Un seductor eléctrico

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Publicado en fecha julio 11, 2012

El Renault Twizy Technic 80 es el pequeño
que trata de romper perjuicios contra coches
cien por cien a propulsión eléctrica.

El pequeño Twizy ha llegado finalmente al mercado después de una larga espera con poderosas armas para tratar de romper con los prejuicios creados alrededor de los coches de propulsión cien por cien eléctrica y que gravitan alrededor del estrés de autonomía.
La cuestión de los eléctricos ha de centrarse, primero, en su escenario para encontrar, después, sus ventajas. El escenario es urbano y en él son todo ventajas, una vez determinadas las necesidades del usuario, porque esta opción no es válida para todos.
Cierto es que hoy la tecnología de baterías limita la autonomía y circunscribe la utilización de los eléctricos puros a la ciudad, un entorno en el que es muy difícil hacer más de 60 kilómetros diarios, una media en la que coinciden la mayoría de los estudios realizados por las marcas y las grandes consultoras
Con esta premisa, el Renault Twizy es un arma perfecta para resolver una movilidad personal que, en lo económico, está por las nubes.
El pequeño Twizy da el aldabonazo con un tamaño suficiente, un precio imbatible y un coste de uso avasallador frente, incluso, a los grandes scooter, además de una tecnología que en principio parece fiable y no presenta más problemas que los de su limitación en materia de prestaciones y autonomía.
Una gran despreocupación para los compradores del Twizy es el alquiler de la batería, una fórmula que evita al usuario los quebraderos por un mal funcionamiento o, sencillamente, de quedar tirados, por descuido, sin carga de energía para poder mover el motor eléctrico de propulsión del coche. En ese caso, Renault garantiza una grúa de asistencia para llevar al ‘pequeño’ a un punto de alimentación.
Una advertencia, el precio de la batería publicitado es de $us 63, pero siempre y cuando no se sobrepasen los 12.000 kilómetros previstos con este precio.
El coche ha sido construido alrededor de una estructura que envuelve a los pasajeros, siguiendo los patrones de un casco de motorista, con un interior que toma la arquitectura de un scooter, porque los dos pasajeros se sientan en tándem, uno detrás de otro.

EL INTERIOR
La construcción interior está realizada con plásticos resistentes a la intemperie y los asientos ofrecen un mullido liviano, parecido al de un scooter.
Debajo del asiento está colocada la batería, un elemento pesado que en esta posición contribuye a bajar el centro de gravedad. La figura del Twizy está muy pegada al suelo.
El tren de rodaje está configurado con cuatro ruedas situadas fuera de la carrocería y en los extremos, unidas al bastidor por un sistema de suspensión pseudo McPherson con un ajuste muy duro, el secreto para que el Twizy se mantenga pegado al suelo, sin inclinaciones que harían peligrar la verticalidad del coche.
La amortiguación es tan dura que se tiene la sensación de conducir un kart, alimentada también por una dirección dura y reacciones muy vivas por la corta distancia entre ejes. En la personalidad dinámica del Twizy se nota la mano de la ingeniería de Renault Sport, que ha sido responsable de la puesta a punto del chasis.

SIN AYUDAS ELECTRÓNICAS
La conducción de este original eléctrico está condicionada por la ausencia de ayudas electrónicas. La dirección no tiene asistencia, aunque el coche pesa poco en algunos momentos cuesta meterlo en el giro.
En los cambios de dirección pronunciados es obligado parar el coche mucho para descargar las inercias laterales y transversales que impiden, con mucha velocidad, colocar el tren delantero en la trazada. Es claramente subvirador a pesar de ser de tracción trasera.
La frenada también obliga a tomar algunas precauciones. El Twizy carece de asistencia a la frenada, de forma que la presión sobre el pedal del freno es directa sobre los discos. Es la causa de la dureza del pedal y de la insistencia de presión sobre el sistema para obtener una respuesta segura de frenado, pero, cuidado, porque una presión excesiva, especialmente sobre mojado, puede llegar a bloquear las ruedas, porque tampoco dispone de ABS.
Para conducir el Twizy hay que cambiar algunos hábitos de conductor de turismos. El primero es el de tener en cuenta la climatología, porque el pequeño eléctrico es un semidescubierto y requiere de algunas precauciones.
Con lluvia, el conductor no tendrá problemas, porque está bien protegido, salvo con viento racheado, pero el pasajero puede sufrir la inclemencia si no va adecuadamente vestido.
Con frío, es obligada la protección con una prenda adecuada y el uso de guantes, porque el Twizy carece de climatización alguna. Sería un inconveniente para estirar la autonomía. Si se tiene frío en las piernas, Renault ofrece un accesorio, una manta que cubre bien las extremidades inferiores y es muy confortable.
Y en los demás hay que tener mentalidad de scooter en el momento de aparcar. El coche queda abierto y a merced de cualquiera que quiera sentarse, de la misma manera que una motocicleta. No hay nada que se pueda romper y todo ha sido diseñado para el trato más duro.

CARACTERÍSTICAS
El puesto de conducción es sencillo. Un volante de tamaño medio, y una pantalla digital al frente con poca información, la justa pasa saber la velocidad, el consumo instantáneo de energía, la capacidad de la batería y la autonomía, aunque éste es un valor poco fiable, porque el sistema va haciendo promedios poco útiles para el uso diario. Lo mejor es fijarse en la imagen de una pila que va perdiendo rayas a medida que se descarga la batería.
Una vuelta a la llave y un segundo giro y el coche nos responde con un pitido y la iluminación de un letrado ¡GO! sobre fondo verde para darnos el OK de marcha. Ni un ruido más.
Antes de emprender la marcha se ha de liberar el freno de mano, un asidero bajo el volante fácil de descoyuntar (este elemento ha de mejorar)
El acelerador pone en acción el pequeño pero eficiente motor de esta versión, de sólo 17 caballos y un par continuo de 57 Nm, suficientes para los 500 kilos aproximados que tiene que mover.
El coche es una exhalación en los primeros metros, casi imbatible. Sólo hay que observar la cara de estupefacción de todo el que le rodea. Si se quiere, la respuesta al pedal del acelerado es instantánea y contundente.

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