¡Reconvertido!

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Publicado en fecha mayo 31, 2012

Roberto Ruiz pasó de Podemos al MAS.Hoy es el segundo hombre del partido
de Gobierno en Tarija.

Hace cuatro años nadie habría imaginado que Roberto Ruiz Bass Werner hoy sería formalmente el segundo hombre en el poder masista en Tarija. No sólo eso. Dada la discreta personalidad del Gobernador interino, Lino Condori, Ruiz resulta frecuentemente la voz cantante del ejecutivo departamental. En esta entrevista el ex cívico y ex senador de Podemos cuenta su paso al Movimiento Al Socialismo (MAS). Explica que no cedió en sus principios ni propuestas, por ejemplo para el gas.
EL NACIONAL (EN).- ¿Cómo explica su tránsito de férreo opositor a Evo Morales a ser un funcionario de primera línea en un lugar tan importante como Tarija?
Roberto Ruiz (RR).- Debe entenderse desde mi historia personal. Me acerqué a la política en 1975 cuando estudiaba en Tucumán. En aquel mundo universitario la actividad política era intensa. Ya se había instalado la represión por parte de la “Triple A”. Entonces vi la actuación heroica de jóvenes dentro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Eso me generó una enorme admiración. Ahí es que junto a algunos amigos y primos tarijeños empecé la práctica y la teoría política. Tenía 17 años. Pero, el 19 de julio de 1976 fue asesinado Robi Santucho. Fue un golpe muy grande para la organización que ya antes había empezado un retroceso.
El año 1978 debí volver a Bolivia porque la represión ya era muy fuerte contra los estudiantes. Me fui a La Paz, y me incorporé al Partido Socialista 1 (PS-1). Había conocido a Marcelo Quiroga Santa Cruz en el pleno de un debate tan lindo como el que sostuvo con Guillermo Lora. El golpe de Estado de 1980 me halló a unas cuadras de la Federación de Mineros (donde fue asesinado Quiroga).
Los paramilitares nos pusieron contra la pared mientras pasaban las ambulancias con la gente que había asaltado la sede de la Central Obrera. Luego nos acercamos y vimos las huellas de sangre de los heridos. Fue otro julio fatal, primero Santucho y ahora Marcelo.
Nuevamente quedamos un poco a la deriva, los partidos estaban desarticulados. Finalmente con un primo hermano mío, Jorge Ruiz Paz, nos propusimos reorganizar los restos del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Pero en 1982 llegó la democracia. Vino con tanta fuerza que nadie estaba en el monte sino en la ciudad, los obreros reclamaban democracia. El grupo se desorganizó y perdió objetivos. Yo volví al PS-1, a su facción obrera. Fui parte de su comité central junto con Carlos Borth, Justo Pérez, Gustavo Rodríguez y José María Palacios.
EN.- Pero se venía la peor crisis de la izquierda. La UDP, el 21060, el neoliberalismo…
RR.- Exacto. Ya en ese momento vimos con Carlos Borth que se venía un momento de reflujo político que podía durar tranquilamente 20 años. Se produjo eso en la práctica. Yo estaba muy desencantado de la política. El partido prácticamente se disolvió y yo me replegué a Tarija a trabajar en mis cosas particulares por bastante tiempo.
EN.- ¿Y lo cívico?
RR.- Siempre participaba de las luchas cívicas. A iniciativa mía, por ejemplo, se lanzó por primera vez una marcha por el tema ambiental. Participaron más de 20 mil personas. Marchamos contra el derrame del dique de colas de la mina Porco. Tuvo terribles consecuencias. El MNR nos hacía perseguir. Claro, Sánchez de Lozada era Presidente del país y a la vez dueño de Porco. Seguramente por acciones como ésas poco después me invitaron a presidir el Comité Cívico.
EN.- Un giro hacia…
RR.- Estando en el Comité Cívico organicé el primer debate sobre la cuestión nacional y la autonomía. Tomamos el nombre del foro de un libro de Rosa de Luxemburgo. Invité a Carlos Borth y a Álvaro García Linera. También vino de Santa Cruz Carlos Dabdoub y el arquitecto Sergio Antelo de la Nación Camba, y yo participé por Tarija.
La tesis que planteamos en ese año 2002 era bastante avanzada: “Hacia un Estado Libre Asociado de Nacionalidades y Regiones Autónomas”.
