DESPILFARRANDO EL CAMBIO

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Model 6

Publicado en fecha junio 08, 2012

Con el ojo en tinta. La suma de contrastes puede afectar una nueva prórroga en el poder. El régimen arremete contra la disidencia interna y la clase media que coadyuvó a elevarlo donde está. Teme más desgaste y descrédito. Dice ver desestabilización y sedición. ¿Qué alianzas más sorprendentes y dramáticas le aguardan? ¿De bolcheviques” a neo stalinistas?

El Presidente está buscando una “nueva mayoría” para su reelección, asegura  el ya legendario Semanario Aquí, fundado por el sacerdote Luis Espinal y largamente dirigido por Antonio Peredo, seis semanas después de la reunión de Evo Morales con Jaime Paz, en el Picacho, Tarija, sede de la visita presidencial al reciclado ex mandatario.
El mismo Paz que en 1989, bajo el emblema del MIR-Nueva Mayoría logró la Presidencia en alianza con sus represores dictatoriales de derecha encabezados por el general  Hugo Banzer (ADN); el mismo presidente que fustiga a los partidos de la democracia pactada y la economía neoliberal.
“El acuerdo es que el MIR recupere su personería como partido para participar en las elecciones y darle sus votos al MAS, que llegarían a un escaso 7% pero que, al minuto clave de los centavos parlamentarios,  siempre ayudarían”, dice un observador palaciego, que obviamente desea mantenerse en reserva, aunque alcanza a recordar una vieja frase, ahora reformulada con dejo tarijeño: “si antes cruzaron ríos de sangre, ahora cruzarán ríos de mugre”.
Buscando en el tiempo, muestra también un antiguo volante de campaña que circuló en el Chapare durante las elecciones del 97, cuando los corifeos locales voceaban entre las mesas de sufragio “Jaime Presidente, Evo Diputado”, promoviendo el voto cruzado, y el entonces candidato de la Izquierda Unida, Alejo Véliz, rasguñó un 3.7% y Morales logró la diputación uninominal que lo catapultaría, nueve años después, a la primera magistratura y a la posición del boliviano más poderoso en la última década.
Sucedía hace menos de 15 años, distantes del resurgimiento de la izquierda armada, su versión electoral y el movimiento popular. Y de las “guerras” del agua y del gas –una década ya– que impulsaron e impusieron el proceso de cambio, la constitución  del Estado Plurinacional, sus logros-errores del primer mandato.
Y de la generalidad de los yerros del segundo, contemporáneos éstos a los afanes por una nueva reelección, tan complicada hoy, que intenta un régimen atrapado en sus propios conflictos, en busca de la simple conservación del poder –incluso dispuesto a todo–, despilfarrando el cambio y el proceso con su cotidiana multiplicidad de  errores, en alianzas contradictorias con su origen y horizonte supuestos, aunque útiles para la detentación del Estado.

