El terror en Paraguay

Publicado en Política

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Publicado en fecha julio 11, 2012

Para que las víctimas de la dictadura no se olviden, crean toda una Red de Sitios Históricos y de Conciencia con archivos de acceso universal, museos “on line” o erigidos en antiguos centros de tortura.

a mayoría de los paraguayos no habían nacido cuando cayó la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989 o eran demasiado niños para guardar conciencia de su significado: el 57,8 por ciento son menores de 25 años y el 71,2 por ciento no han cumplido los 35, según el último censo.
Casi un cuarto de siglo después, los abusos y violaciones cometidos durante una de las dictaduras más largas de América Latina apenas han supuesto condenas judiciales y mínimas indemnizaciones, y el dictador murió en el exilio en Brasil. Algunas de sus víctimas, siguen peleando por recibir justicia.
PAREDES DONDE
RESUENA EL TERROR
El maestro Martín Almada pasó un millar de días en la cárcel, sufrió tortura y exilio. Uno de los recintos en los que estuvo preso fue “La Técnica”, como era conocida la Dirección de Asuntos Técnicos de la Policía Nacional, utilizada como centro de tortura durante el régimen de Stroessner.
Desde el 16 de agosto de 2006, “La Técnica” reabrió sus puertas como “Museo de las Memorias”, impulsado por Almada.
“En aquella época pensar era pecado. Estamos en este edificio, que fue una estación de la CIA. Aquí se torturaba a la gente, aquí yo fui torturado también. Enfrente está la Comisaría Tercera, ahí en los sótanos estaban los dirigentes del Partido Comunista, diez años, veinte años, veinticinco años en condiciones infrahumanas. Yo estuve un año ahí con ellos. ¿Cuál fue su delito? Pensar diferente”, asevera Almada en entrevista con Efe.
El centro de tortura fue abierto en 1956 por “el militar estadounidense, Robert K. Thierry, coronel de Inteligencia”, según el activista.
“Vino como cooperante agrícola, pero vino a crear esto (…) Por aquí pasó mucha gente, aquí fueron torturadas. Fíjese en los colores de estos pisos: aquí este color es amarillo, allá verde, allá medio rosado, son colores diferentes, eran celdas. Aquí en este lugar, en este mismo lugar, (de) color amarillo, se torturaba a las mujeres”, describe Almada.
El septuagenario activista aboga por la difusión de los abusos padecidos durante los años de dictadura para que no queden en el olvido.
“Esta es una casa de la memoria, es el Museo de las Memorias, las memorias, hablamos en plural porque aquí recordamos a víctimas y victimarios. Tenemos que mantener la memoria, no olvidar, porque la memoria es un espacio de lucha política”, remarca.

El ARCHIVO “CÓNDOR”
La perseverancia de Almada ayudó a encontrar, en 1992, en una dependencia policial asuncena los denominados “Archivos del Terror”, documentos secretos de la Policía entre los que se halló la primera documentación sobre la “Operación Cóndor”, el plan de represión política conjunta que los regímenes militares del Cono Sur aplicaron en las décadas de 1970 y 1980.
Este archivo es el mayor de Latinoamérica en su tipo y el segundo hallado en el mundo, después de los archivos secretos del régimen nazi, explica Rosa Palau, encargada del “Museo de la Justicia, Centro de Documentación y Archivo para la Defensa de los Derechos Humanos”, inaugurado oficialmente en 2007 en la sede del Poder Judicial, en Asunción.
“La Policía de Stroessner tenía conocimientos archivísticos, tenía una persona especializada en registrar y organizar ese archivo de la Policía”, expone Palau.
El museo a su cargo cuenta con fotografías, prontuarios, actas de detenciones y procedimientos policiales que suman 300 metros de documentos y es de acceso libre al público, además de por internet.
“Este archivo paraguayo tiene una característica muy especial, la del acceso irrestricto a la documentación. Cualquier persona puede acercarse, puede visitar. Puede decir, quiero ver una documentación referente a tal persona”, explica Palau.
Estudiantes e investigadores visitan el archivo, que hasta ahora ha aportado pruebas para procesos penales tanto en Paraguay (se han abierto unas 80) como en otros países, así como para que las víctimas puedan reclamar indemnizaciones al Estado.
Uno de los visitantes del museo fue el ex juez español Baltasar Garzón, quien accedió a varios documentos y ordenó la detención del ex presidente chileno Augusto Pinochet en Londres, en octubre de 1998.
Para Palau, el Museo del Poder Judicial se erige como institución “difusora de la memoria de esta Historia reciente, para que no se vuelva a repetir ni en el país ni en la región”, y en ocasiones recurre a exposiciones artísticas que complementan su valor documental.
“Esa es nuestra idea, mover también a la memoria, esa memoria oscura, triste que nosotros no queremos recordar, porque en la memoria borramos todo lo que nos duele y recordamos los momentos felices”, declara.

EN LA RED
La lucha por mantener viva la memoria de los perseguidos, torturados y desaparecidos llegó al mundo virtual a través del portal en internet “MEVES, Memoria y Verdad sobre el Stronismo”, que fue habilitado el 25 de julio de 2011 y apunta al mayoritario segmento joven de la población paraguaya.
Este museo virtual ofrece “testimonios, imágenes, vídeos, audio y recuerdos que ilustran la verdad histórica (…) del pasado reciente de nuestro país”, según detalla la propia página.
El portal (www.meves.org.py), incluye, además, detalles del Informe Final de la Comisión Verdad y Justicia, que se encargó de investigar los abusos cometidos contra los derechos humanos durante la dictadura de Stroessner.
En el informe, divulgado en agosto de 2008, la Comisión constata que 425 personas fueron ejecutadas o desaparecieron y unas 20.000 fueron detenidas en aquellos casi 35 años de terror en Paraguay.
La dictadura cayó en un golpe militar (del consuegro del dictador) el 3 de febrero de 1989 y Stroessner murió en el exilio en Brasil, en 2006.
Sólo en los últimos años han empezado a excavarse fosas comunes en busca de restos humanos de las víctimas, de 20 de ellas que aún están por identificar, la mayoría halladas en el patio de la Agrupación Especializada de Policía de Asunción.
Esa comisaría es parte de la Red de Sitios Históricos y de Conciencia de Paraguay que se implementa desde finales de 2010 y que incluye otros lugares infames, como la antigua penitenciaría de Emboscada, a 65 kilómetros de la capital, o el más reciente sitio inaugurado: el ex centro de detención y tortura Abraham Cué de San Juan Bautista, en el departamento (provincia) de Misiones, limítrofe con la provincia argentina de Corrientes.

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