Olimpismo bajo sospecha

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Publicado en fecha agosto 22, 2012

Una historia de intrigas, nepotismo y esfuerzo deportivo no reconocido desprestigian al Comité Olímpico Boliviano (COB).

El dictador Hugo Banzer Suárez siempre supo que el deporte era una ventana para la promoción y en ese afán escuchó y apoyó a José Gamarra Zorrilla para que el Comité Olímpico Boliviano (COB) organice los Juegos Deportivos Bolivarianos de 1977 en La Paz.
Años después apareció en escena Jorge España que en 1993 hizo los Juegos Bolivarianos en las sedes de Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra cuando gobernaba Jaime Paz Zamora, quien tenía como viceministro de Deportes al periodista empresario Alfonso “Toto” Arévalo, que fue encargado de manejar miles de dólares para construir escenarios deportivos en directa relación con el comité organizador.
El mismo Jorge España que duró unos 18 años en la presidencia del Comité Olímpico Boliviano convenció al actual presidente Evo Morales a que los Juegos Bolivarianos de 2009 se realicen en Sucre. Además se tramitó sin éxito organizar los Juegos ODESUR que Chile realizará en los próximos años.
Entonces está claro de los nexos que siempre tuvo el COB con los gobiernos de turno, con el convincente argumento de masificación del deporte y posterior progreso. El saldo al final es negativo porque los campos construidos para la cita de 1977 han sufrido grave deterioro y en el caso de la piscina de Alto Obrajes sólo sirvió para gastar mucho dinero.
Pero el manejo casi perpetuo terminó debilitando a José Gamarra, y a su delfín, Jorge España. Sin embargo la posta le tocó al cochabambino Edgar Claure que en 1977 fue judoca cuando en esa época mandaba don Pepe Gamarra y España era dirigente del levantamiento de pesas.
La sombra de la intervención del gobierno al Comité Olímpico Boliviano no es reciente. Ningún gobierno pudo poner los puntos sobre las íes por temor a fuertes sanciones al deporte boliviano por el ultrapoderoso Comité Olímpico Internacional (COI) que, a través de su programa Solidaridad Olímpica brinda apoyo económico a débiles y sumisas instituciones como la presidida ahora por Edgar Claure.
También hay apoyo económico de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) que durante decenios presidió el mexicano Mario Vásquez Raña. Todo a cambio del voto boliviano. Tal cual sucede en el fútbol y en otras especialidades deportivas.
El Gobierno está impedido de tareas de fiscalización al manejo económico del Comité Olímpico Boliviano porque no realiza ningún aporte estatal.
“Ni un centavo recibimos del Gobierno”, proclamó Edgar Claure, presidente del COB, justificando la entrega de 300 dólares a cada uno de los cinco atletas que representaron a Bolivia en los Juegos Olímpicos de Londres.
Varios gobiernos han intentado sin éxito una intervención al Comité Olímpico Boliviano porque está protegido por el COI, institución de tremendo peso económico y político similar a la FIFA con el fútbol rentado.
Una intervención estatal provocaría la separación de Bolivia de varias competencias internacionales, amenaza que paró en seco a los gobiernos, y ese aspecto lo comprobó la actual administración de Evo Morales que tuvo que mirar a otro lado porque había amenaza de quitarle la sede a Sucre de los Juegos Deportivos Bolivarianos de 2009.
Evo Morales con dientes apretados tuvo que soportar al entonces presidente del Comité Olímpico Boliviano, Jorge España, quien fue derrocado el año pasado después de 20 años de mandato por Edgar Claure.
Bolivia en la gestión de Jorge España recibió aporte del COI por 99.765 dólares en 2006, 59.700 dólares en 2007, 150.000 dólares en 2008 y 112.500 dólares en 2010.
El actual presidente Edgar Claure recibió 6.830 dólares por concepto de gastos de bolsillo, mientras se entregó 300 dólares a cada uno de los cinco atletas bolivianos que participaron en los Juegos Olímpicos de Londres, según informe de la tesorera Silvia Crespo.
El informe oficial de la tesorería establece que se dispuso de 3.900 dólares para el pago de viáticos (300 dólares por persona) a cinco atletas, cinco entrenadores, un médico y delegado de la Federación Atlética de Bolivia.
Mientras que otros tres dirigentes recibieron de 1.500 a 3.000 dólares, y al presidente Edgar Claure se le entregó 6.830 dólares como viáticos.
También se informó que a Claure se le entregó 9.000 dólares más para el pago de una suite matrimonial en un hotel cinco estrellas de Londres.
