¡Asilo para Assange!

Publicado en Política

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Publicado en fecha agosto 22, 2012

¿Christine Assange “convenció” al presidente Correa para que le otorgue el asilo político a  su hijo, Julian Assange?

Alta y delgada, tiene el cabello castaño, recogido, y los ojos claros. Se ha reunido con las principales autoridades del Gobierno ecuatoriano: el presidente Rafael Correa, el canciller Ricardo Patiño, y el presidente de la Asamblea Fernando Cordero. También ha conversado con la prensa extranjera, los medios públicos y estatales locales, y grupos de la sociedad civil.
Llegó invitada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el 28 de julio pasado. Es una “celebridad”, que recorrió las calles de Quito, la capital ecuatoriana, con una traductora a su lado y una foto de su hijo cuando era niño. Tal vez, Christine Assange nunca pensó visitar este país, multicolor por su diversidad y lleno de volcanes, que queda al otro lado del mundo de su natal Australia.
Pero una madre hace lo que sea por un hijo. Por eso, esta ex actriz de teatro está empeñada en “convencer” al primer mandatario ecuatoriano que le otorgue el asilo político a  su hijo, Julian Assange, de 41 años. Experto en informática, investigador y fundador del sitio web WikiLeaks (2006), este australiano es famoso por haber sacado a la luz pública los 250.000 cables diplomáticos secretos de las “operaciones” de Estados Unidos en todo el mundo (noviembre del 2010).
Assange, quien estudió física y matemáticas en la Universidad de Melbourne-Australia, está atrincherado en la embajada ecuatoriana en Londres desde el pasado 19 de junio, para evitar su extradición a Suecia. En esa nación del norte de Europa está acusado de haber violado y acosado a dos mujeres y ex colaboradoras de trabajo, que son mayores de edad.
El temor de Assange y de su madre Christine es que la extradición a Suecia sirva de “puente” para un viaje sin retorno a Estados Unidos. Allí las autoridades podrían juzgarle por espionaje, conspiración y hasta condenarle a muerte, tras haber revelado documentos impublicables sobre los crímenes de guerra en Irak y Afganistán, las negociaciones por debajo de la mesa, entre otros.
Imaginar a Assange, quien fue apresado por “hacker” (1991, Melbourne-Australia), en busca de “secretos” gubernamentales o manejando su sitio web desde la Mitad del Mundo resulta extraño. Pero no imposible, el Gobierno ecuatoriano primero dijo que se “tomaría todo el tiempo necesario” para analizar el pedido de Assange. Sin embargo, anunció que cuando se terminen los Juegos Olímpicos en Londres, el 12 de agosto, decidirá sobre la solicitud de asilo para este periodista.

A FAVOR Y EN CONTRA
DEL GOBIERNO
El tema sobre el asilo político para Assange divide a los ecuatorianos. Los que están en contra del presidente Correa se oponen a esto. Samia Carrillo, gerente comercial de una empresa de fármacos, por ejemplo, opina que el Gobierno no debería concederle asilo político a Assange. “Ha divulgado informes confidenciales de las relaciones comerciales y políticas de Estados Unidos en terceros países. Nosotros no podemos apoyar algo así. Cuando se trabaja en una multinacional incluso existe la prohibición por contrato de revelar información de la empresa después de haber salido de ella”.
En cambio, los seguidores del Gobierno de la Revolución Ciudadana piden que se abran las puertas de par en par para él, como Paulina Monge, jefe del Departamento de fisioterapia de una clínica privada. Ella señala que le encantaría ver al australiano en Quito. “Revolucionó al mundo con las verdades que ocultaron otros y que jamás se habrían atrevido a publicar. Destapó una olla de grillos y se enfrentó al imperio y las grandes potencias. Nosotros no tenemos que pedir permiso a nadie para conceder ese asilo”.
Durante las sabatinas del presidente Correa hay grupos, que disfrazados de Anonymous (grupo de protesta a favor de la libertad de expresión, creado en el 2008), llevan carteles con letreros como estos: ¡Asilo para Assange!