RIFAR LOS AÑOS
Hay “una base social bastante dura” que, a diferencia de la soledad del progresista general Torres en los 70 y Siles Zuazo en los 80, respalda decididamente a Evo y ha dado “claras señales de no estar dispuesta a rifar el resultado de una larga resistencia anticolonial”, se arenga desde la estructura gubernamental, no obstante la virtual pérdida de los dos tercios que obligan a esforzarse por ese 39% que le dispense de afrontar la segunda vuelta.
“Habemos quienes no estamos dispuestos a seguir reproduciendo los parámetros de opresión y dominación y apostamos por caminos libertarios y emancipadores; los que queremos y somos constructores de otra historia; somos los que nos pondremos al frente de la barbarie colonial, venga de donde venga: sería bueno que no lo olviden”, advierten, bajo el fantasma de Villarroel de los 40 o de Jacobo Arbenz en la Guatemala de los 50.
“¿Para qué quieren ahorrar tanta plata? ¿para qué se la vamos a dejar?”, cuestionan simultáneamente,  en referencia a los 13.000 millones de dólares acumulados en el Banco Central por los altos precios de las materias primas, sugiriendo gastarlos para no dejar herencia a un eventual gobierno no masista o evista, emergente de la animadversión parcial que, sumada al desgaste-descontento de las propias bases, pudiera desplazar a la actual estructura en el poder, y quizá a su hegemonía, aunque quedará siempre el recurso del reflujo de una implacable oposición a partir del 2015.
“No hemos llegado al Palacio de inquilinos, ni estamos de paso: hemos llegado para quedarnos definitivamente, si es posible más de 500 años”, dice el líder en contraposición a sus temores de ser destronado.
Y lo hace a sólo cuatro  meses de que, tras la “cumbre” de Cochabamba –“para profundizar el cambio”–, consolidara suspicaces alianzas con diferentes representantes de clases, entre ellos algunos de la otrora poderosa oligarquía agroempresarial y comercial-financiera del país, reconfirmando en paralelo sus pactos con los pequeños y medianos productores campesinos y sus mujeres, cocaleros, ex colonizadores,  cooperativistas, e informales que medran incluso del contrabando y la especulación, y las transnacionales que están ganando mucho y dejando poco por la extracción de los  hidrocarburos y los minerales, sin mayores resultados de industrialización.
Todo un conglomerado –suficiente, en la apariencia de las lealtades superficiales– para el reciclaje pragmático de los siguientes años.
El imperialismo “ha puesto en marcha todos sus mecanismos de desestabilización y  sus agentes internos para derrumbar gobiernos que le son contestatarios. Evo ha cometido errores. Pero a nuestro juicio, ninguno de principio sino de método, por medidas inoportunas, mal calculadas y mal propuestas. En esa circunstancia se aprovecha la convulsión social presente para desestabilizar al gobierno”, dice Marcos Domich.
Agrega el veterano comunista, ahora  cuestionado por los cooperativistas, a pesar de su reflotada influencia a través del PC y el PCML en el manejo de la minería estatal, curiosamente dominada por las transnacionales:
“Es hora de emprender una contraofensiva ideológica y política y recordar aquí algo dicho por Lenin: ‘Todo lo que sea inclinarse ante la espontaneidad del movimiento obrero, todo lo que sea rebajar el papel del elemento consciente, el papel de la vanguardia política, equivale a fortalecer la influencia de la ideología burguesa sobre los obreros’; es impostergable organizar la dirección del proceso de cambio; armarlo de una ideología revolucionaria, adoptar un programa mínimo que refuerce el camino de la transición y superando el desaliento, emprender una contraofensiva que derrote la conspiración. Hay suficientes reservas y experiencias para hacerlo”.
La tónica sin embargo, es la victimización: “Hay que matar al indio antes que tenga crías”; “algunas personas en las ciudades no nos quieren”; están “queriendo hacer un golpe de Estado”; “ahora dicen que hay que reconducir el cambio; lo que están diciendo es fuera Evo y tal vez hacerlo colgar como a Villarroel”, se queja la nomenclatura.
Y en el contexto  casi alucinante de complot, conspiración, desestabilización y sedición que atribuye a sus críticos, el Vicepresidente llama a “las organizaciones sociales” a salir a las calles para defender al gobierno y el  “proceso de cambio”, mientras la mano dura del régimen arremete contra sus adversarios  recurriendo a métodos de las dictaduras y los gobiernos neoliberales, como si el tiempo no hubiera pasado y el país volviera a la época de las “comunidades de inteligencia estatal”, masacrando insurgentes.
El espionaje, las escuchas y grabaciones de las conversaciones telefónicas; los videos solapados, la infiltración entre los grupos contestatarios, el acoso y el amedrentamiento, que se extendió aún a los recintos hospitalarios en el caso de una enfermera; la violación de la privacidad (para alguna ministra la vida privada se pierde al asumir la cuestión pública y los personajes públicos no tienen derecho a la privacidad; para otro, el apoyo a los manifestantes es instigación pública a delinquir, vinculada al delito de sedición), se convierte en moneda común, semejante a aquellas práctica que el Estado Plurinacional impugnó cuando sus raíces sufrieron lo mismo.
Al mismo tiempo [¿quién los entiende?], se arguye que la gobernabilidad está indemne; que no se trata de un cuestionamiento al nuevo estado de cosas, que no está en juego la gestión del Presidente, que puede haber errores pero no delitos ni traiciones, que hay cuerda para rato y la conflictividad es natural al proceso.
La línea desesperada  parece apuntar a los extremos que preceden a un toque de queda: al autogolpe y aún al auto-revocatorio, quizás  para ganar fuerzas y tiempo ante una tormenta que pudiera ser capeada con mayor inteligencia y tolerancia, si es que las hubiera.
“Hemos escuchado una diversidad de discursos que impugnan el quehacer del Presidente, todos convergiendo en una idea común: los errores que comete el gobierno a tiempo de la conducción del proceso de cambio”.
“¿Es así? ¿Estamos ante una colección de errores? ¿Cuáles son los errores?”, se preguntan, quizá estableciendo prioridades “últimas”, pero vaciadas de resultados efectivos y fundamentales, cometidos en colaboración con  los infiltrados que efectivamente están infestando al régimen, en  una maraña que apunta no saber quién es quién, ni saber cuál es cuál, mientras se le sirva obsecuentemente, a sabiendas del mismo mandatario y quizá no por simple  ignorancia.
Sin embargo, los errores están ahí: estructurales como  los de una nacionalización petrolera altamente compensatoria de las transnacionales y la pérdida de la mirada  larga en función de la corta, miope; coyunturales como la obsesión por la prórroga del mandato; o eventuales como las  fichas pegajosas que ahora demuestran una lealtad servil, pero que a la hora de la hora cambiarán de mando para seguir medrando (¿es su naturaleza?) del ganador de turno.