El pleito de fondo era con Sánchez de Lozada. Tiempo antes ese Gobierno había reprimido a quienes en Tarija reclamaron ni siquiera autonomía, sino descentralización administrativa. En ese tiempo, en Tarija el MNR y el MIR se habían dividido los cargos públicos en una proporción de 40 y 60 por ciento. Poder judicial, municipios, concejos, etc. o estaban encabezados por el MNR o por el MIR. Esa alianza coptó de tal manera el espacio político que ya no funcionaban los mecanismos del juego democrático de pesos y contrapesos.
El Comité Cívico se hallaba aislado. Entonces yo me fui a La Paz a buscar un acuerdo estratégico con el MAS. Busqué a Antonio Peredo, con quien me une una amistad muy antigua, casi familiar. Hablamos en su casa por casi tres horas. Le propuse un acuerdo estratégico y que el MAS se instale en Tarija, pero enarbolando las banderas de la autonomía. Le dije que era posible el diseño de autonomía con sello popular. Entiendo que hubo la consulta interna y rechazaron esa posibilidad.
Le pregunté sobre eso a Evo, y él reconoció que habían cometido un error estratégico.
EN.- Eran muy opuestos a esas ideas…
RR.-  Aquí dimos una pelea larga. Ellos (el MAS) se pusieron en posiciones muy radicales y a veces contradictorias en varios temas que ahora se están mostrando como reales.
EN.- ¿Por ejemplo?
RR.-Por ejemplo en el tema con Chile. Planteábamos un acercamiento de los pueblos de Chile y Bolivia. Pedíamos un reencuentro de manera que desde abajo se obligue a los gobiernos a reconsiderar temas históricos pendientes. Años después el Presidente habló de la diplomacia de los pueblos que era lo mismo.
También planteábamos que la opción Perú (para exportar el gas a California) dejaba a Bolivia sin proyecto. Advertíamos que así como el plan de exportar gas a Brasil se incubó en 25 años y es hoy un proyecto que está generando condiciones para que Bolivia dé un salto adelante, ya no hay un proyecto similar. ¿En qué se está trabajando para reemplazar Brasil?  Entonces aquel proyecto para venderle gas a EEUU iba a ser ese relevo. De madurar, nos insertaría en uno de los mercados más grandes del mundo. Mire que cuando la unidad de gas valía 8 en Argentina, valía 14 dólares en California.
Si hubiésemos logrado ese vínculo estratégico, habríamos integrado al país incluso con nuestra presencia en las costas chilenas. Se planteaba una zona económica especial donde estarían en vigencia las leyes bolivianas. Lo único que no podíamos poner allá eran policías y militares bolivianos. El MAS se opuso radicalmente a ese planteamiento y a la autonomía.
EN.- Fue su momento más anti MAS y más anti Evo. ¿Es cierto que usted llegó a aludir cosas graves como involucrarlos en el tema narcotráfico?
RR.- No, ésa es una acusación grosera. Se generaron las polémicas con las ideas del MAS y del Presidente en algún momento. Nosotros sentíamos agresividad y respondíamos igual. Pero nunca insulté al Presidente. Es más, el otro día, juntos recordamos que nos habíamos encontrado varias veces en las trincheras populares. Por ejemplo, él era amigo de mi contacto en el Movimiento Campesino de Bases cuando -como le conté- yo andaba queriendo reorganizar el ELN. Supe que Evo también andaba en eso de sacar por entonces a los milicos con sus mismas armas. Pero claro, en ese 2002 hubo una confrontación donde el MAS nos acusaba duramente, sin razón, de empleados de las transnacionales.
Yo rechazaba eso porque nunca tuve relación alguna con las transnacionales. Y esta gente en el poder ha tenido los recursos y el tiempo suficientes para probar esa acusación. Nunca tuve vínculos con las transnacionales, nunca. Y me ofendía profundamente, peor con mis antecedentes de lucha política, que se me acuse de ser su agente. Por ello, la única vez que expresé algo fuerte dije: “Yo no soy miembro de una transnacional, pero cuidado que alguien pueda estar sirviendo a la más perversa de las transnacionales que son los cárteles de la droga, a través de la producción de la materia prima”. Fue lo máximo que me arrancó por la magnitud de la calumnia que se me hacía.

