Isla de Mozambique

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Publicado en fecha abril 18, 2012

Un pequeño territorio perdido en el tiempo y con los restos de lo que dejó la colonia en construcciones transformadas en ruinas.

Enclavada en medio de una bahía y entre aguas cristalinas con una playa de arena blanca, se encuentra la Isla de Mozambique, puerto en el cual desembarcó Vasco da Gama en 1498 en su recorrido hacia India. Una pequeña isla de cerca de tres kilómetros de longitud, que terminó dando el nombre a un país entero y que fue la primera capital de Mozambique.
En 1620 se convirtió en el centro comercial de Africa Austral, por la venta de oro, telas, marfil y el intercambio de esclavos. Sus calles soportaron el paso de soldados franceses, holandeses, ingleses y los propios portugueses que peleaban por el control absoluto del puerto.
Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991.  Durante la colonia fue considerada como una joya arquitectónica, con palacios, mansiones, iglesias, capillas y por contar con el Fuerte más grande e importante de la costa del Océano Indico, la Fortaleza de San Sebastián, que permanece hasta el día de hoy en pie.
Los visitantes pueden recorrer este Fuerte de punta a punta con ayuda de un guía, quien cuenta algunas de las historias que aún quedan escritas en relatos que contaban de los soldados. Uno de esos cuentos, fue el ataque de una tropa holandesa en 1608, que intentó quemar el lugar sin éxito.

RESPIRANDO HISTORIA
Caminando entre sus calles, se ve a cientos de turistas, que pasean entre las ruinas, fotografiando aquello que aún queda detenido en el tiempo. El hospital Central, que fue construido en 1877 y refaccionado en 1995, aún funciona como centro médico, con las mínimas condiciones y proporcionando un servicio precario. Otra parte de la edificación fue repartida entre pobladores, que la utilizan como viviendas.
La llamada “Ciudad de piedra”, actualmente es un paseo turístico obligatorio en el norte de Mozambique, pese a que la ciudad cuenta con poco mantenimiento en sus infraestructuras, la mayoría de sus construcciones están deterioradas y algunas lograron ser remodeladas y son utilizadas como restaurantes o residenciales para los visitantes.
Con murallas de 20 metros de altura, la Fortaleza de San Sebastián, todavía conserva los cañones apuntando a la costa, se pueden observar los calabozos donde los soldados que eran detenidos solían ser fusilados, esta condena de muerte tenía lugar al lado de la Capilla de Baluarte, que es la edificación más antigua, construida por colonias europeas en África Austral. Pintada de blanco y de pequeño tamaño, también es el mausoleo de capitanes portugueses, cuyos restos descansan en el lugar.
Dentro del fuerte de San Sebastián, se encuentra el único depósito de agua dulce que abastece a la isla y que, según el guía, sigue siendo utilizado de la misma forma por cientos de años.

MEZCLA CULTURAL
El palacio que fue hogar de los gobernadores de Portugal durante el  siglo XIII, fue transformado en museo y abierto al público desde 1978. La casona que se encuentra en remodelación, muestra la capilla desde la cual las autoridades escuchaban misa, los dormitorios adornados por muebles que eran hechos en India con detalles de marfil e inmensas salas de reuniones y fiestas con candelabros y pinturas de la época. Igualmente se puede ver las pesadas carretillas que eran cargadas por esclavos mozambiqueños y donde paseaban las autoridades.
En uno de los museos se pueden observar objetos rescatados de naufragios, como vajilla de la dinastía Ming, monedas de oro y plata, antiguos trajes de buceo y espadas de soldados colonos. En el recorrido también se puede ver un museo de arte sacro, mostrando el proceso de evangelización en la isla.
En el canal de Mozambique y frente a Madagascar, en el Océano Indico, es donde se encuentra esta impresionante mezcla de culturas, pues sus costas presenciaron la llegada de tropas europeas, comerciantes árabes e indios. Esta mezcla todavía se siente en las distintas ciudades del país.
Muchos viajeros eligen quedarse en este destino, no solamente para conocer sobre su historia, sino para descansar, pues la belleza de sus playas es inigualable y en pocas ocasiones un turista tiene la posibilidad de nadar al pie de un fuerte construido hace cientos de años, compartir con amigables pobladores que, hasta pueden invitar un plato de shima y frijoles. Detenida en el tiempo, la Ciudad de piedra o Isla de Mozambique invita a los visitantes a cruzar por su estrecho puente y respirar un poco de su historia y caminar por esta ciudad detenida en el tiempo.

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