El Censo sin consenso

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Publicado en fecha febrero 23, 2012

Retrasado, sin fecha, conflictivo y ¿antimestizo?

Debía realizarse el año pasado, pero está postergado, sin fecha ni cronograma, quizá para el segundo semestre del 2012 en un contexto de impugnaciones al borrador –única versión oficial– de la Boleta Censal, que no incluye la categoría “mestizo”.
Característica  que históricamente, por el sincretismo, la mezcla y condensación cultural, social y económica del país, abarca a la mayor parte de los bolivianos, por encima de las minorías blancoide o indígena ¿Por qué no mestizo? Las implicaciones son político-electorales y económico-rentistas, de acuerdo a los observadores.
La Boleta Censal, a ser llenada con base en la respuesta de las o los jefes de hogar a diversas preguntas, puede determinar, fuera de lo doméstico y grupal, con base en el crecimiento o decrecimiento poblacional (previa delimitación de espacios y pertenencias geográficas de determinada comunidad o poblado), no sólo el aumento o reducción de diputaciones de un departamento, sino la cantidad de dinero a ser entregado por el Estado a los municipios con base a la población que alberga.
El Director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a cargo del Censo, Ramiro Guerra, explica que la boleta censal está siendo “socializada”, al tiempo que se contabiliza, en cada comunidad y  cada cantón, el número de viviendas a ser censadas; “trabajo arduo” que por el momento se concentra en El Alto.
Según Guerra, una nueva “cartografía demográfica” en construcción,  incorporará la información territorial actualizada y desagregada por áreas urbanas (manzanas, nombres de calles y otros), comunales, rurales y divisiones políticoadministrativas (límites comunales), lo que lleva también a considerar los reclamos de poblaciones ancestrales respecto de sus linderos históricos.
El caso de Coroma-Quillacas, que enfrenta a los departamentos de Oruro y Potosí, es, por ahora el más emblemático.
Sólo falta actualizar los mapas y planos de los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, fundamentalmente del área rural, señaló Guerra, sin mencionar si éstos son precisamente los espacios más conflictivos y difíciles de resolver.
Entre otros preocupados por las implicaciones político electorales del Censo, Susana Seleme recuerda desde Santa Cruz que el borrador de la Boleta Censal 2012 registra 57 posibilidades de pertenencia a alguna nación pueblo indígena, originario campesino o afroboliviano, siendo que son únicamente 36 las “naciones” reconocidas en la nueva Constitución emergida del Estado Plurinacional.
El gobierno “sigue ignorando con maliciosa intención política la categoría ‘mestiza’: no aparece y no es lo mismo dejar señalado que “no pertenece”, a ninguna como reza la primera opción, ni a la última que argumenta un ambiguo “otro”, advierte Seleme, que insiste en las causas de esta exclusión  y ensaya una respuesta: “…para seguir ‘vendiendo’ al mundo la imagen de que Bolivia es un país con 63% de población indígena ‘pura’ y utilizar esos datos a favor de la imagen del ‘indio’ Evo Morales, que es un indio-mestizo”.
Según Seleme, no hay diferencia alguna entre originario e indígena, “si partimos de la base que todos los indígenas son originarios: aquí estaban desde tiempos inmemoriales antes de la llegada de cualesquiera de los conquistadores”.
“Campesino, en cambio, es una categoría de clase, es decir, socioeconómica: un campesino que al trabajar la tierra que no es suya, es un jornalero o asalariado. Puede ser un campesino productor de artículos agropecuarios en forma comunitaria, que lo hace propietario ‘colectivo’ para el autoconsumo o para concurrir en el mercado. Y también puede ser propietario independiente de su tierra, situación que lo coloca en una categoría diferente: puede seguir siendo étnicamente originario de algún grupo indígena; tiene el oficio campesino pues trabaja la tierra y además es un pequeño burgués propietario de su medio de producción”, detalla la socióloga.
El Censo Nacional de Población, Vivienda y Agropecuario fue autorizado por decreto en mayo del 2008 y el primer taller-debate sobre su ruta se realizó en diciembre del 2011. Recientemente, en la ciudad de Santa Cruz tuvo lugar el segundo taller, donde se alertó sobre el alcance de los cambios políticos y económicos que implicarán sus resultados.
Las dudas se cernieron en principio a la “transparencia en el proceso de organización metodológica que emplea el INE, en vista de la carencia de información pública.
El concejal Óscar Vargas, dijo que mientras más se acerca al electoral 2014,  se corre el riesgo de una contaminación política porque algunas regiones con salida de migrantes perderán recursos y otras que los reciben  tendrán más ingresos,
“No hay ninguna información del censo en la página web del INE”, evidenció el abogado Carlos Hugo Molina.
De acuerdo al reporte de El Deber, la mayoría de los participantes en el taller  coincidió en pedir al INE que se incluya en la boleta del censo al mestizo, pues de lo contrario sería una negación de su existencia e incluso una discriminación, mientras que en torno a los recursos, el especialista Teófilo Caballero dijo que en Santa Cruz hay cerca de un millón de nuevos habitantes que no perciben ingresos por coparticipación de tributos.
El director del INE informó que el Banco Mundial financiará el polémico Censo con 50 millones de dólares. Carlos Cordero, consultor en temas electorales,  advirtió que la base departamental de cinco diputados y las diferencias socio-estructurales entre los departamentos dieron lugar anteriormente a acuerdos que permitieron apaciguar el problema emergente. Pero anunció que “el conflicto está en puertas y el censo podría despertarlo: la solución está en los acuerdos, y no en la ley”, señaló.
De acuerdo con un ensayo del diario Página 7, con base en las proyecciones de crecimiento poblacional,  La Paz subirá de 29 a 31 diputaciones, y Santa Cruz pasará de 25 a 30. Concentrarán juntos, más del 40% de la Cámara Baja.
“Cochabamba gana un par de curules, mientras que Chuquisaca, Beni, Pando, Oruro y Potosí pierden terreno y Tarija se mantiene”, pronosticó el diario, aplicando el sistema de distribución que se empleó en las últimas reparticiones de escaños parlamentarios.

¿PREJUICIO?
Antes e incluso después de la revolución nacionalista de 1952, “se decía que (los indios) no estaban preparados para gobernar Bolivia y entonces usted veía cómo las personas que venían de un origen mestizo, criollo, de manera silenciosa se encaminaban a los oficios jerárquicos en lo político, en lo intelectual, en lo económico” –Alvaro García/ABI

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