¿SIDERURGIA EL 2014?

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Publicado en fecha junio 08, 2012

El precio del gas destinado al Mutún será similar al de exportación, según las previsiones de YPFB. Con menor provisión de gas a la requerida, y no barata, las cifras cambian para Jindal, que quiere modificar plazos y volúmenes de la industrialización del hierro  para el 2014

La negociación previa al acuerdo del 2007 para que Jindal Steeel Bolivia (JSB) industrialice el hierro e instale la siderurgia en Bolivia, está mostrando sus controvertidos resultados: suspendidas las operaciones en el Mutún desde marzo pasado  por desacuerdos sobre la entrega de gas,  la empresa india y el gobierno tienen planes distintos para continuar el proyecto.
Si no concilian sus diferencias, el gobierno está dispuesto a conseguir otro socio, modificando los términos del contrato para acelerar el proyecto y alcanzar las metas comprometidas, según anuncio del ministro de Minería, Mario Virreira, aunque Jindal prefiere reducir los alcances por metas más modestas, en caso de quedarse.
Ello daría la razón a observadores que cuestionan el hecho de haberla contratado para la simple exportación de minerales de hierro, una actividad que  podría haber encarado Bolivia sin recurrir a un consorcio internacional especializado.
Tras la ruptura, que todavía no ha llegado a fase de disolución de contrato, están en riesgo inversiones previstas por 2.100 millones de dólares, aunque a  cinco años de vigencia, las ganancias estatales suman apenas 40 mil dólares.
“El fruto efectivo es la exportación de unas 20.000 toneladas de mineral y el ingreso para las arcas del Estado de 40.000 dólares, eso es todo. Eso es lo que nos han entregado”, señala Sergio Alandia, presidente de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESB), la contraparte del gobierno nacional en un negocio que disparó las expectativas de todo el país en la naciente era del Estado Plurinacional, pero especialmente del municipio cruceño de Puerto Suárez, en la frontera con el Brasil.
Alegando incumplimientos a una inversión programada de 600 millones de dólares por parte de Jindal, el gobierno ha obtenido, entre abril del 2010 y mayo del 2012, un total de 36 millones de dólares procedentes de la ejecución de dos boletas de garantías. Por la primera JSB planteó una demanda ante la corte internacional. Por la segunda el reclamo es aún interno.
En la misma modalidad, otros 27 millones de dólares están en juego, si Jindal no eleva sus inversiones a 900 millones de dólares, advirtió a fines de mayo el director jurídico del Ministerio de Minería y uno de los directores de ESM, Juan Carlos Carrasco.
Y no es la única condición de continuidad: La empresa india fue instada, además, a firmar un  contrato de provisión de gas para la reducción del hierro, cuyas entregas mínimas –sólo 2.5 millones de metros cúbicos por día (MMmcd)– observó en los últimos meses.
Calificando de  insuficiente la oferta que le presentara la petrolera estatal YPFB, JSB deslizó su contrapropuesta de plan para proseguir en la explotación del Mutún y no arriesgar los objetivos gubernamentales de industrialización de esa riqueza a partir del 2014, que coincide con un año electoral.
La contraoferta, sin embargo, consiste en reducir la fase inicial del proyecto a un tercio, por lo menos en  la producción de acero y hierro de reducción directa (DRI) que bajarían de 1.73 millón de toneladas/año (MMt) a 0.5 millón y de 2.0 MMt a 0.6, respectivamente, manteniéndose  los 25 MMt para el mineral de hierro y “pellets”.
Para el gobierno, el problema no son los observados 2,5 MMmcd de gas natural para el Mutún. “YPFB ha ofrecido otras alternativas como el GLP (o el ciclo combinado) que permitan mantener los volúmenes de producción iniciales. Es prematuro señalar que se han de reducir los alcances del proyecto”, reparó el ministro Virreira.

