Turismo de aventura en un castillo

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Publicado en fecha julio 11, 2012

El Hotel El Castillo del Loro está a 64 kilómetros de la ciudad de La Paz, camino a Sud Yungas. Ofrece un menú de adrenalina, lejos del estrés de las urbes.

3.300 metros sobre el nivel del mar empieza la aventura. Cerca de la localidad de Chuspipata, en la antesala a la subtropical región sur de los Yungas de La Paz, un antiguo y angosto camino se abre paso entre la espesa vegetación. Allí nace la Ecovía, uno de los atractivos del turismo de aventura que ofrece el Hotel El Castillo del Loro, ubicado a 64 kilómetros de la ciudad de La Paz, sobre la carretera a Chulumani.
Ese camino angosto, donde quedan sólo vestigios de lo que debió haber sido el ferrocarril La Paz-Coroico, recorre 17 kilómetros hasta llegar al hotel.
La ruta está habilitada para el tránsito de peatones y bicicletas. Por allí ya pasaron delegaciones de colegios, scouts, familias y otros grupos. Por ejemplo, según la gerente administrativa del hotel, Mirtha Bustamante G., una familia de unos 20 integrantes conquistó la vía: la persona de mayor edad, la abuela, tenía 72 años, y la menor, era un niño de sólo cuatro.
Antes de empezar el descenso, la comunidad de Chuspipata ofrece una actividad de aventura llamada “Vía ferrata”, muy popular en el Principado de Andorra, en Europa, que consiste en escalar montañas rocosas verticales hasta la parte alta, con ayuda de escalinatas clavadas en ellas.
Para llegar a El Castillo del Loro, que en su mayor parte está construido con piedra,  se cruzan diversos pisos ecológicos. Los caminantes, acompañados de guías, están en contacto directo con la naturaleza. En el trayecto, se observan peñascos, caídas de agua y otros atractivos como el vuelo de las mariposas.
Los clientes del hotel que se animan a caminar por la Ecovía cuentan con el apoyo de guías (uno por cada 10 turistas) y tienen derecho a transporte hasta Chuspipata y refrigerio en el camino, almuerzo en el hotel y hospedaje nocturno. Éste es un paquete que cuesta 300 bolivianos por persona.
La ruta pasa por El Castillo, pero quienes lo deseen pueden continuar hasta llegar a la comunidad de San Juan de la Miel, en el municipio de Coroico, en Nor Yungas.

HOTEL DE 175 HECTÁREAS
El hotel, con 15 habitaciones a disposición de sus huéspedes, está enclavado en la comunidad yungueña de Chaco. Allá se levantan el castillo construido para el ex presidente boliviano José Luis Tejada Sorzano y dos casas de hacienda edificadas –dice la gerente– hace más de 200 años.
El clima es más bondadoso  en la región donde está el hotel, a 1.900 metros sobre el nivel del mar. Un terreno de 175 hectáreas alberga las instalaciones de hospedaje, entretenimiento, caminata y aventura en el parque ecológico.
Entre septiembre y diciembre es la temporada alta de visita de turistas nacionales; los extranjeros tocan la puerta entre mayo y octubre. Ya llegaron visitantes de Canadá, Suiza, Estados Unidos, España, Japón, Gran Bretaña, República Checa y otros países.
Los clientes pueden disfrutar de una piscina con agua a temperatura ambiente, sauna, mesa de billar, sapo, naipes, karaoke, una cancha de “beach voley”, fulbito, área de campamento y otros entretenimientos.
Ojo, en el hotel no hay servicio de televisión porque se busca que los turistas se alejen de las comodidades de la ciudad y se acerquen lo más que puedan a  la naturaleza; que se olviden de las películas o de las noticias, de los ensordecedores bocinazos y alarmas de vehículos. Por el contrario, se pretende que disfruten de los ruidos del bosque, de las aves, de los ríos, de las caídas de agua…

COSAS DE MUSEO
El castillo da cobijo a bienes originales de Tejada Sorzano. En la habitación matrimonial están las camas y muebles importados por el gobernante.
En otros espacios internos se ve más mobiliario, una pequeña moledora de café, un clavicordio, una máquina registradora de ventas, coquetos gobelinos y pinturas.

