un tímido intento de tolerancia política y de libertad de prensa.
Pero finalmente el régimen prosiguió con su acostumbrada forma de gobernar, que persigue y castiga con dureza cualquier disidencia, pero es incapaz de luchar contra la corrupción en todos los ámbitos de la vida siria.
La omnipresente y eficiente policía secreta siria mantenía el control.

LA CHISPA ESTALLÓ EN DARAA
Bajo el estímulo de los disturbios y cambios de gobierno en Túnez y Egipto, surgió una protesta en Daraa, una pequeña población de la llanura siria cercana a la frontera con Jordania.
El gobierno reaccionó con el uso desproporcionado de la fuerza y mató civiles desarmados, al mismo tiempo que acusaba de los disturbios a una conspiración desde el extranjero planificada por occidente y sus aliados en el mundo árabe.
Esta conspiración contra Siria, según el régimen, se debe a que el gobierno apoya la creación de un Estado palestino y que además es aliado de Irán y otros grupos a los que occidente considera terroristas, como Hamas y Hezbola.
El gobierno asegura que grupos armados comenzaron a disparar contra civiles en las marchas callejeras para culpar a las fuerzas estatales y provocar la reacción de la población y una guerra sectaria religiosa entre musulmanes chiitas y sunitas.
La protesta se propagó desde el pequeño pueblo de Daraa a otras ciudades y tras unas semanas se transformó en un movimiento armado que ahora afecta a casi todo el país.
SIETE MIL MUERTOS
La oposición, por su parte, dice que el gobierno utiliza la guerra sectaria como un pretexto para asustar a la población con el fin de que no apoye el pedido de reformas.
Tras unas semanas de protestas, comenzaron a desertar soldados del ejército que se unieron a la oposición y formaron el Ejército Libre de Siria.
Desde entonces, el ejército sirio comenzó a ser también atacado sistemáticamente por grupos armados, algunos de los cuales reconocen pertenecer al Ejército Libre.
Hasta ahora han muerto aproximadamente siete mil personas, de las cuales algo menos de la mitad pertenecían a las fuerzas de seguridad del Estado.
Es muy difícil verificar las circunstancias en que ocurren estas muertes, ya que el gobierno ha cerrado el país a la prensa desde el comienzo del conflicto y desde hace ocho semanas sólo permite un acceso limitado.

Claves para entender Siria

RÉGIMEN: Bashar al Assad heredó (por referéndum) la presidencia del país en el año 2000 tras la muerte de su padre Hafez, que había llegado al poder con un golpe de Estado en 1970.
Bashar al Assad estudió oftalmología en Londres y su formación occidental y moderna crearon entre la población esperanzas de una apertura que nunca se realizó.

POBLACIÓN: 22,5 millones de habitantes con una esperanza de vida que alcanza los 75 años.

ECONOMÍA: Un 12% de los sirios viven por debajo del nivel de la pobreza.
•    La inflación del país era del 7%, pero aumentó desde el comienzo del conflicto.
•    Había un 8% de desempleo en 2011, con un 20% de desempleo entre los jóvenes hasta los 24 años, según datos de 2007.
Las sanciones desde el extranjero (especialmente las de la UE) son medidas de presión contra el régimen por la violenta respuesta que ha dado a las protestas ciudadanas, aunque también merman la economía de los hogares.

RELIGIÓN: Bashar al Assad el alauita, secta musulmana minorítaria que constituye aproximadamente un 10% de la población, lo mismo que los cristianos. La mayoría, el 74% de la población, es sunita.
La legislación es principalmente laica, aunque islámica en asuntos familiares.

VECINOS:
•    Siria tiene como vecinos a Libano, al oeste, y a Jordania al Sur. Al norte se encuentra Turquía, e Irak al este. La frontera sur-oeste es la de Israel, gestionada por tropas de la ONU. La existencia del Estado de Israel no es reconocida por Siria y por lo tanto tampoco la frontera, donde se encuentran los lagos del Golán, que Israel arrebató a Siria en un conflicto bélico.
•    Según datos sin confirmar, entre cinco y seis mil sirios que se sienten perseguidos ha buscado refugio en el Líbano, Turquía y Jordanía. Irak es prácticamente inaccesible debido a la violencia en que se sumió ese país tras la invasión de EE.UU. en el 2003 y Siria ha recibido desde entonces un millón y medio de refugiados iraquíes.

CONTEXTO GLOBAL: EE.UU. ha cerrado su embajada en Siria y varios países europeos han llamado a consultas a sus embajadores. Siria ha expulsado a los diplomáticos de Libia y Túnez en respuesta a la expulsión de sus diplomáticos en ambos países. La monarquía petrolera del Golfo Pérsico, aliados de EE.UU. también han expulsado a los embajadores sirios.
•    El Consejo de Seguridad de la ONU no ha emitido una condena contra Siria debido al veto en dos ocasiones de Rusia y China, que argumentan que una resolución semejante de la ONU hizo posible la intervención extranjera militar en Libia. Fuente: www.lainformacion.com-IN

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