Claure durante su estadía de 24 días en la capital inglesa tenía un vehículo oficial, traductor, asistente y la compañía de su esposa.
“Consideramos que es suficiente el viático para los atletas porque ellos tienen todo pagado, alimentación 24 horas por día, y transporte. No tienen porqué observar”, dijo Edgar Claure a la red PAT.
El Comité Olímpico Boliviano habilitó del 27 de julio al 12 de agosto a cinco atletas bolivianos: Claudia Balderrama en marcha, Karen Tórrez y Andrew Rutherfurd en natación, Bruno Rojas en atletismo, y Juan Carlos Pérez en tiro deportivo.
Edgar Claure presidió a la delegación junto a siete dirigentes, tres entrenadores y un médico. La representación de Bolivia tuvo 16 personas.
Los entrenadores enviados a Londres fueron: Duberty Flores en marcha, Daniel Valencia en atletismo, Marco Ramírez en natación y Mauricio Katán en tiro deportivo.
Entre los dirigentes a Marco Arze, Gualberto Escóbar, Gonzalo Prado, Mohamed Bazbazat, John Rutherfurd y Juan José Paz. Además del médico José Jordán.
Los pasajes tienen un costo de 2.800 dólares. Por cada integrante se gastará 3.100 dólares.
También la no inscripción del ciclista boliviano, Juan Cotumba, en los Juegos Olímpicos de Londres, causó indignación en círculos deportivos, aseveró el dirigente Alberto Rivera de la asociación de La Paz.
La foto y nombre de Juan Cotumba apareció en el portal oficial de los Juegos Olímpicos como el sexto atleta habilitado por Bolivia para esa competencia mundial.
Sin embargo, Cotumba no viajó a Londres por lo que no se presentó a una prueba y su nombre figuró en la nómina de abandonos.
Juan Cotumba, ganador de la Vuelta a Bolivia del año pasado, explicó que aguardaba una carta de invitación del Comité Olímpico Internacional para participar en los Juegos de Londres.
“No logré la marca mínima por lo que la única opción de ir a los Juegos Olímpicos era una invitación directa del Comité Olímpico Internacional. Nunca recibí la esperada carta. Pero me informé que mi nombre y foto apareció en la lista de los atletas bolivianos. La verdad es que no entiendo lo que pasó con mi caso”, dijo a los periodistas.
Agregó que la marchista Claudia Balderrama fue la única que logró “Marca B” por lo que clasificó directo a los Juegos Olímpicos. Los otros cuatro atletas bolivianos asistieron por invitación del COI.
“Indignante lo que le hicieron al ciclista boliviano Juan Cotumba. Los dirigentes responsables deberían ser castigados por las autoridades”, comentó el piloto de motociclismo, Juan Carlos “Chavo” Salvatierra.
Agregó que Cotumba con merecimientos propios “tenía que estar en Londres para las olimpiadas, pero sus dirigentes no le hicieron llegar la invitación, ni le hicieron los trámites”.
Alfredo Rivera, de la asociación paceña de ciclismo, censuró el descuido del presidente de la federación, Gualberto Escóbar, y pidió la renuncia de este directivo que era el jefe de misión de la delegación boliviana en Londres.
“Lo mínimo que se debe hacer es pedir la renuncia de Gualberto Escóbar y que Edgar Claure, presidente del Comité Olímpico Boliviano explique sobre el caso de Juan Cotumba”, agregó.
Pero en el rosario de acusaciones a Edgar Claure también reflotó su paso por la Federación Internacional de Judo y el manejo de dinero sin respaldo solvente de documentos de descargo, por lo que existirían procesos pendientes que deterioran la imagen del dirigente boliviano.
Además, sin aprobación del directorio del COB, contrató a su cuñada, a quien terminó pagando una indemnización de 10.000 dólares por meses de trabajo. También nombró como gerente técnico al judoca Juan José Paz, quien es considerado un incondicional a las órdenes de Claure.
La marchista Claudia Balderrama denunció que Claure no le entregó 8.000 dólares de una beca de Solidaridad Olímpica, aduciendo que faltaban informes de descargo. Claure hasta amenazó con sanciones a la mejor deportista boliviana.
Otro tema observado es la casi perpetua acreditación a los Juegos Olímpicos de los periodistas-empresarios Alfonso “Toto” Arévalo que viajó con su hijo José Miguel, y de Fernando Nürnberg. Ellos no reciben dinero del Comité Olímpico pero es sabido que los acreditados tienen ventaja sobre cualquier turista en el acceso a escenarios o tránsito en las sedes. Lo ideal sería que otros periodistas tengamos opción a conseguir la anhelada acreditación. Es cuestión de justicia y equidad.

