ESPECIAL CONSTRUCCIÓN

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Publicado en fecha mayo 31, 2012

Lujos, Cómo vivirlos

El lujo está asociado a ser el primero en hacer algo
y no ser el seguidor de lo que tus amigos hacen.

Mucho se ha escrito acerca de qué comprar, qué está de moda y de todos los “must haves” que cualquier persona debe tener en su armario. Lo que poco se dice es qué hacer cuando se trata de tu casa y de tu decoración.
Este artículo tiene como intención presentar un pequeño manifiesto de lo considerado “lujo” hoy en día y la forma en la que deberíamos apreciarlo, inmerso en nuestra sociedad y que cobra cada vez más fuerza. Tanto para los diseñadores como para los compradores, existen reglas básicas de percepción que definen el confort y el lujo del entorno en que vivimos.

Esencia
En la historia de la moda, hubo una transición muy interesante. Antes, la alta sociedad mantenía una imagen prolija y perfecta, mientras que el resto tenía una imagen desaliñada. Hoy en día sucede lo contrario. En cuanto los primeros buscan una imagen desaliñada, considerada vanguardista, los demás intentan ponerse más prolijos. Esto se aplica de forma exacta en el diseño de espacios. Es cada vez más común el recurso de narrar historias. Significa mostrar el hormigón visto, maderas recicladas con marcas, paredes rotas, metales oxidados, etc. Lo importante es percibir el espíritu de las cosas y poder apreciar la historia de estos materiales, mostrándose tal y como son, sin máscaras ni disfraces.

Fiel a tu entorno
Es muy común que alguien se enamore de un espacio que vio en alguna revista o internet. Pero recordemos que cada propuesta de diseño responde a una serie de requerimientos y un contexto tanto a nivel funcional, bioclimático o social, en donde influye el uso de materiales del lugar y las técnicas constructivas locales. Cada espacio debe ser fiel a sí mismo, es decir, fiel al tiempo y lugar en donde se ejecuta.

Originalidad
Esta es la regla principal. El lujo está asociado a ser el primero en hacer algo y no ser el seguidor de lo que tus amigos hacen. Algo muy importante a la hora de pensar un espacio, es poder sentir que se está haciendo algún aporte con este lugar y es vital animarse a intentar cosas nuevas. Sólo así se podrá obtener un resultado único en su género. Como usuario, tienes que demandar esto de tus diseñadores. Nunca te conformes con tener un espacio que sea copia de algo ya hecho, pudiendo ser realmente original.

Fusión o contraposición de estilos
Esto se aplica tanto a la decoración como a la arquitectura y hasta a la moda. Hoy en día, ¡vale todo! Puedes mezclar todo tipo de estilos y tendencias siempre y cuando estén en armonía.

Marca
Unos de los lujos más importantes que existe en nuestros tiempos es el diseño en sí. Los elementos propuestos por un buen diseñador –que de paso sea reconocido–suelen adquirir más respeto. Normalmente las mejores marcas trabajan con los mejores diseñadores.
Al comprar un producto sabes que estás pagando por el mundo que dicha marca representa, adjunto al producto en sí. Es muy común que se compre un objeto porque éste está de moda, pero recordemos que es mucho más válido encontrar algo que esté bien diseñado, indiferentemente de la marca o precio, siempre y cuando lo que prevalezca sea el diseño y su fabricación.

Mantenimiento
Sea cual sea el diseño o estilo de tu vivienda, debe estar en buen estado y limpio. Muchas veces se ve un espacio que luce genial el día de la inauguración, pero que falla en su uso cotidiano.
No olvides que el diseñador del espacio crea una escenografía para que el cliente interactúe y disfrute de él todo el tiempo. Es importante tener espacios que no sean complicados de mantener, pero que el usuario mantenga siempre limpio y funcionando.
Indiferente del costo de la decoración o construcción de una vivienda, sea ésta humilde u onerosa, el lujo está en saber que siempre debe funcionar, que sea limpia, ordenada y con fragancias agradables que aporten a la experiencia de habitar el espacio.