JINDAL: DEL HIERRO
AL NEGOCIO DEL GAS
El 2009 Jindal decidió compartir sus preocupaciones siderúrgicas con la actividad hidrocarburífera, a través de su filial Gas To Liquid Internacional (GTLI), con base en un campo, El Palmar, a 27 km de la ciudad de Santa Cruz, inicialmente concesionado a la coreana Dong Won. La operación originó un ascenso de las acciones del consorcio indio en las bolsas de Nueva York y Mumbai (Bombay, India), según reportes de ese año.
Los movimientos bursátiles de Jindal desataron a menudo suspicacias en torno a la verdadera intencionalidad de su aterrizaje en Bolivia. En la línea crítica, algunos destacados activistas del partido en el gobierno creen que la empresa india ansiaba el contrato con el Mutún sólo para conseguir financiamiento internacional y luego olvidarse de la siderurgia, limitándose sólo a la exportación de concentrados de hierro.
“Muchas empresas utilizan la estrategia de entrar a un país como un banderín y atraer inversiones a través de la bolsa de valores para atraer accionistas”, dijo Oswaldo Guachalla, entonces director de Observatorio Boliviano de Industrias Extractivas.
“Sin haber realizado ningún tipo de trabajo,  por año la Jindal ha ganado cinco millones de dólares en la bolsa de valores, tan sólo por tener el contrato de explotación de El Mutún”, remarcaba también José Luis Santander, dirigente cívico de Puerto Suárez al diario Los Tiempos, que advirtió la  opción de que: “sin hacer mucho esfuerzo, sólo con anotaciones, la empresa hindú juegue a dos interesantes opciones con los recursos naturales de Bolivia; podría así aumentar el costo de sus acciones en las bolsas de valores”.
En abril del 2009, la agencia EFE anunció que Jindal Steel & Power comenzó a “producir gas en superficie”, destinado a la exportación a Argentina. El gerente de la subsidiaria petrolera de Jindal  en Bolivia, Luis Carlos Kinn, señaló que aunque “inicialmente” la intención era exportar el gas de El Palmar a Argentina, lo que la empresa pretendía “en unos tres o cuatro años es asegurar gas para la industria de El Mutún”.
En junio del 2011, durante la suscripción de cuatro contratos de servicios petroleros con GTLI, se consignó que el paquete accionario estaba conformado por inversores nacionales en un 20% y otro 80% por la Jindal Steel. Kinn explicó que la extensión de las cuatro áreas cedidas a GTLI era de 98.3 mil hectáreas en el caso de Almendro y 95.6 mil en Cupecito, Santa Cruz; un millón en el Río Beni compartidas entre La Paz, Beni y Pando; y el área de Itacaraí con 58.7 mil hectáreas en Chuquisaca.
El ingreso al negocio del gas parecía oportuno: el presidente de JSB, Vikrant Gujral, alertó sobre una caída de los precios del hierro, según él, 25% más altos hace cinco años, por lo que se estaba “operando a pérdida”.

GAS, PRECIO Y SUBSIDIO
Pretexto o no para la contraparte india, el pasado compromiso boliviano de entregar gas a precios de subsidio para procesar el hierro el Mutún, entre una serie de concesiones que Jindal  obtuvo en el contrato del  2007, y el anuncio de aplicar ahora precio de exportación  –probablemente el doble del de subvención, en aparente contradicción con  la Ley de Hidrocarburos–, ha desembocado en la actual parálisis del proyecto, la incierta permanencia de los indios y los riesgos para la industrialización de estos recursos.
Según la Ley 3058, de Hidrocarburos, el gas que consuma el Mutún es gas de mercado interno, con los consiguientes beneficios: prioridad y precio, de manera que, de acuerdo con su artículo 87, “en ningún caso los precios del mercado interno para el gas natural podrán sobrepasar el 50% del precio mínimo del contrato de exportación”.
El contrato con Jindal  establece que  para el uso del gas en el proceso de reducción directa del hierro, YPFB cobrará un precio de $us 3,91 por millón de unidades térmicas británicas (MMBTU), resultante del promedio ponderado de los precios de exportación de gas en boca de pozo, de los actuales contratos que mantiene Bolivia, agregando que para el uso de gas natural en la generación de termoelectricidad, YPFB cobrará un precio de  $us 1,95 por MMBTU, es decir, el 50% del precio anterior.
Hace dos semanas, durante el congreso Gas&Petróleo, de YPFB, su presidente Carlos Villegas, confirmó que el precio del gas para la industrialización será similar al de exportación, siendo el destinado al Mutún “el precio ponderado de los precios de exportación a los mercados de Brasil y Argentina e indexado a los criterios definidos por los contratos suscritos con ambos países”.
Villegas dio un ejemplo: sumados el precio del gas a Argentina (ocho dólares  por MMBTU y el que se exporta a Brasil (diez dólares) dan un resultado que se dividirá entre dos, obteniendo un promedio de nueve dólares.
Ya en abril Villegas había anticipado que el  gas destinado a la industrialización tendría  “un precio bien atractivo” para incentivar la exploración por parte de las petroleras.
Durante el primer trimestre de 2012 el precio del gas natural boliviano exportado a Argentina fue de 10.62 dólares por MMBTU, mientras que el exportado a Brasil llegó a 8,76 dólares, de acuerdo a negociaciones de YPFB con ENARSA y Petrobras.
GRAVE ERROR
“Fue un error grave el ligar el precio del gas a una cifra que no está sujeta a los movimientos del mercado”, reconoció  Alandia, el presidente  de ESM, a mediados de marzo durante una declaración a The Wall Street Journal Americas.
¿Fue el error principal en el contrato con la Jindal? El convenio fue firmado en julio del 2007 en Santa Cruz, en un acto encabezado por el presidente Evo Morales,  luego de 17 meses de largas negociaciones incluso antes del 2006 en que la empresa india ganó la licitación internacional. Un anterior proceso con la brasileña EBX, había sido anulado el 2005.
Mientras el Presidente  destacaba que Bolivia produciría acero, y que como combustible se usaría gas natural  en vez de carbón vegetal, el entonces ministro de Minería, Luis Alberto Echazú, (hoy a cargo del proyecto del  litio) aseguraba que era el “mayor contrato minero de la historia de la República”.
La acordada explotación de sólo la mitad de las reservas del Mutún, estimadas en  40 mil millones de toneladas prometía 21.700 empleos (15 mil  indirectos), una ciudadela con cinco mil viviendas a un costo de 40 millones de dólares y otros diez en  servicios básicos.
Por ahora, cansados de las dilaciones, los dirigentes cívicos de Puerto Suárez respaldados por los del Departamento, han emplazado al gobierno y Jindal a resolver el conflicto, bajo la amenaza de un paro regional que busca la continuidad del consorcio indio en acuerdo con el gobierno.