¿Por qué Julian Assange escogió Ecuador para pedir asilo?
Cuando estalló el escándalo por las publicaciones de WikiLeaks en el 2010, el ex vice canciller ecuatoriano, Kintto Lucas, ofreció a Assange la residencia en este país. Pero, pocos días más tarde, esa invitación fue desautorizada por el propio presidente Rafael Correa.
A pesar de eso, Correa se declaró admirador del periodista australiano y de su “valentía” al publicar lo “impublicable”. Además, le concedió una entrevista vía satélite que fue difundida por un canal ruso, en abril del 2012. En esa conversación hablaron sobre la libertad de prensa, los medios de comunicación privados, la Sociedad Interamericana de Prensa, entre otros.
En Ecuador, se vive una “guerra” entre el Gobierno y los medios de comunicación privados. Por un lado, el Gobierno ha creado medios estatales, públicos y tiene algunos incautados, que fueron propiedad de los banqueros que arruinaron al país en 1999 y expulsaron a 2’000.000 de ecuatorianos en busca del sueño americano o europeo. Esos medios informan sobre las actividades gubernamentales.
Por otro lado, están los medios de comunicación privados que se han convertido en oposición.
En medio de esta vorágine ¿qué haría Julian Assange en Ecuador? Defender al Gobierno o sumarse a los constantes pedidos de la prensa “independiente” por el derecho a la libre expresión, se preguntan muchos ecuatorianos.
Nadie lo sabe con certeza. Pero Gabriel Buitrón, consultor asociado de la asociación DIABLOUMA, que ha organizado manifestaciones de apoyo para el fundador de WikiLeaks, explica que Assange representa a una inmensa masa de usuarios de las redes sociales y de Internet que tienen derecho a la información. “Todos buscamos en la Web, informamos y compartimos. Eso no es un crimen. Assange enfrenta una futura extradición a Estados Unidos, donde hay voces que piden su cabeza y la pena de muerte. Entonces, la mejor manera de salvar al periodista es la del asilo político en Ecuador”.
¿El asilo para Julian Assange traería problemas para Ecuador en el tema de política internacional? Algunos expertos consultados en el tema dicen que no. “Hay presiones sobre Ecuador, pero eso no debería afectar las relaciones internacionales entre Ecuador y la Unión Europea. No es fácil medir el impacto de un posible asilo político, además el Gobierno ha dicho que se tomará todo el tiempo que sea necesario para analizar este problema”, asegura el experto en Relaciones Internacionales de la Universidad Andina, Marco Romero.

EN LA “CITY”
Mientras tanto, en la “City”, como se llama a Londres, afuera de la embajada ecuatoriana, ubicada cerca a Hyde Park, están los oficiales de la guardia de la Reina Isabel esperando el desenlace de esta historia.
En su “nueva residencia”, Assange, quien también ha sido activista de los derechos humanos e incluso ganó el premio Amnistía Internacional de los Medios Británicos (2009) por publicar sobre los asesinatos extrajudiciales en Kenia, trabaja en una especie de oficina-dormitorio. Según su mamá, allí tiene una máquina para hacer ejercicios. Precisamente, desde ese territorio ecuatoriano lanzó las últimas informaciones sobre lo que ocurre en Siria, un país donde el Gobierno ha callado las protestas callejeras a bala.
A menudo, el fundador de WikiLeaks habla por teléfono con su madre Christine, aunque sobre cuestiones generales, porque temen que las líneas estén intervenidas.
Según informaciones de los diarios ingleses, el personal de la embajada “se lleva muy bien con este inesperado huésped”.
Alejado de toda la polémica local que causa su pedido de asilo, este australiano quizá prepara otro nuevo golpe periodístico.

El punto de vista jurídico

Según dos analistas en leyes consultados por esta revista, habría dos escenarios posibles para el asilo de Julian Assange. Simón Zabala, doctor en jurisprudencia, señala que hubo casos de personas como Assange que entraron a una embajada aún con una orden de detención dictada por otro país. Así ocurrió con Víctor Haya de la Torre en Perú, por ejemplo, quien tenía orden de detención. El fundador de Alianza Popular Americana (APRA) ingresó en la embajada colombiana, en Lima, y permaneció allí durante cinco años (1949). La presión internacional logró que el Gobierno del Perú le otorgue un salvoconducto para salir del país.
El segundo escenario sería que Ecuador no le conceda asilo. Pero tampoco le pida abandonar la embajada. Ese fue el caso del cardenal József Mindszenty, quien fue arrestado por el Gobierno comunista húngaro en 1948. Luego participó en la revolución anticomunista, fue perseguido y se refugió en la embajada estadounidense en Budapest, en 1956. Allí pasó durante 15 largos años hasta que recibió un salvoconducto para viajar a otra nación.
Pero el doctor Luis Ríos, abogado, tiene otra opinión sobre el tema. Explica que no se puede dar asilo político a una persona que ha sido arrestada y detenida, como Julian Assange.
Según este abogado, Assange salió temporalmente de la cárcel y se refugió en la embajada ecuatoriana, en Londres. Si Ecuador le concede asilo, el problema será cómo sacarlo de la embajada y llevarlo hasta  el aeropuerto de Heathrow, de Londres. El Gobierno inglés no está dispuesto a entregarle ningún salvoconducto. Mientras que el Gobierno sueco se ha negado a tomar la declaración del fundador de WikiLeaks, en la sede de la embajada ecuatoriana.

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