PARQUE ECOLÓGICO
El parque ecológico es el mayor atractivo turístico. Al margen de los servicios habituales de un hotel (hospedaje, alimentación, piscina, recreación, etc.) se ofrecen caminatas para visitar el bosque, los ríos Unduavi y Chaco, puentes colgantes y las cascadas del Tucán, del Loro, La Encantada, La Gruta de los Deseos…
La oferta para disfrutar del parque ecológico es variada. Los visitantes pueden elegir entre tres circuitos que se diferencian por el tiempo de recorrido y el nivel de dificultad para los caminantes que van en compañía de guías.
Los paseos por el parque pueden durar entre 45 minutos y dos horas y media; depende de la dificultad del paseo que elijan los turistas. El nivel 1 incluye un paseo por senderos relativamente fáciles por uno de los ríos y puentes colgantes, y la visita a la playa. El nivel 2 ofrece una caminata por senderos no horizontales en los que se debe escalar, agarrarse de rocas, árboles para ascender y descender. El nivel 3 ya comprende obstáculos mayores de ascenso a la montaña.
A los huéspedes interesados en ingresar al parque ecológico se les ofrece la visita a las cascadas, donde no pocos gustan de colocarse bajo la caída de agua para refrescarse.
¿Cuánto cuesta? La estadía de dos días y una noche, que incluye el almuerzo y cena de primer día, además del desayuno y almuerzo del segundo día, tiene un costo de 340 bolivianos por persona. La tarifa sube a 600 por tres días y dos noches, se tiene derecho a caminatas, uso de los servicios sociodeportivos.

ACTIVIDADES DE AVENTURA
El Castillo del Loro promete ofrecer nuevas actividades de aventura en unos seis meses: el “cañoning”, que consiste en descenso por las cascadas; una “Vía ferrata” propia y un puente tibetano de 45 metros de largo.
Este puente, explica Bustamante, consiste en cinco cables resistentes que van de un extremo a otro. El turista que se anime a cruzarlo deberá deslizarse con ayuda de sus pies y manos, sujetándose de cuatro de los cables. En caso de resbalón o sensación de mareo, el aventurero que se suelte terminará colgado del quinto cable y podrá ser rescatado.

TÍTULO NOBILIARIO

Tanto el castillo como las casas de hacienda y el resto del parque ecológico eran de propiedad del presidente boliviano José Luis Tejada Sorzano (1882-1938), que gobernó Bolivia entre 1934 y 1936, cuando el país estaba en guerra con Paraguay.
La información que maneja la Gerencia del Hotel El Castillo del Loro dice que Tejada Sorzano tenía raíces peruanas por parte de su madre y debido a ese vínculo familiar heredó el título nobiliario de Conde de Alastaya. Añade que el título original fue otorgado al primer Conde, en 1589, por el rey Carlos III de España.
Es probable –señala Mirtha Bustamante– que ése haya sido el motivo por el que Tejada Sorzano hizo edificar un castillo en sus tierras, en 1935, con mano de obra de prisioneros de guerra paraguayos que levantaron la construcción creada por un diseñador extranjero, con el estilo arquitectónico característico de la época medieval escocesa (siglos XII y XIII).

LEYENDAS Y FANTASMAS

José Luis Tejada Sorzano fue derrocado en 1936 y obligado a salir exiliado a Chile. Mirtha Bustamante dice que una leyenda señala que el defenestrado gobernante tenía una amante en la comunidad de Chaco, a la que le prometió regresar después de acomodar a su familia en el vecino país. Sin embargo, dos años más tarde sufrió un paro cardíaco en el exilio. La mujer se enteró del deceso y habría decidido lanzarse de una de las cascadas para quitarse la vida.
Desde entonces, se especula de la aparición de fantasmas en la propiedad. Según Bustamante, se comenta que en la propiedad se ve pasar las sombras de una pareja y también se afirma que el fantasma de la despechada viuda deambula por el castillo, supuestamente para evitar que la amante se acerque.

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