Tecnología
Cada día aparecen aplicaciones tecnológicas para hacer que nuestra vida sea más fácil. Esto también se aplica al hogar. Desde el conocido regularizador de intensidad de luz “dimmer” hasta domótica integrada (donde se controla el espacio mediante computadoras), pueden crearse escenas de iluminación, programando los tiempos de encendido y apagado de espacios.
Si una ventana recibe mucha luz solar, puede cerrar las cortinas automáticamente. Si comenzara a llover, la casa reconoce qué ventanas se encuentran  abiertas y las cierra.
Inclusive existen camas que reconocen los ronquidos del usuario para levantar el colchón y ponerlo en una posición donde mejore su respiración sin despertarlo. Y todo lo antes mencionado con la opción de controlarlo desde tu celular.
Espero que estos puntos sean de gran aporte para poder comprender las nuevas formas de pensar del diseño contemporáneo. Y el cómo disfrutar del espacio que te acompaña en tu día a día.

¿Del boom al bum?

Las tasas de crecimiento de la construcción se mantienen en positivo desde el 2004, con un promedio de 8,3%. El índice de costo de la construcción en el periodo 2001- 2010 se incrementó en 50%.

Existe la percepción -aunque no es reciente- en el mundo inmobiliario y de la construcción del país que aquello que comenzó hace algo más de un lustro como un boom de edificaciones, especialmente en el eje troncal, tiende a tocar techo, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuándo sucederá.
Esto no significa, empero, que las causas que sustentan este fenómeno hayan desaparecido o que el negocio sea menos rentable ni que mucho menos la demanda haya mermado.
La construcción mantiene el rótulo de sector mimado de la economía como uno de los principales motores de desarrollo y con un nada desdeñable efecto multiplicador. Sin embargo, si bien la fuerza es la misma, los vientos podrían soplar en otra dirección.
Incide en ello el anuncio de inclusión de nuevos actores estatales en el rubro, como la Agencia Estatal de Vivienda o la Empresa Estratégica Boliviana de Construcción y Conservación de Infraestructura Civil;  emprendimientos locales y privados para impulsar proyectos de vivienda social; cambios en las reglas del juego de la propiedad privada y colectiva, y desde luego los elevados precios de las viviendas, en particular aquellas de la denominada propiedad horizontal, como departamentos.
Al respecto, en algunos sectores de la zona sur de La Paz los precios han escalado a niveles históricos, casi especulativos, que oscilan entre 1.000 y 1.400 dólares el metro cuadrado. Fruto de ello, algunos economistas se han preguntado si lo que vivimos es una burbuja o un boom inmobiliario.

Distintos pero ligados
“Una burbuja en bienes raíces es un incremento anormal del precio de la tierra urbana y del metro construido, sin embargo no todo aumento de precios en este sector es una burbuja, ya que también se podría estar ante un periodo de bonanza del sector de construcción. No es tarea fácil distinguir una burbuja de un boom de la construcción”, afirma el analista económico Gonzalo Chávez en una de sus columnas en el diario Correo del Sur.
Al respecto, su colega Armando Méndez opina que se trata de dos fenómenos distintos, pero ligados y paralelos, y que esencialmente se explican por el buen momento que está pasando la economía.
A propósito, con el fin de separar aguas y a la vez entender ambos procesos es bueno recordar sus orígenes y ahondar en sus causas.
Según Álvaro Careaga, presidente del Colegio de Arquitectos de La Paz, el inicio del boom de la construcción coincide con el cambio político que vive el país hace seis años, y se profundiza a causa de la bolivianización de la economía.
A ello su suman otros factores –internos y externos– en los que confluyen la mayoría de los análisis:
Un elevado flujo de ingresos provenientes del exterior –remesas por ejemplo–; las exportaciones favorecidas por los históricos precios de las materias primas; la creciente demanda de vivienda por parte de matrimonios jóvenes de clase media y alta, y la consiguiente respuesta del sistema financiero y bancario con bajas tasas de interés; la flexibilidad laboral del sector, la importación de productos chinos acabados a bajo precio… y hasta hay quien se anima a mencionar el lavado de dinero del narcotráfico.
“Si tomamos en cuenta que la economía ha crecido en un promedio de 4,5% los últimos años, no se justifica un boom de la construcción como el que se está viviendo, por lo tanto esos recursos muy probablemente provienen del sector informal, contrabando o hasta narcotráfico”, sentencia, por su lado, el analista económico Armando Álvarez.

