SAMAIPATA

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Publicado en fecha mayo 31, 2012

El fuerte de las 7 culturas

AUNQUE NADIE LO SABE CON CERTEZA, algunos vestigios arqueológicos conservados en el museo local de Samaipata dan cuenta de las primeras ocupaciones: las culturas locales chané-arawak y mojocoya entre los años 200 y 800, luego la expansión andina, por el sureste selvático hacia 1450, a pesar de la resistencia chiriguana al Estado Inca, como se observa en las piezas de metal tornadas en semiverde por el tiempo y vestigios de las deformaciones craneales, tan típicas de las alturas. Luego de que los guaraníes empujados por las avanzadas hispanas del Río de la Plata y el Chaco sometieran a los chané, dando origen a lo chiriguano (chiri: frío), la crónica hispana data para 1525 del surgimiento de la leyenda del sub  inca Guacane y del jefe Grigotá, de probable origen chané.
La posterior y más intensiva resistencia chiriguana comenzó en tiempos del virrey Toledo y se prolongó contra el estado colonial incluso a fines del siglo XVII y con el estado republicano hasta fines del XIX. Los primeros planos del sitio fueron esbozados por Tadeo Haenke en 1795, Alcides D’Orbigny en 1832 y Leo Pucher en 1932 (que lo denominó “templo animístico-totemístico)”, y muestran todavía lo que pudo verse entonces tallado y que ahora es muy difícil, salvo condiciones especiales: el avestruz o juri, la boa enroscada y los dos felinos que pueden ser más jaguares que pumas, por encontrarse en el área chané de la roca esculpida.
Se dice que en 1908 Erlan Nordenskiöld, hizo una descripción de la roca y dejó algunas fotografías, y que  Hermann Trimborn la visitó hace 60 años. En 1951, bajo influencia de Carlos Ponce Sanjinés, el gobierno declaró Monumento Nacional a todo el conjunto arqueológico y en 1998 la Unesco hizo su Declaratoria que lo hizo más famoso aún. Además de su pasado chané, mojocoya, chiriguano, inca, hispano colonial y mestizo republicano, tiene el componente y la vivencia reciente del nuevo Estado plurinacional.
UNA BELLÍSIMA ROCA, de una piedra que desgraciadamente no es lo suficientemente fuerte (en uno de los dibujos de los primeros exploradores se ven las avestruces ahora desaparecidas). Realmente es una obra increíble de arte ¿Quiénes lo hicieron, los guaraníes o los incas? eso está en debate, gran parte es inca, pero el cerro es indudable que los guaraníes lo habían trabajado antes, inclusive algunos dicen que los propios chané.
Pero ¿qué de Inca? Eso lo revela la visita. Hay dos  pumas, pero el puma puede ser tan guaraní como inca porque el puma es intercultural y bilingüe, habita en las roqueras altas y en las tierras bajas, sólo que en las alturas ha sido casi exterminado, aunque en el parque Sajama se ha vuelto a repoblar.
Hay puertas falsas tipo trapezoidal muy incas, donde había probablemente imágenes y graderías para el pueblo o los espectadores. De años se festejaba el solsticio de invierno con todo el ceremonial  aymara-quechua, pero hace unos cinco años dijeron esto no es andino hay que hacer el lucero guaraní y la estrella Venus con todo el ceremonial.
El último año se decidió hacer todo junto. Comenzaron su ceremonia los guaraníes porque Venus aparece antes que el Sol y luego los andinos. Pero no apareció ninguna de las dos estrellas porque estaba nublado. Al final  guaraníes, aymaras, criollos, mestizos, adultos y jóvenes, nos unimos pero bailando cumbia villera, lo que muestra la identidad actual, diversa.
Samaipata no ha tenido mucha ayuda internacional como otros lugares pero con la venta de sus entradas el CIAS ha logrado lo que antes no se veía, es un grupo muy meritorio, muy organizado y equipado.
Cuando vine  por primera vez se podía entrar sin zapatos. Hoy ya no, por recomendación de la Unesco, porque es una piedra deleznable, desgraciadamente en esa época alguna gente puso sus grabados. Hoy día se ha construido una cabaña turística y miradores, pero cuando está baja la neblina no se pueden ver los detalles, menos lo que alcanzaron a ver los primeros exploradores.
-Fernando Cajías, historiador