LEY DE HIDROCARBUROS Y GAS AL MUTÚN

Según la definición de industrialización establecida en la ley 3058 de Hidrocarburos, el uso del gas en la reducción de hierro del Mutún es un proceso de industrialización. La misma legislación establece que los proyectos industrializadores tienen incentivos tributarios como la liberación del pago del Gravamen Arancelario y el IVA y el IUE, por 8 años. Estos son algunos aspectos abordados por el Ing. Luis Carlos Kinn en un estudio presentado el 2007, cuando se daban los últimos toques al contrato con Jindal:

Art. 141- Ley de Hidrocarburos sobre el subsidio estatal de gas: “se otorgará este subsidio para apoyar el desarrollo productivo nacional con el uso del gas natural, como gas y/o energía para la irrigación del campo, la industria … la minería“  y otros que contemplen en aumento de fuentes de trabajo, elevación de salarios y abaratamiento de precios.
Bajo la normativa existente el gas que consuma el Mutún es gas de mercado interno, con los consiguientes beneficios: prioridad y precio: “en ningún caso los precios del mercado interno para el gas natural podrán sobrepasar el 50% del precio mínimo del contrato de exportación”. La Ley de Hidrocarburos protege y estimula el consumo de gas en el mercado interno, más aún si mediante su uso se promueve la industrialización del mismo gas y de cualquier otra materia prima.
La producción de gas es rentable a $us 2.5  el millón de BTU (para 2007)
El país consume un promedio de 1 TCF al año, y las actuales reservas durarán para 24 años, hasta el 2031, pero alcanzan también para el Mutún y para una planta de GTL que produzca diesel para el mercado interno.
El uso del gas en el Mutún para la reducción del mineral de hierro es un proceso de industrialización y de mercado interno.
El gas vendido a Mutún  en 2.5 dólares el MM/BTU deja más ingresos fiscales cuando se lo compara con el gas exportado a 5 dólares, pues el Estado participa con ciertos porcentajes del ingreso bruto y los ingresos por impuestos son mayores.
Si el gobierno quiere mayores ingresos en base al negocio del Mutún, debería incrementar su participación de las ventas brutas o del impuesto directo ICM.
Fuente: Ing. Luis Carlos Kinn,
El gas natural y el Mutún, 2007.

GAS TO LIQUID INTERNATIONAL

Es una empresa creada de exploración y producción de hidrocarburos en Bolivia y en otros países. Su mayoría accionaria pertenece a una subsidiaria de la empresa Jindal Steel & Power de la India.
Ha llegado a un acuerdo con Dongwon Corporation Sucursal Bolivia para subrogarse la operación del campo “Palmar”. Al momento, mientras se espera que dicha subrogación sea aprobada por las instancias legales correspondientes, GTLI opera el campo Palmar bajo un contrato de Administración y Operación con la empresa Dongwon Corp.
En el 2009 se han perforado 2 pozos en dicho campo, con muy buenos resultados, teniendo una producción de 12 millones de pies cúbicos por día. En función de los resultados obtenidos con la perforación de los pozos PMR 15 y PMR 18, se tiene planificada la perforación de dos pozos adicionales durante el año 2010.
GTLI ha firmado con YPFB Convenios de Estudios exploratorios en cuatro áreas reservadas para YPFB, con el objetivo final de ejecutar actividades de exploración en dichas áreas bajo la conformación de una Sociedad Anónima Mixta (SAM) entre YPFB (60%) y GTLI (40%), empresa que se encuentra en su etapa final de conformación. Para la realización de dichos estudios GTLI cuenta con personal altamente especializado con un promedio de 20 años de experiencia nacional e internacional en geofísica, geología, ingeniería de yacimientos, perforación y producción.
Fuente: http://www.gtlinter.com

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