PARAÍSO PARA INVERSIONISTAS
Como fuere, todo parece confabular para invertir en construcción y bienes raíces, ya que es una inversión segura. Además, “como no existen muchas oportunidades de inversión en otras áreas, la construcción es una inmejorable opción”, complementa Méndez.
“Si se invierte en construcción es porque hay un excedente de dinero en el mercado que, lamentablemente, no se destina a la generación de industria, y que la banca ha sabido captar bien”, comenta, por su parte el arquitecto Iván Zabala.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las tasas de crecimiento de la construcción se han mantenido en positivo desde el 2004, con un promedio de 8,3%, y el índice de costo de la construcción en el periodo 2001- 2010 se incrementó en 50 por ciento.
“Actualmente, el financiamiento concedido a la construcción por el sistema financiero, bancario y no bancario, bordea los 8.000 millones de bolivianos”, destaca el ingeniero civil Marcelo Vargas en el último número –correspondiente a febrero y mayo– de la revista oficial de la Cámara Departamental de la Construcción (Cadeco).
En otras palabras, y en términos que emplean los economistas, la construcción se ha convertido en estos años en una especie de refugio o, mejor, paraíso para los inversionistas, y mientras las condiciones aún no se anuncien adversas –que las tasas de interés suban o que el boliviano se devalúe, por ejemplo– seguirá boyante.
La mayoría de los análisis coincide en el buen momento que está pasando la construcción, pero también advierte sobre las amenazas que se avecinan, lo que hará que en algún momento la curva inicie su fase de descenso, aunque no se conoce cuándo.

“No sé cuándo, pero habrá crisis”

El boom de la construcción no sólo es un fenómeno boliviano sino latinoamericano.