En Tarija hay una galería de notables presos

EN.- Llegaron con mucho a su favor al Gobierno departamental, pero se les ha hecho muy complicada su gestión, ¿por qué?
RR.-Luego de que voló la banda mafiosa encontramos una institución enferma. La Gobernación ya estaba enferma y casi paralizada desde hace tres años. Si revisamos lo que dejaban en caja y banco va desde 400 millones de bolivianos, luego 500 y finalmente 800 millones en 2010. Denotaba problemas estructurales serios por diversas causas.
Una de las causas era la incompetencia y la corrupción generalizada. Pero otra causa tiene que ver con el diseño institucional. Entre 1974 y 1994 Tarija recibió 140 millones de dólares, 7 millones anuales en promedio. De pronto recibió sumas de 300 millones o de 400 millones de dólares anuales. Eso rebalsó la capacidad institucional y llenó los bolsillos equivocados. Hizo que la única lógica que articule el Gobierno departamental sea la prebendal. Por eso se hundió el gobierno de Cossío.
Recibimos entonces un presupuesto concebido y diseñado en la gestión anterior y aprobado por Ley Financial. Teníamos que administrar eso. Se basaba en obras que ya estaban paralizadas desde antes de que exista la Asamblea Departamental. Por ejemplo el caso de la Piscina Olímpica, cargada de irregularidades y corrupción, y paralizada desde febrero de 2010.
Era un contexto donde no se podía superar la cultura de gestión, muy marcada por dos causas: por un lado la Ley Quiroga Santa Cruz. Como sucedió cuando la Ley SAFCO, su aplicación ha asustado a muchas autoridades.
Además, ese temor se ha exacerbado porque en Tarija hay una galería de notables presos.  Cossío prófugo y tiene empresarios, fiscales, ejecutivos seccionales, alcaldes presos. Los tres secretarios ejecutivos que me antecedieron se hallan presos. Por eso, cuando una autoridad tiene que tomar una decisión mira la espada de Ley y mira la vitrina de presos notables, entonces posterga, o no toma decisiones, o se hace el loco…El caso es que decisiones ejecutivas que tomamos hace nueve meses no se han ejecutado por ese temor. Hay que reconocer que faltó la decisión de cambiar esos funcionarios o motivarlos a que trabajen.
EN.- ¿Y no hay además un problema de organización y estructura dentro del MAS? Se ha visto declaraciones contradictorias, aclaraciones, cuoteo, pugnas internas, etc.
RR.- Es que el MAS, a diferencia de los partidos de los años 70, no es un partido de cuadros. Acá no hay el centralismo democrático, no hay la capacidad orgánica de un partido bolchevique. El MAS, tal cual hoy lo conozco más ahora que antes, y en la perspectiva de amistad, es un archipiélago de organizaciones sociales. Es una estructura amorfa, que responde de manera caótica a motivaciones sencillas. Y a veces pierden de vista lo estratégico. Hay un recorrido libre medio que es como la inteligencia de los enjambres que al final se termina haciendo algo entre todos, como las abejas, pero sin que ninguna de ellas tenga la idea completa.
Los dirigentes que tienen visión estratégica en Tarija son muy pocos. Básicamente a nivel nacional están haciendo la conceptualización del proceso. Está Álvaro, está Carlos Romero, ellos están justamente contribuyendo a la gestión del Presidente desde ese terreno. Entonces éste es un instrumento muy útil a la hora de pelear, pero a la hora de construir, lograr los consensos para articular ya políticas concretas puede volverse bien difícil. Pero a pesar de eso, puedo decir con total sinceridad, que no estamos tan bien como quisiéramos, pero tampoco tan mal, como otros quisieran que estemos.
EN.- ¿Es cierto que usted acuñó el término “media luna”?
RR.- No sé si lo habré acuñado, pero tengo un librito que justamente hicimos con Álvaro García Linera a raíz del foro “La Cuestión Nacional y la Autonomía”. Allí analizamos la historia de Bolivia y sus ejes establecidos entre los polos económicos y políticos. Sucre-Potosí, Sucre-La Paz, etc. Periodos que terminan en 1952 y luego hablo de la emergencia de los polos de Santa Cruz y Tarija mientras surge un decaimiento en el occidente. Al  final advierto que la nueva Bolivia tiene forma de “media luna”, pero también la posibilidad de ser una luna llena. Y la condición para eso es romper la exclusión y desatar las fuerzas productivas.

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