LA COLECCIÓN
En la superficie caldeada de los desatinos no sólo está, para confirmar el listado mensual no exhaustivo de los problemas, el largo feriado que no sofocó las protestas extendidas por 53 días, y su entronque con crisis de una policía infestada de corrupción, cotidiana y estructural, con implicaciones de narcotráfico e indisciplina.
También la serie de paros –parodiada en los conflictómetros– que no está dando paso a la tregua apetecida que permita respirar y entrar al análisis de la conflictividad entendida como conocimiento y aprendizaje de gobernabilidad.
Torcida la mano por los médicos y ramas anexas, seguidos de la COB aunque sólo hasta el 1ro de mayo, y por los estudiantes movidos por una privilegiada élite médica rabiosamente decidida a no ceder en sus privilegios, el gobierno sigue adelante con el ojo en tinta pero dispuesto a no retroceder respecto de los indígenas que avanzan, habiendo tantas razones para salir a su encuentro y acompañarlos hasta La Paz, donde se disiparán de una u otra manera.
Es el resultado de no aplicar la gestión estratégica y al mismo tiempo participativa del conflicto, de decidir en algunos casos sin “las bases” o, en otros, consultarlas después de haber tomado la decisión. Ocurrió con el gasolinazo fallido y las elecciones judiciales donde triunfó el no; y recientemente en Yucumo y Yapacaní.
Sucede incluso en el mismo caso de la ministra quejándose de que el comandante de la policía –aquel que estuvo en el ataque a los separatistas cruceños– la amedrenta, para elegir a otro que resulta impugnado no sólo por “tira”, como le endilgan los coroneles, sino porque no es general ni su designación cumple con la institucionalidad.

EN SERIO Y EN BROMA
Colateralmente, la industrialización está lejos siquiera de ser acariciada y aunque las plantas de transformación gasífera estén listas para la campaña, al menos para la entrega oficial con tinte electoral, quedará mucho aún para que el litio se convierta en baterías o coches eléctricos, o el hierro alcance niveles de alta concentración o acero como se prometió ocurriría entre el 2014 y el 2015.
Para el colmo, los himeneos del Vice, con su probable parafernalia de ritual aymara entre las piedras ancestrales de Kalasasaya; y la boda en el Tiahuanacu urbano, la misa en San Francisco y la fiesta con centenares de invitados; todo televisado, probablemente, aunque no confirmado por lo delicado de involucrar al Ceremonial de Estado, al canal estatal y al Canciller, hastiado de vérselas incluso en esa circunstancia con su adversario en la pugna por la designación vicepresidencial para el 2014.
No es incomprensible así que en la oficina más íntima del palacio frecuente la nostalgia por el 64% y que se repitan los desconsuelos de febrero, después de los enfrentamientos en Yapacaní, volviendo la idea de que la próxima hay que abrirse paso sin el “partido”, sin los ministros ni las organizaciones, todos insuficientes; y útiles sólo para garantizar una eventual derrota si no se prescinde de ellas, así como están.
Por eso la prensa advierte el salto del ensimismamiento  a la ofuscación que le ahonda las dificultades al decidir irreflexivamente, bajo la sombra de sus favoritos, permitiendo, por ejemplo que el ex ministro devuelva el fardo al ex narcogeneral cuando la lista de los funcionarios presuntamente involucrados en narcotráfico está en manos de algún otro alto funcionario.
Por eso los desvaríos contra el facebook y las cadenas de mensajes virtuales olvidando la sentencia china de no matar mosquitos a cañonazos, re-incurriendo en la idea de que el que critica es opositor, tan burda como los médicos gritando “el que no salta es masista”.

FRASES

EL COLMO. La propuesta de ordenanza que prohíbe la venta de bebidas alcohólicas los lunes, recibió un rechazo de los propietarios de licorerías y restaurantes, quienes amenazan con medidas de presión, porque la disposición atenta el derecho al trabajo y a una tradición arraigada en Cochabamba que genera ingentes ingresos económicos. Abolir la costumbre del ‘san lunes’ sin concertar con los sectores interesados, es afectar las fuentes de ingresos y trabajo de miles de personas entre bármanes, vendedores, garzones, locales, quintas y restaurantes donde se sirven platillos de escabeche y enrollado, que se degustan los lunes. Reporte de El Deber.

INTIMIDAD. Cuando una persona asume un cargo público, la privacidad solamente se queda en la casa. Ministra Amanda Dávila.