La advertencia la firma Gonzalo García Crispieri, presidente del Colegio de Arquitectos de Bolivia, con sede en La Paz. Ella es fruto no de la premonición sino de la certeza de algo a todas luces inevitable, ya sea por los elevados precios que se mueven en el mundo inmobiliario o por el fácil acceso a créditos bancarios, pero también por experiencias similares fuera de nuestras fronteras. En medio del torrente, se producen fenómenos que no por pasar desapercibidos son menos importantes, por ejemplo la lenta extinción del paceñísimo anticrético.
¿Coincide con muchos en que el país vive un boom de la construcción?
El boom de la construcción no sólo es un fenómeno boliviano sino latinoamericano, hablamos de Chile, Brasil, Argentina o Perú. Se debe a dos factores: en primer lugar, a un fácil acceso a recursos económicos, ya que la banca da facilidades para acceder a créditos, y en consecuencia la gente prefiere invertir en inmuebles que nunca se devalúan; y en segundo lugar al acceso a los productos del mercado chino, en particular acabados, desde pisos hasta chapas, con costos muy por debajo de los nacionales. A todo ello se suma la estabilidad económica de los últimos años, con un bajo costo del dólar, que nos permite adquirir productos extranjeros de buena calidad a precios interesantes.
¿Cuánto tiempo más durará este fenómeno?
Como sucedió en Estados Unidos, en algún momento este fenómeno llegará a su fin, pero es difícil determinar cuándo pasará. Desde luego sucederá porque los precios se empiezan a inflar demasiado, al grado que hoy hablamos de departamentos de 100 mil dólares, como si fuesen precios accesibles. Obviamente, incide en ello la creciente demanda de matrimonios jóvenes que quieren tener su departamento al día siguiente de casarse, pero también el emerger de una nueva arquitectura, especialmente en La Paz y Cochabamba, que está relacionada con nuestra cultura folklórica…
Ahora que habla de precios, ¿en cuánto oscila el costo de un departamento estándar en las principales ciudades capitales?
Los departamentos hoy oscilan entre 60 mil dólares y ciento y pico. Prefiero no darle el techo, pero estoy seguro que tanto en La Paz como en Cochabamba y Santa Cruz hay departamentos de más de 200 mil dólares.
¿Qué se venden más: casas, departamentos, condominios…?
La proliferación de condominios o viviendas aisladas nos generan serios problemas en la provisión de servicios básicos, al igual que los departamentos de los edificios, que si bien concentran estos servicios también los pueden hacer colapsar. Podría suceder en zonas donde se construye mucho, como en la avenida Ballivián, en la zona sur de La Paz.
¿Y los gobiernos municipales no prevén estos problemas antes de autorizar una construcción?
Es de destacar que son empresas de servicios públicos las responsables, en La Paz empresas público-privadas y en Santa Cruz de la Sierra cooperativas.
Los cálculos existen, pero luego podríamos tener problemas como con el embovedado del río Choqueyapu, en La Paz, que la Alcaldía debió reponerlo porque ya estaba colapsando y desde ya están haciendo un trabajo para los próximos cincuenta o cien años…
Lo que significa que es una alerta para otros lugares similares, no sólo para La Paz…
La avenida Busch, por ejemplo, que ya es un centro inmobiliario de envergadura o avenidas similares en el resto de las ciudades del país. Una edificación no es sólo eso, es sociedad, es ciudad, es tecnología y desde ya recursos.
Y como todo lo que se produce masivamente, ¿la calidad de las viviendas no ha disminuido?
No lo creo, porque en ese sentido debemos confiar en los profesionales que construyen. Al contrario, como toda competencia, todos intentan hacer un mejor trabajo y los medios tecnológicos de hoy, así lo permiten.
Aunque con precios de materiales de construcción cada vez más elevados…
Los precios se han incrementado, porque a mayor demanda mayor el precio. Pasó con la cerámica y con el cemento, al grado que debimos importar este último producto, que por otro lado no es la primera vez que sucede… El acero también se ha incrementado, y Perú se ha convertido en un gran proveedor, especialmente para La Paz.
¿Sucede lo mismo con la mano de obra?
Hoy, tener albañiles de primer nivel y retenerlos, cuesta.
¿A cuánto asciende el jornal, en promedio?
Alrededor de 140 bolivianos, para un maestro de primera.
¿Cuáles son las perspectivas?
Cómo le dije, es difícil determinar cuándo reventará la burbuja, ya que mientras haya oferta y respuesta bancaria para el acceso a la vivienda, esto seguirá. Aunque hay un fenómeno cada vez más manifiesto, especialmente en La Paz: se está perdiendo el anticrético.
Que es todo un patrimonio paceño…
Claro. Cuál era el fin del anticrético: tener un capital sin costo, a través de un inmueble, para hacer comercio. Hoy ya no recurro al anticrético, voy al banco, que me presta al 6 o al 8 por ciento…  Volviendo al tema, todo esto tiene que hacernos reflexionar para que Bolivia deje de ser un país de servicios, para convertirse en otro productivo. Las condiciones existen. La Paz tiene una importancia geopolítica como nexo entre el sur del Perú y el norte de Chile, se llega más fácil desde Antofagasta a La Paz, que a Santiago; se llega más fácil de Cuzco a La Paz, que a Lima. Pero todo ello no sabemos aún aprovecharlo.
En resumen cuando iniciemos el descenso de la curva y la burbuja explote, no la vamos a pasar muy bien…
Ninguna crisis inmobiliaria permite que se pase bien. Los que adquirieron sus bienes inmuebles los pueden perder y eso genera desafectos que afectan.
¿Entonces se avecina una crisis inmobiliaria?
Aunque no soy economista, estoy convencido de que habrá, cuándo, no lo sé. Cuando hay demasiada oferta hay saturación en el mercado inmobiliario y cuando hay saturación hay crisis.