ES LA MAYOR ROCA ESCULPIDA del mundo y el ombligo del país está aquí, desde muchos puntos de vista, dicen algunos expertos en referencia al complejo arqueológico de Samaipata, a unos 1.900 m.s.n.m, no muy distante del “Codo de los Andes”, la última estribación de la cordillera andina antes de sumergirse en las llanuras orientales.
Coincidentemente, de norte a sur es también donde comienza la Amazonia y termina el Chaco.  Desde la colonia se denomina “el fuerte” aunque no pareciera ser una fortificación militar, sino un centro ceremonial  con un área administrativa-habitacional.
La parte más antigua, por la presencia chané, se encuentra hacia el este de la piedra esculpida, donde unos peldaños preceden a los círculos con representaciones de puma/jaguar, juri y la serpiente enroscada, rodeados por una especie de altar con peldaños y asientos también labrados en un ámbito que se cierra por una muralla inca.
Por la cara sur, inca, se muestran unos semicubículos a la manera de vestidores que se denominan “templo de las sacristías”, seguidos de dos series de diez y cinco hornacinas pequeñas, al término de las cuales se extienden diversas formas de plataformas escalonadas.
Al pie de la cara sur, sobre una explanada, los arqueólogos han desenterrado los restos de varias estructuras incas y una española: el acllahuasi a un costado, la kallanca para guardar granos y alimentos a la manera de las collqas andinas, la chinkana donde para algunos se echaba las ofrendas  y era el inicio de un túnel sagrado hacia el Ukupacha ancestral, una plaza para albergar a la muchedumbre y aledañas a las casas indígenas y quizá sobre alguna de ellas, restos de una casa española con presunto trazado andaluz.
En la cara oeste del pedrón gigante -200 metros de largo por 65 de ancho- destacan un puesto de vigilancia que domina el cruce de valles y los ríos que los unen, junto con otras instalaciones civiles.
La parte central del peñasco y su cara norte, que desde una altura de vértigo mira hacia el camino de entrada por donde se presume que llegaba el ataque guaraní, son ineludibles.
El centro reúne uno de los tallados más característicos: el “dorso de la cascabel”, con tres hileras de hendiduras en zigzag, formando rombos continuos y dos canaletas colectoras de líquidos sacerdotales. Hay asimismo asientos animísticos, como lo que se supone era un trono de los jaguares; recipientes para observar a los astros mediante su reflejo en el agua, fuentes con asientos y el llamado “coro de los sacerdotes”,  un tallado circular con lo que podría describirse como una rueda dentada en su interior, también dos formaciones en forma de T ancha, una de ellas con incisiones en zigzag -“fuente de la serpiente”.
Otro muro incaico más ancho y largo delimita el centro del sector oeste. Para cerrar la travesía, cinco hornacinas o nichos de momias, de la altura aproximada de un ser humano y una profundidad de ataúd, están orientadas hacia el norte. Abrupto, hacia abajo y entre el ulular del viento, corre el sendero de salida, a unos 400 metros casi verticales, del lecho del río en ese recodo. ESCULPIDA CON VARIEDAD DE FIGURAS DE ANIMALES Y FORMAS geométricas, hornacinas, canales, recipientes llenos de significados mágicos religiosos y ejecutados con gran maestría y dominio del material, constituye una de las obras hidráulicas precolombinas más colosales del mundo. Habla de un uso ceremonial intenso, de culto a los animales que fueron sagrados y simbolizaban deidades, de ritos purificatorios y de fertilidad, de posible calendario astronómico que expresa la cosmovisión de la gente que lo realizó, incluidos los templos incaicos que con cierta regularidad se puede decir que albergaban momias en un manejo a cargo de especialistas o sacerdotes.
Todo confirma un conjunto de gran calidad estética y en total relación de equilibrio con un sistema ecológico más amplio, de imponentes efectos visuales, de gran potencial simbólico que expresa al mismo tiempo la creatividad con que fue aprovechada la roca como material y constituyen los elementos principales que hace a este monumento único en el mundo, obra del hombre que debió requerir la presencia de muchos especialistas no sólo para el tallado sino por los conocimientos de ingeniería magistralmente plasmados. – CIAS

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