PRIVACIDAD. Las y los bolivianos tienen derecho a la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad. Toda persona tiene derecho a la inviolabilidad de su domicilio y al secreto de las comunicaciones privadas en todas sus formas, salvo autorización judicial. Son inviolables la correspondencia, los papeles privados y las manifestaciones privadas contenidas en cualquier soporte. Artículos 21 y 25 de la CPE.

UNIVERSIDAD. Nadie debería sentirse feliz por no haber ido a la universidad. Tampoco debería sentirse desdichado, porque no es la universidad la que garantiza el éxito en la vida. El Presidente es un claro ejemplo. Lo cierto es que para agredir a campesinos e indígenas no hace falta haber ido a la universidad; basta con tener poder y dar la orden de atacar. Pedro Shimose

GARCIAMESISTAS. Ellos tienen que explicar quién fue; sería casi macabro que usen el argumento de que ‘entre ellos se han delatado’, que es el mismo argumento que los garciamecistas usaron para justificar la masacre de la calle Harrington.  Ahora pueden entrar con una grabadora y mañana con un explosivo. Marcela Revollo, diputada.

FACEBOOK. A aquellos que carecen de argumentos sólidos para el debate en el campo de las ideas les asusta lo que no pueden controlar. Hagan lo que hagan, las redes están más allá de las fronteras de un Estado, porque representan la sociedad real y viva. Gabriela Ichaso, activista.

DIFERENCIA. El segundo gobierno de Morales, ha sido una disputa continua por los términos de la conducción del proceso… hay quienes no han hecho otra cosa que defender sus intereses y/o defender visiones del mundo. Al medio podemos encontrar a todos aquellos exfuncionarios que hoy actúan como sus furiosos detractores ¿Dónde estaban en octubre de 2003 la CIDOB, el CONAMAQ, la APG y todos los pequebús izquierdosos? Este proceso no lo gestaron ellos, tampoco son los que lo conducirán  “Camilo Katari”.

UNA NUEVA MAYORÍA

La alianza suya con empresarios, aparentemente no profascistas, salvo error u omisión, así como la colaboración con un emenerrista que oficia de Gobernador en el Beni y la reunión con J. Paz, entre otros, son los hechos que nos llevan a sostener que ése es el afán político del inquilino del Palacio Quemado.
La nueva mayoría tiene antecedentes: convocó El Mallcu, llamó a los considerados resentidos para que vuelvan a las filas de los que “incondicionalmente” apoyan al gobierno y a los cambios, sin reparar siquiera que no es más que un conjunto de reformas cuyo contenido avanzado tiende a mermar y a terminar.
Hace tiempo, con dirigentes políticos y sus confidentes “acríticos”, el Presidente desahució al MAS porque en éste hay busca “pegas”. Las resoluciones del reciente congreso masista han sido calificadas por Morales como “radicales”, por tanto, cuando menos incómodas para conseguir la nueva mayoría que cree está forjando. También aumentan los llunk’us y éstos copan el espacio que les concede el Presidente, pero en el que ejecutan las decisiones tomadas por el único dirigente político del proceso y del gobierno: Evo Morales.
Los únicos movimientos sociales que le sirven al Presidente son los que respaldan, en silencio y obediencia, sus resoluciones. Basta una crítica de los dirigentes de esos movimientos, sobre todo contra Evo, para que caiga la desconfianza sobre esos críticos, luego la diferenciación con ellos y después su exclusión.
Dirigentes y organismos del campo popular que se atreven a pensar distinto de los gobernantes pagan con la división de sus instancias organizativas.
La alianza del Presidente con los pequeños y con los medianos propietarios está a la vista: Los cooperativistas mineros (incluidos los auríferos) reciben las concesiones mineras que quieren, así como créditos. Para los campesinos y los colonizadores se destinan más tierras. Los cocaleros, además de que acrecientan sin medida sus plantaciones de coca, aguardan hacerlo en el TIPNIS. Los comerciantes medianos, en especial, siguen sus negocios rentables con la importación ilegal de vehículos “chutos” y el contrabando que no cesa.
El pacto del Presidente con los empresarios (tácito desde hace tiempo y expreso ahora) permite a los patrones ganar doble o triple en Bolivia actual, como dijo el Vicepresidente. Entendidos aseguran que las empresas petroleras son las que mandan en Bolivia. Petrobras, en la que los capitales privados son mayoritarios y minoritarios los del Estado brasilero, es la que se lleva la mayor parte de la renta petrolera frente a las otras empresas transnacionales. Esos empresarios son los socios que reclamaba el Presidente.
Con la nueva mayoría que busca el Presidente acaso sea reelegido, pero jamás debe ni debemos olvidar que “cuando se gana con la derecha, es la derecha la que gana”. Ojalá que pronto no hablemos de la última oportunidad perdida. Extractos del editorial del Semanario Aquí.

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