La Paz escala al cielo

Más edificios se construyen cada año
en la urbe paceña.

Aunque existen proyectos para ampliar, de manera planificada, la mancha urbana paceña hacia sus distritos rurales, la tendencia inevitable a corto plazo, y como ya sucede desde hace algunos años, es seguir escalando hacia los cielos a través de las decenas de edificios que se construyen cada año.
Así lo estiman los planificadores, lo constatan las autoridades locales y lo viven diariamente los dueños de inmobiliarias y los jóvenes matrimonios que demandan viviendas.
Según Álvaro Viaña, director de Administración Territorial y Catastral del Gobierno Municipal, el llamado boom de la construcción tiene presencia en La Paz a partir de 2007, desde cuando se registra un incremento sostenido de aprobación de planos, lo que tiene relación con la puesta en marcha de un nuevo plan de uso de suelos, “que marca un hito en la administración territorial, ya que hasta esa fecha se contaba con una normativa que estuvo vigente por 14 años”.
Al aprobarse la nueva norma se hicieron más flexibles algunos parámetros y exigencias de edificación, lo que incidió en una mayor oferta de venta de viviendas.
“Ahora las casas y los departamentos se los vende cuando aún son proyecto o en “verde”, como dicen los constructores. El crecimiento se produce en todos los macrodistritos, aunque se nota más cuando son edificios los que se construyen”, dice Viaña.

LAS MÁS BUSCADAS
Tres son las áreas donde se construye más en la sede de gobierno: Miraflores, que geológicamente es uno de los suelos más estables, la zona Central –que incluye para este efecto Sopocachi– y la zona sur.
Esta última es una de las que acoge más proyectos de construcción, no sólo por el número de solicitudes de aprobación de planos sino por la actitud de la gente. Según datos preliminares del registro de regularización de edificaciones fuera de norma, que promueve por estos días la Alcaldía, el 25% proviene de esta zona.
Si bien el interés por vivienda y confort es común a todos los casos, en cada cual se ha desarrollado un perfil determinado tanto para la oferta como para la demanda.
“El centro de la ciudad se ha ido densificando demasiado, y es cada vez menos un lugar de vivienda y más para oficinas, comercio y gestión. En Miraflores la gente demanda más superficie habitable de vivienda, ya que la calidad de vida de sus vecinos ha disminuido ante la construcción de enormes edificios que hacen más frías las casas que quedan”, explica Álvaro Careaga, presidente del Colegio de Arquitectos de La Paz.
La zona Sur, en cambio, es más buscada por la calidad de sus viviendas y el confort que oferta, cualidad que priorizan los matrimonios jóvenes.
“Existen dos tipos de compradores: los jóvenes y adultos mayores; estos últimos venden sus casas para adquirir departamentos más próximos al centro de la ciudad y con más comodidades”, relata Marcelo Guardia, gerente general de la inmobiliaria AI.