“Vamos Bolivia carajo”

El estadio se puso de pie y lo ovacionó como a un campeón. Bruno Rojas apenas había ganado una ronda preliminar de los 100 metros (sábado 4 de agosto de 2012) para incrustar a Bolivia por primera vez en una fase clasificatoria dentro del atletismo de los Juegos Olímpicos.
Pero ese triunfo representa mucho para este estudiante de odontología, y así lo compartió un estadio Olímpico casi repleto, con unas 45.000 personas que vibraron cuando Rojas llegó primero entre ocho atletas.
“Nunca, pero nunca me alentaron así en mi vida; es algo grandioso para mi país y esas ovaciones me las voy a llevar como un recuerdo de toda la vida”, dijo Rojas, de 21 años, quien estudia, se entrena y vive en la ciudad boliviana de Cochabamba.
No hay una razón científica que explique tanto fervor popular hacia un atleta casi desconocido fuera de su país. Pero el detonante pudo haber sido que la serie de Rojas inauguró la segunda jornada del atletismo y los aficionados estaban impacientes por ver acción.
Además, Rojas participó de una de las preliminares más lentas y es usual que los espectadores alienten a los débiles, en general apoyan a todos, pero le dedican más entusiasmo al que termina primero.
“Vamos Bolivia carajo”, dijo Rojas mirando fijo a una de las cámaras que sí difundió palabras a todo el estadio.
Ante un pedido de The Associated Press, por si había un malentendido, Rojas repitió esa frase y acotó que “ese es el grito de guerra de Bolivia”.
Rojas corrió con una larga cadena plateada en su cuello que se mecía como una campana hacia ambos costados y otras veces volaba hacia adelante. Su tiempo fue de 10.62.
“Esta es la medalla de la suerte y además fue un regalo de mi madre”, que según Rojas se llama Nete y es brasileña, mientras que su padre es boliviano.
Amante del cine, al que casi todos los sábados va acompañado por su novia Tina, el velocista Rojas dijo que terminó primero “sin exigirme demasiado. A los bolivianos les pido mucha paciencia y les digo que estoy entero”.
Rojas señaló que una vez que se retire del atletismo se va a dedicar a la odontología, y mostrando sus dientes blancos y relucientes agregó: “Pero antes me voy a poner unos dientes de oro, como algunos atletas”.
¿En serio?, le preguntó la AP, y el boliviano contestó:
“¡No! Era una broma”.

(Tomado de The Associated Press)

Bolivianos en Londres

El atleta Bruno Rojas quedó eliminado el sábado 4 de agosto de acceder a la final de 100 metros planos pese a que ganó en la primera serie en los Juegos Olímpicos de Londres.
Rojas estableció un tiempo de 10 segundos 62 centésimos para un histórico triunfo en la primera serie pero terminó octavo en la segunda serie con 10 segundos 65 centésimos.
El mejor registro de Rojas es de 10 segundos 36 centésimos que consiguió este año en la ciudad de Cochabamba.
La nadadora Karen Tórrez quedó el miércoles 1 de agosto eliminada de los 100 metros estilo libre porque terminó penúltima en su serie.
Tórrez cronometró 57 segundos 78 centésimos, resultado que lo, ubicó en el puesto 41. Los organizadores informaron que los mejores 16 tiempos de 48 participantes disputarán las semifinales.
La nadadora cochabambina demoró un centésimo más que su mejor marca, que era de 57 segundos 77 centésimos.
Tórrez hace un mes había logrado en México una marca de 57 segundos 77 centésimos. El récord para 100 metros libres está en poder de la italiana Britta Steffen con 52 segundos 07 centésimos.
El nadador Andrew Rutherfurd, de 25 años, el martes 31 de julio terminó quinto sobre ocho en la serie de clasificación de los 100 metros libres.
Sin embargo el nadador de padre estadounidense y madre boliviana cronometró 52 segundos 57 centésimos para la prueba de 100 metros estilo libre. La marca de Rutherfurd era de 52 segundos 92 centésimos.
El tirador deportivo Juan Carlos Pérez el lunes 6 de agosto terminó en el puesto 31 entre 34 participantes de la especialidad tiro al plato. Logró derribar 110 de 125 platos posibles.
El domingo 5 en la serie 1 logró 23 de 25 y 22 de 25 platos. El lunes 6, 23 de 25, 21 de 25 y 21 de 25 platos, para sumar 110 platos.
La marchista Claudia Balderrama será la última en aparecer en escena, se programó para el 11 de agosto. El mérito de Claudia, nacida en la mina Catavi, es haber logrado la marca mínima de clasificación y entrenar con el equipo mexicano de marcha que lideró el ex campeón Raúl González. Su mejor marca es 1 hora 35 minutos que logró en Rusia para la prueba de 20 kilómetros.
“Claudia, esperemos que tu ejemplo sea una semilla para que otros deportistas logren llegar tan alto porque tú eres Bolivia”, promocionó por Facebook la Federación Atlética de Bolivia. Claudia anticipó que competirá con zapatos rotos porque son cómodos para andar 20 kilómetros en el esperado día olímpico.

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