POR LAS NUBES
En tiempos no muy lejanos, el suelo más caro de la ciudad era el de la avenida Buenos Aires, donde si bien aún es costoso el metro cuadrado, comparativamente ya se asemeja al de otras zonas.
Es el caso de la zona sur, donde el metro cuadrado oscila entre 1.000 y 1.400 dólares, costos que en algunos casos incluso duplica su valor catastral, como afirma el director de Administración Territorial y Catastral del Gobierno Municipal.
Aunque ya se explicó en una nota anterior el porqué del fenómeno, el presidente del Colegio de Arquitectos de La Paz resume esta situación en palabras más llanas: “Mientras hay menos demanda y más oferta, los valores de los bienes tienden a bajar; los valores catastrales se mantienen pero los comerciales bajan. Mientras la oferta es menor y la demanda mayor, los valores catastrales también se mantienen pero los comerciales tienden a subir”.
Sin embargo, los precios en Miraflores y en el centro de la ciudad tampoco están del todo alejados a los del sur. “Varían entre 600 y 900 dólares el metro cuadrado”, dependiendo del lugar y de las características de las viviendas, aclara el gerente general de la inmobiliaria AI.
Según el arquitecto, Iván Zabala, si bien hoy el valor catastral de los inmuebles oscila entre 30 y 40 por ciento por debajo del comercial, existen “desviaciones” que superan estos porcentajes.
Por otro lado, se produce un fenómeno antes no observado: la construcción de edificios también en lugares alejados, cuando éstos estaban antes reservados a casas unifamiliares. “Lo que pasa es que a construir una casa lejana, los inversionistas prefieren construir un edificio lejano”, dice Zabala.
EL EFECTO
“AVENIDA DEL POETA”
Uno de los efectos no deseados y no del todo planificado del boom de la construcción en La Paz, es un posible colapso de los servicios básicos en algunas vías.
Esta fue una de las razones por las que debió intervenirse, de manera preventiva y casi manera estructural, el embovedado del río Choqueyapu, en la avenida del Poeta, que recibe los desechos del casco urbano central, y que ya lleva varios meses en reparación.
Éste es un timbre de alerta, como sostiene Gonzalo García, presidente del Colegio de Arquitectos de Bolivia, de lo que podría suceder en otras vías troncales como las avenidas Busch, en Miraflores, y Ballivián, en la zona sur.
“Si bien las empresas proveedoras de servicios tienen estudios de al menos un año horizonte de desarrollo de la ciudad, no siempre abarcan todos los sectores”, aclara Álvaro Careaga, del Colegio de Arquitectos de La Paz, quien advierte, sin embargo, que lugares como el Casco Urbano Central podrían colapsar si se construyen edificaciones de muchos niveles”.
Por su lado, el director de Administración Territorial y Catastral del Gobierno Municipal, Álvaro Viaña, sugiere acompañar el crecimiento urbano con la redensificación de algunos sectores. “En Calacoto, en la zona sur, por ejemplo, la densidad antes era 100 habitantes por hectárea, hoy llega a 300”, dice.

EL EDIFICIO MÁS GRANDE
ESTARÁ EN LA PAZ
Las autoridades y los planificadores ya se han puesto manos a la obra para enfrentar los desafíos del crecimiento urbano, no siempre ordenado, de la Sede de gobierno. Entre los proyectos no se descartan procesos de desconcentración, como un área específica para el aparato burocrático y gubernamental, y donde el desarrollo esté de acuerdo a las demandas de este sector.
Por otro lado, la Cámara Departamental de la Construcción ha confirmado para este año varios proyectos ambiciosos a cargo de sus afiliados, entre ellos, el edificio más grande de Bolivia, de 38 plantas y 2 subsuelos, a cargo de la Empresa Constructora DICA SRL; y el condominio Libertador Bolívar, con 31 plantas, que incluyen viviendas y locales comerciales.

EL BOOM INMOBILIARIO NO SE DETIENE

El capital, la liquidez que se percibe en la economía, no tiene mejor perspectiva de rentabilidad que el suelo urbano y la edificación.

Los Bilbao cruzaron el Piraí. Así suele decirse de quienes deciden echar raíces en la ciudad de Santa Cruz; pero esta familia de cuatro miembros llegados de la frígida La Paz a fines de 2011, pasó literalmente a la otra banda del río para sentar su domicilio entre la treintena de urbanizaciones exclusivas que se erigen en el Urubó, la zona más codiciada donde tuvieron que cancelar más de 800 dólares por cada uno de los 360 metros cuadrados de la coqueta vivienda que no se sitúa entre las más caras, pues en un condominio vecino se ofrecía una mansión de 1.500 metros por la friolera de 1,7 millones de dólares.
Y es que el Urubó, zona perteneciente al municipio de Porongo, vive una verdadera fiebre inmobiliaria con cientos de jornaleros dedicados a la construcción de viviendas, condominios y proyectos de centros recreacionales y de compras. La euforia ha inflacionado el valor del terreno, cuyo metro cuadrado oscila hoy entre los 100 y 200 dólares en una zona exclusiva y poco menos en sus alrededores.
Al otro lado del río, en la franja de seguridad del Piraí –en Equipetrol Norte– también se advierte un frenesí por la construcción con más de una decena de edificaciones comerciales y familiares. La misma imagen se extiende a toda la zona norte. Más allá del Cuarto Anillo, incluso en la jurisdicción del municipio de Warnes, se alza una sucesión de urbanizaciones, condominios y proyectos habitacionales, unos más onerosos que otros.
La parte sur del Casco Viejo cruceño está adquiriendo una figura singular con edificaciones para negocios y familias.  El sureste, de a poco se suma a la fiebre inmobiliaria y a precios cada vez  más altos.
“Es innegable que existe una gran actividad en el sector”, sostiene Rim Safar, presidenta del Colegio de Arquitectos de Santa Cruz, pero luego advierte: “Se están inflando innecesariamente los precios en todos los rubros -materiales, las obras de construcción y las inmobiliarias- y nos estamos alejando de la realidad”.
En  la misma línea, el urbanista Fernando Prado identifica al boom cruceño de la construcción como una burbuja. “Esto tiene más un carácter especulativo, de compra a futuro, con el propósito de lograr una buena rentabilidad”, afirma.
“Existe un fuerte movimiento. Hay requerimiento de vivienda por parte de gente que llega del interior y los migrantes bolivianos que retornan con capital. Los precios se han incrementado mucho, pero aún así se percibe demanda”, acota por su parte Liliam Rivera, Gerente Administrativa de Inmovecon Bienes Raíces.
El consumo de cemento –el insumo esencial en la construcción–  viene creciendo de manera sostenida. En 2011, la demanda nacional llegó a 2,63 millones de toneladas (unos 52,7 millones de bolsas), 188.000 toneladas más que en la gestión 2010, según datos del Instituto Boliviano del Cemento y el Hormigón (IBCH). Santa Cruz absorbió el 29,51% del total, seguido por La Paz, cuya demanda representó el 24,71%.
“Estamos ante un boom en la construcción que se refleja en la mayor demanda de cemento. Esta tendencia se evidencia desde 2001, pero hoy es más notable por la cantidad de obras públicas y privadas”, indica el gerente general del IBCH, Marcelo Alfaro.
La Dirección de Regulación Urbana de la Alcaldía de Santa Cruz consideró 1.261 proyectos arquitectónicos en los primeros ocho meses de 2011, una cifra casi similar a toda la gestión anterior; de ellos, alrededor de 200 corresponden a proyectos de comercios, oficinas, departamentos y usos mixtos sobre superficies mayores a 700 metros cuadrados.

¿POR QUÉ EL BOOM?
¿Qué factores están impulsando este boom? Según Prado, las razones de esta fiebre se fundan en la gran expectativa existente por el futuro desarrollo de esta región; la vinculación de la región con capitales inmobiliarios capaces de desarrollar grandes emprendimientos; y el innegable crecimiento demográfico con índices superiores al promedio nacional.
“El capital, la liquidez que se percibe en la economía, no tiene mejor perspectiva de rentabilidad que el suelo urbano y la edificación. Por ello que se especula, se calcula, que en el futuro el bien valdrá más y por tanto se invierte en lotes e inmuebles”, agrega Prado, ex oficial mayor de Planificación del municipio cruceño. “¿Qué actividad económica muestra una rentabilidad tan alta como la compra de inmuebles?”, cuestiona para explicar la alborotada actividad en la construcción.
Alfaro del  IBCH, apunta que la dinámica se explica por la mayor disponibilidad de dinero en la economía, el desincentivo de las bajas tasas de interés del sistema financiero al ahorro interno que halló una mejor perspectiva en la actividad inmobiliaria; y en contrapartida, las mejores condiciones crediticias para la compra de vivienda.
Los datos de la ASFI indican que la banca colocó 200,3 millones de dólares en créditos hipotecarios el año 2011, totalizando unos 1.211 millones (casi el 20% del total de créditos) colocados a tasas que oscilan entre 6,62 y 8,89%, niveles que han sufrido pocas variaciones en los dos últimos años.
“La inestabilidad de algunos rubros ha provocado que las inversiones lleguen a la construcción. Pero además el alza de los alquileres está empujando a adquirir vivienda por cuotas similares a la renta mensual”, agrega la máxima ejecutiva de los arquitectos de Santa Cruz.
Y una razón más. El desarrollo de proyectos de construcción ha provocado el ingreso de “intermediarios” en la preventa de pisos, departamentos, viviendas y lotes para una transacción posterior, convencidos de conseguir una buena rentabilidad. Y están aquellos que, con algo de capital, desarrollan un grupo de viviendas para comercializar en corto plazo. La rentabilidad también resulta muy atractiva.

TIEMPOS DE ESPECULACIÓN
No es sólo el Urubó donde el espacio de terreno se cotiza a precios cada vez más altos. La zona norte viene siendo objeto de una expansión significativa en el campo inmobiliario por la presencia de centros de estudios, industrias, entidades comerciales y financieras, el aeropuerto y su conexión con la principal carretera interdepartamental.
La expansión, sumada a las obras municipales con el asfaltado de calles y avenidas, ha derivado que un metro cuadrado se oferte hoy entre los 130 y 150 dólares en el sexto anillo. Dos anillos más al norte el lote tiene un costo de 50 dólares por metro cuadrado. “No existen lotes en la misma Av. Cristo Redentor; es posible hallar por más de 200 dólares hacia el km. 10 ó 13”, sostienen en una de las inmobiliarias consultadas.
“Los precios están muy altos, pero es parte del libre mercado que seguramente tendrá un freno”, sostiene Alberto Ribera Ferrufino, director de Regulación Urbana del Plan Regulador de Santa Cruz.
“No existe zona donde los precios estén bajos”, acota Liliam Rivera. “Todos buscan la zona norte, pero está caro. Ahora están comenzando a demandar casas y lotes al sur porque allá se desarrolla la doble vía Santos Dumont y los costos están muy altos. Una situación similar se vive en la zona este donde se está trabajando en la ampliación de la carretera a Cotoca. Toda persona que tiene un dinerito compra casa o lote para ganar más adelante y es una buena inversión”, afirma.

LOS PELIGROS DEL BOOM
A la inauguración del puente Urubó a fines de 1999, apenas se comenzaba a divisar el embardado de las primeras urbanizaciones. Se calcula que hasta fines de 2012 unas 1.300 familias residirán en la zona. Con el desarrollo de nuevos proyectos habilitacionales y urbanizaciones populares podrían venir los dolores de cabeza para los vivientes y el municipio. El puente de sólo dos vías comenzará a saturarse y el manejo de desechos ya es un problema sin resolver.
El vertiginoso desarrollo de urbanizaciones, condominios e industrias en la zona norte traen consigo el paulatino colapso de la ruta principal del comercio y tránsito de vehículos interprovinciales, departamentales e internacionales, además del acceso al aeropuerto internacional de Viru Viru.
Las edificaciones del centro cruceño, además de cambiarle la fisonomía ala urbe, generan problemas en el tráfico vehicular por la carencia de suficientes parqueos. Esta situación se evidencia en las avenidas de las Américas, Alameda Potosí, San Martín, Libertad y adyacentes.
“Las zonas codiciadas pueden perder valor si no se prevén condiciones como la saturación de vías, la prestación de servicios. Lastimosamente vamos en esa dirección”, advierte el urbanista Prado.

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